ANALES HISTORIA NATURAL -\ r .f I AN ALES ,^mr LIBRARY' DE LA SOCIEDAD ESPANOLA V^^ DE HISTORIA NATURAL TO MO OCTAVO MADRID DON S. DE UHAGON, TESORERO CALLE DE JOVELLANOS, 7, TERCERO 1879 6 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) Adem^s se observa que es tendencia miiy comun en las nu- merosas fallas que surcan el Continente, y con especialidad en las reg-iones montanosaSj que se encuentren los contactos normales en la escala ascendente marcliando de Sur a Norte con mayor frecuencia que vice-versa. Siendo heclio tambien bastante general que en dos seg-men- tos inmediatos que hayan experimentado oscilaciones en la vertical, la parte superior del mas meridional se halla en anor- mal contacto contra la parte nvks profunda del seg-mento in- mediato. Considerada esta s6rie de fen6menos en su g-ran g-eneralidad, y prescindiendo de todos aquellos que puedan enmascararlo, par6ceme ver con Suess y otros observadores el resultado de una tendencia general en el continente europeo de caer mar- cadamente liacia el Norte. Efectivamente; si recorremos a rasgos tan g-randes como los limites de este trabajo lo requiere, la estructuradominante en algunas de las montaiias que lo surcan , se vera con toda evi- dencia cu4n general es esta particularidad de su estructura. Si fijamos primeramente nuestra atencion en la gigantesca Cordillera que puede considerarse como la verdadera columna vertebral del Continente , y que conocida con el nombre gene- ral de los Alpes se extiende sin interrupcion desde la Provenza liasta Viena , se vera con marcada constancia que los terrenos mas antiguos que forman su parte m^s elevada parece como si avanzaran hacia el Norte y atropellaran en su camino a los terrenos mas recientes que forman la zona exterior de esa masa montanosa. Conocido es de todos los geologos el notable eje sinclinal que la Molasa terciaria describe al pie de los Alpes, desde el R6dano k Baviera, hecho que nadie habra dejado de ver al atravesar, por ejemplo, las bellas montafias que forman la m&rgen oriental del lag'o de los Cuatro Cantones, vi^ndose alii en toda su gig-antesca magnitud esa notable inversion de los estratos , apareciendo los depositos mks antiguos que for- man el Hohfluh, reposando sobre los recientes conglomerados del Rigi Kulm. Cl^sica es tambien la inversion de los terrenos secundarios que forman el fondo del valle de Chamounix, apareciendo ^stos cual si penetraran por debajo de la colosal masa del Mont- (3) Mac-Pherson.— ESTRUCTURA. de la peninsula iberica. i Blanc, asi como otros numerosos hechos, tales como las in- versiones de la Jung-frau que seria prolijo eniimerar. Si fijamos la atencion en el notable corte de Alfonso Favre, desde la Pointe Perc^e, en las cercanlas de Sallanclies, a las de Bonneville, el cual puede decirse que sintetiza en si la estructura que estoy describiendo , se observa que marchando de Sur h Norte se encuentran a media ladera de la Pointe Per- c6e los dep6sitos jurasicos con buzamiento al Norte, desapa- reciendo t^stos por debajo de la Creta, que con an^log-o buza- miento forma la cumbre de la montana. En la vertiente opuesta de la Pointe Perc6e indica el corte retazos de terrenos numuliticos y terciarios medios, que con id6ntica caida vienen k chocar en anormal contacto en el fondo del valle contra el Trias , que forma la base de la mon- tana del Reposoir en la opuesta ladera. Formada la cumbre de esta montana por los dep6sitos del Jura , se observa que desde ese punto , en union con los cre- taceos y terciarios, forman estos terrenos una s6rie de plie- gues cuyos ejes anticlinales presentan todos la particularidad de caer visiblemente h-^cia el Norte, mi^ntras que los terrenos terciarios, aprisionados en los sinclinales, buzan constante- mente hacia el interior de la masa del Mont-Blanc. Patentiza con evidencia este corte que los pliegues no s61o tienen la tendencia de inclinarse marcadamente hacia el Norte, sino que en el caso de fracturarse el terreno , como evidente- mente ha sucedido al Norte de la Pointe Perc^e, se observa que mientras la sucesion de dep6sitos es perfectamente normal marchando de Sur 4 Norte , en el contacto anormal de estos depositos esta la parte superior del seg-mento que forma la Pointe Perc^e, adosada a lo mas profundo del seg-mento inme- diato, cual si todo el sistema hubiera tenido la tendencia de bascular h^cia el Norte. Si de este corte relativamente parcial se pasa k estudiar el g-eneral de M. Lory, que corta los Alpes del Delfinado, desde los llanos del Piamonte, en Avig-liana, hasta el macizo de la Grande Chartreuse, se observar^ que en toda su extension domina una estructura semejante. A primera vista aparece 6ste dividido en tres porciones dis- tintas, pero que en ultimo resultado son simplemente la exacta repeticion la una de la otra. 8 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) Considerado en su conjunto, y prescindiendo de detalles de secundaria importancia, aparece la Cordillera Alpina en este sitio como constituida por tres grandes frag-mentos desg'aja- dos por fallas de colosal mag-nitud y que han ejecutado diver- sos movimientos en la vertical. Estos tres frag-mentos est^n constituidos en su parte mas profunda por terrenos estrato-cristalinos y soportan una serie m^s 6 m6nos completa de sedimentos de diversas 6pocas , y es de notar que vienen invariablemente en su borde Norte, cons- tituido por los dep6sitos m&s recientes de cada frag-mento a chocar en anormal contacto contra la parte mas profunda del segmento inmediato. Estas tres porciones en que k g-randes rasg-os queda dividido el corte, son marcliando deSura Norte, primeramente la parte comprendida entre el llano del Piamonte y M6dane, abrazando la seg'unda la linea de ag-uas vertientes entre este pueblo y Saint Jean de Maurienne , mi^ntras que la tercera da la sec- cion vertical del pais entre este ultimo pueblo y el macizo de la Grande Chartreuse. Los primeros dep6sitos que afloran en los llanos del Pia- monte son los estrato-cristalinos atravesados por serpentinas, serie de rocas que soporta un g-ran espesor de materiales del Trias, cuyo conjunto viene a chocar por falla en el puerto de la Chaviere contra el otro seg-mento que constituye la parte central de la Cordillera, y que constituido en su base por ter- renos estrato-cristalinos, soporta un considerable espesor de dep6sitos carboniferos. Estos en su borde Norte vienen en contacto con una serie de dep6sitos m4s recientes hasta el numulitico inclusive, los que k su vez vienen k estar en anormal contacto contra la masa de terrenos cristalinos que forman el tercer seg"mento, que dominado por el Pic de Frene , viene a estar cubierto en la vertiente opuesta por el espeso manto de terrenos estratifi- cados que en su g'ran desarrollo forman el macizo de la Grande Chartreuse, y los que por una s6rie de fallas escalonadas des- cienden k los terrenos bajos del Delfinado. Como se ve , considerada k g-randes rasg-os la Cordillera Al- pina, presenta en este sitio una sencillez de estructura verda- deramente notable , pues al parecer todos sus accidentes son el resultado de una s6rie de plieg-ues y fracturas en el terreno (5) Mac-Pherson. — estructura de la peninsula iberica. ^ que pueden reducirse a solo tros g*randes fallas, ob.servandose que los tres gTandes seg-mentos resultantes , ademas de haber experimentado notables movimientos en la vertical , ban su- frido tambien un notable movimiento de bascula en direccion al Norte. Estructura analog-a puede verse en todos los cortes de esta parte de los Alpes, sobre la que tan brillante luz ban vertido los trabajos de M. Lory, pues tanto en su corte desde los Alpes occidentales al Mont Tliabor, como desde estos al Dent de Borzin 6 en los del Mont Cenis, en todos queda evidenciada esa marcada tendencia en los seg-mentos resultantes de las numerosas fallas que atraviesan el pais, de experimentar un notable movimiento de oscilacion liacia el Norte. Si de los Alpes pasamos a la cadena del Jura, se ve tambien que los plieg'ues. esencia de esas montanas, tienen identica tendencia de inclinarse hacia el Norte, apareciendo con fre- cuencia los estratos que los constituyen , como si tambien pe- netraran bacia el interior de la masa alpina. Tanto en el corte entre Courchapoix y Lommyswyl publi- cado por Vag-t en su excelente Manual de Geolog-ia, 6 en los que acompanan a la noticia sobre la orografia del Jura I)o- lois de M. Jourdy, se ve a esta zona montanosa constituida i)or una serie de plieg'ues y fallas en las que se observa la tenden- cia, cuando no existen plieg'ues que lo enmascaran, de caer toda la masa en su conjunto liacia el Norte. Tanto Hochstetter como Gumbel consideran al Boliemer- wald y a las montanas orientales de Baviera como el resul- tado de un empuje lateral que ha arrollado esas masas en direccion al Nordeste. Fenomenos semejantes observan Beyricli y otros observa- dores en el Reisen Gebirg-e y otras montanas alemanas, y Gosselet y Darmoy ban demostrado tambien la manera como los dep6sitos bulleros de Lieja y Namur se eucuentran in- vertidos y cubiertos en su borde Sur por los terrenes devo- nianos. Abandonando la Europa central, y fijandonos en los intere- santes cortes del Mont Lozere por G. Fabre, vemos que tam- bien la meseta central francesa participa de una estructura semejante. Prescindiendo en estos cortes de depositos relativamente re- 10 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) cientes, y fij4ndonos s61o en las relaciones que los terrenos estrato-cristalinos g-uardan entre si, se observa que desgajado el terreno por numerosas fallas presenta siempre la circuns- tancia de buzar estos estratos h^cia el Norte, y mi^ntras que de Sur a Norte se presenta un contacto normal entre el g'ra- nito y el g-neiss, por el lado opuesto chocan las micacitas con- tra el g-ranito, por debajo delcual parecen penetrar. Si nos acercamos k la g-ran mole de la Peninsula Iberica se verk que en el Pirineo domina identica estructura que se ha visto dominar en la Europa central. Conio esta cadena montaiiosa tiene ya un interns directo en la particularidad de estructura que la Peninsula Iberica pre- senta, voy a parar sobre ella brevemente la atencion, para que pueda verse el contraste que en sus extremos presenta este t6rmino final del Continente. La cadena Pirenaica puede considerarse como extendi6ndose por todo el Norte de la Peninsula, desde el extremo occidental de las costas de Galicia k las de Cataluna. Esta masa montanosa, al ig'ual de todas las Cordilleras, esta formada por una serie de accidentes relativamente de poca ex- tension, que se manifiestan por una serie de afioramientos de rocas profundas y que como ban tenido lug-ar a corta dis- tancia los unos de los otros, dan la idea de un eje continuo y cristalino. Sin embarg'o, nada hay mks, distante de lo que se ha enten- dido por un eje cristalino, que las aisladas manchas g-raniti- cas de la Maladetta, delNouvielle, de Cauterets, de Ag-uas Ca- lientes, de Luchon 6 de Ilhet-Sarrancolin y otras, repartidas con cierta irreg'ularidad por toda la anchura de la Cordillera Pirenaica. Tanto Mag-nan como Leymeric en sus interesantes trabajos sobre esta cadena, ban demostrado que su constitucion es el resultado de numerosos plieg-ues en los estratos, hasta el eoceno inclusive, estando el terreno desg-ajado por fallas de considerable mag-nitud. En todos los cortes de estos autores se ve tambien la g-eneral tendencia de encontrarse con muclia mayor frecuencia los contactos normales marchando de Sur a Norte , que en el sen- tido inverso, apareciendo la Cordillera en su conjunto como si hubiera experimentado una caida hacia el Norte. (■7) Mac-Pherson. — estructura de la peninsula iberica. h Efectivamente , por cualquier lado que se estudie la cadena Piren^ica, por todas partes se descubren indicios que revelan una estructura semejante. Si, por ejemplo, paramos la atencion en el Alto Garona, y se- g-uimos la perfecta sucesion de dep6sitos paleoz6icos que se observan entre el Pont du Roi y Saint Beat , se ve que mar- chando de Sur a Norte, se va caminando cada vez sobre ter- renos m^s recientes , hasta que k corta distancia de Saint Beat vienen las calizas li^sicas , seg'un Leymeric , y carboniferas, seg-un Mag-nan, a chocar en anormal contacto, contra las masas graniticas que afloran al Norte de este pueblo. Id6ntica estructura se observa en los valles adyacentes de Aure y de Luchon. Si se sig-ue el Gave de Pau, desde Saint Sauveur a Gavarnie, se observa que el g-ranito que aflora en las cercanias de Gedre, por debajo de las pizarras antig-uas, lleg-a hasta casi el misino fondo del Circo de Gavarnie , en donde viene toda la serie de terrenos antig'uos a cliocar aparentemente contra las masas de calizas cretaceas del Taillon y el Marbore. Entre Cauterets y la Railliere se observa un contacto perfec- tamente normal entre el g-ranito y las pizarras antig-uas con buzamiento g-eneral liacia el Norte, mi^ntras que en la ver- tiente opuesta es notable, por mas de un concepto, el anormal contacto entre las calizas silurianas y el g-ranito en el Escalar de Panticosa, viniendo estas aparentemente a penetrar liacia el interior de la masa g-ranitica al Norte de Panticosa. Identica estructura se observa, tanto en la parte de Cordi- llera que corresponde al valle de Ossau , como en la opuesta vertiente espanola, que he tenido ocasion de recorrer con el Sr. Mallada. Prescindiendo de las relaciones quo pueda g-uardar el g-ra- nito de Ag-uas Calientes, con los demas depositos estratifica- dos, es realmente de interes el fijarse en la estructura de la cresta culminante del Pirineo en este sitio. Mi^ntras que por el Norte parece cubrir la masa g-rani- tica y porfidica del Pico del Mediodia, entre Gabas y la cum- bre, una faja de pizarras antig-uas, en la opuesta vertiente viene todo el sistema devoniano, con retazos carboniferos k penetrar aparentemente hcicia el interior de la masa cristalina, mientras que bajando por el valle de Salient, reaparece la for- '2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) macion siluriana por debajo del devoniano, apareciendo todo el sistema cual si penetrara por debajo de la parte m&s elevada de la Cordillera, inientras que por el Sur viene la parte infe- rior de estos dep6sitos k estar en contacto, unas veces contra los dep6sitos devonianos y otras contra las masas cret&ceas que forman las altas cumbres, entre el valle de Tena y el de Canfranc. Tambien en este valle se descubren indicios de esta especial estructura. Constituida su parte mas elevada por los depositos del Trias y aun cret&ceos, en las vecindades del Somport aparece k poco el devoniano en g-ran potencia, en direccion al Sur y saliendo cada vez partes mas protimdas de esta formacion , vienen estos dep6sitos cerca de Canfranc, k estar en contacto con las masas cretaceas, que en su parte m^s elevada forman la Peiia Colla- rada y otras alturas. Si de esta parte del Pirineo, propiamente dicho, pasamos a su prolong-acion , que con el nombre de Cordillera Cantabrica se extiende liasta las costas de Galicia, veremos que tambien alii su estructura responde a una norma semejante, y aunque menospronunciadoslostrastornos, no por eso son m6nos elo- cuentes los accidentes que la determinan. Si se corta la Cordillera Cantabrica desde el mar al valle del Ebro, como he tenido ocasion de hacer en compania de mi buen amigo el Sr. Linares, se yevk que su estructura, conside- rada k g-randes rasg-os, obedece tambien k la dominante en toda la cadena Pirenaica. Si se abandona, por ejemplo, la costa, alg-un tanto al Este de San Vicente de la Barquera , y cortando el Escudo de Cabu6r- nig-a se sig-ue el curso del Saja hasta su divisoria de ag-uas con el Ebro, se observara la sig-uiente disposicion de los terrenos. Abandonando los depositos numuliticos y cretaceos que bordean la costa, se penetra en los li^sicos que reposan sobre la masa triasica que a corta distancia forma el Escudo de Ca- bu^rnig-a. Forman los dep6sitos del Lias, al Norte de esta montana, un plieg'ue, cuyo eje anticlinal pasa por las cercanias de la Venta del Turujal, y levantada en el Escudo toda la s6rie triasica con buzamiento al Norte, afloran en su base por la vertiente meridional, seg'un me ha dicho el mencionado Sr. Linares, las (0) Mac-Pherson. — estructura de la peninsula iberica. i3 calizas carboniferas de Cells y Carmona; mi6ntras que en anormal contacto y buzando apareiitemente por debajo de la masa del Escudo, viene toda la potente serie jurAsica que forma la mayor parte de la alta cuenca del Saja, a luizar por debajo de la masa del Escudo. Desde esta evidente falla obs6rvanse plegados sobre si mis- mos en una s6rie de violentos pliegues, los dep6sitos jur^sicos liasta que ya cerca de la linea de ag-uas vertientes vuelve a aflorar {lun en mayor desarrollo la potente s6rie de dep6sitos de la epoca tri^sica. Forman las areniscas inferiores de esta formacion los mas pronunciados accidentes de la cresta en este sitio. y aflorando en la opuesta vertiente y en direccion al Oeste los deposi- tos carboniferos , van haci6ndose cada vez mas pronunciados los accidentes, liasta dominar casi por completo los depositos de esa 6poca en la parte occidental de la Cordillera. Traspuesto el Puerto de Palombera, repitese el fen6meno que se observa en la base meridional del Escudo de Cabu^rnig-a. y deprimi^ndose el terreno en la vertical, vienen las marg-as irisadas y depositos li^sicos que las cubren , k buzar en mu- clios sitios aparentemente . por debajo de las areniscas infe- riores del Trias. Por consig'uiente, la Cordillera Cantabrica en este sitio pa- rece el resultado de dos fallas principales , y cuyos seg-mentos resultantes caen de una manera en extremo marcada hacia el Xorte; repitiendose una vez miis el lieclio de estar la parte su- perior de cada seg'mento en su borde Norte, en contacto con lo m^s profundo del seg'mento inmediato. Si se corta la Cordillera aim mas al Occidente. vemos en el detallado corte del Sr. I). Guillermo Schulz desde el Puerto de Pajares ii Aviles. que su estructura en este sitio i)arece sor una perfecta repeticion de loque se acal)a de describir, aunciue reju'e- sentada en partes aun mas profundas de la corteza terrestre. Formada la cresta de la Cordillera en el Puerto de Pajares por los depositos devonianos, desaparecen estos a poco por debajo de los carboniferos, que despues de describir una serie de plieg-ues vienen k chocar por su borde Norte, k semejanza de lo que sucede en el valle de Cabu6rnig'a, entre el Jura y el Trias, contra el devoniano que soporta la creta sobre que esti edificada la ciudad de Oviedo. 14 ANALES DE HI6T0RIA NATURAL, (lO) Al Sill* cle la sierra de Naranco viielven a aparecer los depo- sitos carboniferos que cubiertos por los triasicos y li^sicos vienen otra vez k estar en aparente anormal contacto por su borde Norte contra el devoniano que forma la costa al Norte de Aviles. Como se ve , tambien en este sitio existe la id^ntica estruc- tura que domina en toda la Cordillera Piren&ica, y puede de- cirse que prescindiendo de trastornos de secundaria impor- tancia, toda esta cadena, k semejanza de lo que sucede en la mayor parte de Europa, tiene tambien una marcada tendencia de inclinarse toda ella hacia el Norte. Pero si de esta parte del Continente pasamos a examinar la estructura dominante en las montaiias que accidental! el suelo de la Peninsula Iberica , veremos, por el contrario, que en gran parte de ellas domina una estructura perfectamente inversa a la dominante eri todo el continente europeo. Asi como en las montafias de esta g'ran region existe una marcada tendencia de caer el terreno, en su conjunto, cons- tan temente hacia el Norte, en la estructura de la Peninsula, parece, por el contrario, descubrirse una tendencia inversa, pues en todas las zonas montaiiosas que he tenido ocasion de estudiar se observa con id^ntica g-eneralidad que en la Europa central, una tendencia a caer todo el sistema h^cia el Sur. Al ocuparme de los fenomenos dinamicos que ban contri- buido al relieve de la Serrania de Ronda, tuve ocasion de in- dicar la estructura dominante en este extremo meridional del Continente. En el corte que acompaha a ese trabajo se observa que no solo el terreno se ha pleg"ado para acomodarse en el menor espacio posible, sino que todo el tiene la tendencia de incli- narse en su conjunto htlcia el Sur, presentando a la inversa de las demas montafias europeas con mucha mayor frecuen- cia los contactos normales en la escala ascendente , marchando de Norte a Sur, que vice-versa. Descompuesto este corte en los varios elementos que lo cons- tituyen , puede considerarse como una s6rie de seg-mentos en que prescindiendo de los diversos pliegues que los diferentes estratos ban experimentado , puede representarse en el ad- junto esquema, en donde se ven no s61o los movimientos que (11) I— • 02 Mac-Pherson.— ESTRCJCTURA de la peninsula IBERICA. 15 00 S s s S 1^ O >— H O P5 O o CO >5 C6 •f— < a ^ O rj ^ O a:. -sS S '^S ^ 3 o '-> ^ ;::^ cS =i Eh k; 6 E-i J^ O 16 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) los diversos segnnentos haii ejeciitado en la vertical, sino que se percibe adem4s el movimiento de caida que todo el sistema ha experimentado en direccion al Sur. C6rtese la Serrania de Ronda por donde se quiera. y siempre se observara, cuando se la considere a grander rasgos, id^ntica estructura. Bien pe la corte por el valle del Burg-o y la Hoya de M&lag*a, u por el del Genal, 6 por la cresta culminante, siempre se liar4 visible de una manera mas 6 m6nos marcada esa especial constitucion que presta caracter a toda esta comarca. Si cortamos la Cordillera Betica mas al Oriente, por ejemplo, por los Tajos del Gaitan . como he tenido ocasion de liacer en compania de mi amig-o el Sr. Orueta, k quien debo parte de estos datos, veremos que tambien alii domina una estructura semejante. Siguiendo la via terrea de Cordoba a Malaga, de Norte a Sur, se observa que al abandonar los terrenos terciarios al Sur de Gobantes, afloran los marmoles rojos del Jura superior, cuyos estratos, despues de describir dos g-randes pliegues que se encuentran inclinados hacia el Sur, vienen en su parte superior en anormal contacto contra las calizas probablemente pertenecientes ii la s6rie li^sica que se encuentran en la base de toda la formacion secundaria de esa parte del pais. Cubriendo h estas calizas por el Sur, se descubre una suce- sion de terrenos perfectamente normales, y que pasando por los marmoles ooliticos, se lleg"a k los rojos de la parte superior de la formacion, los que vuelven otra vez k estar por su borde Sur en anormal contacto con las calizas inferiores. Reeubiertas estas k su vez por los m^lrmoles ooliticos, se observa que todo el sistema con buzamiento al Sur viene k pe- netrar aparentemente por debajo de las pizarras antig-uas que con identico buzamiento se ven k la salida de este profundo desfiladero, y que parecen reposar sobre el total de la forma- cion secundaria. Si de esta parte de la provincia de Malag-a nos. trasladamos a la porcion limitrofe con la de Granada, se ver^ que una es- tructura analoga sig"ue tambien dominando en esta parte de la Cordillera Betica. Si nos fijamos en las elevadas cumbres al Sur de Albania de Granada, que separan las aguas meditern'ineas de las que van (13) Mac-Pherson. — estructura de la penInsula iberica. i" k verter.se en el Genii , veremos que la Cordillera esta consti- tuida en este sitio por una s^rie de plieg-ues en el terreno orientados pr6ximamente de N. E. & S. 0., y formados por la s6rie de calizas y pizarras antig-uas de esta parte del pais. Si se corta el terreno precisamente por su punto culminante en Sierra Tejeda, se ve que k grandes rasg'os puede considerarse su estructura como semejante k la observada en el extremo occidental de la Cordillera. Cuando se abandonan los depositos secundarios al Norte de la Alcaiceria, aparecen las pizarras antig-uas, cuya s6rie de dep6sitos forman dos g-randes plieg-ues desde aqul hasta mas nllk de Sedella, y uno de los cuales forma en su eje sinclinal la masa de Sierra Tejeda. Constituida esta Sierra en su casi totalidad por las potentes calizas mag-nesianas que ocupan un lug"ar bastante elevado en toda la s^rie estratificada de esta parte de Andalucia. apa- recen las pizarras cloriticas y anfib61icas de la base en el eje anticlinal, entre Sedella y la cumbre, y despues de volver 4 formar el sinclinal las calizas en el mismo Sedella, viene todo el sistema k estar en contacto por el Sur con las pizarras g-ra- natiferas que en toda Sierra Nevada ocupan al parecer la base de la formacion estrato-cristalina, Desde aqui, en direccion de Yelez-M41ag"a, desaparecen las calizas, y las pizarras cloriticas y antib61icas de su base, aflo- rando las pizarras g-ranatlferas por debajo de un g'ran espesor de pizarras micaceas con g-ran desarrollo al Sur, y que k su vez desaparecen bajo el nivel del mar 6 de los terrenos tercia- rios de la costa ; no volvi^ndose a ver los estratos de la parte superior de la formacion; disposicion de terrenos que en mi juicio corresponde k una estructura andlog-a a la sefialada en el resto de la Cordillera B6tica. Ann es muy escaso el caudal de necesarios datos que poseo para poder darme cuenta de la estructura de Sierra Nevada; sin embarg-o , no deja de llamar la atencion el contraste que presenta la reg-ularidad de los plieg-ues de los estratos de esta Sierra desde la Veg-a de Granada hasta m^s alia de la cresta culminante, con la s6rie de fallas que parecen existir en la vertiente mediterr4nea. Es probable, sin embarg-o, que cuando mi amig-o el senor Botella publique los numerosos datos que sobre esa comarca ANALES DE HIST. NAT.-VIII, 2 1^ ANALES DE HISTORIA NATUPtAL. (U) posee, piiecla ent6iices formarse nii jnicio exacto acerca de sii verdadera constitucioii. Pero aim n\k^ al Oriente nos es permitido ver indicios de esta especial estructura de la Cordillera betica, g-racias al iii- teresante corte del Sr. CortAzar, desde Arboleas al Cerro Gordo, en la provincia de Almeria, pasando por las sierras Maria y de las Estancias , en el cual se ve que por una s6rie de fallas esca- lonadas vienen los depositos secundarios que forman la Sierra Maria k chocar por falla contra el borde Norte de la masa mas antig'ua de la Sierra de las Estancias. Si de este reborde meridional de la Peninsula pasamos k estudiar la estructura dominante en todo el Sudoeste de este inmenso promontorio, se \erk que por todas partes se des- cubre identica tendencia, cuando los trastornos ban sido de alguna intensidad , de caer todo el territorio visiblemente b4cia el Sur. Al ocuparme de la estructura g-eolcjg-ica dominante en el Norte de la provincia de Sevilla me extiendo en alg-unas con- sideraciones acerca de la que en mi juicio domina en Sierra Moreiia y g-ran parte de la meseta central espafiola. Alii dig-o que la Sierra Morena me parece el resultado de una s6rie de accidentes que se ban sucedido durante los remotos tiempos paleoz6icos, y que con notable constancia se encuen- tran orientados alrededor de la direccion de N. 0. k S. E. Con posterioridad y probablemente al iniciarse la 6poca tri^sica, se produjo una evidente falla en direccion de 0. S. 0. k E. N. E., k la cual parece ajustarse el cauce del Guadal- quivir. Esta quiebra lia dado por resultado que mi^ntras los trastor- nos de la reg-ion de la Sierra Morena est^n orientados de N. 0. a S. E., a cuya direccion se ajustan la mayor parte de sus in- numerables eslabones, la linea de ag-uas vertientes de la Cordi- llera Marianica se encuentra cortando k un g-ran 4ng-ulo todos estos accidentes , y que ^sta se balle casi invariablemente en los bordes de los g-randes llanos de Extremadura y la Mancba, descendiendo el terreno desde alii k la vag-uada del Guadal- quivir por una serie de barrancos de r4pida pendiente. Esta especial estructura lleva necesariamente k considerar esta Cordillera como simplemente el desg-ajado borde de la me- seta central espaiiola, que g-racias k la g-ran quiebra pordonde (i--)j Mac-Pherson.— ESTRTJCTURA de la peninsula iberica. i'-' corre el Guadalquivir, deja eu la aetualidad al descubierto la iutima estructura de esa verdadera niina de Cordillera, con- trastando con su prolong-acion al N. 0. en Extremadura y la Mancha. tan por ig-ual deprimida, y cubierta en muy g-ran parte por dep6sitos recientes. Prescindiendo aliora de detalles en que ya he entrado al ocuparme de la provincia de Sevilla, sen61are alg'unas de las coincidencias que en su conjunto estos terrenos presentan. Al descender de las g-randes Uanuras de la Mancha a Anda- lucia por el conocido paso de Despefiaperros, se observa que las cuarcitas que describen numerosos plieg-ues en la entrada Norte de este paso vienen a chocar por el Sur contra la masa g-ranitica que atlora en Santa Elena, masa que en su horde Sur se halla cubierta por pizarras antig-uas, desapareciendo en este sitio el g-ran espesor de cuarcitas silurianas que se encuentran en su horde Xorte en tan inmensa potencia. Cortada la Sierra Morena aiin mas al Occidente, sig-uiendo, por ejemplo, el ferro-carril de las Ventas de Almorchon a Bel- mez, se observa que mientras las cuarcitas silurianas de las cercanias de Belalcazar vienen k estar en la pr6xima vecindad del horde Norte de la masa granltica de los Pedroches; esta desaparece por el Sur por debajo de un inmenso espesor de pizarras antig'uas, las que ya cerca de Valsequillo estAn do- minadas por las cuarcitas silurianas, las que k su vez lo estan por los depositos carhoniferos, viniendo todo este sistema en anormal contacto por su horde Sur contra la masa cristalina de la Sierra de los Santos. Esta masa se halla a su vez cubierta al Sudoeste por las pizarras antig'uas que forman el suhsuelo. sobre el que se ha depositado la potente st^rie de calizas y pizarras pertenecientes al camhriano superior 6 siluriano inferior de la provincia de Sevilla, viniendo toda esta st^rie de rocas k repetir el id^ntico fen6meno de la Sierra de los Santos, a orillas del Huesna y del San Pedro , contra cuya masa granf tica parece chocar todo el sistema, pudi^ndose seg-uir este fenomeno hasta los limites casi de la provincia de Sevilla, como ya he tenido ocasion de indicar. Por consig-uiente, tambien en esta parte de la Peninsula se observa una serie de contactos anormales. y al Surde los cua- les es la sucesion de depositos relativamente normal, ohser- 20 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (I''*) v^ndose en esta disposicion la id6iitica tendenria do oaer en su conjunto todo el territorio hacia el Sur. Pero aun mAs lejos piiede trazarse esta estructura; si pene- tramos hacia el interior de la meseta central y se examina la constitucion de la Cordillera Carpeto-Vetonica, se vera que tambien aqui se observa id6ntica tendencia. Si nos fijamos en la estructura de la Sierra de Guadarrama. se ver^ que esta sierra parece casi exclusivamente estar cons- tituida por granito y por g-neiss, y considerada en su con- junto, presenta una estructura. aunque perfectamente inversa en un todo. semejante k la que G. Fabre senala como domi- nante en la parte de la meseta central francesa que abraza el Mont-Lozere. Desde Seg-ovia a Pefialara, por ejemplo, la disposicion del terreno parece ser la sig'uiente: Editicado este pueblo en los bordes del terreno cret^ceo, en su contacto con el g'ranito. se ve li la salida del iJueblo, camino de San Ildefonso, cubierto el g-ranito por el g-neiss, con bu- zamiento al SE. , siendo notable el contacto de estas rocas por el tamano de los cristales de feldespato que se encuentran en el g-neiss. Sigue el guieiss dominando liasta un par de kilometros al Sur de Quitapesares, en donde reaparece el g'ranito atrave- sado por alg-unos diques de p6rfidos, especialmente en las cercanias del contacto con el gneiss. Ya cerca de Quitapesares reaparece otra vez el g-neiss, que h^cia el Sudoeste parece formar parte de la cresta culminante en Monton de Trig'o y otras alturas. Continua esta roca buzando en su conjunto li^cia el SE., hasta que proximo al puente sobre el Balsain, ya cerca de San Ildefonso, vuelve a aparecer el g-ranito atravesado ig-ualmente por diversos diques de portidos en el contacto. Adquiere desde aqui esta roca un gran desarrollo, y mi6n- tras al NE. desaparece k poco, li^cia el Sudoeste, por el con- trario, llega k formar las grandes masas de los Siete Picos y alturas pr6ximas. A media ladera de Penalara vuelve otra vez k desaparecer el granito bajo un gran espesor de gneiss, con id^nticos gran- des cristales de feldespato que pueden verse en el contacto en Segovia. (H) Mac-Pherson. — estructi-ra de la peninsula iberica. -21 Forma desde aqui el g'neiss y siempre con buzamiento al SE. las cumbres de Penalara, y con rapidez descienden al valle del Lozoya, ya en la vertiente del Tajo; y aflorando otra vez el g-ranito en el fondo del valle, seg'un el ilustre Prado, vuelve otra vez el g'neiss 4 formar las cumbres en Cabeza de Hierro, v asi sucesivamente , liasta desaparecer la Sierra por debajo del espeso manto de terreno cuaternario de la provincia de Madrid. Esta disposicion del terreno parece, en mi juicio, ser el re- sultado de una serie de fallas; cuyos seg-mentos resultantes ban efectuado uaa parcial rotacion sobre su eje, cayendo todos ellos hacia el Sur, dando razon del por que , cuando se marclia de Norte a Sur, se encuentra primero el contacto normal entre el g-ranito y el gneiss, caracterizado por la presencia de los g-randes cristales de feldespato, y lueg-o el anormal que coincide con la presencia de las g-randes masas porfidicas, cual si ^stas bubieran aprovecbado en su salida las g-randes fallas que atraviesan el pais , pareciendo el g-neiss en estos sitios cual si penetrara bacia el interior de las masas g-raniticas. Esta estructura de la Sierra de Guadarrama parece comun a una g-ran parte de la Cordillera, pues seg-un el Sr. Donayre, en la de Gredos se observa una constitucion semejante. H^cia el Sur de esta parece tambien verse una estructura analog-a en el corte de los Sres. Eg-ozcue y Mallada, desde Pla- sencia a Trujillo; pero aim mas lejos puede seg-uirse esta espe- cial disposicion del terreno, pues seg-un me ba dicbo el seilor Delg-ado, la formidable posicion de Torres Vedras parece el re- sultado de una estructura parecida,. debida a una s6rie de fallas que atraviesan el pals, ocurriendo que mi6ntras los bor- des septentrionales de los frag-mcntos resultantes caen rapida- mente al Norte, por el Sur es esta caida mucbo mas suave, dis- posicion cuya ventaja no es necesario encarecer para un ej6r- cito que domine la costa, como aconteci6 en la ocasion en que esta posicion adquiri6 su celebridad. Parece , por consig-uiente , que en una g-ran parte de la Pe- ninsula Iberica existe una tendencia perfectamente inversa a la que rig-e en el rcsto del continente europeo. Asi como en 6ste se observa, en sus varios accidentes g-eolo- g-icos, una tendencia a inclinarse marcadamente b^cia el Norte, en la Peninsula se observa una tendencia an^log-a . de caer todoy sus accidentes h^cia un punto determinado, pero 22 ANALES DE IIISTORIA NATUKAL. •I*') que en vez do ser la caida en esa direceion, se descubre, por el contrario, la tendencia de inclinarse hacia el Sur, coinci- diendo este fen6meno con el g-radual descenso que en su con- junto el pi'omontorio Ib^rico presenta desde la Cordillera Cel- tib6rica al Oc6ano Atl&ntico y a cuya direceion se ajustan sus g-randes rios. ("ontraste es este, notable bajo mas de un concepto y que nie parece intimamente lig-ado al g-ran problema, de las fuer- zas que ban dado su relieve a la actual superficie de nuestro planeta. Cualesquicra que sean las divergencias que en las ultimas conclusiones puedan dividir a los pensadores que ban tra- lado de este asunto, en el punto de partida parecen coincidir todos los pareceres, reliri6ndose sin excepcion los g-randes trastornos de la superticie del esfer6ide terrestre al enfria- miento secular de nuestro giobo. Por consiguiente, prescindiendo aliora de si bay que consi- derar al planeta como una masa en estado de fusion en lo inte- rior y cubierta por una pelicula de mayor 6 menor espesor, o si todo el debe de considerarse como una masa perfectamente solida, puede sostenerse que el di^metro absoluto del gdobo terrestre ba disminuido en la sucesion del tiempo. Es liecbo tambien , por todos reconocido , que desde los mas remotos tiempos paleoz6icos, ya la vida existia en el g-lobo, desde el Polo al Ecuador, y como con toda probabilidad, (^sta no puede desarrollarse sino en estrecbos limites de temi)era- tura, es de suponer que las condiciones del planeta, con rela- cion al caso que estoy tratando, no pueden ya en esos remotos tiempos baberse separado en gran manera de las dominantes en la actualidad. De aqui logicamente se deduce. (|ue desde acjuellos remotos tiempos existia un estado de equilibrio en la costra exterior del planeta, entre el calor que i)erdia por radiacion y el que recibia directamente del foco solar. i)udiendo })ara este caso especial considerarse la superficie exterior del planeta como si bubiera permanecido casi a una temperatura constante. desde los primeros albores de la vida en el g'lobo. Como ademas se observa que las g"randes dislocaciones que ban trastornado su suelo son en g-ran parte de epoca pos- terior k la aparicion de la vida en el g'lobo, debe 16g'icamente '19) Mac-Pherson. — estructlua de la peninsula ibeuica. -2:1 deducirse que la costra que en un momento dado, y cuya tem- peratura ha permanecido casi constante, formaba la superficie de un g-lobo cuyo di^metro podia representarse por a, al aco- modarse k un giobo cuyo di^metro era d, y que necesariamente tenia que ser menor que a, ha tenido forzosamente que ple- garse y acomodarse en el menor espacio superficial que por su contraccion la masa planetaria le iba dejando. Como deduccion 16g-ica se presenta el problema en los ter- minos en que Mallet lo ha planteado, siendo evidente en este caso que la contraccion debe manifestarse en su superficie por fuerzas que obren en la direccion de la tanjente, como natural consecuencia del movimiento de contraccion que toda la masa ha experimentado en la direccion radial. Al considerar el arco de circulo que las montanas del con- tinente europeo describen, y cuya concavidad mira al Sur, y al ver la constante tendencia de todos sus accidentes de incli- narse hacia el Norte, parecia verse en este doble fen6meno la natural consecuencia de la contraccion secular del giobo. que en este sitio se ejercia de Sur k Norte, tumbandose, si se me permite la frase, la masa continental ante el empuje lateral que por todas partes se ejercia. Pero cuando se considera a la Peninsula Ib^rica, se observa que mi6ntras por su parte Norte parece obedecer por completo a esta circunstancia, por el Sur sucede precisamente lo con- trario, pareciendo existir una linea h^cia la cual se inclinan en sentido inverso todos los accidentes g*eol6g"icos del pais, que posee en su conjunto una verdadera forma de abanico. Esta especial constitucion liace ver que si efectivamente es la masa m^s resistente la que en el sentido del movimiento atropella k la que menor resistencia opone, cual si tendiera a invertirla, en la Peninsula Ib^rica se hace de dificil aplicacion este principio, pues si fuera, por ejemplo, la parte mds ele- vada del promontorio en la Cordillera Celtib^rica la que atro- pellara al Pirineo, en la opuesta vertiente no se observaria el fen6meno en sentido inverso; y no necesito encarecer la fuerza de esta contradiccion. Creo, por lo tanto, que es necesario buscar la solucion de esta especial estructuraen una formula mks g-eneral, y que de cuenta de la insuperable contradiccion que la Peninsula Ib6rica pre- senta; y me parece que sin salirse de las premisas sentadas al ■21 ANALES DE IIISTORIA NATLRAL. (20) ocuparme de la contraecion secular de la masa planetaria, pueden 16g"icamente deducirse las coiidiciones bajo las cuales esa estructura se hace forzosamente necesaria. Si la costra exterior de nuestro planeta fuera de una sustaii- ciahomog'6nea, es may probable que la forma que por su con- traecion afectara, entrara dentro de esas leyes que por su sencitlez relativa llamamos leyes g-eometricas. Sin embarg-o, como la costra exterior del g-lobo esta lejos de responder a esta condicion , pues mi^ntras unos lug-ares estan formados de materiales ductiles, de pequena densidad y aun blandos, en otros vemos dominar rocas de g-ran tenacidad y resistencia, estando por consig-uiente el g-lobo terrestre muy lejos de responder h esas condiciones de sencillez relativa. siendo log-ico, por lo tan to, suponer que existen partes en su costra exterior que oponen distinta resistencia al acomodarse a la masa interior que se contrae. Si suponeraos, para simplificar el problema, una sola de esas partes m^nos resistentes de la corteza terrestre , es evidente que toda ella tendra una tendencia a descender en la direc- cion radial, y que teniendo al mismo tiempo su superficie({ue acomodarse a un espacio de menores dimensiones, tiene que pleg-arse , comprimirse y romperse en todo g-enero de formas. subiendo y bajando en la vertical los seg-mentos resultantes; pero en ultimo resultado, existiendo en la parte de corteza que se contrae un punto de m^ximo descenso en la direccion radial, punto que log'icamente debe tambien de ser el de menor resis- tencia para toda la parte cuyo centro de g-ravedad se encuen- tre mas desviado del centro de la masa planetaria, siendo licito suponer que cuando la contraecion tang-encial pase de cierto limite y veng-a en la direccion de donde viniere liacia esas lineas 6 pun tos de menor resistencia, tenderan a incli- narse los diversos accidentes g'eol6g-icos, como parece obser- varse en todas las reg-iones conocidas de la tierra. Llevando, por consig-uiente, este principio a sus legitimas deducciones, me parece ver en el cambio de direccion que se observa en la Peninsula Iberica, la tendencia ainclinarse hacia el punto de menor resistencia, que mi^ntras para la Peninsula parece hallarse al Sur del promontorio, para el resto del Con- tinente por el contrario, se encuentra al Norte del mismo. Efectivameute, si se deja contraer una banda de g-uta- (-1) Mac-Pherson. — estructura de la peninsula iberica. 2^1 perclia previamente estirada con dos masas resisteiites adap- tadas en los dos extremos y entre ellas varios lechos horizon- tales de una sustancia ph\stica (bctun de vidriero , por ejem- plo), y separados los lechos entre si por plieg-os de papel para darles mayor consistencia. y en la parte central, por ejem- plo, de la masa que se contrae, se pone un pequeho peso que veng-a a sustituir la tendencia a descender en la direccion radial, se observan hechos sumamente interesantes. Al comenzar la contraccion , se observa que se g-eneran a ainbos lados de las masas resistentes, uno 6 mas plieg'ues cuyos ejes anticlinales quedan perfectamente verticales; pei'o con- forme la contraccion aumenta y el empuje lateral se hacc mas energ'ico, invariablemente se observa que los ejes anticlina- les tienden a inclinarse en sentido inverso, y al parecer, cual si los estratos tendieran a penetrar hacia el interior de las masas resistentes, pero de hecho hacia el punto que menos resistencia opone, que en este caso coincide con la parte que ha permauecido en reposo, efecto del peso que sobre ella g-ra- vitaba. Por esta sencilla experiencia, se repite en pequeno el feno- meno que se observa en la Peninsula Ibt^rica de caer en sen- tido inverso y separados, por lo que puede considerarse como nil piano todos los varios accidentes g"eol6g'icos del pais, que I)ai'ecen cual si tendieran a penetrar por debajo de la masa re- sistente a ambos lados de la misma. Por consig-uiente, creo que el hecho que se observa en la Peninsula es simplemente un hecho particular y dependicnte do la contraccion secular del esferoide tcrrestre y que puede formularse como la tendencia en la corteza terrestre de incli- narse hacia aquellos puntos'que con mayor facilidad descien- den en la direccion radial. Fen6meno es este, que creo de trascendencia. })ues al mismu tiempo que atestig-ua la mag-nitud de los fen6menos depen- dientes de la contraccion secular del gdobo, atestig-ua tambien que si g-rande es el fenomeno con relacion k las dimensiones (\o\ planeta, no es menor la mag-nitud del g-uarismo jjor qu(> puede este fenomeno trazarse en la sucesion del tiempo. Vemos, por ejemplo, que fenomenos que se han iniciado aun en los mas remotos tiempos paleoz6icos, como sucede en la Peninsula en la Cordillera Carpcto-Vetonica, 6 laMari^uica, 26 ANALES DE HISTORIA NATURAL. 'M se les encuentra obedientes ya a esta tendencia, cual si fuera dependiente de los fundamentales rasg-os del esferoide ter- restre. Siendo, ademas, probable, que si al ig-ual este principio de toda ley en la naturaleza que permanece vig-ente, cualquiera que sean las causas perturbadoras que la enmascaren, pueda dar razon de muclias anomalias , tales como la senalada por Suess en su importante trabajo Sobre el origen de los Alpes, al ocuparse del Val Sug-ana y los Alpes de la Istria, que en sentido inverso al Apenino tienden todas sus dislocaciones a iiiclinarse li^cia el fondo de la depresion del Adri&tico. SUCINTA NOTICIA DE UNA EXCURSION AL PICO DE TEIDE, DON RAMON MASFERRER Y ARQUIMBAU. (Sesion del 6 de Noviembre de 1878. Creyendo de poco interes para la Sociedad la relacion deta- llada del viaje que en los dias 1 y 2 de Setiembre del presente aiio liice al elevado Pico de Teide (el Echeyde de los Giianches), en compania del ilustrado ing-eniero de minas de la provin- cia, Sr. Marg-arit, en virtud de los pocos datos cientificos que en el pude recog'er por las malas condiciones en que lo hici- mos, heme decidido a redactar esta compendiada noticia con solo el objeto de dar k mis consocios una lig-era idea del mismo, para que vean la facilidad con que se realiza una tan impor- tante excursion, tenida por muy penosa, dificil y arriesg-ada por gran numero de personas que no se atreven a empren- derla. 4 pesar de ver cuan sin cuidado la liacen los muchos extranjeros que desde remotos paises vienen en diversas epo- cas del aiio a visiter este colosal monte, que tiene el honor de liaber sustentado sobre su elevadisima cima k los m^s renom- brados viajeros y g-eolog-os de Europa (Edens, 1715. — P. Feui- llee, \12A.—Lapeyrouse. 1191.— Ilumljoldt, 1799 y 1804. — Cor- dier. ims. — lhicA, imo. — BertMot, 1825, 27 y '28.— Jrebb. 1^2^.— Saint Claire Deville, 18iS. — L7/ell, l^bA.—IIarlimg, ISb-i.—Fritsck, 186:3, etc., etc.) A las diez de la mafiana del dia 1." de Setiembre salimos de la villa de la Orotava el Sr. Margarit y el que estas incorrectas lineas suscribc , montados en sendos caballos y con dos caba- •>S ANALES DE HISTORIC NATURAL. (2) Uerias mas, carg-adas con las provisioiies necesarias , acom- panados de un gum y un arriero. En el momento de la salida el ternK'anetro centigrado, arrimado a la pared de la fonda, senalaba 23", y la atmosfera se hallaba completaraente oscii- recida por una espesa neblina que, agitada por lig-era brisa, derramaba pequenisimas g'otas de ag-ua , siendo el dia caluroso y pesado. Al poco de liaber salido de la poblacion se empieza a subir una cuesta bastante pendiente por un camino no muy bueno, y entre nopales y vinas se lleg-a a no tardar a la entrada del bosqice. Hasta que h este lleg'amos parecia que la atmosfera se iba despejando, y por cortos intervalos pudimos ver desde diferentes alturas el Valle de la Oroiava en su conjunto, ofre- ciendo g-olpes de vista variados, y todos a cual mas liermoso y atractivo. Sin detenerme en describirlos, y sin detallar la« numerosas e importantes especies veg-etales que en las orillas del camino y en los inmediatos barrancos observe, por no alarg"ar esta sencilla nota mas alia de mi proposito , har6 s61o mencion de los ag-radables contrastes que el cambio sucesivo de veg-etacion va ofreciendo a medida que nos vamos ele- vando (1). Domina en el fondo del valle el cultivo de las ttmeras 6 no- pales fOpimtiaJ. y los pocos terrenos que por su aridez el ag-ricultor abandona, se liallan poblados por una veg"etacion. si intcresantisima para el botanico, muy i)oco notable por su frondosidad y verdura. de modo que dan al conjunto cierto aspecto depobreza; mas k medida que nos vamos elevando no s61o va desapareciendo el triste cultivo del llano, que da a los campos un color g-arzo poco ag-radable y una inmovilidad mo- notona que causa, para ser sustituido, primero por el aleg-re (1) Sirvan como de ejemplo de las inuchas plantas por mi observadas desde la salida de \a\i\]a.(Jieff ion inferior 6 de las euforbias) hasta terminar el bosque(5e- gionde los pi)K/s), las sigruientes especies: Hypericum reflexum Hort. Keiv.—AnAro- siEmum Webbianum Spach, — Rhodocistus Berthelotianus Spach. — Viburnum rugo- sum Pcrs.— Senecio Kleinia Z.— Sonchus leptocephalus Cass. — Bystropogon Cana- riensis Z'//fiV.— Leucophe macrostachys Wchb et Berth. — Linav'iSi grveca. Ckav.— Mi- cromeria thymoides WeM et Jiert/i.— Q\ohu\ar'\a salicifolia Z«»;^.— Erica arborea Z. — Cedronella Canariensis Webb et Berth. — BcehemeriSi arborea ir;7W.— Tolpis la^o- poda C. Smith, etc , etc . y diez especies de helechos, entre ellos el Adiantum reni- forme Z., el Asplenium palmatum Lamk., la Davallia Canariensis Sev. y especies de los generos Cystopteris, Pteris, Nolochlcena, Polystickiim, etc. W Masferrer. — excursion al pico de teide. 2^ cultivo (le la liermosa vid. y lueg"0 por el de los ricos cereales y demas plantas que dan biienos productos en donde los raci- mos ya no madurarian , sino que ademas la veg-etacion espon- tanea, cada vez mAs abundante y siempre adquiriendo mas terreno liasta liacerse exclusiva, tal vig-or y lozanla alcanza, que da al paisaje un aspecto silvestre . alegre y animado. Pronto aparecen frondosos grupos de Laureles (Laurus cana- riensis Wehd et Berth. — Oreodaplme fietens Nees. — Persea in- dica Spreng. — Pluebe barbusana Webb et Berth.) dominando sobre el monte bajo. que abundantes arbustos forman sobre el verde cesped de las plantas herbaceas ; y al poco rato los Cas- tanos (Castanea vulg-aris Lamk.) y lu^g-o los Pinos (Pinus ca- nariensis DC.) son los principales representantes de la veg'e- tacion arb6rea. De tal manera babia ido aumentando la niebla desde que en el bosque penetramos, que al poco tiempo solo disting-uiamos los objetos mas inmediatos; y por mas que, seg"un el g-uia nos habia indicado. esperabamos salir de tan molesta atmosfera, que nos tenia ya completamente mojados, en cuanto sali6se- mos de aqu61, vimos con gran disg-usto desaparecer detras de nosotros el ultimo arbol — y quedarnos solo acompanados por el Escobon (Cytisus proliferus L. fil.), que no tardo en dejar- nos, y el Codezo del Pico (Adenocarpus viscosus, var. franke- nioides Webb et Berth.), que nos sig-uio liasta m^s aM de donde encontramos al poco los primeros pies de Retama blanca (Spar- tocytisus (Cytisus) nubig-enus Webb et Berth.) (1), — sin que nos viesemos libres de tan molesto meteoro, que nos impedia admiral- un tan nuevo paisaje. Seg-uimos todavia por entre las abundantes matas de Retama del pico y las no escasas de Co- dezo durante larg'o rato, cansados ya de un tan prolong'ado bafio de vapor de ag-ua; mas de repente, y cuando ya desespe- r^bamos de ver el sol en toda la Jornada, se nos aparece este (1) Por lo muy adelantado de la estacion, solo pude recoger en fruto estas tres in- leresantes especies. La primera de ellas (el Escohon) crece desde la region de lox laure- les, y dun mds abajo, hasta la parte baja de la region de las plantas alpinas (6.000 pies sobre el nivel del mar). El Codezo 6 Ademcarpo empieza a crecer un poco mds abajo que la Retama (Cytisus nubigeuus W. et B.) en la ultima referida region; pero la segunda de estas dos especies llega mis arriba que la primera, pues se remonta hasta mas alld de 8..500 pies de elevacion, y la primera no alcanza tal altura. Crecen ademds en esta region otras especies que no pueden ya recogerse en esta epoca del ano. *' ANALES DE HISTORIA NATURAL. (l) astro del dia. hermoso y radiante, sigMiiendo majestuosamente su camino en medio de iin cielo aziil, puro y diafano, mos- trandonos enfrente mismo de nosotros , y al parecer k poca distancia, sobre una extensa y desig-ual llanura, nn esbelto y elevado monte, seco y ^rido, de fig-ura casi g-eom^trica, conico- truncada, con otro cono menor, de color mi\s claro y mha re- g-nlar todavla, sobre el piano de truncadnra; teniendo el con- junto el aspecto de un colosal monton de tierra con reg-ulari- dad formado, en ei que sevieranaun los surcoslong-itudinales que en el acto de amontonarla se orig-inan... Aquel monte era el Teide; la llanura sobre que su base descansaba Las Ca- nadas, y el punto donde nosotros habiamos lleg-ado la Estan- cia de la Cera. Hicimos alto, descansamos un rato, comimos alg-o, vimos en el relo que eran las dos y media de la tarde y observamos que el termometro centig-rado senalaba 20" a la sombra y 42° al sol (1), (notabilisima diferencia de 22% que aqui no debo comentar). Despues de una liora de descanso emprendimos de nuevo la marcha, y k las cuatro y media habiamos atravesado las CaTiadas y nos hall^bamos al pi6 del Pico, dispuestos a emprender la subida de lo que los g-uias llaman el Monton de trigo 6 Montana blanca, que viene k ser una especie de estri- bacion del Teide. El term6metro marc6 en este punto 23" k la sombra y 36" al sol. Desde la cima del Monton de trigo ya puede uno formarse idea de lo que son las Canadas (2); extensa lla- nura circular con depresiones y elcvaciones virias del terreno, cubierta por una capa movediza y de un color claro de frag"- mentos de piedra pomez, recorrida por algunas corrientes de negra lava y rodeada en g-ran parte de su circunferencia (que mide unas oclio 6 nueve leg-uas de extension) por desig-uales y (1) A las doce del dia, cuando no habiamos salido todavia de la niebla, pero que ya estabamos en la region de las retamas en el punto llamado Barranco de los charqvi- tns, el termometro senalo 10". (2) La mayoria de los geologos que ban estudiado esta isla creen que las Canadas son un verdadero Crater de levantamiento : y Lyell lo compara a la Caldera de la isla de la Palma. Fritsch hace notar la analogia entre el Circulo de las Canadas y el A trio del Caballo, que es el espacio comprendido entre el Vesubio y su antiguo cono llamado Somma. Segun Esoolar, su didmetro es de cuatro 6 cinco leguas. Se hallan, segua Fritsch, A 2.000 y 2.200 metros de altura.— Buch da como altura del Monton de trigo la de 6.103 pies sobre el nivel del mar, y la de 8.820 id. para Lns Axulejos, que es el punto m&H elevado del Circulo de las Canadas. (5) Masferrer.— hxcursion al pico de teide. si escarpados montes de 150 a 300 metros de altiira, teniendo en su centro el elevado cono del Teide; lo que ha hecho deeir k Von Buch que este es un monte sobre otro monte. Dejemos que los g-e61og-os estudien esta inmensa Caldera y extensisimo Atrium, sobre los que tan to se ha discutido en afamadas academias cientificas de Europa, y fijemonos por un momento, 4ntes de lleg-ar a la Estancia de los Ingleses, en esas imponentes corrientes de negra lava que sobre las escar- padas pendientes del Pico observamos, asl como en un g-i-an ni'imei'o de colosales cantos de forma ovoidea m-As 6 m^nos reg-ular y de naturaleza y caracteres fisicos en un todo ig-uales a los materiales de aqut^llas, que k la izquierda del camino se nos ofrecen (1). El hallarse alg-unos de 6stos en puntos en que no se concibe hayan sido arrastrados por s61o el impulso de la fuerza de la g-ravedad, ha oblig-ado k alg-unos k considerarlos como verdaderas domias volcdnicas arrojadas por la fuerza explosiva del volcan ; al paso que otros creen que ban sido orig'inados por la separacion de determinadas cantidades de la materia iluida que constituia lacorriente al salir del crater, las cuales vinieron k tomar el aspecto de monstruosas g'otas, adquiriendo mayor velocidad que la corriente y lleg'ando k puntos que aquella no alcanz6 ; opinion que parece confirmar la posicion que entre si y con la corriente g-uardan , al paso que ofrece dificultades k la anterior el g-ran volumen y consi- derable peso de alg-unas de ellas , que harlan suponer mayor potencia en las erupciones de la que los denies fenomenos coet&neos liacen sospechar. Lleg-ados a la Estancia de los Ingleses (2) descansamos un momento para adquirir nuevas fuerzas y anotamos en la car- te ra: «Seis boras de la tarde, — Termometro centigrado 11". — Envueltos por complete en la sombra del Pico, que se proyecta (1) Las negras corrientes de lava que en todas direcciones surcan las pendientes del pico resaltan por su color sobre el fondo bianco que domina en el conjunto, el cual en opinion de mi respetable amigo, el sabio naturalista M. Berthelot, puede haber valido & esta isla el nombre de Nivaria, con que los antiguos la desijijnaban; pues la preseneia de la nieve sobre el volcan es por muclio menos tiempo de lo que algunos ban creido. (2) Situada, seg-un Buch, k 8.G73 pies. Se llama tambien Estancia de Arnba, en contraposicion & lade Abajo,s\t\xdi(\&il.''i^, segun el mismo autor. En todas estaa estancias no hay absolutameiite donde guarecerse, sin que se vea mds obra humana en ellas que algunaa piedras reunidas. !^-2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (R) sobre Lis Tanadas. » Alg-uiios viajoros pasan aqni la noche (antes casi todos. seg-iin iios dijo el g-ula): mas nosotros tenia- mos el proposito de pasarla m4s arriba en el punto que llaman Alta-Vista; de modo que emprendimos de nuevo el viaje por una rapida pendiente de terreno movedizo , en la que es tan dificultoso y pesado el camino que nos veiamos obligados a dejar parar los caballos cada cinco minutos pafa tomar aliento. y ^uin asi nos ibamos temiendo que no podrian soportar la fatig-a hasta el fin de la Jornada. A poco de salir de la Estancia de los Ingleses se pierde de vista el ultimo pi6 de Retama blanca; de manera que el paisaje va siendo cada vez mas arido y desolado. La falta de veg-etacion a mayor altura oblig-a a los arrieros ^recog-er leiia para hacer fueg-o durante la nocbe. y no descuidando el que nos acompaiiaba tan necesaria precau- cion, lleg-o poco mas tarde que nosotros k Alta-Vista car- g-ado con un tremendo haz de ramas secas de Retama (1). A la lleg-ada sefialaba el relu las siete, y el term6metro 9". 5: el cielo estaba despejado, y la atmosfera del todo tranquila. El silencio sepulcral de aquella elevada reg-ion era verdadera- mente imponente. Parecia que uno se ballaba completamente aislado del mundo, y en relacion mas inmediata con los seres que pueblan los espacios siderales. En la boveda azul del fir- mamento, serena y pura, mostraba la luna con m4s clara luz el pequefio seg-mento que k los cinco dias de nacida ostenta, y cuantos astros iban sucesivamente apareciendo, ofrecian mAs intenso centelleo y resplandor m^s vivo; siendo, por tan to. desde all& m&s hermoso el cielo estrellado. Imponiasele verda- deramente al espiritu el sentimiento de lo sublime... Mas de- jemos toda consideracion filosofica, impropia de este trabajo. y prosigamos la narracion. La noche fu6 verdaderamente tem- plada , pues el term6metro senal6 9* k las diez y media de la noche y 7" ^ las dos de la madrug'ada. soplando por alg-unos (1) Noes del todo exacto que mas arriba de la Estancia no \\&y&ySi vegetacion, pues &. mucha mfis altura crece todavia algun musgo (Weissia verticillata Schus), al- gun liquen (Cladonia furcata Hoff. var. nivaja et var. pygmaea Montag.) y alguna alga (Scytonema myochrous Ag.) Crece tambien A mayor altura que la Retama (Cyti- sus nubigenus W. et B.), la Viola {Mnemion) cheirantifolia H. et B. que Uega hasta de- bajo de ^;/fl-F/5^a (9.753 pies). Las tres plantas fanerogamas que llegan d mayor al- tura en la base del pico, son: el Cytisus y Viola referidos, y la Silene nocteolens Webb et Berth., que crece en la antes nombrada MonlaTia llanca 6 Monton di trigo. (■7) Masferrer.— EXCURSION AL PICO DE TEIDE. :i3 intervalos una lig^ra y fresca brisa. Metidos entre las ruinas de ciiatro paredones viejos, formados sin cemento ning'uno y que se elevan sobre el piso m6nos de un metro , encendimos fLieg"o, cenamos lu^g'o y nos dormimos m4s tarde, acostados sobre una manta de lana tend Ida en el suelo y abrig-ados por otras dos, despertando antes de trascurrir dos liorasy cuando el relo senalaba las dos de la manana. Toinamos caf^, y acom- panados del g-iiia solamente (pues las caballerias ya no Ueg-an mks arriba). emprendimos la marclia paraUeg'ar k la cima del Pico ^ntes de la salida del sol. Para evitar que este desalinado escrito tome mayor extension de la que me he propuesto darle al empezarlo . procurar^ re- sumir y condensar en pocas palabras lo que del viaje me falta narrar. por rnks que sea la parte miis interesante del mismo. Precedidos por el gfuia, que abrig-ado en su capa blanca lle- vaba en la diestra mano con su brazo extendido un manojo de teas encendidas, y apoyados cada uno en un firme y larg-o pnlo de todo punto indispensable para el caso, empezamos k trepar por una moderna corriente de lava, que constituye lo que en estas islas se llama el Mal-pais, al poco rato de liaber abandonado a Alta-Visia. Imposible considero el dar una idea de las g-randes dificultades y constantes peligros que esta parte del camino ofrece, y del siniestro aspecto que presenta iluminado por la rojiza y fumosa luz de la tea aquel ciimulo de negras y &speras piedras, alg-unas de las que se tambalean al fijar el pie sobre ellas. Nuestra marclia fu6 rapida y preci- pitada al trav6s de ese camino sembrado de calcinadas ruinas; y s61o pudimos comprender el estado especial de ag-itacion y zozobra en que nuestro t'lnimo se liallaba por el involuntario suspiro que de nuestros peclios se escap6 , cuando al lleg-ar al pie de la RamMeta oimos exclamar k nuestro g'uia, tirando los I'lltimos frag-mentos de teas que le estaban ya quemando la mano: «iHemos conseg-uido lo que no esperaba!... Pasar todo el Mal-pais en el corto tiempo que ha durado la luz del I'lnico manojo de teas que teniamos; descansemos, que ya estamos arriba. ..l» Rendidos de fatig-a nos echamos al suelo. moles- tAndonos bien pronto un viento S. E. bastante frio y fuerte. Erau las tres, y el termometro senalaba 7". Instig-ados por el g'uia, que se quejaba de frio, emprendimos a los pocos minutos la marcha . alcanzando bien pronto la ANALES DE HIST. NAT.— VIII. 3 34 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (S) RamMela, j Ueg-ando k lo m&s alto del Pico (4 pesar de lo muy despacio que siibimos y de las varias veces que descan- samos)muclio i\ntes de las cinco. La Ramhleta (1) viene a ser iin antig'uo crater, relleno en su concavidad por los productos arrojados por el volcan, y convertido, por tanto, en una des- ig*ual llanura circular, que tiene en su centro un pequeno montecito c6nico, llamado (por su fig-ura y color, sin duda) el Pan de azucar. La ascension de esta ultima parte tiene en este pais fama, a mi modo de ver exag-erada, de ser la m^s diticultosa y pesada de la Jornada por lo movible del terreno que la constituye, pues casi toda ella se lialla formada por pequefios frag-mentos de escorias volcanicas y piedra i)6mez sin la menor coherencia entre si, y que, por tanto, resbalan unos sobre otros con la mayor facilidad ; mas en ciertas direc- ciones hay (como si fueran aristas del cono, que se transfor- mara en pir^mide) verdaderas liileras de g-randes piedras traquiticas fijas, que recorren a 6ste de arriba abajo en toda su extension , y por las cuales es m^s f^cil el ascenso. Necesa- rio nos fu(^, al lleg*ar al borde del crater, buscar un abrig-ado rincon en la parte NE. del mismo, para g-uarecernos y librar- nos del fuerte viento, frio y molesto, que del SO. soplaba, lo propio que de las emanaciones sulfurosas que de su interior se desprendian , durante la hora que debiamos esperar hasta la salida del sol. En todo este tiempo no baj6 el term6metro a m6nos de 4°,5 hall4ndose k las cinco y media y minutos, cuando el sol aparecia en el horizonte, k 5", elevandose 4ntes de los 15 minutos y exponiendole a sus rayos k 12° (2). Es verdaderamente uno de los espectaculos de la naturaleza m4s g-randiosos la salida del sol vista desde la cima del Pico; y por mc\s que nosotros tuvimos la desg-racia de que las nubes cubrieran todo el Archipielag'o(cuyas siete islas principales se (1) Seg-un las observaciones y calculos de D. Domingo Mesa, la altura absoluta de la Ramlleta es de 10.992 pies, y la de la cima del Pico, segun la medida trigonometrica de Borda, de 11.430 pies, siendo las de las Canadas, segun Mesa, de 8.400 pies (en la base septentrional del Pico); de modo que el Pico levanta 3.030 pies sobre las Cauadas y el Pilon 438 pies sobre la Ramble ta. Fristch flja la altura del Teide en 3.711 metros , y Bnch en 11.206 pies en su tabla de alturas y 11.430 en su mapa. (2) Humboldt que subio al Pico el 18 de Junio de 1799, determino el instante de la salida del sol, y hallo que sus rayos Uegan al Pico 11' 51" 3'", antes que al llano. La sombra del Pico en un dia claro se proyecta sobre la isla de la Qomera. (9) Masferrer. — excursion al pico de teide. 35 ven desde alii en iin dia despejado ), Imbiera yo, con todo, dado por muy bien empleadas todas las fatig"as del viaje, tan s61o para admirar desde aquella inmensa altura este cotidiano fe- n6meno. Sobre ilimitado mar de nubes, que a g-ran distancia debajo de nuestros pi^s se movia y cambiaba de aspecto k cada momento, y del cual salia como elevadisimo pedestal el Teide. sostenido por un irreg-ular pie que lo constituian las cumbres de todos los montes de la isla, vimos proyectarse la sombra del Pico; que apareci6 primero, (al asomar como un g-lobo de fueg-o rojizo el sol en el liorizonte) poco clara y como un nuevo monte c6nico, situado k gran distancia; acerc6se, crecio y se deline6 mejor, sucesiva y paulatinamente. reuniendo lueg-o su base con la del monte, para ir despues {k medida que el sol se iba elevando y adquiriendo su natural aspecto) disminuyendo y cambiando de forma hasta desvanecerse del todo. Si a este su- blime espect^culo se anade el que todos los objetos vistos desde aquel elevado punto aparentan liaber perdido las distancias que los separan, y todos los montes de la isla parecen cons- truidos en miniatura sobre un piano de relieve, se compren- devk que se sienta uno como anonadado al verse poco m(^nos que aislado en el espacio, y en contemplacion directa del in- menso poder de la naturaleza. El Crater del Pico tiene en conjunto una fig-ura eliptica con su di^metro mayor (de NO. k SE.), de unos 300 pi6sy el menor de unos 200, siendo su profundidad de mas de 100; Iiallandose rodeado de g-randes piedras traquiticas, de un color g-ris 6 amarillento-rojizo, que tienen en su conjunto el aspecto de un cicl6peo muro derruido, del que quedan ya apenas vestig-ios en la parte SO. , siendo la parte mas alta la que va desde el 0. al NE! Corri6ndonos un poco li^icia la pared 0. del borde del crater, vimos muy claramente el Crater de Chahorra (1), m^s g-eneralmente llamado el Pico Viejo 6 Pico Qiiehrado, situado h^cia el SO. y como a unos 2.000 pi6s m6s bajo que nosotros, (1) Segun Cordier, que es el primero que (en 1803) ba descri to este crdter, al que considera como el principal del Teide, tiene una extension de leg-ua y media en su circunferencia; y Ruch, que senala su profundidad en 140 pies y su altura al)SOluta en 9.276 pies, dice que no pudo darle la vuelta en una hora. Este volcan ha tenido en ITQS un periodo de tres meses de actividad , durante el cual se formaron cuatro cnV teres hacia el SO. de su base d una altura de mds de C.OOO pies sobre el nivel del mar. 3(5 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (W) halk\nflose como arrimado y adlierido al mismo Pico. Las di- mensiones de este crater son muclio mayores que las del que tenemos a nuestros pi6s, y en el que vamos k penetrar, Fi\cilniente se baja al fondo del crater por una pendiente reg'ular; liallandose todo su interior cubierto por un piso uni- forme blando, terroso, liumedo y caliente, de un color rojizo en conjunto, pero con abundantes eflorescencias de azufre en liermosos cristales en muclios puntos, y eflorescencias en otros de una sal blanca, cristalina, de un sabor acido amarg-o. que forma en alg'unas partes costras de 12 y 15 millmetros de espesor, con caprichosas formas en su superficie; liallandose principalmente constituida por el sulfato de sosamezclado, pro- bablemente, con un liiposulfito de la misma base alcalina (1). Levantando la capa superficial del terreno notamos ser exacta- mente ig'ual (i ella la que le seguia, que estaba alg-o mis ca- liente y tenia mas azufre todavia, de modo que en alg'unos puntos formaba este verdaderas costras. La poca resistencia del piso (que conserva las huellas de los pies) permite en mu- clios puntos introdiieir ficilmente un palo en toda su exten- sion, y al retirarlo sale caliente y liumedo, con cristales de azufre y g-ranos de tierra adlieridos en toda su superficie. Ob- s6rvanse en diferentes puntos del mismo estreclias y pequenas g'rietas , por las que se desprenden vapores liiimedos , sulfuro- sos y calientes, Despues de haber recorrido el interior de esta Zolfatara, que le llamaria un italiano (az-iifral en espafiol), 6 volcan medio apagado, emprendimos la bajada del cono supe- rior, Pan (y pilon de aziicar. que fu6 muy facil y rapida. Llegados a la RmiMeta, nos detuviinos en observar lo que los g'uias Hainan las Narices del Pico, que son unas g-randes g-rietas del terreno por las que sale g'ran caiitidad de vapor de ag'ua, al parecer puro, k una muy alta temperatura (2). Sobre una de estas g-rietas, situada algunos pasos mis abajo (1) Ademas de los caracteres fisicos, se ha observado que la disolucion de esta Rustancia en agiia destilada era acida (papel reactivo), y no daba precipitado por el sulfhidrico, los carbonates alcalinos, el cloruro platinico, el oxalato amonico, el amo- niaco ni el nitrato de plata, y lo daba abundante por el cloruro barico; desprendiendo vapores sulfurosos al calentarla con potasa. Dada la composicion de las traquitas y el vapor sulfuroso que por ellas flltra^ es muy natural el origen de esta sustancia. (2) En 1'792 LabillardiSre hallo la temperatura de estos vapores d SS*,?; en 1804 Humboldt hallo que tenian 50°, y en 1834 Savinon los observe d 5Q°,5. (11) Masferrer. — excursion al pico de teide. 3- de la Ramhleta en la pared vertical de un pequeno barraiico, recog'i un bonito musg'o que sospeclio sea la Weissia verti- cUlala Scliw. por mas que la falta de fructificacion en que lo lialle no nic permitan determinarlo con certeza. Kniprendinios en seg'ulda labajadaal traves del mal-pais, de cuyo treclio de camino no quiero acordarme, pues al verle de dia me liorrorizaba el pensar como sin conocer el pelig-ro lo liabiamos subido la noclie anterior tan de prisa. La bajada dur6 doble tiempo, por lo menos, que la subida. Antes de lleg'ar de nuevo a A Uavista torcimos un poco a mano izquierda para visitar la Cueva del Melo, espaciosa concavidad del ter- reno en forma de cueva, con una abertura superior por la que se baja al fondo, en la que se conserva todo el afio una g-ran cantidad de liielo, que se liallaba, cuando nosotros la vimos, cubierto por una capa de ag-ua. Es esta cueva uno de los tantos fen6menos naturales sorprendentes que en este monte pueden estudiarse (1). A las ocho y media de la manana lleg-amos k Altavista de retorno, marcando el term6metro 13° h la sombra y 29" al sol; y despues de una hora de descanso y de haber almorzado, em- prendimos la bajada, que liasta la Estancia, sobre todo, se liace muy pesada, no siendo posible cabalg-ar (hasta alii por lo menos) por el mucho declive y malas condiciones del terreno. No lejos de este punto recogimos varios ejemplares de odsi- diana, mineral no escaso en aquel sitio, en donde se presenta en variadas formas, siendo el de estructura compacta el que servia a \o^ guanches para construir sus tahonas (instrumen- tos cortantes) (2). Desde la Estancia hasta encontrar el monte se liace tambien muy pesado el camino, sobre todo en el larg*o trayecto al traves de las Canadas; pues si, como nosotros, se pasa esta parte k la mitad del dia, el sol abrasa y quema ma- terialmente la piel, siendo el calor sofocante y la sed mo- lesta , produciendo ademt\s los rayos del sol reflejados sobre aquella inmensa y blanca llanura, tal cansancio y molestia a la vista, (jue al poco rato se siento uno como mareado y iitunlido. Al lleg-ar al l)0S(iue nos liallamos envueltos en la (1) Humboldt atribuye la congelacion del ag-ua en este sitio A una evaporacion muy rdpida, dependiente de las especiales circunstancias de la localidad. (2) No he dado detalles de lag rocas recogidas, porque no las lie estudiado todavia. 38 ANALES DE HISTORIA NATURAL, (12) espesa niebla, que alii constantemente domina, recibiendo con verdadero placer en iin principio la humedad de que nos iba impreg'nando; m&s al lleg-ar a la Orotava estabamos ya cansados de tan triste compaiiia. A las cuatro y media de la tarde nos apeabamos en la puerta de la fonda, rendido y abatido el cuerpo por la fatig'a, pero con el 4nimo entusiasmado en la contemplacion de las imag-e- nes de los grandiosos espectaculos de la naturaleza, que los sentidos acababan de grabar en nuestra mente. Despedimos al g-uia diciendole: «hasta otro aiio;» y yo al terminar estos incorrectos apuntes , y pedir v6nia a la Sociedad, me atrevo a prometerle un m4.s completo y extenso trabajo, en otra forma redactado. sobre el mismo asunto, si , como deseo, puedo en repetidas y mejores ocasiones visitar y estudiar de- tenidamente este monte , que constituye uno de los mas ele- vados conos volc^nicos del Globo (1). (1) Por mis que no pretendo citar las obras que he tenido a la vista para anotar este desalinado trabajo, no puedo menos, sin embarjyo, de poner aqui el titulo de la obra verdaderamente monumental de Webb y Bertlielot, que es el de Histoirc Natu- relle des lies Canaries, por ser la que mds litil me lia side para el caso. EXCURSION BOTANIGA AL PUIG DE TORRELLA (MALLORCA), DON JUAN JOAQUIN RODRIGUEZ. (Sesion del 4 de Diciembre de 1878.) En Junio del finido ano de 1877, tuve que pasar a la vecina isla de Mallorca, adonde me llamaban asuntos particulares. Salido de Malion el mi6rcoles 13 de Junio, en el vapor-correo. en la madrug-ada del dia sig-uiente desembarcaba en el muelle del puerto de la capital de la provincia; y las circunstancias nie favorecieron de tal modo , que el mismo dia log're ver rea- lizado el objeto de mi viaje. El vapor, seg'un su itinerario, no debia emprender su regreso a Malion hasta el lunes 18 por la tarde, y por tanto, podia destinar k la Botanica, mi pasion fa- vorita, tres dias completamente libres. No queriendo desperdiciar la ocasion que se me presentaba, de hacer una excursion al interior de la Isla, s61o quedaba por determinar el punto liacia el cual debia dirig-irme, y la elec- cion no fu6 para mi dudosa. Habituado a herborizar en Me- norca, cuya veg-etacion, por la carencia de elevadas montaflas, reviste un caricter esencialmente meridional, y sus produc- ciones veg-etales pertenecen todas k la region del olivo, tenia para ml sing-ular atractivo una herborizacion en la Cordillera de Mallorca, que me permitiese admirar una veg-etacion dis- tinta, y recog-er, por mi mismo, especies que hasta ent6nces solo me habia sido dado examinar en mi herbario. Asi es que me decidi a visitar el Puiff de Torrella, montana la mas alta de la Isla, situada en las inmediaciones de SoUer, cuya ascension ^A7^ ;*-^^ M 9 f? A R ^ 11 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) debia tener, para mi, el doble aliciente de llenar mi objeto y de reiiovar Ics recuerdos de otra excursion verilicada afios atrAs, cuaiido ai'in no me habia aficionado al estudio de los veg-etales, en compania de un amig-o intimo, M. du Colombier. Inspector de teleg-rafos de Francia , al que soy deudor del mayor ag-radecimiento, por haberme inclinado al cultivo de la Botanica y g-uiado mis primeros pasos en unaciencia quetan- tos g-oces me habia de proporcionar despues. Otros puntos de la sierra ofrecian sin duda nuis probabili- dades de encontrar plantas desconocidas, en razon de que las inmediaciones de S611er, y en especial el Puig- deTorrella, son sitios explorados ya y casi ck'isicos, por las lierborizaciones de M. Mares en 1850 y 1852, de M. Bourg-eau en 1869, y ultima- mente, del disting'uido profesor Mr. Willkomm en 1873. Pero. precisamente esta circunstancia afirmo mas y mas mi propo- sito; porque si de un lado era dificil encontrar especies nuevas para la ciencia, de otro, tenia la casi seg-uridad de recog-er las raras y peculiares a la flora balear que habian citado en aquella rica localidad diclios naturalistas. El 15 por la tarde tome la dilig-encia que liace el servicio entre Palma y la villa de SoUer. La carretera, despues de cru- zar la extensa y f^rtil llanura que se extiende desde la capital hasta el pi6 de la sierra, asciende serpenteando para atravesar la g-arg-anta llamada Coll de Poller. Desde este punto, la vi;i baja rapidamente liasta la villa, adonde lleg-ue cuando el sol queria ya ocultarse en el Occidente. Apenas me apee de la dilig-encia, vino a reeibirme el amigo D. Antonio Crespi, joven farmaceutico establecido en SoUer, que empieza a dedicarse cX la recoleccion y estudio de las va- riadas plantas que crecen en aquellos alrededores. Yo habia prdviamente avisado al Sr. Crespi de mi proyectada excursion, invitandole a acompaharme, y el no solo accedi6 a mi deseo, sino que no permitio que me quedase en la fonda y exig-io que fuera su hu^sped. Desde lu^g-o, le consulte el itinerario que habia concebido para mejor utilizar los dos dias que podia dedicar k la excur- sion por la montaha, y mereciendo su aprobacion, quedo conve- nido que partiriamos al amanecer del dia sig-uiente para el Puig- de Torrella, pernoctariamos en alg'una casa de campo de la sierra, y regresariaraos al otro dia por el Gorch bldu y bar- (3) Rodriguez. — excuksion al rum de torrella. h ranco de S611er. Mi deseo hubiera sido poder visitar tambien el piierto; pero distando pr6ximamente media bora de la villa, y teniendo que dedicar el poco espacio que nos quedaba a buscar caballerias y arreg-lar las provisiones de boca para la expedicion, tuve que reuunciar a mi deseo. Eu la madrug'ada del 1(5 salimos de la villa de Soller mon- tados eu dos mag-nificos mulos del pais y acompafiados de un campesino, que al mismo tiempo que uos serviria de guia, de- bia cuidar de las caballerias. El camino que tomamos es tor- tuoso y atraviesa hermosos huertos de uaraujos. Todo el valle de Soller, iumeusameute fertil y abundau-te en ag'uas, estAcu- bierto de uaranjales, y rodeado de alias montafias, que for- man una barrera natural k los fuertes vientos que i)udieran perjudicar la produccion de aquel rico veg-etal. Alg-unos anos hace que este arbol se ve atacado por la enfermedad que tam- bien se ha hecho sentir en las costas meridionales de la Penin- sula, y no dej6 de sorprenderme que constituyendo el naranjo la principal riqueza de la localidad, ning-un estudio serio y detenido se hubiera emprendido en averig-uacion de la causa de la epidemia que tantos males causa, a fin de poder comba- tirla con mayores probabilidades de exito. La creencia vulg-ar g-eneralizada entre aquellos hortelanos. es que el g-ermen de la enfermedad reside en la atm6sfera, y que por tanto, son in utiles todos los remedies y sistemas que se puedan adoptar: asi es, que se limitan k arrancar todos los pies que ban sido victimas de la epidemia, y replantar otros mas j6venes, espe- rando que la Providencia les libre del azote que sobre ellos pesa. Lleg-ados k la pequona aldea de Rinia'raix , dejamos k la de- reclia el camino del barranco. por el cual debiamos reg-resar do miestra excursion, y seg'uimos una vereda, llamada camt del Marrois, que serpentea al pie de la ladera casi vertical de la loma del mismo nombre. En cuanto acaban los naranjos, aparecen los olivos que se cultivan con esmero y cubren las r^pidas vertientes de la sierra. Poco despues, dejamos k nuestra izquierda el pequeno pue- blo de Fornalutx, y einpezamos a subir empinadas cuestas, en que los mulos dieron i)ru('l)as de su ag'ilidad y costumbre de trepar por aquellos escabrosos sitios. El aparejo en que ibamos montados, es sumamcntc c6modo: consiste en una 12 ANALES DE HISTORIC NATURAL. d) especie de seron caminero, llamado en cl pais hayasas, y cons- truido g*eneralmente de esparto u liojas de palmito que forma una doble bolsa y se halla sobrepuesto k un albardon. En cada una de las bolsas se introduce un g-rande y fuerte cesto, en que iban colocadas nuestras provisiones, y sobre los cestos se extienden varias pieles, formando todo un ancho y mullido asiento. * No tardamos en atravesar los olivares y penetrar en un bos- que de corpulentas encinas, que poco k poco fueron aclaran- dose, liasta desaparecer por completo junto k la finca rustica llamada Bonnave. Cerca de esta casa de campo hicimos el primer alto para almorzar junto ^ unaabundantefuente, cuyas ag-uas conducia una canal excavada en la pefia y cubierta de verdes musg-os. Nos halMbamos pr6ximamente k unos 600 metros de altura, y descubriase desde aquel pintoresco sitio el ancho valle de SoUer, cubierto de naranjos, del centro de los cuales se destacaban las blancas casas de la villa. Por mc\s que el aire fresco de la manana liabia despertado nuestro apetito, los primeros momentos de descanso se desti- naron k colocar en las prensas de alambre las plantas recog-i- das, entre las cuales citar6 como mas importantestZT^j^mcMW Mlearicum, Sedicm dasyphylhtm que es muy comun desde las inmediaciones de Soller liasta cerca de la cuspide del Puig' de Torrella. Crncianella latifolia. C. angustifolia, Vincetoxicum nigrum, Sibthorpia africana y Teucrium siiispinosiim. Terminado el almuerzo, volvimos k montar y proseg'uimos la ascension. Con las encinas desaparecio toda veg-etacion ar- borea, viniendo a sustituirla varios arbustos, especialmente la Saniolina Chamacypafissus, que es abundantisima, y cuyas flores amarillas tapizaban la ladera. vSu presencia en sitio tan elevado no dejo de llamar mi atencion, acostumbrado como estaba k verla s61o en Menorca, en el litoral de la Isla y casi al nivel del mar, del que apenas se separa 100 6 200 metros. El Asphodelus mic7'ocarpus se liallaba en plena floracion, la que en la reg-ion inferior tiene lug'ar en Abril. Lleg-ados a la Coma defi A rbona, el valle se estrecha, la su- bida se liace m^s rapida, y el camino se abre paso entre enor- mes bloques calc^reos, desprendidos sin duda en el trascurso de los sig-los, de las dos enormes murallas casi verticales que se levantan k ambos lados. Ent6nces se presentaron k mi vista, (5) Rodriguez.— EXCURSION al puig de torrella. 43 casi k la vez, varias especies saxicolas, rarisimas 6 peculiares a la zona montanosa de Mallorca, y de un salto baj6 de la caba- lleria: alii realmente empezaba para ml la lierborizacion. El Sr. Crespi sig-uio mi ejemplo, y recog-imos con avidez: Arena- ria incrassata, Brassica halearica, en friito no maduro todavia, pero desprovista ya de flores, Cephalaria balearica con cabe- zuelas no abiertas aiin, ScaMosa creticd. Crepis balearica, Helichrysum Lamarckii, Digitalis duMa,Teucrium lancifolium. Junto k un antig-uo hoyo destinado a nevera, me liizo observar el Sr. Crespi el Amelanchier vulgaris que parece escaso en la localidad. Alg-o m^sarriba, en las g-rietas de los peiiascos de la dereclia. pudimos recog-er, aunque con alg-una dificultad por crecer g-e- neralmente en sitios inaccesibles, el Thymus Richardiij la An- ihyllis rosea Wk. Al pi6 de los mismos penascos, encontramos los Rhamnus lycioides, Smilax aspera var. balearica: esta varie- dad tiene un aspecto tan distinto del tipo, que a primera vista no reconoci siquiera la especie y fue necesario que encontrase alg-unos frutos para sacarme de dudas. Sin embarg-o, el sefior Crespi me aseg-ura que numerosas formas intermedias entre el tipo y esta notable variedad, se encuentran en el camino a me- dida que se eleva. acort^ndose g-radualmente los tallos, des- apareciendo las liojas y zarcillos y disminuyendo el numeni de las flores. En la misma localidad , y no lejos de los Rkaninus y Smilax. Uamo mi atencion una pequena labiada. para ml desconocida, que crecia entre las piedras que cubren el suelo. Desde lu6g'o, vi qne era una especie nueva para la flora balear. y llame al Sr. Crespi para ensefnirsela; pero desg-raciadament(> la i)lanta era muy escasa y s61o pudimos recog-er tres 6 cuatro ejemplares en flor. Entonces estaba distante de sospechar que esta planta resultaria ser una especie nueva para la ciencia. y uno de los liallazg-os m^is importantes de la excursion. Re- g-resado k esta isla. la he estudiado detenidamente y he visto que era una Scutellaria que no he podido asimilar a ning-una de las especies de este g-6nero, descritas en las obras que poseo. El Sr. Crespi la comunico al Sr. D. Francisco Barcelo y Combis, el cual la ha publicado recientemente con el nombre de S. balearica. Pasada la Coma den Arbona, se lleg'a ^i una nieseta inclinada, 11 ANALES DE HISTOIUA NATURAL. (<5) sobre la que descalLsa la cima del Puig- de Torrella. conocido g-eneralmente en el pais por Pnig major. Alcanzada la meseta, la escena cambia repentinamente: la vista, liasta eiit6nces in- terceptada, puede extenderse y admirar un hermoso panorama, formado por el verde valle de S611er que se descubre al pi6 , y por las grises crestas de la sierra que se levantan alrededor, entre las cuales se destacan a la dereclia la del Puig- de Tor- rella, y 'k la izquierda la del Puig- de Massanella. Alii volvimos k montar y empezamos la ascension de la cima, de aspecto arido y denudado. Las especies que constituyen la base de su veg-etacion son muy reducidas, vi^ndose s61o entre las quebraduras de las rocas los Smilax aspera var. da- learica y Teiicrmm subspinosum, en oscurasy apretadasmatas, los Hypermim balearicmti y SantoUna Chamfecyparissus, cuyas corolas amarillas son el mejor adorno de aquellos lug-ares, y alg'uno que otro pie de EuphorMa Characias y Helledoms fatidus. Nos dirig'imos hacia la vertiente Norte, en donde confiaba- mos recog-er varias especies interesantes , y en especial el Rammcnliis JVeyleri. Ecliamos pie a tierra junto k unabarraca que existe al lado de otros fosos destinadosadep6sitos de nieve, punto el mas elevado hasta donde el camino es practicable para caballerias. Dejando estas al cuidado de nuestro g'uia, empezamos sin perder momento la exploraciondela vertiente. Esta se lialla alii cortada por penascos, casi perpendiculares. de cuya cornisa pendian florecidos tallos de Lonicera pyre- naica, Acer opiilifolium y Sorbus Aria. En la base de los pc- flascos y a la sombra de pequenos niclios, encontramos el Ranunculus Weyleri Qw io{{-A i^w f[.(iv?iQ.\o\\ y con carpelos casi maduros, en consorcio con la Prinmla milgaris var. balearica, cuya floracion terminaba ya. En aquellas inmediaciones cre- cia abundante la Arenaria balearica formando tupidos c(^spe- des, y de las g-rietas de las rocas. pendia su cong-enere muclio m4s eleg-ante, la Arenaria incrassaia. Con estas y otras especies, reg-resamos k la barraca para co- locarlas en prensa y etiquetarlas, y lu^g'o despues tratamos de recuperar nuestras fuerzas. Sabido es, que el apetito y el buen humor son companeros inseparables de las excursiones boti^- nicas: el primero producido por el ejercicio, y sostenido el se- g'undo por continuas y ag-radables sorpresas. (~) Rodriguez.— EXCURSION al puig de torrella. ^n Terminada la oomida. dimos ordeii al g-iiia de que fuese con las caballerias a ag-uardanios al lado opiiesto de la oima . y nosoti'os nos pusimos en busca de un paso que nos permitiera escalar los pefiascos y alcauzar la ci'ispide de la montafia. No sin esfuerzo pudimos trepar por aquellos escabrosos hig-ares. y lleg-ar al lomo que foi-ma en su punto mk?, elevado el Puig- de Torrella. Este monte es el mas alto de la principal Cordillera de Ma- llorca, midiendo 1.445 metros. De su cuspide se descubre g-ran parte de la Isla, y se doniinan las empinadas y blanquecinas crestas que lo rodean. siendo las uitis pruximas el Piiiff de Mas- sanella (1.349 metros) y el Puig de VOfra (1.090 metros). La Cordillera est^ formada , seg-un el g-eolog-o frances M. Hayme, por tres principales periodos: el Lias se encuentra en las inmediaciones de Soller, en la g-arg'anta llamada Se Muleta, y constituye la base de la vertiente occidental de la Cordillera; y el Oxfordiano yNeocomiano constituyen sus pisos superiores. En la cuspide, la veg'etacion es extraordinariamente pobre. A las especies mencionadas, s61o pudimos afiadir el Taxus haccata, del cual encontramos un pi6 achaparrado entre dos rocas, y el Anthoxanthnmodoratum;^ie\\(iomiv\\.Q,i\ios,oi^ri\xe^- tros esfuerzos para dar con el Ilex lalearica, que tambien debia encontrarse en aquella localidad. Bajamos la loma por la otra vertiente, y reunidos al g-uia que nos ag'uardaba con las caballerias, nos dirig-imos liacia el llano de ?^o\\ Torrella por un atajo, con el objeto de g-anar tiempo. Al atravesar una pequena hondonada, el Sr. Crespi me liizo observar k nuestros pi6s la misma labiada de la Coma denArhona 6 sea la Scutellaria balearica, pero esta vez la ha- llabamos en abundancia y pudimos recog-er k nuestras anchas todos los ejemplares que deseamos. Verdad es, que ig-norando que teniamos en nuestras mauos uiia uueva esjjecie, no hici- mos g-ran provision. Durante la bajada, que fu6 penosa, y en la cual dieron pruebas las caballerias de tener un paso firme y seg-uro, andando sobre ])iedras sueltas y resbaladizas, reco- g-imos tambien la Phyllirea stricta, Scrophularia cani7ia, Thymelcea veliitina, Cyclamen halearicum, etc. El Pld de Son Torrella, es un ancho valle de fondo llano y casi borizontal, (juc corre entre las vertientes del Puig- de Tor- 4« AN\LES DE HISTORIA NATURAL. («) rella y de la Sierra cle Cuba. Hall^base sembrado de trig'o, y en los bordes de las mieses crecian los Caucalis dancoides. Micro- lonchus Chisii, Aceras pyramidalis, etc. Nuestro proposito era recorrer longitudinalmente el llano, y pedir hospitalidad en una de las fincas que, seg-un nuestro g'uia, debian encontrarse al fin del valle; pero 6ste se liacia interminable , la noche se nos venia encima, la sed nos abrasaba por haber ag-otado nuestra exig-ua provision de ag-ua, y m&s de una vez creimos descubrir 'k traves de la semi-oscuridad del crepusculo una casa de campo , que k medida que nos ibamos aproximando se convertia en un bloque calcareo, cuya blancura, destac'^n- dose sobre el fondo de la veg-etacion, nos babia lieclio concebir la ilusion de encontrar el teclio que anliel^bamos. Al fin, era ya cerrada la noche, cuando lleg-amos k la casa del predio llamado Tiilichant d'amunt. Un anciano arrenda- tario y un mozo de labranza eran todos los habitantes de aquella finca, y la iinica cama existente consistia en un mise- rable jerg-on de paja que el viejo conductor tenia para su uso. Si el alberg-ue no era confortable, en cambio la acog'ida que nos dispenso el arrendatario fu^ inmejorable, ofreciendo- nos con insistencia su propia cama y empenandose en que comparti^semos con 61 la frug-al ceua de sopas con verdura que tenia dispuesta. Neg-^monos rotundamente a admitir su jerg-on, pero aceptamos las sopas, con la condicion de que debia 61 tambien participar de nuestras provisiones. En cuanto bubimos colocado las plantas en prensa y cenado a la luz de un candil, nos extendimos sobre las pieles destina- das k cubrir los aparejos de nuestras caballerias, y ^pesar de este leclio poco blando, se decir, por mi parte, que dormi de un tirou las cuatro 6 cinco boras que podlamos destinar al de.scanso. A la madrug-ada del dia sig-uiente, 6 sea del 17 Junio, mi6n- tras el g-uia aparejaba las caballerias para pro seg'uir el itinera- rario, salimos de la casa para saludar el sol naciente y dar una ojeada k aquellos alrededores. Al frente de la casa se levanta- ban casi k plomo los penascos que terminan la estribacion que constituye la sierra de Cuba, y en sus quebraduras crecian grandes matas de Viburnum Tinus, conocido vulg-armente en el pais por Rotaiuch: k la derecha, ergfuianse imponentes las masas calcireas del Puig- de Torrella , y a la izquierda se ex- (t*) Rodriguez. — excursion al putg de torrella. n tendia un larg-o y anclmroso valle poblado de encinas, por ciiyo centre corre el renombrado torrente de Pareys. Comodamente instalados sobre las caballerias, emprendi- mos la seg'unda Jornada de la excursion. El arrendatario quiso acompanarnos hasta el barranco del Gorch blatc. que deblamos seg-uir en toda su long'itud y en direccion opuesta al curso del torrente. El barranco est^ formado por dos elevados penascos cortados verticalmente y hasta salientes en alg*unos puntos en su parte superior, dejando entre si un paso estrechoy som- brio, por donde se deslizan las ag-uas. Un camino de herra- dura serpentea unas veces a orillas del torrente , y se eleva otras alg'unos metros para buscar sitios practicables , siendo el barranco tan ang-osto en varios sitios, que las ag-uas bailan las bases de ambos escarpes, y los naturales ban debido exca- var la pefia para abrirse paso. H^cia la parte superior del bar- ranco, el camino cruza el torrente por medio de un puente ar- tificial, y junto a este puente, se encuentra el Uamado Go7'ck blau. Alii el leclio se ensancha y las ag'uas forman una especiede balsa g-rande y profunda, cuya tersa superficie refleja el puro azul de la boveda celeste. De aqui procedera probablemente la denominacion de Gorcli Mail, 6 sea azul. A orillas del torrente, en puntos hiimedos, que el ag-ua in- vade sin duda durante las avenidas, crecia en abundancia el Hypericum Cambessedesii, cny a fiovRcion no habia empezado todavia; en las g-rietas de las rocas se veian los Sedum dasy^ phylhim, Silenevelutifia, Genista cinerea, CepJialaria balearica, Helickrysum LamarcMi, H. Fontanesii. Bellium'bellidioides, ■ Crepis balearica, Digitalis dicMa, Cyclamen balearicum , Acer opulifolium, PolysticJmm rigidimi, etc.; y en las laderas menos sombrias observamos los Hypericum balearicimi, Pastinaca lucida, Vincetoxicum nigrum, Phlomis italica, Teucrium subs- pinosum, Piptalherum carulescens y otras especies. Por niiis pesquisas que hicimos para encontrar la Saxifraga ie7ierrima Wk., que seg-un el autor crece en las inmediaciones del puente, todos nuestros esfuerzos fueron infructuosos, por motivo sin duda de ser ya avanzada la estacion. Cerca de la salida del barranco, encontre una planta herb&cea, de un metro de al- tura, al parecer vivaz, con grandes liojas opuestas y perfolia- das, que me fu^ complotamente desconocida. y es i)robable sea 4S AXALES DE HISTORIA NATURAL. (I'^'i inieva para bi flora baleai* : por desg-racia, habia im solo pi6 que no estaba todavia en flor y quise respetarlo. Al dejar el barranco, entramos en un anclio valle llamado •pld de Cuba, parecido al de Son Torrella, al cual es paralelo, corriendo como 6ste entre dos lomas calc4reas. Seg-uimos el valle en sentido opuesto al que llev^bamos el dia anterior hasta lleg-ar al predio Anmalutx, en donde hicimos alto para almor- zar junto tl una fuente llamada /oTi^ de se Roca, de mucha nombradia por la bondad de sns ag-nas potables. En aquellos alrededores, y a orillas del c^uce de un torrente. ent6nce.s enjuto, recog'i el EpiloMum Mrsuiiim y vi alg-unos pi6s de la misma planta de liojas perfoliadas que ^ntes habia llamado mi atencion. pero tampoco se liallaba en flor. Terminado el almuerzo y arreg'ladas las plantas recog-idas. proseg-uimos nuestra ruta dejando 4 la izquierda un ang'osto valle de inclinadas laderas, llamado dels Tossals verts, y des- pues de una larg'a marclia. durante la cual nos vimos envuel- tos en una densa niebla, alcanzamos la extremidad m^s alta del pIddeCuM, de donde arranca el Puiff de VOfra. Entre otras especies. encontramos en el valle los Ononis crispa, Medicago lupulina, Astragalus Poterium y Ephedra fragilis, y pendientes de los peiiascos de I'Ofra los Helichrysum La- marckii, ScaMosa cretica y SibtAorpia africana. Desde alii empieza k descender el camino y no se tarda k entrar en el barranco de vSoUer. Este es estrecho. profuudo y tortuoso, Ibrmado por dos inmensas murallas salpicadas de oscuras lien- diduras y verdes matorrales que le dan un aspecto salvaje. En su fondo, se desliza un torrente que forma en invierno elevados saltos. La cuesta, que baja r&pidamente por la ladera y sig-ue todas sus ondulaciones, estiY empedrada de piedras g-astadas por el tr^nsito y resbaladizas que nos oblig-aron k ecliar pie k tierra, creyendo que seria temeridad bajar montados. Sabiamos que el Buxus halearica debia crecer en aquella lo- calidad, seg-un indicacion de Bourg-eau, y ya desconli^bamos de encontrarlo, cuando se nos present6 de repente en consor- cio.con otras dos especies no menos interesantes: Bupleurum Barceloij Tencrmmpulverulentiun. k\ atravesar el lecho del torrente volvi6 a aparecer el Hypericum Camhessedesii y en las rocas de la ladera izquierda crecia tambien la Cephalaria lalearica. (11) Rodriguez. — excursion al puig de torrella. 40 La tarde eraya avanzacla cuando salimos del barranco, en- trando en Birriaraix, en donde se bifnrca el camino, y dejando a nuestra dereclia el ramal llamado del Marrols que habiamos tornado al ascender. Al poeo rato lleg-abamos k la villa de Su- ller, completisimamente satisfeclios del resultado de la excur- sion, nierced a las numerosas especies, raras 6 caracterlsticas de la flora balear, que llenaban nuestras prensas de viaje. p]n la madrugada de la maiiana siguiente, despediame de mi companero de excursion y de su simp^tica hermana, para reg-resar k Palma y tomar, en la tarde del mismo dia, el vapor- correo que debia conducirme k Menorca. Reciba el Sr. Crespi , al par que la expresion de profundo agradecimiento de un amig-o por las atenciones que me dis- pens6, la excitacion sincera de un coleg-a ^proseg-uir la explo- racion de las sierras que rodean la villa de S611er, no dudando que encontrar^ en aquellos hermosos sitios nuevos y bellos veg-etales que vendr^n a enriquecer la flora de la Balear mayor. AXALES DK HIST. NAT.— Villi 50 ANALES DE HISTORIA NATURAL. d'J) PLANTAS MGOGIDAS EN LA EXCURSION. Ranunculaceas. Ranunculus Weyleri Mares. — Sitius sombrios de la vertiente N. del Puig' de Torrella, a uiios 1.400 metros. En flor y fruto. Su raiz parece ser perenne. Helleborus foetidus Z. — Coma den Arbona; Puig de Torrella. En flor y fruto. Cruciferas. Brassica balearica L. — Coma den Arbona, en las grietas de penas calcareas. En fruto no maduro. Cist^ceas. Helianthemum virgatum Pers. — Puig- de Torrella, en terrene pedreg'oso. En flor. Forma de hojas blanco-tomentosas en ambas caras y s6- palos obtusos y pubescentes. Poligaldceas. Polygala rupestris Poim\ — Camino del Marrois. En flor. (13) Rodriguez. — excursion al puig de torrella. Gariofileas. Silene inflata Sm. var? — Subfrutescente en la base: hojas blaiicas con pequefias espinas casi reflejas en los bordes: cima pauciflora: br4cteas herbaceas, purpiireo-escariosas en los bordes: p6talos sin escamas?: estilo filiforme, alcan- zando ap6nas la g-arganta de la corola. — Coma den Arbona; Puig' de Torrella, cerca de la cuspide. En flor. S61o pude encontrar dos tallos con flores en mali; estado y no me lia sido posible determinar esta planta con seg-uri- dad; de todos modos, difiere bastante del tipo y no serk ex- trano que pertenezca k alg-una de las especies pr6ximas como son: S. commntata Guss., S. Tenoreana Coll.. S. gla- reosa Jord., etc. S. velutina Poiirr. — Gorch blau. Arenaria balearica L. — Puig' de Torrella, en sitios sombrios de la vertiente N. En flor y fruto. A. incrassata Lge. Icon. pdg. 3. tab. IV; Wk. Ind. pi. hal. pd- gina 117. (A, Bourgeana Coss. ined.) — Coma den Arbona y Puig- de Torrella, en las grietas de los penascos. En flor y fruto. Ademas de las diferencias que hace notar Willkomm en la obra citada, la planta de Mallorca se aparta de la descrip- cion y fig-ura dadas por Lang-e, en sus s^palos oblong'o-lan- ceolados, insensiblemente acuminados, provistos de un solo nervio saliente. Cerastium glutinosum Fries. — Puig' de Torrella, en la ver- tiente N. En flor y fruto. GeraniSceas. Geraninm lucidum Z. — Puig- de Torrella, en sitios frescos. En flor V fruto. 52 AXALKS DE IIISTORIA NATCRAL. (H) Hipcricineas. Hypericum perforatum L. — Inmediaciones de S611er. En flor. H. Cambessedesii Coss. (H. cananenseC?Lmhe^^.) — heoho^ de los torrentes del Gorch blau y del barranco de S6ller. Flo- rece en Julio y Ag-osto. H. balearicum L. — Comun desde las inmediaciones de S611er hasta la parte m^s alta de la Coma den Arbona; llano de Son Torrella; Tulicliant d'amunt; barrancos del Gorch blau y de S611er. En flor y fruto. Acerineas. Acer opulifolium r«ZZ. — Pefiascos de la Coma den Arbona y de la vertiente N. del Puig* de Torrella; Gorch blau. R^mneas. Rhamnus Alaternus Z. — Penascos del barranco de Soller. En fruto. R. lycioides L. — Coma den Arbona. En flor. Terebint^ceas. Cneorum tricoccura L. — Gorch blau; barranco de Soller. Papiliondceas. Anagyris foetida Z.— Barranco de S611er. Genista cinereaZ>C.— Pefias calc^reas de la Coma den Arbona, Gorcli blau y Puig- de I'Ofra. En flor y fruto. Argyrolobium Linneanum Walp.; (Chasmone argeniea E. Mey.) — Camino del Marrois. En fruto. ,io) Rodriguez. — excursion al puig de torrella. ^^ Ononis crispa L. — Pld de Cuba, cerca de Aiimalutx. En flor y fruto. 0. repens L. — Camiiio del Marrois. En flor. Anthyllis rosea Wk. ined. (A. ViUnerariaL. var. rosea^\k.l7uL pi. bal., pdff.9b.) — 'Pehascos, calc^reos de la Coma den Ar- bona. En flor y fruto no maduro. Se disting-ue del A . Viilneraria por sus liojas lampiiias en la cara superior, con la hojuela terminal ig'ual, 6, cuando mas, dos veces mas larg-a que las laterales ; caliz blanco-es- carioso, estandarte y alas rosadas; carena purpurea, ag'uda y subtridentada en el apice. Medicago lupulina L. — Pla de Cuba. Trifolium repens Z. — Camino del Marrois. En flor. Astragalus poterium r^zA/.— Ciispide del Puig- de Torrella, Pla de Cuba. En flor. Ros^ceas. Rosa sempervirens L. — Inmediaciones de SoUer; Pla de Cuba. En flor y fruto. R. Pouzini Tr^^^. — Bonnave. En fruto. Pom^ceas. Sorbus Aria Crantz. — Pefias de la vertiente N. del Puig- do Torrella. En flor. Amelanchier vulgaris Moench. — Coma den Arbona. En flor. Onagrarieas. Epilobium parviflorum Schreb. — Tulichant (ramunt, en las Hcequias. En flor y fruto. /f'-A3'»C->'|7*^ 'K.' ^ .y .- . 51 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) E. hirsutum Z. — Pla de Cuba, en la orilla del torrente del Estret. En flor. Grasul^ceas. Sedum dasyphyllum L, ;?. glanduliferum G. G. — Abunda desde las inmediaciones de S611er, hasta cerca de la ciis- pide del Puig- de Torrella; Tulichant d'amiint; Gorch blaii. En flor y friito. Umbilicus gaditanus Boiss:? — Tulichant d'amunt. En fruto. Flores penMmeras, raramente hexameras: 16bulos de la corola acuminados: fruto subcilindrico: estilo muy corto pero no nulo. — Esta planta es muy afine al U. Jiorizontalis, del cual tal vez no pueda considerarse mas que como una va- riedad. Umbeliferas. Caucalis daucoides L. — Pla de Son Torrella y V\k de Cuba, entre las mieses. En fruto. Laserpitium gallicum Z]. — Peiiascos de la Coma den Arbona. En flor. Anethum graveolens Z.? — Pl^ de Cuba, entre las mieses. En flor. Pastinaca lucida Gou. — Gorch blau. Bupleurum Barceloi C055. ;Wk. Ind. pi. bal.. pag. 83.--Penas- cos del barranco de Soller. En flor. Pimpinella Tragium Vill. — Grietas de las rocas en la Coma den Arbona. Carecia aim de flores. Conium maculatum Z. — Pl^ de Cuba. (i"?) Rodriguez. — excubsion al puig de torrella. Caprifoli^ceas. Viburnum Tinus L. ( Nombre vulg-. Rotahich. ) — T!n\ic\mni d'amunt; Gorch blau. En fruto. Lonicera pyrenaica Z.— Penas del Puig- de Torrella. en la ver- tiente N. En flor. Forma de licyas obtu.sas, mucronuladas. Rubi^ceas. Rubia peregrina Z. var. lalearica Wk. Ind. pi. hah. pdg. 54. (R. longifoUa Poir. ex Goss. in Bourg-, pi. Bal. exsic.) — Camino del Marrois; Puig' de Torrella; barranco de S611er. En flor y fruto no maduro. Galium Crespianum Rodr. spec, novaf (G. decoloravs Bourg-. pi. Bal. e^5ic.?j. — Perenne. Tallos ascendentes, lampiiios, tetr^- g-onos, de 1 V2 ^ 3 decimetros, alg-o engrosados sobre los ver- ticilos. Hojas 4-8 en cada verticilo, lineares, mucronadas, lisas, lampinas, larg'as de 1 4 2centimetros, revuelta.s en los bordes. Panicula densa, oblong-a, ramosa: pedicelo.s fructi- feros extendidos, poco m&s larg-os que el fruto. Flores ama- rillas, olorosas. Corola con divisiones obtusas no apiculadas. Fruto lampino arrug'ado, alg'o lustro.so. — Planta saxicola, cuyos tallos y hojas no enneg'recen con la desecacion . olo- ro.sa hasta despues de seca. Coma den Arbona sobre Bonnave, en las grietas de penas calc^reas, a unos 600 metros. En flor. Plspecie afine i\ los G. verum L. y G. decolorans G. G.; apart^ndose del primero, por el color verde que conservan sus tallos y hojas despues de la desecacion, del seg'undo, por el color amarillo intenso de sus corolas, y de 4mbos, por sus tallos decididamente tetr^g-onos, ascendentes, sus hojas re- unidas en vcrticilos de 4-8, lisas y lampinas, y su corola con divisiones obtusas, no apiculadas. Ademus difiere en su habitat., pues mi^ntras los G. venim y decolorans nacen en 56 ANALl^S DE HISTORLV N.\TL'R\t,, (19) los Ccimpos, prados y matorrales, la planta cle Mallorca pa- rece ser exclusivamente saxicola, no habiendo encontrado individiio alguno al pi6 de los penascos casi siempre inac- cesibles en que crece. No es posible, por otra parte, adraitir que esta planta sea liibrida de los G. xenim y G. MoUvtjo, como creen al G. decorolans la g-eneralidad de los autures, porque el G. veriim no se halla citado en Mallorca, ni tam- poco se encuentra el G. MoUiigo en los alrededores de S611er. Fundado en estas consideraciones y en las diferen- cias consig'nadas, opino que este Galium, es una nueva es- pecie que dedico a mi companero de excursion D. Antonio Crespi. G. cinereum All. varf (G. corrudafolium Wk. Ind. pi. bal., pdffina 55?) — Planta que no enneg-rece con la desecacion: tallos suffruticosos, ascendentes, tetrag'onos: hojas 6-8 en cada verticilo: panicula con ramas cortas, p^tulo-erg-ui- das y pedicelos fructiferos erguidos, mas larg-os que el fruto. — Camino del Marrois y barranco de Soller. En flor y fruto. Obs. — El G. cinereiiM All., que poseo de C6rcega, s61o di- fiere de la planta de Mallorca por sus pedicelos frutiferos m^s extendidos. G. venustum Jord. — Planta que enneg-rece con la dese- cacion : tallos m^s delgados que en la especie prece- dente : panicula con ramas mas extendidas : corola de 2 }{ a 3 milimetros de didmetro con divisiones muy obtu- sas y subtruncadas. — Barranco del Go rch blau. En flor y fruto. G. coTsicnm Spre fig. — Piiig de Torrella entre las piedras. En flor. Asperula laevigata Z:.— Camino del Marrois. En fruto. Crucianella latifolia /^. — Camino del Marrois. En flor. C. angustifolia L. — Camino del Marrois. M^nos comun que la anterior. (19) Rodriguez.— excursion al puig de tourella. Dipsdiceas. Cephalaria balearica Coss., in Bonrg., pi. bal. exsicc. \\^k. Ind. pi. bal., pdg. 37.^Coma den Arbona; Gorch blau; barranco de SoUer. Las cabezuelas no estaban abiertastodavia. Scabiosa cretica L. — Coma den Arbona: Puig- de TOfra: bar- ranco de SoUer. Compuestas. Bellium bellidioides Z. — Gorcli blau; barranco de Soller. En flor y fruto. Santolina Chamaecyparissus L. — Coma den Arbona. En flor. Helichrysum Fontanesii CflJMJe.j5. — Penascos del Gorch blau. En flor. H. Lamarckii Cambess. — Coma den Arbona; Gorch blau; Pui^ de rofra, barranco de Soller. En flor. Onopordon illyricum L. — Coma den Arbona y Puig- de Torrella . Empezaba la floracion. Cyuara Cardunculus L. — ?lk de Cuba; barranco de S611er. Notobasis syriaca Cass. — Pla de Cuba. En flor. Microlonchus Clusii Spach. — Pl^ deCuba, entre lasmieses. En flor. Lactuca viminea Link. — Coma den Arbona. En flor. L. tenerrina Pourr. — Camino del Marrois; Tuiichant d'amunt. En flor y fruto. Crepis balearica Cosla.— Penas calc^reas de la Coma den Ar- 58 ANALES DR HISTORIA NATURAL. (20) bona, Puig" de Torrella. Gorch blau y barranco de S611er. En flor y fruto. Hieracium sericeum La;?. — Ci'ispide del Puig- de Torrella. En flor. Obs. — Seg-un Mr. Tirabal-Lag-rave (Etude sur les Hiera- cium de Lapeyronse, Bull. soc. hot. Fr. 1871), el H. sericeum Lap. es una especle compleja que comprende todos los Jlie- racium de los Pirineos, cuyas hojas se liallan cubiertas de abundante vellosidad, entre ellos los JI. saxatile Vill., II. phlomoides Froel., H. cordi folium Froel., H. Loreti Fries., y otros creados por Mr. Scheele (Linnaea XVI.) La forma de Mallorca parece referirse al H. phlomoides por sus hojas den- ticuladas, mucronadas, cubiertas de vello bianco y lanoso, pediinculos provistos en el 4pice de pelos g-landuliferos y es- camas de la cabezuela con pelos g-landullferos. H. purpureum Scheele"^ — Vertiente N. del Puig de Torrella a unos 1.400 metros. En flor. Encontr6 un solo ejemplar bic^falo de esta planta, que si bien difiere alg-o de la descripcion del H. purpureum, 6sta es, sin embargo, la que m^s le conviene. A primera vista, se distingue notablemente de la especie anterior por los carac- t6res que siguen: Tallo desnudo, estriado, pubescente, con algunos pelos glandulosos; hojas todas radicales con peciolo corto y lanoso, y limbo oval, obtuso 6 agudo, redondeado en la base, mucronado de el apice, y adornado en los hordes con pequenos dientes distantes entre si, con la cara superior manchada, y la inferior lanosa solamente sobre el nervio central y hacia los hordes; escamas de la cabezuela cubier- tas en el dorso de pelos negruzcos glandulosos; ligulas d6- bilmente pestanosas. PrimulAceas. Primula vulgaris H^lds. var. halearica Wk. Ind.pl. hal., pd- gina 75.— Vertiente N. del Puig de Torrella, en las hendiduras de los peuascos. En flor. (21) Rodriguez. — excursion al puig de torrella. 59 Cyclamen balearicum Wk. I. c. — Puig* de Torrella. Gorch blau. Coris monspeliensis L. — Coma den Arbona. Ole^ceas. Phyllirea stricta Beriol. — Laderas del valle de Son Torrella. Asclepi^deas. Vincetoxicum nigrum Moench. — Camino del Marroi.'^: Goroh blau. En flor. Escrofularidiceas. Scrophularia canina L. — Sitios pedreg-osos sobre el predio Son Torrella. En flor. Linaria (Sect. Chcenorrhinum DC.y — Planta perenne?. lampina hacla la base y vellosa en el 4pice, de unos 5 centi- metros, enneg-reciendo con la desecacion. Tallos ascendentes. Hojas anchamente ovales, estrecliadas en peciolo en la base, obtusa.s 6 subag"udas, planas, las inferiores opuestas , las su- periores alternas. Racimo laxo y paucifloro. Pedicelos alg'o mils cortos que las br^cteas, 6 igualando la longitud del ca- liz. Este con seg-mentos desig-uales linear-espatulados , ob- tusos, velloso-g-landulosos. Corola pubescente, rosada, de 8-9 milimetros (sin el espolon), la mitad m4s larg-a que el c^liz: espolon obtuso, ig-ualando el tercio de la long'itud de la corola. CApsula ov6idea, peloso-g-landulosa. — Vertiente N. del Puig de Torrella, donde encontr6 un solo ejemplar en flor y fruto no maduro. Especie afine k la L. origanifoUa DC, de la que difiere es- pecialmente por sus hojas anchas, racimo paucifloro , pedi- celos mucho m^s cortos, seg-mentos del cdliz miis larg-os, etc. Parece aproxiraarse m&s bien k las L. crassifolia Kze. y Z. glareosa Boiss. et Rent., que alg-unos autores s61o admiten como variedades de aqu611a. m • ANALES DE HIsTORIA NATURAL. ('22) Sibthorpia africana Z. — Camino del Marrois; Piiig- de TOfra. Erinus alpinus L. — Vertiente N. del Puig- de Torrella. En flor. Digitalis dubia Rodr.; Wk. /. c. pdg. 73. — Coma den Arbona; Puig* de Torrella; Gorch blau: barranco de Soller. En flor. Orobdinqueas. Orobanche loricata Rchlj.% — Pnig- de Torrella, sobre las raices de una Carlina. En flor. Labiadas. Thymus Richardii Pers. — Coma den Arbona, en las grietas de peiias calcareas y sitios casi inaccesibles. En flor. Stachys cretica L.\ Wk. et Lge. Pfodr. fl. Hisp. II, pdg. 440.— Tallos de 5-8 decimetros; hojas acorazonadas en la base; bracteas mas cortas que el caliz; semillas pardas. — Pla de Cuba, en los bordes de los campos. En flor y fruto. Phlomis italica L. — Coma den Arbona; Gorch blau; barranco de S611er. Scutellaria balearica (Sect. Galericulata.) Bare, in Anal. Soc. Hist. Nat. VI, pdg. 399.— Planta perenne, pelosa en todas sus partes, con raiz delg-ada y rastrera. Tallos de 1-3 deci- metros, delg'ados, flexuosos, ramosos. Hojas opuestas, patu- las pecioladas, con los peciolos inferiores mds larg'osqueel limbo: este, generalmente purpureo en la cara inferior, oval, obtuso, acorazonado en la base, festonado, con el feston ter- minal de doble anchura que los demas. Flores axilares. solitarias, no unilaterales: pediinculos m^s cortos que el . peciolo, desprovistos de brt^cteas. Caliz reflejo en la madu- • rez, sin g-landulas, peloso en el exterior, con el labio infe- rior redondeado. Corola de 6-7 milimetros , abiertaen la g-ar- (i) Rodriguez. — kxcursion al puig de TORnELLA. 6i g-anta, pelosa en el exterior, rosada 6 purpurea con manchas mi\s oscuras y tubo recto que se en.sanclia clesde la base. Aquenios pardo-amarillentos, rug'osos. Coma den Arbona, y Puig- de Torrella, entre las piedras. En flor. Brunella alba /'^^/. — Camino del Marrois, la forma de flores blanquecinas: orilla del torrente del Gorcli blau, lade flores azuladas. En flor y fruto. Teucrium lancifoliuiD Bois.\ T. lusitanicum DC. Prodr. et And. fl. hal. — Coma den Arbona. laderas del valle de Son Tor- rella. En flor. T. subspinosum Pourr. — Coma den Arbona, Puig* de Torrella; Gorch blau. barranco de SoUer. En flor y fruto. T. pulverulentum Coss. in Bourg*. pi. bal. exsicc. (T. Polium varf) — Pefiascos de la parte superior del barranco deS611er. En flor. Plantagineas. Plantago lanceolata L. — Forma de hojas cubiertas en toda su long'itud de pelos larg'os y extendidos, pediinculos pubes- centes, espigas pequenas y gdobulosas fP. capilata Ten.), br&cteas enteramente lampinas. — Puig- de Torrella. En flor. Globularidiceas. Globularia vulgaris Z.. var. mam' Wk.— Peiias de la Coma den Arbona. En flor. Polig6neas. Rumex intermedius DC. — Camino del Marrois; Puig- de Tor- ^- -^ — «*, rella. l<:n flor y fruto. . /^aA^^M^ L I P R A R • 02 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (21) Ddfneas. Tymelaea v elntina Meissn. — Vertiente S. del Puig* de Torrella. Euforbidiceas. Euphorbia dendroides L. — Barranco de S611er. E. Characias L. — Coma den Arbona y Puig- de Torrella. En flor y fruto. Buxus balearica Zaw. — Barranco de S611er en su parte supe- rior. En flor y fruto. Cupresineas. Juniperus Oxycedrus L. — P14 de Cubay Puig-de V Ofra. Taxus baccata L. — Puig* de Torrella en la ciispide. Sin flor ni fruto. GnetSceas. Ephedra fragilis Desf. — V\k de Cuba. En flor. Lili^ceas. Asphodelus microcarpus Viv. — Coma den Arbona. En flor y fruto. Esmildceas. Smilax asperal., var. halearica Wk. Ind. pi. ial. pdg. 22.— Coma den Arbona; Puig- de Torrella. En fruto. (25) Rodriguez. — excursion al puig de torrella. '^ Orquideas. Aceras pyramidalis Rchb.—V\k de Son Torrella. En flor Junc^ceas. Juncus effusus Z.— Tulichant d'amunt. En flor. Gramineas. Phalaris brachystachys LinA. — P14 de Cuba, entre las mieses. En flor. Ph. bulbosa Cav. fPk. carulescens Desf.y) — P16 de Cuba, en los bordes de los campos. En flor. Anthoxanthum odoratum Zr.— Ciispide del Puig- de Torrella. En flor. Ampelodesmos tenax Link. — Abunda en toda la sierra. En flor y fruto. Piptatherum caerulescens P. B. — Gorch blau. Poatrivialis L. — Cerca de la cuspide del Puig* de Torrella. En flor. Melica Magnolii G. G. — Camino del Marrois y barranco del Gorcli blau. En flor. M. Bauhini ilZ/. — Puig- de Torrella y barranco de S611er. En flor. M. minuta Z. — Grietas de los penascos en la Coma den Arbona y Puig- de Torrella. En flor. »>l ANALES DE HTSTORTA NATURAL. (21) Cynosurus polybracteatus Poir. — Forma pequefia, con la hoja superior sobrepujando la espig-a. — Vertiente N. del Puig" de Torrella. En flor. Helechos. Polystichum rigidum DC, taar. aiistrale Ten. — Pefiashumedas k los lados del torrente del Gorch blau. En fruto. Asplenium Trichomanes L. — Pefias sombrias en el eamino del Marrois y Puig- de Torrella. En fruto. LAS YIBORAS DE ESPANA POR DON EDUARDO BOSGA. (Sesion del 2 de Abril de 1879.) I. Nuestra fauna herpetol6g'ica, mas rica en especies ^medida que mejor se estudia . ofrece un grupo tan interesante como comentado por el vulg'o. el de las vlboras. propio del antig'uo Continente , ydel que tenemos variada representacion en nues- tro suelo, de suyo accidentado, bajozonas climatol6g'icas bien caracterizadasy detipos opuestos. Lasviboras estAn. enefecto, extensamente repartidas portoda la Peninsula , y liabrii poeas provincias. 6 quizk ninguna, en la que dejen de presentarse alg'unos sitios apropiados para su existencia y multiplicacion, ya sea por la escasez de lo poblado 6 lo reducido de la agricul- tura. ya por la frag-osidad del terreno que es inutil para el aprovechamiento. dados los conocimientos y las necesidades de la actual g-eneracion. A pesar de las numerosas localidades en donde se conocen estostemidos seres, por fortuna raras veces pueden contarse los individuos como abundantes, probablemente porque su lentltud en los movimientos les liace con frecuencia prcsa de sus enemigos, en particular de las aves rapaces, sobre todo las nocturnas. Las cig*iienas, tan comunes precisamente en la ^,poca de la'cria y k la vcz periodo de actividad para las vibo- ras; las piaras de cerdos y otros animales que puedan tomar- las con maiia y presteza, asi como la persecucion incesante del liombre, limitan en g-ran manera su propagacion, ya poco ANALBS DK HIST. NAT.— VIII. 5 m ANALES DK HISTORTA NATURAL. [i] fecunda por natiiraleza. Mas son muchas las g'entes que ami ciiando viveii en las comarcas invadidas por diclios reptiles, no los conocen sino imperfectamente y de oidas. reeitando los m^s absurdos refranes, ydando, no obstante, tales detalles sobre sus costumbres, 6 con respecto k los dafios que ocasio- nan, que bien pudieran calificarse de f&bulas fant&sticas, si la costumbre en oirlas, y tal vez la includible accion del pais me- ridional en que vivimos, no nos hiciera propensos por caracter a juzg-ar tales relatos con mas benig-nidad. El aislamiento material en que de ordinario viven quienes ])or casualidad tropiezan con dichos animales, hoy poquisimas veces buscados de proposito, explica suficientemente el hecho indicado, anadiendose el que el odio que se las profesa lleva m^s all^ de la muerte la idea de su destruccion . mutil^ndolas en particular la cabeza, la parte que ofrece los mejores carac- teres diferenciales , tanto para el comun de las g'entes, como para los naturalistas. Tales condiciones alejan indefinida- mente la popularizacion e im/ig-en de las formas de las vibo- ras , de las que puede decirse que muy pocas veces lleg-an k los centros de poblacion, en donde dicho sea de paso, se des- conoce el valor de los museos locales de Historia natural, que tanto podrian contribuir a la cultura, despertando el deseo del conocimiento de vastos y nuevos horizontes, hoy ocultos a nuestras masas. Que las viboras son temibles. en efecto, nadie lo ha puesto en duda , por mas que exista alg-un desacuerdo sobre el grado de pelig-ro que su mordedura lleva consig-o, en vista de lo variadas que resultan las observaciones; si bien la falta de estadistica por un lado, y por otro la observacion poco rig-u- rosa 6 exacta practicada en g*eneral por personas que descono- cen las reg-las para llevarla k efecto, dificultan sobremanera la consig'uiente g-eneralizacion de los hechos cuyo estudio im- porta sin duda a los habitantes de los distritos rurales. Como es sabido, en las viboras, un aparato g-landular pun- zonoso, que desag-ua por medio de unos dientes huecos, k la manera de colmillos, reemplaza k las giandulas salivales paru- tidas de los mamiferos; y si en estos la saliva es» indispensable para trasformar en verdaderos alimentos las f6culas tan abun- dantes en la naturaleza, en aqu^llas la ponzoha, alterando r&pidamente los humores y los tejidos animales, los hace de (H) Bosca.— vicoPvAS de espana. (h f^cil dig-estion . envenenando a sus victimas quizii en la oscu- ridad de la noclie, evitaiido una luclia incompatible con su natural tardo. Esto, al par quo les sirve para la defensa indi- vidual , suple indudablemente el calor atmosf^rico necesario a otros reptiles que.como animales de temperatura variable, buscan en los rayos del sol una ayuda para acelerar su nutri- cion, liarto contrariada yapor los largos periodos de abstinen- cia sufrida durante la invernada; pudiendo, por lo tanto, ex- tender su area de habitacion por reg-iones acentuadamente frias, en dondeap^nas se observan otros reptiles. Es cierto que ban causado con su mordedura la muerte k personas adultas y robustas, k pesar de alguna asistencia ben^fica, practicada ^sumanera, por losmismos campesinos; como tambien se afirma el baber sobrevenido malas conse- cuencias por las picaduras sufridas en condiciones individua- les nada envidiables, observandose tambien en los g-anados y otros animales dom^sticos los mas variados efectos. La canti- dad variable de la ponzona , asi como su g-rado de concentra- cion ; las p6rdidas de 6sta k trav6s de los vestidos en alg-un caso; la situacion de la mordedura. seg-un los tejidos y el modo de funcionar de la parte; las diferencias individuales por am- bos lados: la mayor 6 menor oblicuidad de los dientes respecto a laparte mordida, etc.. son, 4 lo queparece, circunstancias todas que pueden moditlcar en variada combinacion los resul- tados finales. No hay que olvidar asimismo que el animal . para morder con eficacia, necesita abrir extraordinariamente la boca, for- mando un 4ng-ulo ap6nas marcado en la comisura, para que teng-a lugar el oportuno movimiento de los huesos sobre los que se implantan los dientes ponzouosos, que de una situacion repleg-ada 6 inofensiva para la vibora misma, pasan k desdo- blarse con cierta perpendicularidad aproposito para penetrar en los tejidos; mas si laparte mordida fuera relativamente voluminosa para ser comprendida en el espacio intermaiulibu- lar, resultaria el ataquc sin efecto. La delg-adez de los dientes huecos venenosos expondria al animal a que por rotura de estos se quedara indefenso, si no existieran diferentes g-^rmenes de dichos dientes, que en cualquier edad pueden tomar ulterior desarrollo, g-arantia de su fisiologia en esta parte; pero por una anomalia bastante 68 ANALES DR HISTORIA NATURAL. (4) frecuente suelen existir en simult^neo desarroUo do>i dientes en uno de los lados, lo que si bien no supone una doble inocu- lacion ponzonosa de parte de aquel lado de la mandibula, es. sin embarg*o, otra circunstancia que puede agravar la herida en su nialig-nidad para los efectos de la absorcion. El doctor Viand-Grand-Mazais, profesor en la Escuela de medicina de Nantes, comunic6 en 1875 una interesante nota k la Asociacion francesa para el prog-reso de las ciencias (1), en la que llama laatencion, entre otras cosas, sobre la menor gravedad ofrecida por lamordedura de una de las especies alii existentes, la Vipera berus, comparada con los casos ocasiona- dos por la otra especie. la Vipera aspis. lo cual parece racional atribuirlo a la diferencia especifica que afectaria k la secrecion ponzouosa en sus cualidades 6 en la cantidad. Con esta sospe- cha liemos interrog-ado repetidas veces t\ nuestros companeros los medicos, y en g-eneral a cuantas personas que por su ilus- tracion 6 circunstancias pudieran referirnos alg-unas observa- ciones sobre los accidentes de la mordedura de las viboras en nuestro suelo, y no sin sorpresa por nuestra parte, liemos oido afirmar un^nimemente que los casos de verdadera terminacion funesta son muy raros, y 4un desconocidos en alg-una de las comarcas en donde la vibora existe; refiriendo no pocos casos de picadura k los animales que, como la cabra y el perro de caza, frecuentan m^s los parajes expuestos k dicho accidente, en los que se ha visto ig-ual benignidad que la referida para el hombre. Bien pudiera atribuirse este resultado k otra diferen- cia especifica en la ponzona, cuando positivamente existe dife- rencia en la forma del animal, refiri^ndonos a la vibora comun en las localidades del Centro y Mediodia de Espana que liemos podido visitar; pues con respecto al volumen de las g-h\ndulas venenosas puestas al descubierto en una y otra especie, nada se deduce por ser aparentemente igual. La falta de estadis- tica nos mantiene en la duda sobre este asunto, aunque el silencio de la prensa, asl facultativa como politica, tan codi- ciosa siempre de noticias, parece mds bien confirmar las apre- ciaciones que quedan apuntadas. La cauterizacion de las mordeduras por medio del liierro (1) De la lethality de la morsure des viperes indigenes. Seance du 25 Aout. 5) BOSCa. — VIUORAS DE ESPAXA. 69 candente para evitar la absorcion y destruir la i^oiizona, asi como el sajar la parte afecta para favorecer la salida de la sangre viciada antes que se difunda por la ecoiiomia, son medios bastante conocidos y puestos en prdctica entre nues- tros campesinos y cazadores; mas no lo son tanto el medio de las lig-aduras apretadas entre la picadura y el corazon para retardar la marcha de la sang-re venosa, ni la succion verifi- cada aplicando los labios directamente para extraer en lo po- sible el veneno de las pequeiias heridas, asi como tampoco el uso del amoniaco liquido en g-otas extendidas conveniente- mente para que peuetren y desnaturalicen el veneno org&nico de facil descomposicion. Se atribuje cierta inmunidad 6 resistencia a los erizos y cerdos para con los ataques de las viboras. a las cuales aco- meten : respecto a los primeros se comprende que las piias de que estAn provistos por todas las partes superiores y laterales del cuerpo, asi como los movimientos a que las sujetan con las contracciones de la piel, les defienden lo suficiente; mi^ntras que los segundos, la ag-ilidad con que les ponen las pezuiias sobre la parte anterior del cuerpo . unido a la lentitud del rep- til, es tambien lo suficiente para explicar el que venza siem- pre el que ataca. Lo g-rueso del epidermis pudiera tambien pro- teg-erles alguna vez, mas bien que la capa g-rasienta subcuta- nea tan abundante en el g-anado de cerda , pues antes de lleg-ar a ella tendria que daiiar a toda la piel , en cuyo espesor es sabido que se encuentra una activa absorcion g-eneral. De los cerdos se saco g-ran partido para desinfectar la mayor de las islas llamadas Colubretes (costa de Castellon) al esta- blecer el faro que alii existc, llegando ^i exterminar las vibo- ras tan por completo, ([uc al dirig-irnos al indicado punto algu- nos anos despues en su busca, los emi)leados en el servicio del alumbrado, I'lnicos habitantes luimanos sobre aquel crater vol- canico, extraiiaban grandemente nuestras preg'untas; si bien, ronsiderando de que son relevados con alguna frecuencia, me dirigi k los Pescadores de la costa valenciana, quienes conser- van alg-unos relatos acerca de los peligros que corrian cuando por cualquier causa tenian que desembarcar en aquel islotc. La accion fascinadora que tambien se les suele atribuir. romo a las serpicntes en g-eneral, estk admitido que no es otra cosa mas que un (|uietismo instintivo en que quedan las ave- -0 ANALES DE HISTORIA NATURAL. '6) cillas, roedores y otros pequenos vertebrados sorprendidos por el enemig-o ; acto en un todo semejante al Uamado de la mor- tecina en alg-unos insectos, como los coprofagos y fit6fag-os. Gula a los reptiles principalmente el sentido de la vista , que es quien llama la atencion hacia sus victimas, las que deben haber recibido por herencia no interrumpida lo que alg-un dia fuera pure ensayo en alg'un prog-enitor intelig-ente , escapado a la voracidad de sus bien diferenciados perseg-uidores. El car^cter de la ovo-viviparidad que tanto llam6 la atencion de la Historia natural antig-ua, y al cual en sentir de alg'unos autores se debe el nombre g*en6rico de Vipera por su etimolo- g-ia, es otra de las circunstancias bien demostradas, al m^nos para alg-una de sus especies, sacando de ello el vulg-o no pocos discursos y erroneas consecuencias. Este lieclio e&tk conside- rado hoy como de muy poca importancia, puesto que se lia observado en una misma especie a la vez ovipara, seg-un las circunstancias. Pudiera quiza reconocerse como causa deter- minante, la liabitacion en localidades Mas. de que ya ^ntes dijimos que es capaz la vlbora ; en donde el alejamiento ordinario de los grandes centros reg-uladores mete6ricos causa frecuentes cambios atmosfericos, casi siempre desapacibles. Oblig-ada la liembra despues de su fecundacion k mantenerse en su escondite, a pesar del fatal desarrollo del embrion, ya tolerado en el abd6men en los primeros momentos con el volu- men maximo del liuevo, no era cosa dificil el que prosig-uiera su completo desenvolvimiento hasta terminarse el proceso con la cscision de las membranas y la expulsion del nuevo ser en plena actividad. IT. El g-enero Vipera, de Daudin, es muy natural, compren- diendo cuatro formas 6 especies europeas, de las que tres, por lo m^nos, habitan nuestra Peninsula, sin que fuera aventu- rada la sospecha de que se encontrara alg-una especie mas, pues dadas las dificultades de que nos hemos ocupado 3a en parte, con respecto k la recoleccion y el estudio g-eneral de nuestra fauna, a nadie debe extraiiar el atraso en que nos encontra- mos, siquiera se trate de seres tan superiores en org-anizacion y talla. l~ BoSCa. — VIBORAS DE ESPANA. '71 Las cuatro especies ofrecen entre si las analog-ias y el as- pecto que el g-rupo generico supone, y en alg-unos de los deta- lles referentes a las escamas, en las diferencias de intensidad en la coloracion y matices, y aim en los mismos dibujos, por ser ig'uahnente variables en todas ellas, dejan de poder ser utiles como ultimas diferencias caracteristicas, con el valor que lo fueran, si de otros reptiles nos ocuparamos. En efecto, las formas de su cuerpo, corto y musculoso: la cabeza con sus perfiles acentuados, bien liniitada posterior- mente y de liocico mas 6 m^nos romo por delante . con una arista de separacion (canihus rostralis) marcadlsima entre las partes superiores y laterales de dicho hocico ; los detalles en el orificio nasal determinadamente abierto a los lados; el gdobo ocular un tanto rodado sobre su eje, con la pupila vertical: la disposicion de la boca provista de dos dientes alarg-ados, hue- cos y suceptibles de movimiento; la cortedad de la cola; las escamas recarg-adas unas sobre otras. de forma lanceolada y con quilla, que cubren el cuerpo con el mismo orden y nu- mero de series; la falta de escudetes cef41icos propiamente di- chos 6 su existencia en corto niimero ; el escudete anal unico: y en lo correspondiente a la coloracion, el fondo moreno fer- rug-inoso 6 g-ris de las partes superiores, asi como las tintas neg-ruzcas de sus manchas 6 dibujos, sobre todo en la cabeza, que esta de ig-ual manera adornada en las cuatro especies; el tamano promedio que alcanzan 6stas, y la semejanza en la parte de sus costumbres conocidas, todo liace el que sean ik- cilmente reconocibles como del g'rui)o, siquiera se liaya visto con detenimiento alg-una vez cualquiera de las especies. No obstante estas semejanzas, Merrem sei)ar6 una de las es- pecies, la Vipera bents, para formar con ella el g-enero Pelias. al que le asig-na como principal can'icterel presentar la cabeza cubierta ])or alg-unos escudetes, remedando a los (jue de una manera simetrica y constante ofrecen las culebras, por ejem- plo. mientras que las demas viboras llevan tan s61o peque- nas escamas en toda la cabeza. Modernamente se ha 11a- mado la atencion sol)re la existencia de una sola fila de esca- mas interpuestas entre el borde ocular y las placas que g-uar- necen el labio de la mandibula superior, en la Vipera herns. _vi6ndose dos filas en las dem^s viboras, por lo que se ag-reg-6 dicha circunstancia como car^cter de primera fuerza para el 72 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) g-enero Pelias. Pero ambos principales caract6res han sido des- virtuados, el primero por dejarse de presentar alg-iina vez en individiios del g-^nero Pelias, ofreci6ndose en cambio en alg-u- nos ejemplares de las especies comprendidas en el g-6nero Vi- pera de Laurenti, liasta con alg-uua frecuencia; y en cuanto al seg'undo, por haberse encontrado tambien alg-una V. berus con dos filas de dichas escamas (1). en vez de una, como es la reg-la g-eneral. El Sr. Lataste, en ana excelente nota critica sobre este asunto, leida ante la Sociedad Linneana de Burdeos (2), ex- pone las mds autorizadas razones en pro y en contra de la leg-itimidad del g-enero Pelias, y se decide por su admision. despues de aducir observaciones de g-ran peso liechas por el mismo. Por nuestra parte afiadiremos oportunamente lo que hemos podido observar en individuos recolectados en Espafia. que confirman las elevadas miras de dicho autor, por lo que no dudamos en adherirnos al criterio de su interesante nota. La Vipera denes L. {Coluber), es una de las formas especifi- cas a que ^ntes nos referiamos, como existente en nuestra Pe- ninsula, si bien bastante circunscrita. k lo que parece. a las vertientes pirenaicas. Habiala citado nuestro Asso, de las Bailias de Daroca (Hues- ca) (3), y teniendo presente que en la epoca en que escribio este autor se confundian g-eneralmente todas las viboras, con el nombre especifico de Berus, por el solo lieclio de ser cule- bras venenosas indig-enas, se dudaba por los criticos extranje- ros que se ban ocupado de nuestra fauna el que diclia especie se extendiera, en efecto, liasta Espafia; hoy se viene llevando acabo una concienzuda revision bibliog-rafica, k proposito del mayor interes concedido k los datos referentes a la Historia natural descriptiva, poseida de iniras mas altas y cientificas que las que tenia antig'uainente como tal ciencia. Mas la con- firmacion de que existe en el pais se debe en primer lug-ar (1) Lataste: Essai d'une faune herpetologique de laGironde. Appendice p. XIU. (2) Note sur les Viperes de la Gironde en g-eneral et sur le genre Pelias en particu- lier. Seance du 9 De'cembre 1871. (3) Introductio in Oryctographiam et Zoologiam Aragonise.— MDCCLXXXIV. I. Co- luber Berus. Vulgo Vibora. Habitat in agro Darocensi, in tractu vulgo las Bailias. Nobis officinalis. In ExtremadurS sues Bero saginaotur. (9) BoSCa. — VIBORAS DE ESPANA. "73 al seiior Pastor, qiiieii la public6 en 1859 en sus Apuntes sohre la fauna asturiana , y recientemente la ha publicado tambien como de Lug-o el Sr. Lopez Seoane, aun cuando la tiene como rarisima. Aparte de estos dos datos publicados, debemos hacer i)ai-ti- cular mencion de una autorizada noticia comunicada por el ilustrado catedratico del Instituto de Yalladolid. el Sr. Perez Ming'uez, qulen cog'i6 un individuo de la especie a que nos referimos en Puente-Viesg-o (Santander) , y tambien de la exis- tencia de dos ejemplares en el Museo de Madrid, procedcntes el uno de Og-arrio (Santander) y el otro de Bilbao. Estos dos ejemplares, reg-alados respectivamente por nues- tros ilustrados consocios, el catedratico Sr. Sainz Gutierrez y el Sr. Uhag-on, ofrecen la particularidad de presentar los escu- detes cefalicos de que ^ntes nos hemos ocupado, fracmentados e irreconocibles entre las demas partes cutaneas que cubren la region. Otro individuo, propio del g-abinete de la Universidad, remitido de Galicia por el catedratico Sr. Macho de Velado. ofrece tambien ig-ual caracter, siendo de desear el que se ad- quieran muchos ejemplares de aquella parte de la Peninsula, pues fuera facil que todos se disting-uieran por dicha seg-men- tacion, lo que, unido a sus bien senalados dibujos sobre el cuerpo todo y su talla mas bien pequena, podrian tal vez cons- tituir una curiosa variedad espanola, que senalaria en parte la transicion k las otras viboras. Se reconoce esta especie por la cabeza prolong-ada con los di&metros trasversos m^s ig'uales entre si que en ning-una d(> las demas especies, provista normalmente, al m^nos on los iiulividuos extranjeros, de tres escudetes ag-rupados sobre la cabeza, con mas 6 m6nos simetria, y rodeados por otros de muclio menor tamano; el escudete impar ocupa el espacio in- terorbitario , y los pares, puestos h^cia detr^s, simulan unos parietales; el hocico es romo por delante y deprimido por en- cima. A lo larg-o del espinazo lleva una faja neg-ruzca que ps morena en el centro y acentuada de neg-ro en las partes salien- tes de las sinuosidades que son multiplicadas , formando una cadena flexuo.sa, cuyas partes entrantes no suelen lleg-ar liasia la linea media de dicha larga faja; sobre cada flanco hay una serie de manchas redondeadas, tambien neg-ruzcas, que se in- tercalan en los ])untos correspondientes a los senos de la g-raii ■74 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) faja dorsal. La parte inferior e.s de un neg'ro pizarreno que ociipa toda la anchura de los escudetes ventrales y caudale.s, ofrecieiido tan s61o lig-eros ribetes 6 salpicaduras blanqiieci- nas li^cia los extremes laterales 6 posteriores de cada escudete, que al remontarse suavemente sobre los costados determinan en el conjunto otra serie de mancliitas intercaladas con las de la fila del flanco; una mancha amarillo-verdosa ocupa los es- cudetes caudales del tercio posterior de la cola. Esta es la vibora que el mismo eminente lierpetolog-o Dume- ril confundi6 con una culebrilla de ag-ua (Natfix mperinaj de las que tanto abundan en nuestro pais, equivocacion debida l)rincipalmente a la coincidencia de presentar una faja dorsal neg"ruzca, con el tamano del animal ordinariamente ig-ual; habi^ndola tomado con la mano dereclia, en la que le mordio, aunque sin consecuencias, por haber acudido k oportunos re- medios. Por los caract^res cientificos de la cabeza, asi como por la coloracion del abd6men inferiormente , son, sin em- barg'O, muy ft'iciles de disting-uir entrambas especies. tenien- dolas a nuestra (lisi)osicion , pues la culebrilla de ag-ua pre- senta la cabeza constantemente cubierta por anchos escudos simetricos en si 6 entre si , con la pupila redonda y el iris ama- rillode oro: el abdomen tienemanchas cuadrilateras. neg-ruz- cas, sobre fondo amarillento-verdoso, dispuestas con cierta reg'ularidad. La distribucion g-eog'rafica de esta vibora alcanza a toda la Europa septentrional y media, asi como a Ingiaterra, motivo por el que se alentaba la duda de que positivamente pudiera encontrarse entre las especies espanolas. La forma especifica que mas se le aproxima es la Viper a as- pis L. ( Coluber), tambien existente en la Peninsula, pero poco reconocida 6 quiza muy rara, sin que se liaya publicado a la fecha mas que de una manera vag-a , como de los Pirineos, por el Sr. Perez Areas (1), babi^ndola visto nosotros en la colec- cion particular del Sr. Graells, de Montseny, en Cataluna. Kaltos de individuos espanoles para describir sus principales caract^res, nos referimos a los que poseemos de Francia. te- niendo en cuenta a la vez autorizadas publicaciones. (1) Elementos de Zoologia, tercera edicion, p. 337. (11) BOSCa. — VIBORAS DE ESPANA. "5 Se disting-ue de la especie anterior por tener su cabeza iio- tablemente triangular , ensancliada por su parte posterior, siendo lo normal el que no presente mas escudetes en la ca- beza que los supra-orbitarios, como en las otras especies; el bocico forma un lig-ero reborde bacia delante y arriba. nuis acentuado en los individuos jovenes, dirigiendose con cierta oblicuidad, desde abajo y atras, bacia arriba y delante, dos filas de escamas entre el ojo y los escudetes labiales. Sobre el dorso lleva una serie de manchas neg-ruzcas redondeadas 6 cuadrilateras, oblicuadas ya k un lado ya a otro. completa- mente separadas unas de otras por lo g-eueral; otras veces es- tas mancbas confiuyen uniendose por alg-unos de sus lados, representando la faja dorsal de las especies anterior y si- g-uiente; en otros casos tambien las mancbas trasversas se sejjaran en dos mitades, constituyendo con la serie de man- cbitas de los flancos, que tambien existe, un total de cuatro filas. Por su parte inferior est4 sombreada con bastante uni- formidad por una multitud de puntos neg-ros confluentes, so- bre un fondo blanquecino, que se deja ver mejor bacia los la- dos de los escudetes ventrales y subcaudales: bficia el extremo de la cola tambien se ve una mancba amarillo-verdosa, la que es comun a todas las viboras de Europa. Se considera esta especie particularmente como de la Europa templada y meridional, siendo de esperar que nuevos recono- cimientos la descubran en otros puntos que los dichos de Espana. La ultima de las viboras espanolas, la que verdaderamente esta repartida con profusion por toda la Peninsula, resulta ser una nueva forma especifica , confundida basta el dia con la Fipera ammodytes, que es bien distinta, pero k la que no le faltan, sin embarg-o. alg-unas semejanzas que expliquen diclia confusion, la que bubiera sido imposible de todo punto, te- niendo k la vista entrambas viboras. Fuerza es confesar que las mejores descripciones no bastan de ordinario cuando se trata de separar especies afines, como lo atestig-uan los naturalistas practicos, pretiriendo hi compa- racion directa de los objetos entre si k la nuis clara de las des- cripciones que, sobre cxig-ir mucbo tiempo para poderlas apre- ciar cual corresponde, suelen a la postre dejar no pocas dudas, sobre todo si se atiende de una manera exclusiva ;i las frases 76 ANALES DE HISTORIA NATURAL. t^'^) Uamadas cl^sicas, que tanto seducen por su precision y laco- nismo; circunstancias incompatibles por lo visto con la idea de la filiacion de las especies, que necesita de un rig-uroso de- talle descriptivo y un leng-uaje no siempre acomodado a las bellezas literarias. Debemos al kSr. D. Fernando Lataste, naturalista, profesor en la Escuela practica de estudios superiores en Paris, yautor de variados trabajos sobre la herpetologia, una razonada cri- tica a nuestro Catdlogo de los reptiles y anfiMos odservados en Espalia, Portugal e J shis Baleares, y entre otras aclaracio- nes. imposibles de poder Uevar a t^rmino en nuestras actua- les circunstancias para el trabajo cientifico, la mas impor- tante, sin duda, es la de haber puesto en evidencia la ge- neral equivocacion en que nos encontrabamos con respecto a una especie que tanto interesa por lo comun y por la circuns- tancia de ser nociva. Ha sido publicada en el Boletin de la Sociedad zooKjg-ica de Francia con el nombro de Vipera Latas- tei (1), y tanto por ser especie espaiiola como por haber visto alg-unos individuos con posterioridad que nos permilen recti- ficar los caracteres que se ban dado, creemos oportuno repetir ante esta Sociedad su descripcion , aunque ampliada con res- pecto a la nota a que nos referimos. III. Procediendo al cstudio de los caracteres que distinguen a esta especie, nos fijaremos sucesivamente en susformas gene- rales y en las particulares de las diferentes partes del cuerpo, en las escamas y escudetes 6 placas propias de determinadas regiones, en la coloracion y dibujo ofrecido por las diferentes tintas de sus teg'umentos, asi como de las costumbres, su dis- tribucion por la Peninsula y denies detalles correspondientes. Formas. — Las de la cabeza son las que interesan verdadera- mente, lo que. aiiadido al estudio de las partes cutaneas que la cubren, por si s61o, queda la especie bien disting-uida de todas las dem4s conocidas de este g-enero. Diclia cabeza es cor- (1) Note sur une forme noiivelle ou peu connue de Vipere. Seance dv 17 Mai 1878. ii3) Bosca. — yIboras de espa55a. t, diforme, con el diametro trasversu mayor, sobre los relieves de los miisculos masticadores. ig'ual al doble diametro que puede tomarse al nivel de las orbitas; sii long-itud sobrepasa en un quinto a su mayor anchura , si bien esta anchura varia con el estado de contraccion muscular al tiempo de morir el animal. La parte superior es ligeramente c6ncava sobre la frente y por detras de la eminencia del liocico; los miisculos posteriores de la cabeza qiiedan de ordinario, por su robustez, muy aparentes, estando la boca cerrada. y entre ellos, en su intermedio, se ve un lig-ero canal correspondiente al eje de la cabeza. limiti'indola adem^s en su parte posterior y lateral: la cara ofrecesus lados verticales, bien limitadosdel piano supe- rior por un borde o canto saliente , presentando una abolla- dura infraorbitaria , que corresponde al nacimiento sobre la encia de los dientes ponzofiosos. La region inferior, convexa liacia el menton , es c6ncava en su porcion posterior, con una linea liendida a lo larg-o de la mitad anterior de la man- dibula , determinada por la contractilidad de la ])iel entre los tres 1^ cuatro pares de las g-randes escamas de aquella reg-ion . El hocico es truncado con oblicuidad liacia arribay delante. lig-eramente abombado, prolong-andose en una puntablanda. obtusa. trasversalmente aplastada, vertical 6 casi vertical, como de dos milimetros de altura. Las narices laterales son g-randes, abiertas, formando una lig-era vuelta de espira, obli- cuada li^icia detras y arriba. sobre un escudete unico. El ojo es pequefio, y su pupila en rig-or no puede llamarse vertical por liallarse lig-eramente inclinada h^cia delante. El cuello es bien marcado, de un g-rosor comparable h la raiz de la cola en las hembras; el tronco cilindraceo, muscu- loso, lig-eramente acanalado sobre la espina dorsal, en su mitad posterior; la cola corta, como un s^timo de la long-itud de la cabeza y tronco reunidos, alg-o m&s larg-a en los machos; obtusamento triang-ular en su orig-en. se redondea por encima, terminando rapidamento en punta, un tanto aplanada ])(n- de])ajo, en su ultimo tercio. Tegiimentos.—\.^ l)laca rostral es triang-ular, alarg-ada, de lados curvos 6 flexuosos, abovedada en su base para el paso de la leng-ua; cubre el hocico en toda su altura hasta alcan- zar el pequeno escudete del 4pice de su punta 6 berrug-a; 7S ANALES DE HISTORIA NATURAL. (14) diclio escudete que termina el 4pice del org-ano berrug'oso est^ doblado liacia detras y abajo. a lo larg-o de la berrug-a, liasta alcanzar el piano de la cabeza; los escudetes que revisten los dos costados de la berrug-a , formando parte de la arista rostral, son irreg-ulares , doblados anterior y posteriormente sobre dicho org-ano, cuyo borde oblicuo constituyen en toda su altura; los rostro-nasales, en triang-ulo isosceles, con el lado superior hacia arriba, concurriendo con el ang'ulo superior interno k la base de la berruga; el escudo nasal redondeado se extiende en su altura, desde el primer par de placas supra- labiales de cada lado, hasta la seg*unda y tercer escama de la arista rostral, que la forma adem4s otra escama comun k la arista y al ang-ulo orbitario superior anterior. Un escudete aovado, tan larg-o como el mayor diametro de la 6rbita, cubre a esta por arriba, rodeando el ojo hasta ocho o diez escamitas desig-uales; otras escamas tambien desig-uales en su forma y niimero ocupan el espacio comprendido entre el escudete nasal , las placas supra-labiales y las escamitas del borde orbi- tario, al que forman una seg-unda tila. Parte superior de la cabeza cubierta por pequefias escamas irreg-ulares (1), lisas. que ^ los lados de la cabeza y posteriormente, siguiendo los relieves de aquellos musculos, principian a tomar el car^cter de las escamas del tronco; las dos escamas mas anteriores, que son pequefias, suben verticalmente, entre el extremo infe- rior del escudete del I'lpice de la berrug'a, y el que forma el borde, en el piano posterior de dicha proloug-acion del hocico. Reg-ion temporal con escamas exag-onales g-randes y lisas. Placas supra-labiales en ni'imero de nueve 6 doce pares; placa mentoniana triang-ular equiKitera, seg-uida & cada lado de doce k quince infra-labiales, que como las demds de la mandibula inferior, tienen las formas y analog-as disposicio- nes k las de los ofidios en g-eneral. Las escamas del dorso son lanceoladas, de puntaobtusa, con una quilla fina 6 ig-ual , que las recorre en todo su eje; pre- s6ntanse empizarradas y dispuestas en filas oblicuas a uno y (1) Poseemos en nuestra coleccion un individuo macho, recolectado en PuertoUano. que ofrece la irregulandad que ya uos ha ocupado, presentando los escudetes cefa- licos en un todo semejantes 4 los de la cabeza del gen. Pelias. 05) BOSCa. — VTRORAS I)R ESPANA. "9 otro lado. Diclias escamas van aiimentando ligeramente de tamafio, de delante lu'icia deti'As del tronco, y de lo alto del dorso liacia los flancos ; en la porcion media del tronco sc cuentan veintiuna series , de las cuales las correspondientes en cada flanco, sobre los escudos abdominales, son lisas y puli- das; las supra-candales semejantes a las del tronco. "pero mks pequenas . y la escama del extremo es conico-piramidal, af>-uda.con pequefios surcos en sns ladosy lig-eramenteoncor- vada liacia arriba. Escudos sub-abdoniinales ancbaniente trapezoideos, run los costados libres redondeados, elevandose nn poco sobre los flancos, y sus dianietros long-itudinal y trasverso estan en la proporcion de 1 a 5: los tres escndos primeros, sub-g-ulares. mas estreclios en el diametro trasversal; sn ni'imero varia entre 135 y 141 6 mas; el anal es iinico, de mayor altnra qne los ventrales, y sn borde posterior libre, es redondeado- eliptico. Escndetes snb-candales en dos filas. an^log-os en sn forma k los ventrales, liasta la cnarta parte de la cola, des- pues se estreclian sncesivamente en sn extension trasversa. Ueg-ando^formar exag'onos, qno son reg'nlares hacia la extre- midad de la cola; estos forman de 35 a 43 pares, los nltimos escuamiformes. Coloracion. — Esta varia bastante en intensidad y accidentes de sus matices seg-un los individnos, mas los dibnjos ofrecen una cierta constancia. El fondo g-eneral de toda la reg-ion superior es de la tinta que resultaria de una mezcla de g-ris terroso con verde de oli\a claro, la qne toma nn matiz rojo y tambien ceniciento claro, por la larg-a permanencia del ejem- plar en el alcohol; las qnillas de las escamas no compren- didas en las manclias 6 dibnjos, son de una tinta m4s clara; y la coloracion de las manchas todas, cxcepto la de la extremi- dad de la cola en su parte inferior, son de nn neg-ro de hollin mAs 6 menos intenso. El fondo de las partes infcriores es de tin bianco brillante, m^s 6 menos limpio y aparente. Los dos distintos asjjectos superior e inferior, de la colora- cion g-eneral, llevan tambien dos tipos dedibujo; el tipo supe- rior se inicia en los individnos bien coloreados, con una mancha en A sobre el occipucio con el vertice h^cia delante. que alg'una vez no lleg-a ^i cerrarse; en la abertura de esta mancha, toma orig-en la g-ran faja extendida sobre el espi- ^ ANALES DE HISTORIA NATURAL. 0^) nazo, desde la nuca liasta la cola, en la que se pierde. Forma una cadena 6 faja flexuosa, que ofrece una s6rie de ensan- cliamientos redondeados 6 roml3oideos , que se separan por estrang-ulaciones irreg-ulares que le dan un aspecto variado ,seg"un las partes y tanibien los individuos; lleg-ando en alg'u- nos k constituir manchas aisladas. comunmente li^cia la por- cion posterior. En los ensanchamientos de esta cadena, se disting-uen un borde 6 sub-faja por cada lado, neg-ruzco, ribe- teado exteriormente por lig-eros toques blanquecinos. dejando en la parte media un espacio moreno acafetado. Las partes laterales del total dibujo superior, se manifiestan por Unas manchitas variables sobre la frentey otros puntos de la cabeza. El iris aparece punteado de plata en el borde pupi- lar y en su mitad superior, el resto es neg-ro. Una faja neg'ruzca y brillante va oblicuamente por ambos costados de la cabeza. ^i buscar el cuello, desde el borde ocular posterior, sobre los carrillos y extremo del labio superior, convirti^n- dose sobre los flancos en una serie de manchitas que se inter- calan con los senos de la faja del dorso. El tipo de coloracion de las partes inferiores del cuerpo en g'eneral, principia a manifestarse sobre el borde de los labios superiores. limitando con limpieza la faja brillante de la sien , inferiormente se extiende tambien a toda la mandibula inferior, asi como por los escudos abdominales y subcaudales, interesando mas 6 menos la fila inmediata de las escamas costales. Un enarenado de puntos neg-ruzcos aislados 6 con- fluentes salpica con diferente intensidad, principalmente los bordes labiales, y la mitad anterior de cada escudo ventral; sobre la parte libre de 6stos se ven cuatro 6 seis manchitas del mismo color, irreg"ulares en su forma . pero distribuidas en tantas series cuantos son los escudos sub-abdominales, bas- tante uniformes para cada individuo, y de un conjunto ag-ra- dable a la vista. No hay que olvidar que la variabilldad de las tintas y dibu- jos, que ya nos ha ocupado, es un hecho comun k todas las especies del g-rupo, y es probable que k esto se deban alg-unas diferencias establecidas por el vulg-o para sus denominacio- nes; aunque tambien pudieran obedecer k verdaderas dife- rencias especificas. de cuyo estudio no .se ha proporcionado ocasion. (17) Bosca. — vfnoRiis be espana. si He aqiii las dimensiones dc uii ejemplar hembra de una talla mediana: Longitud total 51 4 milimetros. Idem de la cabeza 26 » Idem del tronco 41 6 » Idem de la cola 72 » Circunferencia en la parte mds gruesa del abdomen desocupado 66 * Habita de preferencia en los parajes desiertos de suelo pe- dreg-oso, expnestos al Mediodia, rasos 6 de veg-etacion escasa. saliendo de su escondite en los dias serenos y apacibles des- piies de los frios de Marzo. permaneciendo estirada y como dormida al calor del sol, no l^jos de su g'uarida. Su vida activa parece m^s bien crepuscular 6 nocturna, pues aparte de lo que pueda deducirse de la config-uracion de su pupila, los campeslnos aseg-uran que sale k tomar el fresco durante las nocbes de verano, y una prueba de que asi lo creen , es que para pernoctar en el campo, al aire libre, en los sitios sena- lados como abundantes en viboras, toman varias precauciones, cuyo valor no liemos podido aiin apreciar, cuales son el apa- g-ar bien el fueg-o de las bog-ueras encendidas para el aderezo de sus sobrias comidas, con que dicen se evita el que acudan dicbos reptiles, atraidos por el brillo de las ascuas; y tambien bacen el sacrificio de consumir g-ran numero de ajos, no siem- pro faciles de adquirir 16jos de poblado , macbacandolos y esparci6ndolos en torno del bato, pues parece baberse obser- vado que su olor"penetrante les repug-na; siendo de notar, que para las boras'' de la siesta, iindispensable en mucbas provin- cias de Espana , y durante el cual los jornaleros y pastores se entreg-an a un descanso tan complete y prolong-ado como puede ser el de la nocbe, nada se precave contra tan temibles nnimales, ^un cuando sea en las mismas localidades. Durante la 6poca de los g-randes calores es indudable quo se trasladan k los parajes frescos m;'is inmediatos, ya sea porque positivamente les moleste el calor excesivo, ya porque en las humbrias encuentren pasto m^s abundante entre la veg-eta- cion , siempre favorecida en dicbos sitios. Los baces de lena 6 mies, los troncos cortados, asi como las piedras de reg-ular ta- niafio no muy clavadas en el suelo, forman no pocas veces su ANALES DE niST. NAT.— VITI. 6 S2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) inadrig*uera provisional; y en la otonada, seg-un se nos ase- gura, noes raroverlas colg'adas sobre las bifurcaciones de los arbustos, que alg'una vez al escapar les lia servido como de una funesta liorca, por haber quedado sujetas, g*racias k la amplitud de su cabeza, comparada con la estrechez del cuello, asi como por la dificultad de ciertos movimientos. Este heclio, bien comprobado en Francia para con la Vipera aspis, no debe ser menos cierto en la especie espanola, pues se refiere de un modo exacto por cuantos tienen motivo de liaberlo visto ; y en la sierra de Cordoba, a la temporada en que esto se observa la llaman epoca de la gdrgola. Posible es que busquen entre la espesura de la mata una superficie bafiada por los rayos del sol, ya apetecible en el otofio, al menos para los animales de temperatura variable, 6 quiza procuren el elevarse sobre el terreno para descubrir en los alrededores alg-un sitio h propo- sito para invernar , a donde es seguro que se dirig-en varios in- dividuos k la vez. El periodo de letarg-o es en ellas prolong-ado, encontrandoselas juntas y apelotonadas, con la cabeza h^cia la periferia de la entrelazada pelota, formada en ocasiones por quince y m4s individuos que ocupan un liueco entre las pe- fias, en las raices de arboles 6 matas muy aiiejas, en el espe- sor de alg-un muro, monton de piedras, etc. La lentitud de sus movimientos es grande , recordando con este motiv.o lo que oimos k un cazador de viboras en el cerro de San Servando, frente k Garrovilla (Badajoz), quien aseguraba que lo dificil en su oficio, muy lucrativo en otro tiempo, era descubrir al reptil que suele permanecer en el quietismo m^s absoluto, k pesar de las voces y ruidos , dando lug-ar no pocas veces k que se crea si son sordas; pues por lo dem^s puede de- cirse que vibora vista, vibora cog-ida. Y en efecto, teniendo la serenidad propia del que posee el conocimiento exacto de las cosas , y aprovechando desde lu^g-o el primer momento de sor- presa para el animal , es hasta fkcil apoderarse de ^\ , comple- mente vivo y sin necesidadde mutilarle, con tal de llevar al- g'unas pinzas, tenazas 6 alg-un palo en horquilla, que sirva pai'a manejarle 6 sujetarle a distancia. Sus movimientos en el piano vertical son muy dificiles, a causa de estar parcial- mente limitados, por el desarrollo particular de las ap6fisis de las vertebras, de tal manera que la vibora tomada por la cola no puede subir su cabeza lo suficiente para lleg-ar k morder n9) BoSCa. — ■VIBORAS DE ESPANA. 83 la mano que la sostiene; ademtls, estos animales son excesi- vamente timidos, y ya dominados 6 sujetos una vez se nece- sita de vivas instig-aciones para que se resuelvan k picar. Un individuo que conseg-uimos vivo y completamente in- tegro, lo conservamos por espacio de ocho dias para realizar alg-unos experimentos sobre el envenenamiento de alg-unos animales que tenlamos preparados, y &un coloc^mdolo en las circunstancias de temperatura, luz y demiVs que creiamos fa- vorables, tuvimos que resolver el g-uardarloen el alcohol antes que desmereciera, sin haber tenido ocasion de verle abrir la boca ni una sola vez. Si se la sorprende junto a su escondite se retira li^icia detr&s, valiendose de los movimientos de la cola, procurando mostrar su cabeza amenazadora liasta el ultimo momento, al mismo tiempo que produce una especie de soplidq muy perceptible. Los sapos de diferentes especies, son las presas mka frc- cuentes que le sirven como alimento, asi como g-ruesos ortop- teros , seg'un pudimos deducir del ex^men de un excre- mento. La 6poca del celo para esta especie debe ser en el mes de Mayo , pues encontramos un macho que por el estado de tur- gencia de su pene manifestaba una pr6xima funcion , sin que existiera mas que uno solo de estos org-anos bien desarrollado, el del lado derecho , que aparecia saliente como unos cuatro milimetros; cilindraceo-truncado, con plieg-ues 6 rug-osidades circulares , y con una porcion de espinas de varios tamaiios, corneas y agudas, las m&s largas sobre el horde terminal y en el centro las pequenas. Respecto 4 la hembra, una que fue muerta en el mes de Abril ofrecia en su abdomen hasta ocho huevos bastante atrasados, puestos unos k continuacion de los otros en forma de rosario y muy prolong-ados. Esta vibora, aun cuando equivocada en su determinacion, se ha indicado comode la Serrotay Barco de Avila en esta pro- vincia; del cortijo del Judio (Sevilla); de Portugal; de Barce- lona, Salamanca y Bt^jar; de la Granjay Nava-Cepeda (Avila), asi como tambien de las Herrerias, en el Escorial; de Cabanas. Laranje y otros puntos de Galicia; de la Alcarria (Guadalajara), y de Santa Marta (Badajoz). LahemosposeidooposeemosdeLer- ma( Burgos); Puerto-Llano; Almodovar del Campo; Caracuel: despoblado de Caracolleray Malagon (Oiudad-Heal); de Garro- HI ANALES DE HISTORIA NATURAL. (20) villa (Badajoz); Lucliente (Valencia); Morella (Castellon). v de Avejuela (Teriiel). Como se ve por estas citas, bieii puede aseg-urarse que su distribucion por la Peninsula es completa, teni^ndose como abundante, sobre todo, en las provincias meridionales y del centro , como tambien en Portug'al ; y con respecto k la altura que alcanza su liabitacion sobre el nivel del mar, puede citarse como dato aut^ntico el comunicado por nuestro reputado na- turalista malac61og-o el Sr. G. Hidalg-o, que encontro un ejem- plar de g-ran talla en Pena Gorvea (Navarra), a mas de 4.000 pies de elevacion , senal^ndose como de alg-unas localidades en la orilla del mar, en la costa de Valencia, en el bosque 11a- mado Deliesa de le Albufera. Atendida la analog'ia que existe entre la fauna g-eneral me- diterranea , no seria de extranar el que nuestra vibora se en- contrara tambien en la costa de Marruecbs y de la Argelia: idea que ha encontrado apoyo en el eminente naturalista de San Petfersburg'o , doctor Strauch , quien cree en la posibilidad de que en dicha region se teng-a de ig'ual manera equivocada la nueva forma de vibora que damos a conocer, con la Vipera ammodytes. El nombre vulg-ar con que se la disting'ue es el de Vibora, existiendo, no obstante, en Andalucia, seg-un el Sr, Machado, los nombres ig-ualmente vulg-ares de Vibora cornuda , pequena vibora, propia de las deliesas, y el Viboro, que aseg-uran que es de mayor talla que la vibora cornuda, y cuya liabitacion es en las montanas. El nombre de vibora cornuda se aplica en Italia a la verdadera Vipera ammodytes ( Vipera dalcorno, segun Betta), y seria de muclio interes el averiguar en que se funda la separacion vulg"ar de los dos nombres diclios que se cono- cen enSevilla, pues pudieran darnos g'ran luz sobre el asunto, aunque nada tendria de an6malo el que la distincion entre la pequena viboray el viboro, asi como las diferentes estaciones en que se encuentran, obedeciera a simples diferencias de edad. En la i)arte de Cataluna y Valencia, donde se hablan dialee- tos derivados del antig-uo llemosin, se las denomiiia Escurso. y Escurzon en el bajo Aragon. Tambien alii existe la preoeu- pacion de grandes diferencias entre los sexos de la vibora. queriendo manifestar hasta un aspecto niuy distinto, inconi- 21) Bosca. — vfnoRAS de espaxa. «s patibles de todo pun to tratandose de una misma e.^peoie. La pnlahra Vihora tiene tambien su empleo. por lo menos, en algniiios de los pueblos de la provincia de Valeneia, eomo en Alcira. Carcagente y Jativa. para desig-nar ntro re])til. el Go7i- gyhis oceUatns. en el que fuera posibleliaber observado la ovo- viviparidad 6 laprenez, por lo menos, bastante frecuente en la familia de los escincidos, tomando la etimolog-ia por an^ilog-a razon a lo que se ha diclio por los autores a prop{')sito d(>l nombre vulg-ar de nuestros reptiles venenosos. R^stanos tan solo el dejar consig-nada en este sitio una frase que resuma los earactc^res especifieos mas importantes. asi eomo alg-un otro que. sin dejar de corresjionder mas 6 menos a las demas especies del g-enero, contribuva. no obstante, a redondear la idea de las formas g-enerales del animal. Vipera Latastei Bosca. V. rostro in verrucam drevern , compressam, h'rangularem. ,^ciitelUsque jiixta-'posUis. minime squnmh imtflcciiis, cooper- tam; supra Jaferibiis carhvito: scutello rostrali integro. cum apicali xerrnc(P conjuncto: Jioc parvo. deorsvm etposlerias jlexo: carince scuteUls mediis irregiilarihus, priorsum retrorshmque (lexis, verruca marginem odliqiiam consfitiientihis: roslro-nasa- Hhus in trimgnlum scalenum, angxilo super o-interno verruca hasim altingenlilus: sul scutello apicali 'postice duohis jmrvis ad capitis super ficiem extensis: supra fascia dorsali flexuosd vel moniliformi , ferruginea , nigro-marginafd, ad viargines punctis alMdis aspersd: infra colore albido, nitido, macularun nigroccerulescentium serie transversa in nnocuoque scuto aMo- minali: his 135-141; caudalihis, medio divisis, 35-43: cau,dd septimam partem totius lojigitudinis cequante. Habitat in Peninsula ibericd. Las analog-las de la Vipera Latastei, para con la Vipera am- modytes , nos oblig-an a ocuparnos de esta cuarta especic euro- pea, bien reconocida hoy eomo de Italia. Austria y Orecia, para que se sig-nifiqucn mcls sus diferencias. Su principal caracter se ha sacado de la existencia de una verrug-a sentada sobre el extremo snpero-anterior del hocico, la cual es cilin- 86 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (22) drico'c6nica, de unos cuatro milimetros de altura, oblicua h^cia delante y susceptible de alg-un movimiento. Este extraiio organo debe servirle al animal para reconocer los objetos al tacto , y esta revestido de escamas empizarradas con su base li^ciaabajo, semejantes a las que cubren la parte inmediata de la cabeza. El escudo rostral alcanza solo h los dos tercios de la altura 6 g-rueso del hocico , existiendo otro escudete an- clio que forma una especie de prolong-acion del rostral que llega liasta la base de la verruga. En cuanto a las formas del cuerpo y dimensiones respectivas, las escamas y escudetes, la coloracion y dibujos, con otros muchos detalles, puede decirse que tiene cuanto se ha descrito en la especie espa- nola, que es k la que mas se parece tambien por la faja dor- sal; sin embargo, diclio dibujo presenta en aquella menos sinuosidades, y sus partes salientes 6 ensanchamientos de la cadena son menos redondeadas 6 marcadamente agudas. En toda la region inferior del cuerpo aparece como som- breada por multitud de puntos negTos, que dejan peque- iios espacios blanquecinos. con cierta alternativa, sob re la parte posterior libre de los escudos ventrales. Como puede deducirse de lo diclio , el lugar que ocupa nues- tra vibora espafiola entre sus congeneres conocidas es inter- medio entre la aspis. en la que se inicia un lig-ero reborde 6 elevacion sobre el hocico, tanto mayor cuanto que el indivi- duo es mas joven ; y la ammodytes, que figura como el miem- bro extreme de una clasificacion asi natural como sistem4tica, entre las especies dichas. SOBRE UNA ESPECIE Y UN fiENERO NUEVOS DE ANFIBIOS DE ESPANA, DON EDUARDO BOSGA, (Sesion del 5 de Marzo de 1879.) M. F. Lataste. repiitado lierpetolog-o, acaba de leer ante la Societe zoologique de France, de la que es dig-no vicepresidente, la descripcion de un nuevo urodelo de niiestra Peninsula . el enal tiene el aspecto de nn Triton; no obstante, la falta de una crcsta k lo largo del dorso en los machos, durante el periodo de la reproduccion , le ha hecho separar constituyendo con ^1 un g"6nero nuevo, cuya descripcion , asi como la de la especie, es como sig-ue: Pelonectes, n. g-. Triton, ahsqiie crista dorsali, j^^dihis liberis, caiidd alruptc acuminata et ireviter miicronatd. minqndm Uliformi appendice oryiatd; arcu fronto-temporali osseo; guld plied transversa dis- tinctissime ornatd; cute glalrd autsuhtilitcr granulosa \ corpore qtiadr angular e sed nnnquam angulis superiorihis in cristam cutaceam productis ; cloaca maris lit Tritonum. sed famina pa- rum conice productd . ut Enproctorum. Pelonectes Boscai, n. sp. Capite depla7iato, antice sub oculis valde dilatato, ore rotun- dato; loMs super-ladialidus maximis; lingua part a ^ anterit'cs 88 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) affixa, posterius laterihusque libera; denlinm palatinomm seriebus inter 7iares incipie7itibus , anlice imrallelis , posike di- vergentibiis; meinbris gracillimis. digilis "oix depressis; caudd pariim elatd, corpore loiigiore. (J".— Cauda elatiore. Supra fiisco-fiavescens, maculis parvis nigris rotwidatis dislantibus; subliis croceus, concolor vel riigro- punciulatics; abdomine it dorso separata margins albescente, an- terius usque ad oculos prolongatd; posterius usque ad apicem inferioremque aciem caudm extensd\ ipsa inferiore acie caudce maculis rotundatis majoribiis notatd. Q. — Cauda angusliore. Supra fusco-viridescens; subths ut mas, nisi albescente margine laleruni dislinctiore serie nigro- rum punctorum inferius juxia-posild , caudce inferiore acie anie- ri'us croced, posterius albescente. [F. Lataste.) Coino es sabido, el genero Triton oiVece no pocas diliculta- des en la determinacion de sus especies , habiendo en su grupo diez de las especies polimorfas 6 frecuentemente litigio- sas, mas frecuentes a medida que se estudian g-rupos mas in- feriores; dando con ello eficaz apoyo a la doctrina transfor- mista, tan demostrada ya entre los organismos inferiores. El sexo, la estancia mas 6 m6nos prolongada en tierra 6 en el agua, la epoca del celo sobre todo, son verdaderas fases para los caract6res, en una misma especie. De tal manera son estos ultimos importantes, que una detenida revision de las especies europeas ban reducido notablemente las admitidas como tales por Dum6ril y otros autores, por baberlas fundado precipita- damente sobre ejemplares cogidos fuera de las condiciones 6.ntes senaladas. No es de extranar, pues, que esta misma especie encontrada en Toledo por el Sr. Perez Areas, figurara con el nombre de Triton Parisinus? Laur., en la coleccion de la Universidad de Madrid; mas posteriormente, recolectada por mi en la provin~ cia de Ciudad-Real , precisamente en el tiempo mas apartado al de la cria, en el otoiio, no pude referirla a ninguna de las especies que poseo en mi coleccion , por mas de que existen casi todas las de Europa, si bien ataviadas con los colores y modificaciones propias de la primavera, por lo que determine remitirla en consulta a dicho Sr. Lataste, quien me babia dis- pensado ya en otras ocasiones , su preferente atencion , para el (3) BOSCa. — ANFIBIO NUEVO DE ESPANA. 89 arre<''lo de mis apuntes sobre la fauna herpetol6{^'ica de la Pe- ninsula y dc las Baleares. No obstante sus multiplicados re- cursos para resolver el asunto, me manifesto su franca opi- nion, de que nada detinitivo se podria adclantar. mi6ntras no pudiera hacersc el estudio con los caracteres de sexualidad bien desarroUados, resolviendome en su consecuencia a man- tener a traves del invierno, tres ejemplares de los adquiridos. los cuales comian las moscas, lombrices, pequenos moluscos sin concha, 6 la carne cruda que les presentaba ; permitien- doles la benig-nidad del presente invierno 6 el abrig-o de la casa, una vida activa e ig'ual desde el primer dia. En una de mis ultimas excursiones al desi)oblado de la Caracollera, sig'uiendo la sierra que separa el extenso valle de la Alcudia, del do Valdeazog-ues, en los arroyos de ag-uas constantes, lie encontrado de nuevo alg-unos individuos mas de diclia especie en perfecto estado de determinacion , asi como Unas larvas que supong-o ser4n de la misma especie, proceden- tes de la cria del aiio pasado; lo que remitido k Paris, cual se habia convenido, lia dado el aumento en otra forma mas, a nuestra rica fauna de anfibios. Este hallazg-o ha coincidido con el de la misma especie en Coimbra, la cual se ha remitido al Museo de Bruselas con el nombre de Triton palmatus, que es indudablemente hasta ahora la especie que mas se le aproxima : por esto envio en- trambas especies vivas, machos y hembras, para que los seho- res de la SociEDAD DE Historia natural que g-usten, puedan cerciorarse de sus diferencias, poniendolas 4 su disposicion. ETUDE SUR QUELQUES FORFICULIDES EXOTIQUES, A. DURIEU DU BRONY. (Sesion del 5 de Marzo de 1879.) Gen. Diplatys (Serville). D. Raffrayi, spec. nov. NlgrO'fusca, pronoto angnloqm humerali elytrorum fer- mgineis d". Long". Corp. 10""; — fore. 1""". TUe noire, larg-e, plate; front un pen bonibe, avec deux fossettes vers le milieu; occiput tres-applati, offrant quelcjues sillons long-itudinaux. Les six premiers articles des antennes noirs; le 1" cylindrique, gfros, assez court; le 2" g-lobuleux, tr^s-petit; les trois suivants presque spheriques; le C court, tronconique... (Le reste manque.) PronoUim couleur de rouille, aussi long- que la tete, mais beaucoup plus titroit, un pen bombe par devant et d6prim6 par derriere; ses ang-les ant^rieurs et son bord post6rieur arrondis. II est un peu dilat6 vers le milieu et r6tr6ci en arri^re, avec un sillon long-itudinal median et ses cot6s lat6- raux rebord^s; 6cusson couleur de rouille, tr6s-petit. Elytres ayant environ trois fois la long-ueur du pronotum, d'un brun fonc6 avec les angles liumeraux couleur de rouille, tronqu6es post^rieurement. ^^ ANALES DE HISTORIA NATURAL. ;2) Par He sailla^ile ties ailes aiisfii long-ue que lamoitie de Tely- tre, noiratres avec la suture membraneuse plus pale. Pattes long'ues, d'un brun noir. AMomen cylindrique, d'un brun noir luisant; 2' ct 3' seg- ment munis d'un faible pli tuberculiforme; dernier seg-ment g-lobuleux, d'une larg-eur double de celle des precedents; avant- dernier seg-ment etroit, transversal, coupe droit posterieu- rement taut en dessus qu'en dcssous. Branches de la pince d'un noir brun. contig-ues, courtes, larg-es, aplaties, avec une impression long-itudinale mediane. triang-ulaires, droites. la pointe un i)eu recourbee en dedans, inermes. Tout le corps est herisse de \w\U bruns. long-s, et disposes par bouquets. Musee de Madrid: 1 of- Habitat. Zanzibar: cette especc a ete rapportee par I'in- trepide voyag-eur et naturaliste Raffray, a qui nous la de- dions. Elle est tres-voisine de Dlplatijs macrocephala (Pal. Bauv.), dont elle ne dilKre g-uere que par la taille plus petite et la co- loration. Gen. Echinosoma (Serville.) E. Wahlbergi (Dobrn), Stelt. Entom. Zeitung . xxiv, p. 64-65. (18631. Mus6e de Madrid: 2 cT- Halitat Zanzibar: rapportee par M. Raffray. Tres-jolie espece rencontree deja enCaflfrerie. Gen. Labidura (Leach). L. trispinosa :l)olirn\ Stelt. Ent. Zeit. xxiv, p. 310-311. (1863.) (3) Brony. — quelqtes forficulides exotiques. 0:! Cette espece extremement curieuse par les Opines dont sont orn^s lat^ralement ses seg-ments abdominaux etpar Textreme long-ueur de la pince, ii'etait sig-nal^e jusqu'ici que de Flnde orientale. Nous ajouterons a Texcellente description de M. Dohru que les antennes se composeiit de 35 articles. Mus6e de Madrid: 1 cf . HaMtat. Abv^^sinio: rapportee par M. Raffray. • L. livida, spec. uov. Pallide flava; aOdomine, segmentoj'irimo flavo excepio, ffriseo, xitld longitiidinali media castaned ornaio. Forceps q-^ dasi distans, iniiis midtidenticulata , (lava, dimidio apicali fusco; 9 hrachiis contigiiis, inermibics, fuscis, apicem Dersiis incur- valis. Long", corp, ^^ Q, lO"". — fore. ^^ Q. 7-8™"". Tete assez bomb^e, d'uu jaune pale ainsi que les parties buccales et les antennes; celles-ci d'environ 30 articles de la meme forme que ceux de LaMdiira riparia. Yeux noirs. Pronoiiim d'un jaune pale, un peu plus etroit que la tete. rectang-ulaire, un peu plus long- que larg-e; sa moitie anterieure bomb^e, I'autre moiti6 deprim^e; le bord post^rieur arrondi: il presente une faible lig-ne long'itudinale mediane: c6t6s late- raux rebordes. Ehjtres (Fun jaune pale, un peu plus long-ues que le pro- notum, de la larg'cur de la tete; tron(|uees ]if)stt^rieurenient. faiblement pointillees. Ailes enti^renient cacb^es sous les elytres. Pattes dim jaune pale. Abdomen: c' a cotes i)aralleles; g-labre. luisant; I" et (hu- nier seg-ment dorsaux jaunes, le reste d'un g-ris jaunatre avec une bande long'itudinale m6diane. de couleur nuirron jieu appanuite. Le dernier seg-ment, g-rand, presque carre. i)re- sente au milieu une impression presque triang-ulaire et uu tubercule de cIkkiuc C(Me place au dessus de cliaque raciuc 94 ANALES DE HISTORIA NATURAL. W de la pince. Q dilate au milieu, de la m6me couleur que chez le (f, sauf le dernier seg-ment qui est brun ; celui-ci est retreci a I'extremite posterieure et presente une impression lineaire longitudinale mediane avec deux tubercules comme le c^. Branches de la pince: (f ecart6es a la base, robustes, arron- dies, presque paralleles jusqu'a la pointe recourbee en dedans, fortement crenelees int6rieurement apartir des Va jusqu"'aux V* de leur longueur; les Va apartir de la base sont jaunes, le reste brun : 9? contigiies a la base, d'un brun jaunatre, assez robustes, arrondies, inermes, presque droites jusqu'a la pointe recourbee en dedans. Cette espece ressemble beaucoup h la Labidura riparia; elle en differe par la coloration , la forme du dernier seg-ment abdominal et la pince du rf simplement cr6nelee et depourvue de dents. Mus6e de Madrid : 1 of, 1 9. Habitat. Santa Catalina (Brasil): rapport^e par le voyag-eur et naturaliste espag-nol M. Ferdinand Amor. Gen. Brachylabis (Dohrn.). B. chilensis (Blanch.) — cf Chelidura chilensis, Blanchard, in Gay, Bistoria de Chile, Zool., T. vr, 10, Orth. pi. 1. fig-. 1 (1851). Q Forjlcula testaceicornis , Blanchard, in Gay, Hisl. de Chile, ZooJ. T.Yi, 11-12 (1851). Brachylabis chilensis, Dohrn, Ent. Stett. Zeit., xxv, 295-296 (1864). Mus6e de Madrid: 1 cf- Habitat. Baeza (Equateur): rapport^e par le professeur M. F. Martinez y Saez, de Madrid. D6j^ signal^e du Chili. 'o) Brony. — quelques forpiculides exotiques. ^5 Gen. Labia (Leach.). L. bicolor, spec. nov. Flavide grisea ; dimidio posteriore elytroriim, ultimo abdomi- nis segmento, dimidio forcipis apicali. fuscis 9. Long-. Corp. 7""". '/j — fore. 1°"°. Vi- Teie mediocrement bombee, d'un jaune grisatre ainsi que les parties buccales. Suture occipitale bien visible; occiput vari6 de jaune et de gris; yeux noirs; antennes d'un gris jaunatre; le 1' article gros, long-, cylindrique; le 2'^ tr6s petit, g-lobuleux, le 3'' long, assez mince, cylindrique; le 4' presque spliferique; les 5', 6% 7% 8«, 9^, s'allong-eant graduellement en passant de la forme splierique a la forme tronconique. (Le reste manque.) Pronoium d'un jaune grisatre, un peu plus (^troit que la tete, presque orbiculaire avec une forte impression transversale vers les V3 ^ partir de la base. Ely Ires de la larg-eur de la tete, ayant 2 foix et V2 la lon- g'ueur du pronotum; tronqu6es post6rieurement; leur moiti^ an- terieure est d'un jaune g-risatre, leur moiti6 posterieure brune. Parlie saillante des ailes aussi longnie que la moiti6 de I'ely- tre, jaunatre, son sommet atteignant Tavant dernier segment abdominal. Patles d'un jaune grisatre; cuisses assez larges, aplati^s sur les bords, comprim6es longitudinalement au milieu. Abdomen convexe, ses cot6s presque paralltiles; un peu dilat6 au milieu, d'un jaune grisatre, g-labre et terne. Dernier seg- ment brun, grand, un peu retreci postcrieurcment, avec une tres-faible impression longitudinale mediane et deux petites fossettes au milieu, pr^s du bord posterieur; celui-ci rebord6. Branches de la pince contigues, arrondics, assez grtMes, inermes , droites jusqu'a la pointe un peu rccourbee en dedans; la moiti6 basale est jaunfttre, le reste brunatre. Musee de Madrid : 1 Q. Habitat. Abyssinie: rapport^e par M. Raffray. 9C AN ALES DE HISTORIA NATURAL. Gen. Sparatta (Serville). S. rufina](Stal). Oefmrs. af K . V. Ak. Fork. 1855 et Freg. Bug. Resa, ykg. 307 (1858). Dohrn. Sett. Ent. Zeit. xxvi. p. 69 (1865). Cette espece qui ne differe g-uere de Sparatta pelmmeira (8erv.). que par une taille un peu plus petite et la couleur noire du pronotum, pourrait bieu n'etre qu'une vari^t^ de cette derniere. Mus6e de Madrid: 1 (;/. HaMtat. Baeza (Equateur): rapportee parM. Martinez y Saez. Siffnal^e de Rio-Janeiro. Gen. Opisthocosmia (Dohrn.) 0. luctuosa (Stal). Ancistrog aster liictuosiis. Stal, Oefrers. afK. Vet. Ak. Fork, 1855; elFreg. Fug. Resa. p. 306. T. v. fig-. 1. (1858.) Dohrn, Stett. Ent. Zeit. xxvi, p. 78 (1865). Mus6e de Madrid: 1 9- liaMiat. Baeza (Equateur): rapportee par ]\I. Martinez y Saez. Indiquee de Rio-Janeiro. Gen. Forficula (Linn6.) F. taeniata (Dohrn), Stett. Ent. Zeit. xxiii. ]). 230(1862), id. id. XXV] . p. 85, (1865.) Cette jolie espece est assez repandue dans les collections. Mus^e de Madrid. Donn^e par M. Bolivar. HaMtat. Mexique. Sig-nalee de la province d'Oaxaca, et de Mirador ( M6xique ) . I CATALOGO DE LOS LEPIDOPTEROS OBSERVADOS EN LOS ALREDEDORES DE BILBAO, DON TEODORO SEEBOLD. (Sesion del 6 de Noviembre de 1878.) Desde el ano 1875 me he dedicado k recog-er, observar y criar, en los alrededores de Bilbao, los lepid6pteros que forman el objeto de este catAlog-o, Para su determinacion los he mandado k mi amig'o el sefior doctor Rossler, de Wiesbaden, quien se ha encarg-ado, como buen amig'O. de hacer la descripcion de las especies nuevas, despues de haber consultado con otros naturalistas alemanes (el seiior profesor Zeller y doctor Wocke) para tener seg-uridad, en cuanto es posible, respectoA las especies nuevas 6dudosas. El resultado dc sus trabajos ha sido publicado en la Stettiner Entomologische Zeitwig, 1877, basado en las notas y ejempla- res que le habia mandado. En el presente doy la traduccion de este trabajo, adicionado con las especies recog-idas en estos ultimos afios y con figuras exactas de las variedades y especies nuevas descritas. En la distribucion de las especies y denies g-rupos, he se- guido el 6rden establecido en el cat&log-o del Sr. Stauding-er. Serla de g-ran interns que otros entom61ogos publicasen tam- bien el resultado de sus observaciones en diferentes partes de Espana, como ya ha hecho con tan buen exito el Sr. Cuni y Martorell en el distrito de Barcelona, pues con estos trabajos se ANAi.EP nE rnsT. nat.— viii. 7 98 ANALES DE HISTOTIIA NATURAL. (^) podria, en tiempo no lejano, constituir un catalogo bastante completo de la fauna espanola. jDichoso me considerar6 si mi modesto esfuerzo diera impulse en esta direccion ! Tendre el gusto de completar esta lista, Dios median te, en lo venidero , esperando que no me lia de faltar la benevolencia de la Comision de Publicacion de la Sociedad Espanola de His- toria natural, k la cual teng-o que agradecer el haber creido dig-no de que vea la luz publica este mi modesto trabajo. Para mayor claridad en la descripcion de las especies creo oportuno dar la explicacion de los t6rminos empleados. A. Alae anteriores (alas anteriores). B. AlfB posteriores (alas posteriores). a. Marg-o anterior (marg-en anterior). 5. Marg-o posterior vel limbus (m^rg-en posterior 6 limbo). c. Marg-o interior (margen interior). e. Basis (base 6 raiz). D. Ang-ulus anterior (ang-ulo anterior; y tambien punta de ala). E. Ang-ulus posterior (ang-ulo posterior). Linea del limbo se llama la que limita las alas (linea limbalis). Cilice, el fleco (las escamas que pasan de la linea limbal). k. Area basalis (el 4rea de la base). Area media (el 4rea media). Area limbalis (el 4rea del borde 6 posterior). Scapulse (los par&pteros). Collare (el dorso). Abdomen (el abd6men formado por 6 6 7 anillos). (3) Seebold. — lepid6pteros de niLBAo. LEPIDOPTERA RHOPALOGERA. Papilio Podalirms L.. var. Fcislhameli Bup. — Desde Abril y Julio liasta Octubre. — Machaon L. — Comun. Pieris brassicaL. — Comun. — rap^- L . — Comun . — Tiapi L.— Comun. — Daplidice L. — No parece frecuente. Aniocharis cardamineslj. — Con frecuencia, pero en la prima- vera solamente. Leucophasia sinapis L. — Hasta aliora no encontr^ ning-una de sus variedades. Colzas Ill/ale L. — Un par solamente cerca de Portug-alete , en Agosto de 1877. — Edusa F. — Comun. — — var. HeliceWo. — No parece frecuente en el otouo; nunca la encontr^ de la primera g-eneracion en la pri- ma vera. Rhodocera rhamni L.— Frecuente. — Cleopatra L. — Frecuente. Thecla ilicis F. — Fin de Julio. — mbi L. — Muy rara. Lyccena hatica L. — Vuela sobre los Ulex, — Telicanus Lang*. — Aparece en Julio y al prineipio de No- viembre. 100 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) Lyccena Argiades Pall. — Con frecuencia. — — var. Polysperchon Bg". — Frecuente. — — var. Coretas 0. — Un solo ejemplar. — ^gon S. V. — Casi sin las marcas metalicas en el env(^s. — Argus L. — Icarus Esp. — Bellargus Rott. — Junio y Octubre; las Qde un aznlnuiy hermoso y mas oscuras que las de Francia. — Corydon Poda. — Un solo ejemplar cerca de Portug-alete. — Hylas Esp. {Dorilas 0.) — En Mayo. — Argiolus L. — Comun. — A rion L . — Escaso . Vanessa C-album L. — Escaso. — Polychloros L. — urtica L. — Un solo ejemplar de Portug-alete. — lo L. — Comun (mi6ntras falta completamente cerca de Bordeaux). — Antiopa L. — Atalanta L. — cardui L. — Comun. Argynnis Dia L. — Comun. — Euphrosine L . — Escasa. — Lathonia L. — Paphia L. Es notable que el g6nero tan comun Melitaa F. pa- rece que no tiene representantes en este distrito. Melanargia Galathea L. — Comun. Satyrus Alcyo7ie ^Q\\i^. — Abundante en Julio, de color muy oscuro. — SemeleL. — Areikusa, var. dentata Stg-r. — Frecuente. — Dry as Sc. — Escaso. Pararge jEgeria L.. var. Meone Esp. — Desde Febrero hasta Di- ciembre. — Meg (Bra L. I (5) Seebold. — lepidopteros de bilbao. loi Epinephele Janira L. var. Hispulla. — Comun, muy grande y de color oscuro. — Tithonns L. — Muy negTO de color. . Ccenonympha arcania L.— La cinta blanca estrecha. — PampMhis L. Spilothyms alcece Esp. fmaharitmj. — Escaso. SyrichtJms malvah. — Alveiis H, — SaoE. Nisionades Tages L. — Comun. Hesperia ActcBon Esp. — Frecuente. — Comma L. — Syha7ms Esp. Cyclopides Morpheus Pall. fSteropes).—\]n solo ejemplar. Olservacion. — De ropaloceros no se conocen hasta ahora mas de cincuenta y ocho especies, y por eso el distrito se pre- senta muy pobre, visto que de Cataluna ya se conocen ciento cinco especies, seg-un el catalog-o de D. Mig-uel Cuni y Marto- rell; y otros distritos en Alemania, por ejemplo, el de Wies- baden , presentan mas de ciento siete especies (Dr. RSss- ler, Lepid. de Nassau). Ademas , entre las especies de Bilbao , solamente tres, Papilio Feist Aameli, RkodoceraCleopatray Lyc^sna Telicanus in- dican que estamos en el Sur de Europa. HETEROCERA. A. Sphynges L. Acherontia Atropos L. — Cerca del mar. Dos ejemplares lleg-a- ron a bordo de un vapor 4 16 618 kilometros de tierra. caso que ya se ha observado para mayores distancias, probando el g-ran deseo de viajar y el vig-or del vuelo en esta especie. 102 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) Sphinx convolvuli L. — Comun. DeilepMla eupkorbi(eL. — Frecuente cerca del mar. Las oru- gas que se trasforman en Agosto dan en parte la ma- riposa en el mes de Octubre; otras en la primavera. — livornica Esp. (lineataj. — Un ejemplar en Mayo. Smerinthus tilice L. — Escaso. — ocellakis L. Macroglossa stellatarum L. — Comun. Sesia chrysidiformis Esp. ZyganaJilipendtilcB L. var. Ochse^tkeimeri T. — angelicce 0. No cabe duda que en las alturas debe haber otras muchas especies de este g-6nero. B. Bombyces. Sarrolkripa undttlana Hb. {revayana Sch.)— Escasa. E arias dor ana L. Hylophila Mcolorana Fssl. Nola chlamydulalis H. — centonalis H. Nndaria murina H. — Muy g-rande y de color oscuro. Calligeniaminiata Yorst. (rosea F.) Setina irrorella CL— Escasa. Lit/iosiacaniolaBJo. — De menor tamailo que los ejemplares italianos. — lutarella L. — sororeola H. (aureola Hb.)— Escasa. Eiichelia jacolaa L .^Comun . Nemeophila russu^a L. — Comun. Callimorpha Hera L. — Frecuente y de gran tamaiio. (7) Seebold. — lepidopteros de bilbao. io3 Arctia caja L. — Escasa. — mllica L. — Poco rara. Spilosoma fiUiginosa L. — Cumun. — luh'icipeta Esp. — menthastri Esp. Cossus ligniferda F. — Un solo ejemplar. Zeuzerapyrina L. (cesculi L.) — Un solo ejemplar. Psyche imicolor Hfn.— Comun. EpicJmopteryx piilla Esp. — Muy pequeiia y neg-ra. Fiimea intermediella Brd. Orgyia gonnstignia F. — Comun. — antiqua L. — Escasa; en Octubre. Porlhesia chrysorrliwa L. — auriflua F. Ocneria dispar L. — Muy comun. Bomhyx cratagi L. — Escasa. — neicstria L.— Comun. — trifolii Esp. — quercm L. — mbi L. — Un solo ejemplar en Junio. Lasiocampa potaioria L. — Comun. — pruni L. — Un solo ejemplar en Junio; escaso. - quercifoliaL. — En Junio; escaso. Saiurnia pyri Schiff. — La orug-aen Agfosto. lamariposa en Ju- nio: comun en 1878. — pavonia L. — La orug-a comun en los brezos. Drepana curvatiUa Bkh.— Un solo ejemplar. Cilix glaucata Scop. — Escasa. Harpyia mnitla L.— Escasa, — furcula L. — Escasa. Pterostoma palpina L.— Frecuente. 104 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (S) Cnelhocampa processionea L. — La .oruga en Marzo y Jimio ; fre- ciiente. — piti/ocampa Schiff. — Comun en toclas partes, destruye los pinos. La cria mny diflcil y peligrosa. Phalera hicephala L.— Comun. PygcBrapigra Hufn.— Un solo ejemplar: [ex larva). Thyatira haiis L.— En Agosto: cerca de Portugalete. CymatopJiora octogesimo Hb. — Agosto. Portugalete G. Noctuse. Acronycta aceris L. — Escasa. — megacep/iala F. — En Agosto: fex larva . — rnmicis L. — Escasa. BryopMla mimtlis Forst. Moma Orion Esp. A gratis janthina Esp. — fimbria L. — interjecta Hb, — Rara. — pronuha L. — Comun. — comes Hb. — agathina. — Un solo ejemplar: (ex larva). — corticea Schiff. — crassa H. — conspiciia H. (agricola). — En Julio. — saiicia H. — En Junio y Octubre. — putris L. — vestigialis L. — Cerca del mar. Mamestra brassicce L. — gents 1(6 Bork. — oleracea L. — Comun. — sod(S Rbr. — Aparece en Noviembre. — dysod^.a Hb. — La oruga vive en las Laclucca. — Serena F. (9) Seebold. — lepidopteros de bilbao. io5 Dianikwcia cucubali Qchi^\ — Un solo ejemplar cerca de Por- tugalete. PoHa dubiaDiiT^. (ccenUescens Bv.)— Un solo ejemplar. Miselia oxyacanthce L. — Comun. Luperina vitialba Tr.— En Ag-osto. ffadena ftmmcida Schiff. (Ucoloria Vill.)— Frecuente en Ag-os- to. Ejemplares graudes de color rojo con una llnea negra en el pliegue de las alas anteriores. Eriopus jumntina GvmwQY, Exot., Lam. 400, 1782. fpteridis F.) — A fin de Junio. Polyphcenis sericata Lang-.— Cerca de Portug-alete. Trachea atriplicis L.— Rara. Broiolomia meticulosa L.— Comun. Leucania pallens L. — piUrescens Hb. — Un solo ejemplar. — mtellina Hb. — L-alhim L. — lythargyria Esp. — En Julio. Caradrina exig^ia Hb. — En Ag-osto. — hospes Tr. — Un solo ejemplar. — cuMcularis L. — Comun. — amligiM S. V. Acosmetia caliginosa Hb. Tieniocampa golhica L. — En Febrero. — incerta Hfn.— En Marzo. Orlhosia lota CI.— En Noviembre: (ex larva). Xylina ornithopus Hfn. Plusia gamma L.—Comnxi. — giUta Gn.— Un solo ejemplar. — chrysitis L. — Ex larva. Anophia Ramburii Rbr.— Julio y Ag-osto, 106 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) Anaria myrtilli L. Heliothis peltiger Schiff. — Ag-osto. — armiger Hb. — Escaso. Acontia lucida Hfn. (solans Esp).— Junio y Agosto. ~ hictiiosa Scliiff. — Comun. Thalpochares cmididana F. (mimitana Hb,), H. S. 451.— En Julio y Setiembre. El dibujo exactamente como en los ejemplares de Dalmacia, pero el color m^s bajo. La tinta g-eneral co- lor de leclie, en las 9 oscurecido por gris lila en el area media; las fajas trasversas muestran solamente un vestig'io de color de ocre rojo. Los ejemplares de Bilbao son m6.s g-randes que los italianos . ig"uales k los mayores de la Th. elichrysi Rbr. y Paula Hb., k la cual se parecen muclio por su color, siendo las fajas trasversas de g-ris-oscuro y no rojo, y las alas poste- riores de g-ris-claro. Para esta variedad el Dr. Rossler ha propuesto el nombre de cantahrica^. — osiri7ia Hb. — En Julio ; escasa. — parva Hb. — En Julio ; escasa. Emstria vmustula H. — En Julio. — fasciana L. — Muy comun en todo el verano. Prothymia mndaria CI. AgropMla tralealis Sc. Euclidia glypMca L. Grammodes algira L.— En Julio. Catocala elocaia Esp.— Un solo ejemplar. — optata God. — En Octubre, un solo ejemplar cerca de Por- tug-alete. — nympJma Esp. — Dos ejemplares k mediados de Julio; su orug-a es todavia desconocida. Herminia derivalis H.— Kara. PecMpogon iarbalis CI.— Comun. Uypena lividalis Hb.— Un ejemplar. (11) Seebold. — lepid6pteros de Bilbao. 107 Hypena rostralis L. — Un solo ejemplar. — proboscidalis L. — Comun. — ohsitaUs H. — Pasa el invierno en las casas y bodeg-as. Rivula sericealis Sc, — Comun. D.— Geometrse. Pseudoterpna pruinata Hufn. — Escasa. — coronillariaWo. — Frecuente en el mes de Julio; algu- nos ejemplares enneg-recidos de manera que la faja trasversa de las alas anteriores parece como una s6rie de manchas blancas sobre elfondo oscuro. Se encuen- tra en los troncos de pinos. Nemoria porrinata Z.— Comun. — mridata L. — Comun. — strigata Muell. fasHvaria Hb.)— Frecuente, fin de Junio; la orug'a es polifag'a. Tkalera jimh'ialis Sc.— Mediados de Ag'osto. Jodis lactearia L- (ceruginaria Hb.)— Frecuente en el mes de Mayo. — Norhertaria Roessl. n. sp. — (Lam. I,/. 4. ) Se encontro a principios de Julio con otros ejempla- res de la Nemoria porrinata 7a. (y no con la /. lactea- ria L.) «Todas las partes del cuerpo, especialmente lacabeza, las antenas y las piernas, semejantes y del mismo tamafio que en la /. lactearia L. Las alas muclio mds cortas, yen el limbo cortadas mas en lliiea recta. Las alas anteriores isopleuras. Las.escamas m&s densas y no trasparentes como las de la lactearia L., sino como las de Melrocawpamargaritaria. El color de la superfi- cie, y tambien de las fajas trasversas, bianco, como en la M. margaritaria. Las fajas trasversas no des- vanccidas en sus bordes, pero, sin embargo, de la misma forma que en la /. lactearia, auiique propor- cionalmente tan anchascomo en hiM. margaritaria-. 108 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) La superficie es de un verde mas oscuro. El dibujo del enves tambien muclio mks, distinto y claro que en la /. lactearia. Si acaso, aiinque no es probable, en adelante se obtuviera una aberracion de la seg'unda g-eneracion de la /. lactearia , es 6sta tan notable que necesitaria una denominacion particular. Se ha tornado el n ombre del hijo del Sr. Seebold, que fue quien la encontr6.» Despues de haber dado esta descripcion el senor Roessler encontr6 yo alg-unos ejemplares mas en este ano, y la especie parece ser bien distinta de las demas. Todavia no he podido averig-uar sus costumbres. Acidalia perpttsillaria E\. — A principios de Ag'osto, en sitios secos. — ononiliata F. — Escasa. — dimidiata Hfn. — Mediados de Julio. — straminata Tr. — Escasa. — siihsericeaia Hw. — trigeminata Hw. — polilata H. — Frecueute. — filicata H. — Fin de Julio. — dilutaria H.— Comun. — degenerata Hb. et var. nihraria Stg-i-. — Ejemplares mas encarnados que los del Norte. — aversata L. — mbricata F. — Frei-uente. — manicata H. S. — Dos 9. Queda dudosa, no existiendo des- cripcion con el dibujo de H. S. — Seeholdiata Roessler, n. sp. — (Lam. I, /. 5.^ Tamaho y contorno de las alas como en Va A. dege- nerata Hb., pero la m^rg-en anterior mas corta , la punta (^ng-ulo anterior) parece mas rectang-ular, casi como en la A . remulata. La faz de tinta morada, la frente y las antenas del misino color, como el env6s de las alas. La tinta de la superficie es entre encarnado de ladrillo y rojo de rosa, mas intenso en el marg-en anterior de las alas superiores. Con el microscopio se ven todas las alas espolvo7'eadas de escamas negras las- tante densas para oscurecer el color. (i3j Seebold. — lepid6pteros de bilbao. i*>^' El dibujo y la sombra neg'ruzcas, pero no por el efecto de las escamas negras, sino procedente de un poco de gris mezclado con la tinta del fondo. Los pecos mas claros que el ^rea posterior oscurecida eon gris y de color rojo luciente como en la il. vibicaria. Las fajas trasversas tienen casi la misma direccion que en la A. degenerata; est4n forniadas en las alas superiores por dos lineas finas limitando el Area media estrecha. La segninda es la sombra mediana k modo de linen, delante de la cual se ve el punto c^n- trico. La sigiiiente, que limita el area posterior, es casi paralela al limbo. Ella sola tiene nn punto negro sobre cada Costilla, impimto igualse halla en la terminacion de cada cosiilla en los flecos de todas las alas por la cara y el enves . En las alas posteriores s61o se ve claramente la con- tinuacion de las primeras fajas trasversas como en la A. degenerata ; la ultima, m^nos clara, termina fes- tonada. El punto central mas fuerte que en las alas anteriores. El enves de las alas es de color rojo-blanquecino, la sombra mediana distinta, de alii hasta la base hay un tinte oscuro. Las llneas punteadas son m4s distintas en todas las alas. Puntos c^ntricos distintos. Delante del limbo una tinea negra distinta. interrtimpida en cada termino de la costilla. Acidalia subherbariata Roessler, n. sp. — ^Ldm. I, /. 3./ Vuela en Julio (1). En el tamaiio, fig-ura y color casi ig-ual k h\ A. her- bariata, pero con las alteraciones sig-uientes. Las an- tenas cortas, -poco pestauosas (lierbariata sin pestanas). El color un poco mas amarillo de ocre, los Ang-ulos anteriores de las alas m^s afilados. El frente de color amarillo claro. Las alas siiperiores son por encima de un solo color con las tres fajas trasversas visibles, y distintas y sin interrupcion. La segunda trasversa re- \\) Segun comunicacion del Sr. Staudinger, esta especie debe set su miserata Stgr., de Andalucia. no AN ALES DE HlSTORIA NATURAL. (14) presenta la sombra mediana; el punto central, distin- tamente visible, estA dentro de ella. La tercera faja tras'cersa, limitando el area poste- rior, es la m^s recta, la m^s osciira y la rn^s distinta. Sohre las costillas tiene puntos, .y asi parece festo- nada. El ala posterior tiene dos lineas distintas que limitan el campo medio, entre las que se lialla el punto centrico, Sig-ue como en las alas anteriores el &,rea posterior, oscurecida con vestipnos de la linea festonada. Enla^. herbariata las dos primeras fajas trasver- sas de las alas anteriores no se pueden disting-uir entre las sombras irreg-ulares, y la tercera est^ fuerte- mente festonada como en la^. ruslicala. En los extre- mos de las nermaciones la A. sublierbariata lleva pun- tos negros unidos 2)or una linea Una y no intermmpida. ¥1 enves de las dos especies es de color amarillo, las fajas irasversas de la A. sublierbariata tan oscuras como en la cara. el limbo aiin m^s distinto. mi^ntras en la A. herbariata nr) bay dibujo alpruno. A cida lia puncta ta T r . Muy g-rande, Ueg-ando casi al tamafio de la A. um- bellaria H. alpina. Los ejemplares de Bilbao no se disting'uen de aquella mas que por el tamaiio m^s pequenoy su color mas bianco. Me parece que ^mbos representan las formas locales de una especie. La diferencia en tamafio no puede considerarse de mu- cha importancia, visto que la^. incanata alpina (mu- iata Tr.) tiene cerca de doble tamafio de la de Ale- mania. — caricaria Reutti. — En Junio. Un poco m4s pequena y de color bianco ni4s puro que los de Alemania. — inimntata L. fsyhestraria). — En Julio. — strigillaria H. — Frecuente en Junio y Julio. — emutaria H. — Julio y Ag-osto. — imitnria H. — Rara en Julio: la orug-a sobre el Galium. — ornata Sc. — Escasa. Zonosoma orbicularia Hb.— Be Junio a Agosto: escasa. (15) Seebold. — lepid6pteros de Bilbao. in Zonosoma pupillaria Hb.— En Febrero. — — var. gyrala Hb. La orug-a, de color verde-mar, en Noviembre, sobre las Erica y Cistus sahifolius. La mariposa en Abril. — porata F. — Frecuente. — pimctaria L. — Frecuente. Se encuentra tambien la aberracion sin dibiijo. polvo rojo casi esparcido sobre un fondo mas claro; los cuatro puntos centricos blanquecinos. Timandra amata L. — Rara. Abraxas grossulariata L. — Poco frecuente. — adustata^Q\\\^. — Comun. — marginata L. — Frecuente. Siegania trimaculata Vill. — .Junio k Ag-osto; rara. Cahera piisaria L. — Frecuente. — exanthemaria Sc. — Frecuente. Selenia Mhmaria Esp. Angerona prunaria L. — Comun. Rumia cralagataL. — Muy grande. con fajas trasversas g-ri- ses festonadas. Fpione paralellaria Schiff.— Fin de Julio. — advenaria Hb. — Comun. La orug-a debe vivir sobre otra planta, pues no hay en los alrededores de Bilbao ba- yas demirtilo. Macaria notata L.— Escasa; Agosto. — alternaria Hb. — Escasa; Agosto. — liturata L. — En .Junio. — ^stimaria Hb. — La oruga cencena manchada de verde y bianco, vive en Octubre sobre el taray. La mari- posa aparece en Mayo. Hemerophila alruptaria Thnb. — La orugaen Noviembre sobre las jaras (Cistus J. Boarmia gemmaria Brahm. — Ejemplares muy grandes; comun en Julio. 112 ANALE3 DE HISTORIA NATURAL. (16) Boarmia consortaria F. — Escasa. Pachycnemia hippocastanaria Hb. — Frecuente: la orug-a sobre los brezos (Erica). Gnophos ohscuraria Hb. — Rara. , — miicidaria Hb. — En Marzo y Setiembre: la oriig-a adulta en Ag'osto; vive sobre varias especies de trebol {Tfifo- lium). La mariposa m&s pequena que la de Austria. El env6s de las alas de color m^s oscuro con una faja trasversa clara, las manchas mayores y nu'is difusas. — asperaria Hb. var. collaria H. 8. — La orug-a en Noviem- bre sobre las jaras 'Cifitu^J: la mariposa escasa. en Junio. Ematurga atomaria L. — Comun. PJtasiane petraria Hb. — Frecuente. — chithmta L. — Menos frecuente. Aspilates giharea Hb. — Frecuente en losmontes. — citraria Hb.— En Mayo y Ag-osto, cerca del mar. Ligia opacanaK\}..'iyh. mhra Stg-r. — La orug-a en los setos;en la primavera se alimenta con liojas de rosales y zarzas; la mariposa en Noviembre. Slerrha sacraria L. — Ag-osto y Setiembre: frecuente en 1877. OrthoUta phimlaria F. — Comun. — limitata Sc. — Comun. — periholata Hb. — Rara: en Setiembre. — bipnnctaria Schiif. — Alg-o oscura, pero no tanto como en la var. gachiaria Frr., principalmenteel area me- diana, sino toda la superficie. M^s cerca de la mar es m^s negra. De diez ejemplares nueve son neg-ros ; la aberracion es constante, y el nombre de bipuncta- ria, var. maritima mihi. me parece justificado. fLdm. J. /•6). Minoamunnata Sc. — Frecuente. Anaitis plagiaia L. Cidaria trnncata L. var. immanata Hw. — Rara. ri7) Seebold. — lepid6ptero.«i de Bilbao. 113 Cidaria fermgaiaCl. — Comun. — sociata Bkh. — procellata F.— Escasn. — alchemiUata L. — candidita^i'\\\?i. — Ulineata L. — ruiidala F. — Escasa. — mtialbata Hb. — tersata Hb. — En Ag-osto. — l^v.rififaWo. gemmata^). — Un solo ejemplar. Eupithecia ohlongala Thnb. — Frecuente, — coronata Hb. — En Jnlio. sobre lo.s castanos. — rectangulata L. — scopariata Rbr, — La orug*a sobre los brezos (Erica) en Marzo; la niaripo.sa en Junio. — nanata Hb. — innotata Hb. — isogrammala H. S. — temiiata Hb. — eupkrasiata Schmid. — castigata H. S.— Fig-. 164. — ailreviata Stph. — solrinata Hb. — pnmilata Hb. — Comun y con muchas variedades , orug-a sobre el alig-ustre y otros arbustos. — uUimaria B. Gen.— La orug-a sobre el taray (Tamarix gallica/. (ex larva j. Mi corta permanencia en 6sta no me ha permitido aiin estudiar y criar las especies de Enpithecia, tan interesantes y numerosas. iMIGROLEPIDOPTERA,) E. Pyralidina. CledeoUa augiistalis Schiflf.— Ag-osto, cerca de Portug-alete. Aglossa pingui7ialis L.— En las casas, desde Julio hasta No- viembre. ANALKS DB HIST. NAT.— VIII. 8 114 ANAT.RS DK HISTORIA NATURAL. (18) Aglosa cuprealis Hb. — Rn las casas, desde Julio hasta No- viembre. Asopia glaucinalis L. — Phi Mayo. Endoiricha flammeaUs Schiff.— Comim. Scoparia amMgualisTr. — En Julio, frecuente sobre los caa- tanos. Tambien sp Pucuentran alg-unos pjemplarps pon p1 arpji uipdia ospurppida como pn la Sc. fre- (/ventella. — dxiU talis H. — Zelleri Wk. — Escasa: ph .hilif). — lineola Curt. — Rara. — cratfegella Hb. — freqiientella Stt. — No ps rara; pi arpa uipdia sipmprp esta oscurecida pu alg'unos pjpmplarps; tambipn toda p1 ala Piitpra. y tanto qup dpi dibujo uo sp vpu mas qup las dos linpas qup limitan p1 arpa liipdia y las otra.s clara.s formando la cruz pn p1 arpa ultima. — angiistea Stph. — Escasa, sobrp los alamos hasta Di- pipmbrp. — pallida 8tpli. — En sitios dptprminados. ppro alii pn o-rau m'mipro. — vandaliella H. S. (resinea Hw.i- Earn. Odontia dentalis Srluft". — En Ao-osto. Botys cingulata L. — En Afi"<)^t(). cprra dpi mar. — porphyralis Spbiff. — picrpuralis L. — sangiiinalis L. — Julio y A. (fig-. 301).— El color g-ris-castano (uias neg-ro que en eldibujo de H. S.) y el contorno de las alas inducen en el error de suponer que sea la Gr. he- paticnna. var. confusana 6 cirsiana; el examen del di- Inijo, sin embargo, prueba conformidad completa con la fig-. 301 de H. S., el cual. de positivo. como todos los demas de esta lamina, parecen lieclios por una mano poco diestra. lo cual no permite reconocer la eleg-ancia de las lineas del original. La mariposa se disting'ue de la Gr. modicana por la forma casi cua- drada de la luna g-randeyblanca. lleg*ando por arriba a m^s de la mitad de la ancliura del ala. limitada del lado de la base por una linea recta. La mancha menos clara de la marg-en interior tambien est4 limitada por una linea recta y oscura del lado de la base, linea pa- ralela a la anteriormente citada. Esta manclia se con- funde en direccion de la marg-en anterior, estando di- vidida por dos lineas ondeadas palidas. Los g-arabati- llos dobles empiezan antes de la mitad de la marg-en anterio]-. Sus lineas medianas se dirig-en al centro del limbo, siendo mas numerosas que indica el dibujo: los flecos de la luna blancos; t6raxy abdomen g-ris-os- curo: la frente y los palf)os blanquecinos: las alas posteriores de color g-ris-oscuro; el enves de color g'ris claro ; los g-arabatillos blancos. El senor profesor Zeller tiene un ejemplar semejante de Gr. Syracus, ig-ual a otro cogido por el Sr. Maun cerca deSpalato, el cual denominaba esta especie Gr. senecionana. Es probable que de estos se hizo el di- bujo de H. >S. No se atreve a introducir el Sr. Roessler un nombre nuevo para esta especie liasta tanto que el (27) Seebold.— lkimdoptekos de bilijao. 123 nombre de modestana no ohteng-a la prioridad en otras especies llevando la iiiisma denominacion. En este c-aso se pudiera cambiar en commodes tana. La Gr. modicana Z., para la cual el dibuju H. S. 301 se cita equivocadamente. es tan conforme eon la Gr. C(ecimaciil((na (excei)to el taniano). que el 8r. Rnps.sler la cree indentica. qniz^ seg'unda g-eneracion del Snr. Se disting'ue de la Gr. modestawi por las alas mas estre- clias y pnnteadasde color amarilloclaro-g-ris. L(i man- elm en la mdrgen interna y la lima no son hlancas, sino amarillas claras y de media altura, la Inna con dngido agndo en direccion de la lase. Grapholita Nisella CI.— Junio h. Ag-osto. — iJiapsiana Z. — Ag-osto. La orug-a en el quitasol de la Thapsia garga/aica. Para criarla hay (jue g-uardar la planta sera. — incarnatana Hb— En Ag-osto; mas clara que las de Ale- mania y sin tener la faja trasversa media. — suffiisana Z. — iripimctana F. — cirsiana Z. — De tamano g-ig-antesco. — tenelrosana Bu}). — Como las del Norte. — sordicomana Stg-r. — En el mes de Julit». — succedana Froel. var. consequana 7^.=-ulicetana W\\. — Fre- cuente en Marzo, sobre las aliag-as (Ulex). Gran diver- sidad en tamano, color y dibujo. Unos ejemplares se l)arecen tanto a la forma tipo que no puede caber duda ({ue pertenecen a esta: otros estan completamente sin bianco, de color g-ris de plomo 6 amarillo-castano, con color de oro mezclado en la ultima area de las alas anteriores. Las lineas procedentes de los g'arabatillos 6 larg-asy de lustre metalico, ofaltando completamente. En el tamano hay tambien g-ran diversidad. — servillana Dui)l.— La orug-a en las ramas del sauce. Muy dificil criarla. — microgammana (in. — 1{ a ra . — composite lla F. — coronillana'L. — Frecuculc en Ahril. Carpocapsa poubonana L. — ('omun. 124 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (^) Tmetocera ocellana F. — En Junio. SteganoplycJm (dtheana Mn.— En Ag-osto. Phoxopterix ciir'cana Z. — Un solo ejemplar en 4 de Junio de uii hermoso color rojo-oscuro ; en los ang-ulos anteriores de las alas faltan los g-arabatillos . como manifiesta el dibiijo de H. S. — (iwiinu tana Hn . — complana Frcil. — Muy g-rande. — Imidana F. — Freciiente. — demsana Hb. Rhopoiota iKevana Hb. Dichorampha alpinana Tr. — saiurnana Gn. G. Tineina. Chorentis bjerkandrella Tlinb. var. pretiosana Dup.— En Julio y Ag-osto: cerca del mar en abundancia. Simmthis nemomna Hb. — La orug'a sobre la liig-uera en Julio, la mariposa en Ag'osto. — oxyacanthella Ij. (fahriciana) . — Raru. Talcpporina pseudotomMjcella Hb. — coiispurcaiella Z. — Id^ntica a un ejemplar de Belg-ica; ambos tienen las alas mas cortas y el color mas ama- rillo. Blahophanes imella Hb. — ferruginella Hb. — rustkeUa Hb. Tinea arcella F. — gmnella L. — cloacella H\v. C^) Seebold. — lepid6pteros de Bilbao. 1-25 Tinea mcsniella Roessler, n. sp. (f 9 — fZdm. I. /. 9J Cerca de doble tamafio que la T. parietariella y nigripimctella , cerca de las que debe fig-urar. Cabeza rojita, pei'o bajo el microscopio el collar solamente es de este color: antenas larg-as y oscuras como eu las especies citadas, de color g-ris-amarillo, claro y vivo, fajas trasversas punteadas, irreg'ulares, que consisteii en larg-as escamas neg-ritas y salen en la 9 de seis puntos neg'ros salientes en la marg'en anterior e in- terna, parecidus a los g-arabatillos de las tortricinas. dividiendo asi la superficie en rayas ondulosas, acev- eandose unas k otras en direccion delang'ulo anterior. Las alas posteriores muy punteadas de g-ris-oscuro con la linea del limbo clara. El sefior doctor Wocke tiene un ejemplar de esta especie de Flnrencia. — pelionella L. — En las casas. — miirariella Stg-r. — En las casas. — lapella Hb. — En las casas. Tineola biselliella, Hml. — Comun en las casas. Incnrvaria mhlmaniella Tr.— Rara. Nemophora pa^izerellc H. — metaxella H. Adela siihella Schitt". Acrolepia vesperella F.— Conforme con el dibujo de H. S., peru sin los g-arabatillos blancos en la marg-en anterior. Ili/ponomenfa egregiella Dup. — La orug-a en Febrero y Marzo sobre los brezos (Erica); comun. — plumbdlcb Schiff. — Escasa. — variabilis Z. — Comun. Swammerdamia ctesiella Hb.— La orug-a sobre el Prunus. Argyresthia glaiicinella Z. — retinella Z. Plutella cruciferarum L. — Escasa. 126 ANALKS HE HISTORIA NATURAL. (30) Cerosloma radiatella Don. Thersitis miicronella Sc— Alg-unos ejemplares oscurecidos por linens negras entre las costillas. CUmaMche fagellaY .—Y.Vi Febrero: escasa. Precadia, fimerella F.— En Abril y .Tnlio. — hipnuc/ellay. S. — En Abril. Depressariapallorella Z. — Osfnrofidos por lineas neg'ras entre las costillas. — nervosa Hw. — La orng-a en Mayo sobre el Apmm gra- veolens. — purpurea Hw.— Escaso. — depresella Hb. — La orug-a en el qnitasol del Crithmum maritimnm: en Ag-osto. — su'bpropinqiiella H, S. var. rhodochrella H. 8. — La orug-a sobre los cardos; en Mayo. — cnicella Tr. — La orug-a sobre cardos: en Junio. — peloritanella Z. — Oreo que la orng-a vive sobre los Chry- santhemum. Gelechia iurpellaE. S. — ericetella Hb. Bryotropha domestica Hw. — En las casas; en Jnlio. Lita vnsconiella Roessler. n. sp. — (Lam. I./. 7.) Del tamano y color de la Laverna fulnescens. La cabeza, los palpos y dorso de color claro-amarillo; el d" nn poco mas rojo: los palpos neg"ros en la punta y en la base: las antenas anilladas de neg'ro; las alas ante- riores de color amarillo, la m^rg-en anterior e inte- rior, las manchas irreg-ulares de la superficie y los flecos de color g-ris salpicados de puntos negros. La marten anterior g-ris despues del ultimo tercio por el color del fondo: tiene delante del ^ng'ulo anterior dos g-arabatillos oscuros, los cuales, unidos por una linea long-itudinal en la mitad del ala, forman un dibujo oval. Las alas posteriores y sus flecos con la linea limbal clara son de color "-ris. El env^s de las alas (31) Seebold. — lkpidopteros de Bilbao. 127 anteriores de color amarillo salpicado de piintos negros. Lita artemisieUrt Tr. — En Ao-opto. Teleia Wagee'^ov;. — Rara. — triparella Z. Recurvaria leiicatelln, cl. — nnnelln. Hb. Ptochennsa sudocella Stpli. — inopella Z. Doryphora nomadella Z . Anacampsis lig%ilella Z.—Va\ Ag-osto. Brachyn'ossata cinerella Cl . Ceratophora triannhlla H. S. — Tufescens H^^ . Cleodora Kefersteniella Z . Ypsolophns SchmidielMs Hoyd . — marginellns F. — Oi-ng-a on ^[ayo. sobro los Juniperus. Nothris l)ilba'inella Roessler. n. sp. — (Lam. I. f. 10.) Una 9 no mny fresca no permite una descripcion oompleta; sin embarg-o. mauifiesta tales condicioues ([ue permiten afirmar que es una especie distinta de las demas. Es de tnniano menor que los mas pequefios ejemplares del )'. marg'tnoUus. La eabeza. los ])alpos y el doi'so son de color g-ris-blaneo: el abdomen g-ris oscuro eon el extremo nmarillo: las antenas blaneas anilladas de negro. Las alas anteriores estrechas , de forma de lanceta. de color g-ris-claro en la mitad anterior, mas claro en la direccion de la marg-en anterior: k simple vista no veo m&s que puntos oscuros en el marg-en anterior, y en la mitad una linea corta oscura: con auxilio del microscopio so ven. delante de la marg-en anterior y m^s distintamente delante del limbo, dibujos de color 12S ANALES DE HISTORIA NATURAL. (82) mas vivo que parecen una elevacion formada por otras ni^s pequenas. Tambien la linea corta del centre parece k una elevacion de color mas vivo, en la que se notan alg'unas escamas neg-ras ; otras tambien de este color siguen al plieg-ue y forman en el ^ng-ulo anteriory en el limbodospuntos: las alas posteriores g'ris-oscuras con flecos mas claros. Not/iris verbascella H. — Abundante. — limhipiinctella, Stand. — De m^nos tamano que los ejem- plares alemanes de la N. juniperella. Se disting-ue de aqu^llos en el color bianco de la cabeza y del primer artejo de los palpos: una raya de este color bianco pasa por el primer tercio del ala anterior en direccion de la marg-en anterior, desapareciendo detras de la mitad de la ala: debajo de esta raya en la parte media una tinta de color rojo de ocre, estrechandose hasta el limbo y sobre parte de los flecos; ning'un vestig-io de la faja trasversa clara en los dos tercios; el i\ltimo m^s oscuro, en vez de ser m4s claro como en la N. juniperella. Lo dem^s todo ignial. Sophronia semicostella Hb. Pleurota schlcBgeriella Z. — Mas pequena, las alas mds anchas y de color mds oscuro que las de Alemania. Aploia palpella E\\. — Fines de Julio: feao larva; . Laorug-a vive bajo la corteza de los olmos: bastante rara. Lecithocera hcteicornellcc Z.— Rara. Carcina quercana F.— Comun. Symmoca signatella B.. 8. —Fin de Junio: fex larva). La orug-a como la Aplota palpella debajo de la corteza de di- versos ^rboles. Dasi/cera siclp/mrella F.~\]n solo ejemplar en Mayo, cerca de Unas tablas podridas. — oliviella F.— En Junio; rara, sobre los robles. (33) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 129 (Eco'pliora unitella H\v. — Muy g-rande. de color casi negTO de terciopelo ycastafio dorado. — detrimentella Stand. — La descripcion en la Stettiner Zeitiing. 1859, p%. 247 es como sigue: aPalpis temiihis , brevibus , alts obscicre phimbeo- griseis, posterioribiis diliUiorihus d". 17""". » Se puede afiadir cabeza, cara y palpos gris-amarillo claros, las antenas muy negras, las alas anteriores (miradas con el microscopio) salpicadas densamente de negTO sobre un fondo claro. El env6s de color uni- forme g-ris-oscuro, con la linea limbal clara amarilla: flecos oscuros. De Mayo A .Tnlin. — formosella F. — Rara. — lunaris Hw. — En Julio. — 2)rocerella Schiff.— Un solo ejemplar. (Egoconia qnadripuncta Hw. — M&s neg-ros que los de Alemania. GlypMpteryx fischerelU Z. Gracilaria alchimiella Sc. — tringipennella Z. — ntirogiittella St. Ornix gnttea Hw. Coleophora pyrrJmUpennella Z. — La oruga en Marzo sobre las Erica: (ex larva). — frischella L. — timineidla Z. — sicci folia Stt. — anatipennella Hb. — albicostella Dup. — onosmella Bv^iXnTi . — deaiiratella Z. Chaidiodus strictelhis Wk.— En .Tunio. Laverna Stephensi Stt. Ileinemannia festivella Schiff. ANALES t)E HIST. NAT.— YIll 9 130 ANALES DE HISTORlA NATURAL. (34) Pyrodevces argyrogrammos Z.— Rara. Buialis scipionella Stand. — De orug-as que viven en tubos de seda sob re las aliag-as, en Febrero: (ex larva). De mayor tamafio que las mayores especies de este g6nero: las alas anteriores, el dorso y la cabeza verde- castafia con brillo cobrizo: las alas posteriores g-ris- oscuro : La ray a llanquecina media va recta hasta el Jin de la celdilla media, desde alii dismimiye y llega formando im arco poco sensible hasta el dngiilo anterior, llw alg'unos ejemplares la raya blanca desaparece al principio del arco. En la Q el abdomen larg-o con pelo mils denso amarillo. El enves de color g-ris-oscuro, el abdomen gris-claro. — acanthella God. — Fin de Junio; los sacos en las paredes, sobre los llquenes. — grandipennis Hw. — Sobre las aliag-as. — hiventrella Roessler, n. sp. — (Lam. l.f. S.j Un solo ejemplar de tamaiio y forma de la B. variella. La punta de las alas anteriores anclia, de color gris- castano-oscuro, apenas verde; el abdomen g'ris de plomo oscuro; visto por arriba parece cuneiforme en la mitad, en su terminacion ancho y de repente ter- mina en punta ag-uda con un pincel; de lado parece estar hendido desde la mitad. 6 como un arbol, divi- diendose en dos ramas, de las cuales la superior ter- mina en un pincel, y la otra poco a poco en punta, y parece ser maclio por esta forma. Ambas ramas muestran las divisiones en anillos: por arriba no se puede percibir esta disposicion, resul- tando quizas de una forma hermafrodita, lo cual se aclarar!^ con mas ejemplares. Endrosis lacteella Schiif. Cosmopteryx eximia B.\\ .=driirella Stt. Elachista chrysodesmella Z.— Muy g-rande, con faja tras versa ancha de color de oro. — disertella H. S. — argentella CI. (35) Seebold.— LEPIDOPTEROS DE BILBAO. 131 (EnopJiila V-flamcm H\v. LithocoUetis cerasicolella H. S. — nigricella Stph.— En Ag-osto. Tischeria complanella Hb. — onarginea Hw. Bncmdatfix crata>gi Z. Opostega crepiisciileUa Z. Agdistis tamaricis Z. Amhlyptiliaacanthodactyh Hb. — Freciientela orug-a sobre lo.s brezos (Erica). Oxyptihis latiis Z.— En Ag-osto y Setiembre. MimcBseoptyhis zophodactylus Dup. (Edema topJiorns lithodactylus Fr. Pterophorns monodactyliis L. Aciptilia microdactyla Hb. — tetradactyla L. — pentadactyla L. Alucita desmodactyla Z. HEMIPTEROS NUEVOS DEL MUSEO DE MADRID, DON IGNACIO BOLIVAR (Sesion del 5 de Marzo de 1879.) Coptosoma Colmeiroi Bol. Flavescens, pronoto scutelloque remote nigro-punctatis, capite rotundato; jug-is antice converg-entibus, apice ipso sub- contig-uis, ocellis ab oculis minus quam inter se distantibus; pronoto antice spatio Isevi strig-is duabus nig-ris arquatis -no- tato, instructo; postice scutelloque, basi excepta, viridibus; pectoris disco, abdominisque fasciis tribus long*itudinalibus, lateralibus sub-interruptis, nig-ris; ventris seg-mentorum basi disco utrinque impressionibus transversis abbreviatis, punc- tatis; pedibus flavo-rufescentibus, ung-uiculis apice nigris; tibiis superne sulco obsoletissimo instructis. Long-. Corp., 0",005; lat., 0"',0045. Patria. Zanzibar {Ttaffrayl). Obs. Especie notable por la coloracion y por la forma del cuerpo, que es casi tan ancho posteriormente como larg-o. Dedicada al Excmo. Sr. D. Mig-uel Colmeiro, Director del Museo de Ciencias naturales y del Jardin Botdnico de Ma- drid. 131 AN.\LES DE HISTORIA NATURAL. (2) Coptosoma Raffrayii Bol. Flavescens, pronoto scutelloque conferte fusco-punctatis, obsoletissime fusco-senescente maculatis; capiterotundato, an- tice subsiniiato, jug-is converg-entibiis, apice ipso contig-uis; ocellis ab oculis minus quam inter se distantibus; tylo utrin- que lineola nig-ni abbreviata; capitis basi ang-uste nigra; pro- noto antic^ minus punctato, lituris duabus nig-ris; corpore subtus nigro, pectoris lateribus expansis, abdominis marg-ini- bus nee non pedibus flavis; ventre punctatissimo, tibiis te- retibus. Long-. Corp., 0",0045; lat., 0",0035. Patria. Abyssinia [Raffrayl). Obs. Proximo al G. nuMlum Germ., pero bien distinto. La multitud de puntos pardo-bronceados que le cubren por en- cima le dan un color distinto del que presenta si se le examina con la lente. Dedicada al viajero y naturalista frances Sr. Aquiles Raf- fray. Coelocoris, gen. 7iov. Corpus oblong-o-ovatum, supra subtusquemodice convexum, glabrum; capite latitudine sua paullo long-iore, triang-ulari, valde deflexo, brevi, convexo; tylo g-enisque subseque long-is; bucculis valde elevatis; antennis 5-articulatis, articulo quinto long-iori, incrassato, subfusiformi, quarto g-racili, tertio apice incrassato secundo paullo long-iori, hoc recto; antennarum basi processo infraoculari obtecta: pronoto hexag-ono, trans- verso, antice declivi, ang-ulis posticis pli\s minusve rotunda- tis, lateralibus obtusis abdomen superantibus ; scutello abdo- mine paullo long-iori, latissimo, postice ang-ustato, non cau- dato; hemelytrorum margine externa basi tantiim conspicua; pectore profunde sulcato, sulci marg-inibus baud elevatis; prosterni marg-ine antica nee lobata nee producta; pedibus (3) Bolivar. — hemipterosdel museo de m\drid. 135 brevibus, tibiis anticis subsulcatis, marg-inatis; abdomine sub- tiis noil sulcato, basi tiiberculo brevi armato; iiicisuris cur- vatis; lateribus iiec dentatis, iiec productis. Ubs. Corresponde este genero a la division Odontotarsaria Stal, En. hem. Ill y viene a colocarse cerca del Alphocoris, del que se disting-ue por no tener el cuerpo tomentoso ni sericeo, por las antenas que son mas larg-as que la cabeza, y sobre todo por la prolong-acion infraocular que cubre la base de estas, caracter que no se observa en ning-uno de los g-eneros cono- cidos. Coelocoris aeliodes Bol. 9. Flavo-virescens, supra punctatus; antennis ferrug-ineis, brevissime flavo-pilosis, articulo quinto oblong-o-ovato; rostro ferrug-ineo, apice fusco; bucculis valde elevatis, subtus trun- cato-rotundatis ; pronoto antice ang-ustato, declivi, postice utrinque obtuse gibboso, marg-ine antica non iiicisa; scu- tello elong-ato, apice ang'usto, marg-inibus rectis, carina media indistincta, lateribus pone medium impression e obliqua sub- indistincta; pedibus flavis, ferrug'ineo-maculatis, femoribus sub-incrassatis, tibiis subtus pilosis; abdomine punctato, co- nico, apice truncato. Long-, Corp., O^jOOS; lat. pron., 0'",0025. Palria. Abyssinia [Raffray!]. Coelocoris gibbosus Bol. . Q. Flavo-ferrug-ineus, supra punctatus; pronoto antice valde declivi, postice transversim elevato, carina media conspicua, margine antica recta; angulis posticis rotundatis, ferrug-ineo- fusco-maculatis; scutello usque ad medium subparallelo et carinato, postice subang-ustato, declivi, apice rotundato, basi elevato, utrinqu^ tuberculo flavo, depresso, maculis tribus fusco-ferrug-ineis prope medium in seriem transversam no- 136 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) tato; pedibus corpore concoloribus, tibiis sulcatis, subtiis subserrulatis; abdomine convexo, incisuris valde curvatis. Long-. Corp., 0'".0035; lat. pron., 0°',002. Patria. Abyssinia [Rafray!]. Obs. Se disting-ue esta especie de la anterior no solo por su tamano y coloracion , sino principalmente por la forma del es- cudete, tan diferente en ambas especies, que tal vez debieran constituir g-^neros diversos. Leptolobus zanzibaricus Bol. Flavo-rufescens; capite, antennis, rostro pedibusque nigro- cseruleis; pronoti marginibus lateralibus, spinis, plag-aque mag-na laterali lobiili postici, scutelli altera sub-basali, corii macula subtransversa media, maculis oblong-is mesosterna- libus ante coxas, alteris externis, mag-nis, metasternalibus, ang-ulis apicalibus, abdominisque seg-mentorum plag-a basali sub-rotunda nee non seg-menti penultimi apice, nig-ro-violaceo- CcPruleis; pronoti lobulo postico, scutelloque punctatis; mem- brana fusco-nig-ra, apice subpellucida. Long. Corp., 0"',012. Patria. Zanzibar [Raffrayl]. Obs. Especie bien distinta del L. Murrayi Sign., de Calabar, unica conocida. Tornosia, gen. nov. Corpus oblong-um, parum convexum; capitis g-enis tylo lon- g-ioribus, antice contiguis; bucculis modice elevatis, dente brevi armatis, postice abbreviatis, depressis; tuberculis anten- niferis extiis spinosis, supra conspicuis; antennis gracilibus, long-iusculis, articulo primo capitis apicem superante, se- cundo tertio longiore; oculis stylatis; pronoto transverso, marginibus lateralibus anticis spinosis; scutello abdominis (5) Bolivar. — hemipteros del museo de madrid. vm apicem superante, ang-iistissimo, subparallelo; pectore abdo- minisqiie seg-mentis basalibus sulcatis; pedibus long-iiisculis, tibiis superne sulcatis; abdominis seg-meutorum angulis pos- ticis acute productis. Obs. G^nero proximo al Podops, pero distiiito por la mayor parte de los caract^res expresados. Dedicado al Ilmo. 8r. D. Lucas de Tornos, director del Ga- binete de Historia natural de Madrid. Tornosia insularis Bol. (f. Nig'ro-picea, punctata, rubro pilosa; capitis marg-ine an- tica medio depressa, antennis articulo quarto secundo long-i- tudine fere sequali; rostro coxas posticas long-e superanti, obscure rubro; pronoti ang'ulis lateralibus valde productis, marg'inibus lateralibus anticis trispinosis; scutello utrinque sinuato, apice rotundato-truncato: abdominis marg'inibus late- ralibus supra conspicuis. utrinque spinis quinque armatis. Long-. Corp., 0'",009. Patria. Zanzibar [Raffray!]. Obs. Las costumbres de este insecto deben ser analog-as a las del Podops, encontrandose del mismo modo que este de- bajo de las piedras, en terrenos alg-o hiimedos; asi podria explicarse la particularidad notable de liallarse todo el cu- bierto por una capa blanca de aspecto terroso y al parecer puramente accidental. Atelocera ustulata Bol. 9. Ferrug'ineo-ustulata, supra punctata; tuberculis depressis flavis sparsis; capitc nigro, linea mediS, antice ang-ustata, flava; jug'is rugruiosis, tylo fert; brevioribus; antennarum articulo primo capitis ai)icem pauUum superanti, basi tlavesccnti; rostro piceo, abdominis basim atting-enti: pronoto antice utrinque ])lag-a bpvi, nig-ra, instructo, denique g-rosse punc- tato, tuberculis flavis subconfluentibus; marg-inibus latera- 138 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) libus antice ferrug'ineis, obtuse serratis; marg'ine antica sub- callosa, lineaque media irreg-ulari flavis; scutello g-rosse punctate, lateribus pone medium sinuato, linea media, apice, tuberculi.sque numerosis flavis; coriis minims fortiter puncta- tis, tuberculis flavis raris; macula nigra Isevi pone medium, marg'ine apicali sinuata: membrana griseo-cinerea, abdomi- nis apicem vix superanti; venis remotis, fuscis: pedibus fuscis, albo-pilosis; femorum basi, tibiarumque annulo ferrugineis; femoribus inermibus; abdomine supra utrinque conspicuo, segmentorum marginibus basali et apicali flavis; linea sub- elevata media ferruginea; subtiis ferrugineo, utrinque fascia lata longitudinal! fusca interne sericea, basi sulcato. Long. Corp., 0™,013; lat., 0",006. Patria. Zanzibar [Raffniy!]. Obs. La circunstancia de carecer de antenas el I'lnico ejem- plar que posee el Museo me liace dudar si esta especie podra mas bien corresponder al genero Memmia Stal; su aspecto y coloracion me inclinan, sin embargo, a colocarla en el Aielo- cera Lap. Brachystethus tricolor Bol. Niger; capite postice maculis duabus rubris; antennarum articulo quarto baud compresso; pronoti marginibus laterali- bus angustissime flavo-pictis, disco punctato, fere varioloso: scutello punctis raris consperso; coriis rubris, punctatis, mar- gine externa flava, macula magna triangulari media strigaque externa basali nigris, membrana nigra, subscabra; metas- terni tuberculo parvo, antice subtruncato et fossulato, medio transversim depressor abdomine subtiis sanguineo , margine externa nigro-undata, spiraculis nigris, disco utrinque macu lis nigris longitudinaliter dispositis. Long. Corp., 0^016; lat., O^Oll. Patria. Baeza Americse equatorialis (Martinez y Saez!), (7) Bolivar. — hemi'pteros del museo de Madrid. 13!» Aspongopus Putonii Bol. Ovatus, fusco-nig-er, subtiliter rug-oso-punctatus; antenna- rum articiilo secundo tertio long'itudine sequali , articulo ultimo , apiceque articuli quart! flavescentibus , hoc subde- presso: capitis marg-inibus lateralibus subsinuatis, jug-is an- tice rotundatis, cog*natis; oculis vix stylatis; thorace rugfoso- punctato, antice maxime declivi; marg-inibus lateralibus vix reflexis ; corii marg-ine apicali late rotundata; scutello coriis pauUo breviore, apice obscure ferrugineo: membrana fusco- ferruginea venis pluribus fuscis irreg'ulariter anastomosanti- bus, areolas complures formantibus; corpore subtus minus rug-oso; pedibus nig-ris , femoribus subtus dentatis; tibiis subspinulosis, costatis, inter costas planis vel subsulcatis, carina media fere inconspicua instructis. Long\ Corp., 0",016; lat., 0"',0095. Pa tria . Zanzibar/^ Raff ray !) . Dedicado al Dr. Aug-usto Puton, tan conocido por sus nota- bles trabajos sobre los insectos de este orden. Corizus rubricosus Bol. Sub-nitidus, nig-er, Isevisime cajruleus, subtus flavo-pilosus; capite Irevi, antennarum articulo primo capitis apicem non atting-enti, secundo primo duplo long-iori, caiteris....?; pronoto grosse punctato, marg-ine postica ang-ust6 flava, macula parvil discoidali, ang-ulisque liuraeralibus externe sanguineis; scu- tello punctato, apice subelevato et fossulato; clavi basi ilavcs- centi, marg-ine scutellari apiceque nig-ris; coriis subhyalinis, marg-inibus externis , apice excepto , fasciaque irreg-ulari transversa pone medium nig-ris; ang'ulo apicali sang-uineo, basi hyalino-fenestrato, summo apice nig-ro : membrana liya- lina abdominis apicem long-e superante; pectore punctato, varioloso; metasterni ang-ulo postico non producto, sang-ui- neo; coxis obscure ferrug-ineis; tibiis, tarsisque flavo-pilosis; 140 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (8) abdomine subtiis sang'uineo; segmenti ultimi apice late nigro; supra nigro, marg-inibus sang-uineis, segmentorum aiig-ulis apicalibus nigris. Long-. Corp., 0'%006; lat., 0'",0025. Pairia. Abyssinia (Rafray!) Geocoris picticeps Bol. Nig-er; capite rostroque flavis ; oculis rubris ; antennis...? articulis duobus primis corpore concoloribus: pronoto trans- verso, punctato, antice callis transversis arquatis, intus cog"- natis , impunctatis ; marg-inibus lateralibus flavescentibus, postica medio ang-ustissime flavii; scutello fequilatero, nig-ro- punctato; coriis pallidis, postice plag-a fusca notatis, disco Isevibus, apice punctatis; punctorum serie ad clavi suturam; membrana sordide hyalina, coxis pedibiisqiie flavescentibus; abdomine nig-ro, nitido, marg-inibus flavo-ferrug-ineis. Long". Corp., 0",0035; lat., 0'",0015. Patrla. Abyssinia (Raffrayl). Obs. Afine al G. amadilis Stal, deCafreria, pero distinto principalmente por su coloracion. Lygaeus (Spilostethus) amsenus Bol. Nig-er, laevissime g-riseo-sericeus; capitis macula basali oblong-a, thoracis maculis tribus anterioribus marg'inem anti- cam non atting-entibus, lateralibus oblong-is intus sinuatis, media postice producta, marg-inibus lateralibus postice, nee non marg-ine postica, elytrorum marg-ine externa prope ba- sim , pectoris seg-mentorum macula laterali, abdominisque seg-mentorum marg-inibus posticis, sang-uineis; pronoti lobulo postico flavo, nig-ro-punctato; coriis flavescentibus, marg-ine externa, macula parva basali, marg-ine postica, fasciaque obli- qua posteriori, antice ampliata et sinuata usque ad medium (9) Bolivar. — hemipteros del museo de Madrid. hi elytrorum ducta, nigris: clavi apice macula nigra flavo-fenes- trata: membrana albida, basi media macula fusca. Long-. Corp., O^.OOS-O^.OOQ. Patria. Abyssinia (Raffrayl). Obs. Afine al L. trilineatns F., del Cabo de BuenaEspe- ranza, pero bien distinto por la coloracion. Largus Martinezii Bol. 2. Rubro-ferrug'ineus , subtiis cinereo-villosus : antenna- rum articulo primo, tertio apicali excepto, secundoque nee non tibiis, testaceo-ferrug-ineis; capitis lineis duabus parallelis approximatis, epistomate, antennarum articulis tertio et quar- to, articuli primi parte tertia apicali. tibiarum apice, tarsisque nig-ris; pronoti lobo antico subnitido, indistincte fusco-varie- g*ato, lobo postico punctis magnis raris sparsis: scutello he- melytrisque punctatis ; membrana flavo-cinerea , basi intilis infuscata; pectore femoribusque ferrug-ineo-fuscis, metasterni marg-ine postica lata, pallida: abdomine flavo-ferrug-ineo, sub- nitido, seg-mento ultimo basi ang-ustissime nig-ro: pedibus fusco pilosis. Long. Corp., O^.Oie. Patria. Territorium fluvii Napo America? meridionalis (Mar- tmezy Saezl). Obs. Dedicado al senor D. Francisco de P. Martinez y Saez. profesor en la Universidad de Madrid. Largus Amorii Bol. $. Nig-er, brevissime cinereo-villosus; pronoti lobulo pos- tico, nee non coriis externe punctatis; bucculis, antennarum tuberculo basique articuli primi , trocanteribus , femorum basi, abdominisque maculis subquadratis lateralibus, in an- g-ulis posticis seg-mentorum positis. aureis : pronoti marg-ine 14-2 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) postica, lateralibus antice , coriisque , vitta transversa ex- cepts, flavis; clavi basi nigra: metasterni marg-ine lata postica eburnea; abdominis seg-mento primo nigro, intiis macula ru- bra; membranasubcinerascenti. Long". Corp., O^.OM. Pairia. Rio-quinto Americfemeridionalis (Amor!). Obs. Afine al L. fasciatas Blanch. Dedicada al naturalista y viajero espanol D. Fernando Amor. Scantius abyssinicus BoL of. Opacus, nig-er, punctulatus: pronoto transverso. antice subang-ustato , transversim biimpresso , impressione postica profundiore, marg-ine antica macula media obscur^ rubra, ang-ulis anticis subcoccineis: marg-inibus laterrlibus, abdo- minisque lateribus angustissimefusco-coccineis; elytris abbre- viatis, abdominis apicem non atting-entibus, postice subtrun- cato-rotundatis: alls brevissimis: abdomine subnitido. nig-ro. seg-mentorum basi in ferrug'ineum verg-ente: rostro sulcato coxas intermedias atting-enti. Long'. Corp., 0^008: lat., C.OOS. Patria. Abyssinia (Rafray!). Obs. Afine al Sc. Forsterii, pero m^s estrecho y con el disco del pronoto enteramonte neg-ro. asi como las piezas esternales. Harpactor rufipes Bol. Q. Niger , flavo-sericeus et parce pilosus; rostri articulo secundo primo longiori; capitis regionibus anteoculari et pos- toculari subfeque longis; pronoto lobo antico nigro, bituber- culato, flavo-sericeo: lobo postico, coriis, nee non tibiis, basi apiceque exceptis, ferrugineis; marginibus lateralibus posti- cis, pronotique lobo postico angustissime nigris: scutello ni- (11) Bolivar. — hemipteros del museo de Madrid. 143 gro, flavo-sericeo, apice subrotundato et sub-reflexo, membrana fusco-senea; abdominis limbo flavo-fernig-ineo. Long". Corp., 0™,019. Pairia. Abyssinia (Raffrayl). Obs. Afine al H. rufiis, pero diferente sobre todo por la coloracion de las tibias: en el I'lnico ejemplar examinado fal- tan las antenas. Physorhynchus (Loricerus) Signoretii Bol. cf. Nitidus, nigTo-cferuleus , pronoto corallino ; antennis nig'ro-villosis, articulo primo capitis longitudinis, femoribus anticis medio bituberculatis , tuberciilo postico robustiore; tibiis subtus prope apicem rufescenti-pilosis: elytris subrugo- sis, nig-ris; abdominis segmento primo inter coxas transverse elevato, segmentoriim omnium incisuris crennlatis. Long. Corp.. Oj^OlS. Patria. Zanzibar (Raffrayl). Obs. Especie notabilisima que no puede confundirse con ninguna otra. Dedicada al Dr. V. Signoret, cuyos conocimientos en este orden de insectos me ban sido en extremo utiles para asegu- rarme en mis clasificaciones. Eumerus insignis PM. Niger, subnitidus; antennis nig-ro-pilosis; rostro pilis raris rubris ornato; pronoto, sulco medio antice obsoleto, dorso laevi, lobulo postico antice subtilitfer rug-oso, transversim et Ifevissime carinato, angulis humeralibus subelevatis; heme- lytris rugosis; membrana fusco-nigra, maculis tribus basali- bus, media majore, apiceque albidis; femoribus subtus pilosis, posticis et intermediis minute g-ranulatis, anterioribus valde incrassatis; fossa tibiali spongiosa longe "ultra medium ducta: in ANALES DE HISTORIA NATURAL. (12) tibiis infra apiceque extiis, nee non tarsis, rubro-pilosis: me- tasterni lateribus rugoso-g'ranulatis; abdomine subtus nitido. Iffivi vel tenuissim^ rug-uloso, utrinque prope sulcum marg-i • nalem pli'is minusve gTanuloso, apice pilis raris nigris. Long". Corp., c/ 9, 0",027; lat., 0'",0075. Patria. Zanzibar {Raff ray I). Obs. La extension considerable que alcanzan las fositas esponjosas de las tibias me hace colocar esta notable especie en el g-enero Eumerus. por mas que sus analog-ias con las es- pecies del Pimles sean muy notables. Su tamano considerable y la falta de manchas blancas en el corio la disting'uen bien de las especies cong"^neres. Pelegonus victor BoL a'. Nig-er, subviolaceus; capitis marg-inibus lineaque trans- versa postica, macula subrotunda supra-oculari, pronoti mar- g-inibus lateralibus antice nee non corii marg-inibus externis posterioribnsque, flavis; membrana dorso concolore. margini- bus dilutioribus; rostro pedibusque tlavo-ferrug'ineis; abdo- mine fusco-ferrugineo , cinereo-villoso , disco nitido ; coriis punctis flavis subindistinctis: capite l?evissime rug'oso. abs- que carina. Long-. Corp., O^.OOV; lat., 0'",0045. Patria. Piebincha Americfp meridionalis (Martinez y Sae^!). Obs, Es el primer Pelegonus encontrado en America. , Naucoris Perezii Bol. Flavo-subfuscus: capite parum exserto, fusco maculato; spa- tio interoculari subquadrato: verticis lateribus sulco obliquo subarquato: pronoto fusco-consperso, marg-ine postica late cinerea, inmaculata: scutello basi latissimo, utrinque sinuato. disco hemelytrisque minutissime fusco-conspersis. externe (13) Bolivar. — ttEMIPTEROS DfiL MtJSfiO DE MAbtllD. 145 flavescentibus; abdominis supr^ seg*mentorum angulis posti- cis fuscis, pilosis: seg-mentis ventralibus utrinque macula oblong-a marg-inali flava, disco subfusco. Long*. Corp., O^.OOQS. Patria. Abyssinia [Raffrayl]. Obs. Se disting-iie bien de los cong-eneres por los expresa- dos caract^res. Dedicado al Sr. D. Laureano Perez Areas, profesor en la Uni- versidad de Madrid. Enithares glauca Bo}. Flavescens; oculis fiisco-ferrug-ineis. nig-ro-maculatis; pro- noto antice flavo-ferrug'ineo, fusco-trinotato, postice cinereo; ang-ulorum anticorum impressione nig-ra; scutello fusco-ni- g-ro, utrinque macula elong'ata, antice oblique truncata, pos- tice ang-ustata, flava: metanoto nigTo: hemelytris basi hyali- nis, apice infumatis, alls basi glaucis; pedibus flavo-ferrug-i- neis, pilosis; femoribus posticis fusco-bilineatis; abdomine supra fusco, carina media utrinque marg-inibusque intias long-e pilosis, flavis: subtus fusco-nig-ro, opEtco, seg-mentorum marginibus posticis dilutioribus ; lateribus flavescentibus: seg-mento ultimo pilis long-is, flavis. instructo. Long-. Corp., 0",011; lat., 0".004. Patria. Abyssinia [Uaffrayl). Homalocephala intermedia Bol. Flavo-virescens vel ochraceo-flavescens; capite piano, mi- nime carinato, pronoto plils duplo long-iori, antice obtuse an- g-ulato; fronte latitudine sua long-iore, flava; verticis marg-ini- bus sulcatis, sulco nig-ro, antice plus miniisve obsoleto vel concolore; pronoti carina media conspicua, marg-inibus late- ralibus nigris; hemelytrorum apice oblique rotundato-trun- catis; areolis plurimis nig-ris; marg-ine costali pallide-flaves- ANALES DE HIST. NAT.— VII i. 10 146 ANALES DE HTSTORIA NATURAL. (14) centi, punctis quatuor, minutis, nigris, pliisminiisveobsoletis, maculisque internis croceis: alis infumatis, basi media, abdo- minisque dorso sang"uineis; pectoris lateribus dilute flaves- centibus, pedib us brevissime pilosis, tibiarum carinis fuscis: abdomine flavo, iitrinqiie fusco-pimctato. Long-. Corp. cf9, 0",01-0"',012; liemel.. O^.Oll-O^.OU. Patria. Zanzibar [Raff ray l\. Obs. Especie intermedia entre la H. festiva Sp. de la India Oriental y la H. cincta F. del Seneg-al y Sierra Leona. y m^s proxima k la primera por la forma de la cabeza que es mucho mcVs larg-a que el pronoto, pero en la especie nueva es al mismo tiempo poco estrecha por delante, y el v^rtice no es ag-udo, en lo que se disting-ue de la H. festiva Sp., asi como por la coloracion de las patas y por las manchas del area mar- 2"inal de los elitros. ENUMERACIOX DE LOS iiEMiPTERfts muwm m imu \ nmui POR PON TGNACTO P.OLIVAR y DON CERAR CHTCOTE. (Sesion del 4 de Setiembre de 1878.) I 8 R A R Y r:cj Los datos relativos a los hemipteros de la Peninsula hispano- lusitana que hasta el presente se lian publicado , son por de- nies escasos, en t^rminos que si se hace excepcion del 7?/e Thiere Andaliisiens de Rosenhauer que por resumir trabajos anteriores lleg-a a reg-istrar hasta ciento setenta y seis espe- oies. y de la reciente lista de los hemipteros recog-idos en Es- pafia y Portug-al por el naturalista belg-a Mr. Van Volxem. publicada por el Sr. Lethierry. en la que se enumeran hasta doscientas siete, ning-una obra encontramos que ofrezca m^s que alg-uno que otro dato perdido entre las indicaciones rela- tivas k otros paises. Este desconocimiento de nuestra fauna hemipterol6g-ica fue el que ya hace alg-un tiempo nos movi6 h. ocuparnos en el estudio de estos insectos, y es tambien el que ahora nos lleva a publicar la presente lista de las especies que Uevamos observadas, cuyo numero asciende k cerca de seis- cientas, proximamente la quinta parte de las especies cono- cidas en Europa. Ning-una indicacion se encontrarA en las sig-uientes p&g-inas que est6 tomada de otras obras. porque de intento hemes que- rido limitarnos en este primer trabajo sobre los hemipteros espanoles a la enumeracion de las especies que existen en nuestras colecciones, o que cuando m^nos ban sido por nos- otros mismos examinadas. dejando ]vara otra ocnsion la crltica 148 ANALES bE HISTORiA NATURAL. (2) y resiimen de las citas que se encuentran en los diferentes autores, asi como la piiblicacion del catalog-o de los liemipteros de la Peninsula, trabajo este ultimo que juzg-amos prematuro, por creer que aiin ha de aumentar considerablemente el nii- mero de las especies espafiolas. El interns que pueda ofrecer la presente lista no nace, a nuestro juicio, tan solo del niimero de especies que en ella fig-uran, ni de las muchas que por primera vez se citan de la Peninsula, sino tambien de la abundancia de datos sobre cada una de ellas, abundancia que podra parecer a alg-unos exce- siva, pero que nosotros, por el contrario, la juzgamos muv iitil y necesaria bajo el puuto de vista de la distribucion g"eo- gTafica, pues bien sabido es que localidades muy proximas tienen k veces faunas muy diversas por sus especiales condi- ciones, y es de g-ran interns cuanto pueda contribuir k escla- recer cuestion tan poco conocida, como la de las leyes que rig-en la distribucion g-eog-rafica de las especies. Poca 6 ning-una parte nos toca del presente trabajo, por ha- bernos limitado en g-eneral a presentar ordenadamente los datos que nos ban comunicado varios naturalistas cuyo celo y desprendimiento alabariamos, si no fueran conocidos de todos cuantos por estos estudios se interesan: este mutuo auxilio y concurso que existe entre los que cultivan las cien- cias naturales, y que forma uno de sus m^s poderosos atrac- tivos , es el que nos lia permitido aumentar de modo tan con- siderable el numero de las especies observadas en nuestro suelo. Oblig-ados por sus bondades y'deseosos de manifestarles nuestra profunda g-ratitud , liacemos aqui publico nuestro ag-radecimiento : al Sr. D. Laureano Perez Areas, que nos cedio g-enerosamente su coleccion, formada en sus excursiones por la Peninsula en el trascurso de muchos aiios, coleccion nume- rosisima, en la que hemos encontrado multitud de datos , mu- chos de los cuales le fueron comunicados por sus correspon- sales los Sres. Dufour, Dou6, Sig-noret, Chevrolat, Carreras, Sanchez Comendador, Pereda, Sainz Gutierrez, Mieg- (D. Juan y D. Fernando), Amor, Naceiro, Paz y Membiela, Merino, Ma- cho de Velado, Lopez Seoane y Arag-oncillo, cuyos nombres, siempre que se citen en las sig-uientes p^g-inas, indicar^n que el dato corresponde k tan importante coleccion; al sehor D. Maximo Lag-una , director de la Escuela de ing-enieros (3 Bolivar y Chicote. — hemipteros de espana y Portugal, uo de Monies, que tambien nos reg-aloiina interesante coleccion, recog-ida por el en el Escorial y Sierra Morena, principal- mente, gracias a la que liemos podido anadir muclias y nota- bles especies no citadas por lo comun de la Peninsula ; a don Carlos Mazarredo, con quien empezamos el estudio de estos insectos; a los Sres. D. Mig-uel Cuni y Martorell y D. Manuel Martorell y Pefia, de Barcelona, a los que debemos en g-ran parte el conocimiento de la fauna de Cataluna; k D. Eduardo Bosc^, de Valencia, hoy catedr^Uico en Ciudad-Real, que nos ha proporcionado especies de ambas localidades; k D. Serafin deUhag-on, que nos ha comunicado multitud de especies y ejemplares de Extreraadura, y finalmente, a los Sres. don Francisco de Paula Martinez y Saez, D. Ricardo Gorriz, don Angel Gonzalo y Goya, D. Jos6 Maria Lluch, D. Salvador Cal- deron, D. Francisco Cardona y Orfila, D. Bernardo Zapater, don Maximino Sanz de Dieg'o, D. Jos6 Gog-orza, D. Ricardo Garcia Cardiel, D. Joaquin Toron y D. Vicente Viar, los dos ultimos arrebatados prematuramente a la ciencia espanola y al cariho de sus amig-os: esto por lo que respecta a los natu- ralistas espanoles. Ig-ual auxilio y activo concurso hemos encontrado en los naturalistas extranjeros; a la amistad con que nos disting-uen los Sres. Dr. Puton, de los Vosg-os, y Lethierry, de Lille, de- bemos el haber conseguido dilucidar con toda certeza buen niimero de especies dudosas, sobre las que no hubieramos podido pronunciarnos dada la falta absoluta de una colec- cion tipo y la escasez de libros relativos k la entomologia que se nota en nuestras bibliotecas y colecciones publicas: ellos nos ban comunicado al mismo tiempo muchas observa- ciones recog-idas en sus viajes por la Peninsula y g-ran numero de especies del resto de Europa con lo que lian enriquecido .considerablemente nuestras colecciones : reciban , por tanto, las gTacias mks, expresivas, y recibanlas tambien los senores doctor Signoret, de Paris; 0. M. Reuter, catedr4tico de la Universidad de Helsingfors, y M. Paulino de Oliveira, de lade Coimbra, por habernos prestado su valioso apoyo, sin el que no hubieramos podido llevar k buen t^rmino nuestro trabajo. Por ultimo, consagraremos un recuerdo a la memoria del pro- fesor C. Stal, director que fue del Museo de Stokolmo y uno de los que mis ban contribuido k extender y desarrollar el 150 ANALES DE HISTUUIA NATURAL. (t) cuiiocimieiito de lo.s liemipteros; sus consejos y .sus publica- ciones, piiestas g-enerosameiite a imestra disposicion, nos han f^ido en extremo provecliosas. Al einprender el estudio de los lieiiiipteros no nos Ueva otro objeto (jue el deseo de que cuanto antes se Ueg-ue al conoci- niiento de las especies de nuestra fauna; asi es que a este tra- bajo seg-uira otro en el que se citar^n todas las obras que mas 6 menos directamente liag-au referencia al objeto de nuestro estudio, tomando de ellas cuantos datos conteng-an, con lo cual y con la publicacion del CatMog'o quedara recopilado todo cuanto se ha escrito relativo a este asunto, pudi6ndose ya en este caso proceder al estudio de estos insectos para la forma- cion de una Sindpsis que facilite su clasificacion y contri- buya a extender y desarroUar mas y mas el conocimiento de esta parte de nuestra fauna 6 la i)ublicacion de monog-rafias l)arciales y detenidas. Como estas ultimas obras, por su mu- cha extension y por el g-ran trabajo que requieren habran de hacerse por g'rupos 6 familias, nos atrevemos k reclamar la cooperacion de los naturalistas que quieran ocuparse en el estudio de alg-una de ellas , ponieudoa su disposicion nuestras colecciones y cuantos datos y materiales poseamos referentes al g-rupo 6 familia que se trate de estudiar. Por lo que k esta primera parte de nuestro trabajo respecta, debemos liacer presente que en cuanto a la colocacion de los generos y familias hemos adoptado el orden seg-uido en el excelente Catalog-o publicado por el Dr. Puton (1), aceptando alg'unas lig'eras modificaciones propuestas con posterioridad a dicho Cat&log'o, y por ultimo, que como la comunicacion de un dato cualquiera es un hecho siempre importante , pero muclio mas en nuestro pais, donde tan g-rande es el atrasoen que se halla el conocimiento de ciertos ordenes , hemos procu- rado constantemente citar a continuacion del dato el nombre del naturalista a quien se debe, excepto cuando este dato nos pertenezca en comun , en cuyo caso nos limitamos a hacerle seguir del sig'no ! que aqui no expresa la autenticidad del dato, puesto que como ya dijimos al principio , todas las espe- cies han sido por nosotros mismos examinadas. (1) Catalo^'ue des Hemipteres [HeteropUres^ Cicadines et Psyllides) i'Europe et d\x bassin de la Mediterranee. Deuxieme edition, Paris (chez DeyroUe), 1875. (o) Bolivar y Chicote. — hemii'Teros de espana v I'oktlgal. isi ORDEN HEMiPTEROS. Sub-Ohd. 1." Heteropteros. Fam. I. Pentat6inidos. Coptoso))ia globus F. — Barcelona (Contendado)'), San Cebrian (Martovell). Odonlotarsvs cmidatus King*. — Granada y Madrid [Perez Areas), Calella (Cuni), Cariiiena [Gorriz), Escorial {Chicole). - grammicus L. — Nava-Cerrada {Perez Areas), Andalucia [Laguna), Escorial {Mazarredo), Alcarria {Sanz de Diego), Madrid [Cliicote). Psacasta exantJieniatica Scop. — Calella {Cuni), Madrid! - cerinthse F. — Andalucia ( Laguna), Chiclana {Perez Areas). - consj)ersa Kze. — Madrid ! - tubercvlata Rossi. — Cordoba {Amor), Calella ( C'imi). San Cebrian {Martorell) , Alcarria {Sanz de Diego), Madrid {Perez Areas). Eurygaster maura L. — Guipuzcoa {Mieg), Oviedo {Gonzalo y Goya), Calella {Cuni), San Cebrian [Martorell), Alcarria {Sanz de Diego), Escorial! {Laguna), Madrid {Perez Areas). - Iwttentota F. — Galicia {Naceiro), Barcelona {Cuni), Ciudad Rodrig-o y Alcarria {Sanz de Diego), Escorial {Mazar- redo), Madrid 1 - niaroccanaY.— Gvaud-d'd {Sainz Gutierrez), Robledo [Ma- zarredo). Arctocoris lanatus Pall. — Madrid {Bolivar). Odontoscelis fuUginosalj. — Huelva {Laguna)^ Barcelona y Ca- lella {Cuni), C6rdoba y C&diz {Calderon), Alcarria {Sanz de Diego), Madrid {Bolivar). 152 AXALES DE HISTORIA NATURAL. f6) Odonto^celis dorscdis F. — Barcelona (Comendador)^ Ferrol {Seoa- ne), Sierra de Gredos y Madrid {Perez Areas), Escorial (Bolivar), Madrid {Chicote). El 0. lineola Ramb. pudiera muy bieii considerarse como una simple variedad de esta especie, pues entre los muchos ejemplares que liemos examinado procedentes de las localida- des arriba indicadas se observa una transicion insensible desde los que pudieramos tener como 0. lineola Ramb. hasta los mejor caracterizados como 0. dorsalis F. Tarim jlavescens Am. et Serv.— (Lam. ii, fig-. 1.) — Madrid {Pe- rez Areas), Guadalajara {Bolivar), Aranjuez {Chicote). Esta especie es caracteristica de la fauna espanola; fue des- crita por ejemplares procedentes de la ultima de las localida- des citadas y representada en la obra Hist. nat. des Hemiptk' res par MM. Amyot et Serville, pero de tal manera que es de todo punto imposible reconocerla. Vive sobre las Artemisia {Perez Areas). Trigonosor)ia falcatum Cyrill. — Loeclies (Mazarredo), Madrid {Perez Areas). - ieruginosum GjviW. — Alcarria (i¥?"egr) , Barcelona [Comeii- dador), Carifiena {Gorriz), Madrid [Perez Areas). Esta es otra de las especies (1) perfectamente descrita, aun- que sin nombre. y dibujada por el naturalista espanol don Ig'nacio de Asso en su Introductio in Or. et Zoologiam Arago- nix, pag". 121, lamina iii, fig*. 7, tres alios antes de que Cyrillo la diese k conocer en el Specimen entomologice Neapolitanse. Putonia torrida Stal. — (Lam. u, fig'. 3,3 a.) — Madrid {Perez Areas), Esta especie, que con el nombre de Campsonotus tiiherculatus fu6 anunciada como nueva por el Sr. Perez Areas en 1852, ha permanecido in^dita por espacio de veinte anos hasta que ha sido descrita en 1872 con el nombre que hoy lleva. S61o hemos visto dos ejemplares procedentes de la coleccion del Sr. Perez Areas. Leprosoma inconspieuum? Baer, reticiUatum-? R. S. — (L4m. ii, fig". 2, 2 a.) — Alcarria {Sanz de Diego). Q.) Veanse estos mismog Anales, 1. 1, pag. 132, y ii, pag. 218, (1) Bolivar y Chicote. — hemipteros de espaxa y Portugal. 153 Las especies del g-enero Leprosoma son muy poco conocidas e imperfectamente descritas, por lo que, dudosos acerca de la especie k que podrian referirse los dos iinicos ejemplares que debemos a la g-enerosidad del naturalista D. Maximino Sanz de Dieg'o, los sometimos al juicio del Dr. Puton, el que nos dice que comparados nuestros ejemplares con el iinico que posee del L. inconspicuiim Baer, de Sarepta, s61o difieren por la coloracion un poco m^s oscura y por el borde abdominal cu- bierto de manchas mas numerosas en los de Espaiia, pero que al mismo tiempo la descripcion del L. reticulatum Stal, de Eg-ipto, parece convenir tambien tanto a su ejemplar como a los nuestros. Como se ve, las especies del g-enero Leprosoma son extranas a la Europa occidental, conociendose solo hasta ahora, ademas de las localidades referidas, de Palestina y de Rusia meridional. Ancyrosoma alhoiineatum F. — Barcelona {Comendador, Carre- ras, Cuni), Badajoz [Uliagon], Caldetas (Martorell), Al- carria { Sanz de Diego), Loeches [Mazarredo), Escorial {Perez Areas), Madrid ! Tolagmus flavolineatus F. — Badajoz {Uhagon), Sierra Morena [Laguna], Escorial [Bolivar), Madrid [Perez Areas). Graphosonia semipunctaUmi ¥ . — Calella (Ctmi), Cerdaiia {Mar- torell), Ciudad-Rodrig-o y Alcarria [Sanz de Diego), Va- lencia [Based), Alicante [Cardiel), kxanlnQz {Perez Areas y Gogorza), Madrid! - lineatuni L. — Vitoria y Oviedo {Gonzalo y Goya), Log"rono {Toron), Valencia [Boscd), Cuenca [Martinez y Saez), Al- barracin [Zapater), Barcelona y Calella {Cuni), Cerdana [Martorell], Alicante {Cardiel), Alcarria [Sanz de Diego), Escorial!, Madrid! Derida flavoguttata M. et R. — (Lam. iii, fig". 1.) — Escorial {Perez Areas). Podops inuncta F. — (Lam. in, fig". 3.) — Barcelona [Cuni), San Sebastian y Madrid [Chicote). - dilatata Put. — (Lam. 111, fig-. 2.) — Leon [Merino), Santiag-o de Galicia [Seoane), Calella {Cuni), Santander {Gogor- za), Escorial {Mazarredo), Madrid! 15i ANALES UK HISTOKIA NATURAL. (8) Cori)nehcna scar ah le aides L. — Escorial {La>j((na , Muzarredo), Madrid {Perez Areas, Chicole). - fulvinervis Scott. — Madrid (Sanz de Diego , Cliicole). Ceplicdocteiis Irideroides Uuf. — Malag'a {ArmjoncUlo). CijdnHS llavieornis F. — Barcelona {Coniendador) , Madrid [CJu- cote). - fuscipes M. et K. — Madrid {Bolivar). - pilosus H. S. — Madrid {Dr. Palon y Cliicote). Macrosci/lHS brunneus F. — Barcelona (Comendador), Calella [Cnni), Cerdafia [Martorell), Kens {Llnch). Geolomns panciulatus Costa. — Galicia {Naceiro), Barcelona {Co- mendador^ Carreras), Escorial {Latjuna), Calella {Cuni), Madrid, Aranjuez {Perez Areas, Cliicote). - ioivicoUis Costa. — Calella [Cuni], Carinena {Gorriz). - elongatus H. S. — Santa Crnz {Layuna), Barcelona {Comen- dador, Martorell), La Palma (Hnelva) {Martinez y Saez), Calella {Cuni), Escorial {Dr. Pidon], Aranjuez {Goyorza), Madrid! Brachypelta atterrima Fcerst. — Barcelona {Comendador ., Mar- toreU\ CiileUn {Cuni), Reus {Lluch), Oviedo {Gonzalo y Goya), Valencia {Boscd) , Andalucia {Laguna), Ciudad- Rodrig-o {8anz de Diego), Madrid!, Escorial! Sehirus uiorio L. — Carinena {Gorriz), Madrid {Cliicote). - sexmacidatus Ramb. — Escorial {Perez Areas, Laguna), Madrid ! - bicolor L. — Ferrol {Seoaiie), Escorial I {Laguna, Mazarredo), Valencia {Boscd). - duhius Scop. — Barcelona {Coniendador), La Granja {Perez Areas), Escorial {Laguna), Alcarria {Sanz de Diego). - maculipes M. et R. — Barco de Avila y Madrid {Perez Ar- eas), Aranjuez {Gogorza), Escorial! - biguttatus L. — Guipuzcoa {Mieg). Crocistelhus Waltlii Fieb. — Granada {Martorell), Aranjuez [Sanz de Diego), Brunete [Bolivar). Guallioconus alhomurginatus F. — Barcelona {Cuni), Escorial {Mazarredo), Madrid {Chicoie). (!») Bolivar y Chicote. — hemIi'tekos de espana y Portugal. ic5 Gnathocoius picipes Fall. — Madrid {Cliicofe). Ochetostethufi nanus H. S. — Escorial {Laguna), Carinena (Gorriz), Madrid ! - haaalis Fieb.— Madrid [Perez Arcaa). Menaccaruiu arenicola Scholtz. — Escorial {Dr. Pi(to)i). Sciocoris conspurcalus King-. — Cartag'eua (Lethiernj). - homalonotus Fieb. — Guipiizcoa(Mief/), Eeinosa {Lethierry) , Alcarria {Sanz de Diego), Escorial [Bolivar). - sulcatns Fieb.— Aranjuez (Chicote). Madrid! [Perez Areas). - Jlelferi Fieb.— Calella [Cunl), Ferrol ( Seoane) , Escorial!, Madrid ! - terreus Sclir. — Calella [Cuni). Donjderes marginatusF. — Barcelona [Comendador , Correras), Calella [Cuni), Alcarria {Sanz de Diego). yElia acuminala L. — Calella [Cuni), Alcarria [Sanz de Diego), Escorial [Laguna, Mazarredo) , Madrid [Chicote). - Burmeisteri Klist. — Madrid [Perez Areas). - Germari Kiist. — Araiijiiez. Madrid [Perez Areas). - rostrata Boh. — Alcarria [Sanz de Diego), Escorial {Lagunai, Nava-Cerrada!, Madrid! - cribrosa Fieb. — Colmenar {Perez Areas) , Burg-os [Sanz de Diegro), Escorial (Dr. Pulon), Brunete y Madrid {Bolivar). Neottiglussa lineolataM. etR. — Badajoz [Uhagon), Calella [Cuni), Alcarria [Sanz de Diego), Madrid I - bifida Costa, — San Cebrian [Martorell], Calella iCimi), Badajoz (Uhagon), Alcarria [Sa7iz de Diego), Madrid! - leporinaR. S. — Guipuzcoa (3/ieg), Calella [Cuni), Alcar- ria [Sanz de Diego). Dalleria gibha Fieb. — Calella {Cuni). 0)iylia hipunetata F. — Alcarria [Sanz de Diego), Madrid [Doctor Puton, Zapater). Eysarcoris inconspicuus H. S. — Guipuzcoa {Mieg), Barcelona [Comendador), Calella (Cimi), Ferrol [Seoane), Villarejo del Yalle {Martinez y Saez), Aranjuez!, Escorial!, Madrid! \m ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) Staria lunata Hahn. — Andaliicia [Dr. Pxdnn], Alcarria {San: de- Diego), Escorial y Madrid [Perez Areas). Palomena viridisshna Poda. — Villarejo del Valle {Martinez y Saez), Nava-Cerrada [Sanz de Diego). Peribalus vernalis Wolff. — Guipiizcoa {Mieg), Villarejo del Valle (Martinez y Saez), Cebreros {Perez Areas), Escorial {La- guna, Mazarredo], Madrid! - distinctus Fieb. — Calella [Cuni), Madrid (Dr. Puton). HulcostetJius sphacellatus F. — Guipuzcoa {Mieg), Alcarria {Saiiz de Diego), Escorial {Mazarredo), Madrid (Bolivar). - analis Costa. — Calella {Cuni). Carpocorishaccarnni L. — Cerdana {Martorell), Calella [Cuni), Huelva {Laguna), Valencia {Boscd), Cariiiena {Gorriz), Alicante {Cardiel), Ciudad-Rodrig'o {Sanz de Diego), Loechea (Mazarredo], Madrid! - nigricornis F. — LogTOfio {Toron), Madrid [Chicote]. - mela7iocerus M. et R. — Madrid [Chicote]. - lynx F. — Calella (Cuni), Madrid (Perez Areas). - lunatusF. — Calella (Ctmf), Madrid {Dr. Puton). - verhasci de G. — Barcelona {Martorell), Calella (Cimi), Fer- rol (Seoane), Alicante (Cardiel), Santander (Gogorza), Carifiena (Gorriz), Alc-dvvia (Sanz de Diego) ^ Escorial!, Aranjuez!, Madrid! Nezara jjrasina L. — Calella {Cuni), Yerrol (Seoane), Escorial {Laguna). Piezodorus i^icarnatu s Gevm. — Guipuzcoa (Mieg), Calella (Cnni), Cerdana (Martorell) , Reinosa, Villalba ( Sanz de Diego, Gogorza), Madrid! Rhaphigaster griseaY. — Calella (Cimi), Monserrat (Martorell), Ciudad-Rodrig-o y Alcarria (Sanz de Diego), Escorial (Laguna), Madrid ! Ilolcogaster fihidata Germ. — Calella (Cuni), Caldetas [Martorell), Puerto de Santa Maria (Perez Areas). Strachia ornata L. — Barcelona y Cerdana (Martorell), Calella, (11) Bolivar y Chicole.— ItEMlPTEROS DE ESPANA Y PORTUGAL. 15* [Cnni), San Sebastian (Chicote), Carinena {Gorriz), Gra- nada (Samr Gidierrez). Escorial!. Madrid! iStrachia picta H. S. — Calella (Cimi), Cerdafia [Martorell), Cari- nena [Gorriz], San Sebastian {Chicote), Ciudad-Rodrig-o y Alcarria [Sanz de Diego), Madrid! - decorata H. S. — Andalucia [Dr. Puton), Madrid! - dominxda Harris, var. Metjeri Fieb. — Portugal [Dr. Pu- ton), San Sebastian {Chicote), La Granja {Bolivar). - cognata Fieb. — San Sebastian {Chicote). - oleracea L. — Calella {Cnni), Barcelona {Martorell), Galicia {Naceiro), Valencia {Boficd), Alcarria {Sanz de Diego), Escorial!. Madrid! - cyanea Fieb. — Espafia (Zapafer). Bagrada elegan>< Put. — Aranjuez {Dr. Puton). Elasmostethiis interstinctus L. — Espana {Sanz de Diego). Arma custos F. — Barcelona {Comendador), Madrid [Chicote). Jalla dumosa L. — Cerdafia {Martorell) , Alcarria [Sanz de Diego), Escorial [Laguna). Zicrona ccertdea L. — Galicia [Naceiro), Barcelona [Martorell), Valencia {Boscd), Alcarria [Sanz de Diego). Fam. II. Gor6idos. PhgUomorpha laciniata Y ill. — Cebreros y Aranjuez (Perec -Ar- eas), Escorial!, Villalba!, Madrid! Centrocarenus sjyiniger F. — Calella [Cnni], Cerdafia [Martorell), Valencia [Boscd), Alicante [Cardiel), Ciudad-Rodrig-o y Alcarria (-Sane de Diego), Nava-Cerrada [Perez Areas), Escorial!, Madrid! Enoplops cornuta H. S. — Calella {Cuni), Vitoria {Gonzalo y Goya), Carinena [Gorriz), Escorial!, Madrid! Spaf/iocera Daimam Schill.— San Sebastian [Chicote). - lohata H. S. — Nava-Cerrada [Perez Areas). ~ -S7a/i Put. — Escorial [Signoret). IW ANALES DK HTSTORIA NATTTRAL. (1'^) BrifJiij^ioIrn nnhiliis Fall. — Madrid \PprPZ Arms]. Psendophlpeufi WnHlii H. S. — Madrid [Ppvp: Arrnf;]. Strohilotoma typJiancornis F. — C6rdoba [Perez Arcriii], Calella [Cnni]., Aranjuez [Sanz de Diego], Madrid! Ceraleptus lividus Stein. — Sierra-Morena [MartoreU) , Escorial [Perez Areas, Laguna ), Madrid! - xqucdidns Cost. — Robledo [Mazarredo]. - gracilirornisK. S. — Calella [Ctmi], Loxocnemh denUdor Y . — Badajoz [Jlhngon]. Calella [Cnni], Al- earria [Sanz de Diego). BoihroslethKS deniicvlaius Sco]). — Bareelona \Cowiendador\. Coreiis liirs^itus Fieb. — T.oeches \Mazarredo], Calella \Cnni]. - pilicornis Burm. — Yitoria (Gonzalo y Goya], Cariiiena (Gorriz), Calella [Cuni], Cerdafia (MartoreU), Loeclies [Mazarredo]. Ksoorial i Perez Areaf<). Nava-Cerrada!. Ma- drid ! Syroniastes marginatum L. — Calella [Cimi], Barcelona [Marto- reU], Alcarria {Sanz de Diego], Carinena [Gorriz). Rseo- rial [Perez Areas, Mazarredo]. Madrid! Verlnsia rlior.'.hea L. — Madrid [Cliicote]. ~ sinuata Fieb.— Calella (Cuni), Escorial [Mazarredo]. Ma- drid [Chicolei. - mlcicornis F.— San Sebastian [Chicote]. Nava-Cerrada [Go- gorza]. Madrid [Bolivar]. Gonoceriis insidiator F. — FiScorial [Dr. Puion]. Calella {Cunt']. Brnnete [Bolirar]. - venalor F. — Barcelona \MarforeU] , Alcarria [Sanz de /)iegfo), FiSCorial [TAiguna]. Madrid [Ciiicote]. Micrelgtra fossvlanini Rossi. — Portng*al [Lethierry], Ferrol [Seoane], Calella [Cvni]. Cerdana [MartoreU]. Brnnete [Bolivar). Carnptopus latej^dis Germ. — Badajoz [Uhagon]. Vitoria [Gonzalo y Goya . Calella [Cuni], Montserrat {MartoreU], Ciudad- (13) Bolivar y Chicote.— hemipteros de espana y Portugal. ir.<< Rodrig'O y Alcarria [Sanz de Diego], Carinena [Gorri:], Escorial (Laguna. Perez Areas), Madrid !. Araiijnez ! Algdus calcaratus L. — Alcarria [Scmz de Diego). Stenocephcdns agilis Scop. — Valencia [Boscd], Carinena [Gorriz], Calella [Cuni], San Cebrian [MarioreXl], Santander {Go- gorza], Alcarria [Sanz de Diego). Escorial [Lagnna]. Nava-Cerrada!, Madrid! - wegfZectws H. S. — Calella (Drm). Carinena [Gorriz]. Alcar- ria [Sanz de Diego). Terapha hyosciami L. — Guipi'izcoa [Mieg]. Santander [Gogorza]. Vitoria (Gonzalo y Goya). - - va,r. 2^edih^rs fidvis. — I.oeclies [Mazarredo), Escorial!, Madrid ! Corizus ahutilon Rossi. — Portug-al [Paidino], Badajoz [Uhagoti], Guipiizcoa [Mieg), Calella [Cvni), Alcarria {Sanz de Diego], Escorial!, Madrid! - crassicornis L. — Portug'al [Paidi^io], Badajoz [Uhagon], Calella [Cum], Alcarria [Sanz de Diego), Escorial [Perez ylrcas), Brunete [Bolivar), Madrid [Chicote]. - hyalinus F. — Portng'al [Paidino\, Badajoz [Uhagon]. - capitatus F. — Portng-al [Paidino], Calella [C^(ni],, Alcarria [Sanz de Diego ) . - jjan nnpunctatus Schill. — Portng"al [Paulino), Madrid [Bo- livar]. - rufus Scliill. — Calella [Cuni). - lepidus Fieb. — Santiago de Galicia [Maclio de Velado], Ca- lella (Cimi), Madrid [Chicote]. - ligrinus Schill. — Badajoz [UJiagon), Calella [(^nni), Aran- juez [Dr. Puton], Madrid ! Maccevethus erranx V . — Portng-al [Paulino), Badajoz [Uhagon], Calella (Cuni), Barcelona [Martorell), Loeches [Mazar- redo], Escorial [Perez Areas], Madrid! Agraphopus Lethierryi Stal. — Madrid! Chorofioma Schillingii Schml. — Escorial iLaguna\ Brunete [Bo- lirar\, Madrid (/)/*. Pulon). 160 ANALES DE ttlSTORiA NATURAL. 114) Fam. III. Beritidos. Neides tipularius L.—'SLadv'id [Perez Areas, CJiieote), Escorial!, Nava-Cerrada ! Berytus montivagus Fieb. — Madrid [Perez Areas). ~ mi)tor H. S. — San Sebastian [Chicote]. Fam. IV. Ligeidos. Lygxus vemtsius Boeb. — Aranjuez [Perez Areas). - equestris L. — Portug'al [Paulino), Calella [Qani), Barcelona [Marlorell], Vitoria [Gonzalo y Goya], Escorial [Laguna], Aranjuez ! , Madrid ! - militaris F. — Portug'al [Patdino], Valencia [Boscd), Calella [Cum'), Cerdaiia [Mariorell], Log-rono [Toron], Carinena [Gorriz], Ciudad-Rodrig'o y Alcarria [Sanz de Diego), Escorial!, Aranjuez!, Madrid !^ - saxatilis Scop. — Portug'al (Paulino), Vitoria [Gonzalo y Goya), Loeclies (Mazarredo), Nava-Cerrada!, Escorial!, Aranjuez!, Madrid! - apaans Rossi. — Valencia [Boscd], Escorial [Perez Areas, Mazarredo ), Madrid ! - punctatoguttatus F. — Escorial [Perez Areas, Laguna), Ma- drid ! - ma euli collis Gerni. — Calella [Cimi). LugxosoiDa vetiadalunR. 8. — La Gran j a [Perez Areas), Portu- g'al (Paw^m')), Badajoz { f//;«r/on), Cadiz [Perez Areas), Escorial [Laguna), Aranjuez y Madrid [Perez Areas). Arocatus melanocephalus F .—Pirmeo?- [L. Dufour). Orsillus depressus M. et R. — La Granja [Dr. Pvton ). - Reyi Put. — Valencia [Loosed] . JSysius jacohvex Scliill. — La Granja [Perez Areas). - ^iiis fienecionis Schill. — Vovtugixl [Paulino], Calella [Cum], Alcari'ia [Sanz de Diego). Badajoz (UJiagon). Madrid [Chicote]. Cymus melanocephalus Fieb. — Portiig-al [Paidino]^ Badajoz [Uhagon], Calella [Cimi], San Sebastian y Villalba [Clii- cote], Madrid [Perez Areas]. - claviculus ¥a\] . — San Sebastian [Chicoie], Madrid [Perez Areas). Cijmodema iahidnm Spin. — Badajoz [Uhagon]. Madrid [Perez Areas]. Kleidocerus didymvs Zett. — Calella (C?nii). - gerainatvs Fieb. — Irun ^Dr. Pxion], Calella [Cuni], Barce- lona [C4omendador]. Tschnodemns sahuleti Fall. — Portng'al [Pavlino]. - Genei S]im. — Barcelona [Comendador], Badajoz [Uhagon]. Henestaris latieeps Curt. — Barcelona [Comendador], Ferrol [Seoane]. Engistus sp.? - Comniendatorius Perez (ined.) Puton. — Syn. des Hemipt. Heteropt. de France, Lygccides. 1878, p. 23. Las diferencias que presenta esta especie, comparada con el E. hoops Duf. con la que anteriormente la confundimos (1). son las sig'uientes que tomamos de la obra citada : cuerpo m^s anclio proporcionalmente. ojos sostenidos por un pediculo mas larg-o, mas altos que el pronoto, inclinados y no en piano horizontal como en el E. hoops: pronoto mas ancho por de- lante, con las callosidades anteriores y los ang-ulos poste- riores mas salientes y el borde posterior cast angfuloso; callo- sidades del escudete mas salientes; borde posterior de las metapleuras ang-uloso al nivel del tercio externo. Stal aldescribir el E. exanguis, de Biskra (Arg-elia), le distin- gfue del E. Brvcki por caracteres que son en g-ran parte los indicados: es posible. por tanto, seg'un pretende el Dr. Puton. que el E. Brvcki sea ig-ual al E. Connnendaforius y que el (1) Veanse estos inismos Anales, t. vn, Aptns, pi^jr. :!. .■VNALES DE niST. XAT.— VIII. 11 1(32 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) exanguis sea una simple variedad del hoops, distinta solamente por su color mas amarillo , la falta de manchas y por los re- lieves del pronoto y del escudete menos salientes: pero los in- sectos de este g-enero. como dice con razon el Dr. Puton, son tan raros en las colecciones, que es prudente abstenerse para determinar las especies y la sinonimia. Nuestros ejemplares proceden, unos de la coleccion del se- nor Perez Areas, donde fig-uraban con la indicacion de "Ma drid, Ag^osto)). Estos ejemplares son de color amariUo verdoso uniforme. con la membrana de los elitros hialina : y otro ejemplar ha sido recogido el ano ultimo en Aranjuez por el Sr. Sanz de Dieg'o: su coloracion es muy diversa: el primer artejo de Ins antenas es neg-ro y todo el cuerpo est^ cubierto de manclias pardo-neg-ruzcas formadas por la aproximacion de puntos oscuros: la membrana tambien presenta manchas del mismo color. Esta especie, que cuando el Sr. Perez Areas la recog-io era realmente nueva, fu6 dedicada por este senor a nuestro colega D. Antonio Sanchez Comendador, decano en la actualidad de la facultad de Farmacia en la Universidad de Barcelona, razon por la cual fig-uraba con el nombre indicado en las Memorias de la Comision del Mapa Geologico, correspondientes al ano 1852, donde desg-raciadamente solo el nombre se publico. Se- g-un el Sr. Perez Areas, se encuentra sobre la Artemisia. Geocoris erythrocephdus Lep. — Mohernando [Pa:). La Palma (Huelva) [Martinez y Saez), Badajoz (Uhagon). Barcelona [Carreras]. Calella [Cuni]. - siculus Fieb. — Portugal [Pnidino]. Escorial [Lngvna], Mn- (\y\(\ [Perez Areas). - pnllidipennis Cost. — Bareelona {Carreras), Madrid \Chi- eofe). Esta ultima indicacion se refierea un solo ejemplar recogido k principios de Setiembre en la pradera del Canal; dicho ejem- plar presenta el borde posterior del pronoto completamente negro y la mancha del anterior es casi imperceptible. - Uneola Ramb. — Madrid [Bolivar]. - - var. distinctus Fieb. — La Palma (Tlnelxa) [Martinez y Suez], Barcelona [Comendador). Artheneix foveolaia Spin. — Barcelona \Comendador). (17) Bolivar y Chicote.— hemiptrros de espana v Portugal. u>:^ Hrfprogaster urticop F. — Chiclana [Perez Areas). Santa Crnz [La- guna], Madrid! - artemisix ^q\\W\. — Nava-Cerrada \Perez Arca>^]. Madrid \Chieote\. Platjiplax salvup Scliill. — Badajoz [Uhfif/on). Calella {Cnni). Ca- rifiena [Gnrrh]. Aranjiiez {Sanz de Dier/n]. Anomalopfera helianlJiewi Perris. — Madrid [Perez Aroa.s). Mieroplax infemtpla Yieh. — Badajoz tT'hnr/nn]. Calella i ^'7/??/). Escorial [Perez yircas). Bmchiiplax palliaia CoRta. — Pirineos [Comendador]. Meiopoplax ditomoide^ Costa. — Portiig'al [PaKlino]. Santa Cruz [Laguna], Badajoz [Uhagon], Ferrol [Seoane]. San Se- bastian y Escorial (Chicole), Madrid [Perez Areas]. - fiiscinervis Stal. — Portug'al [Letlrierry]. O.ri/earenus lavaterx F. — Lisboa [Lethierry] , Calella [Cvni], Puerto de Santa Maria [Perez Areas). - hyalinipennis Costa. — Sierra-Morena [Lagvna]. - pallens H. S. — Madrid [Perez Areas). - modestus Fall, — Calella [Cuni). - Preyssleri Fieb. — Altos Pirineos [Dr. Puton). - /fe/ft'H Fieb.— Chiclana {Perez Aacas) , Mahon (Prt:). Por- tug-al [Paulino). Escorial [Chicote). Madrid [Bolivar) . Tropisteihvs holosericeus Scholtz. — Portiig'al [Pavlino). PlintJtisiis brevipennis Lntr. (form. macroptera.J — Madrid! [Perez Areas). - hidentulus H. S. — Portug*al [Paulino]. - pubescens Ferr. — Escorial [Chicote). - longicollis Fieb. — Escorial [Laguna, Bolivar). Madrid (Chicole). Lamprodema mavruni F. — Aranjuez [Chieote). Madrid [Perez Areas]. Ischnocoris hemipier-us Sahl. — Portug-al {Paulino^ Escorial [Bo- livar ) . - pnnelnhd)!^ Fieb. — Portug*al [Pantino). 164 ANALBS DE ttlSTORiA NATURAL. (18) Aoploscelis hivirgaius Costa. — Escorial [Perez Areas). Rhyparochromus prsetextatus H. S. — Badajoz [Uhagon], Extre- madura [Martorell], Galicia [Naceiro], Madrid [Perez Areas). - puncticollis Luc. — Badajoz [Uhagon], Madrid [Perez Areas). - chiragraY. — Portiig^al [Paidino], Galicia [Naceiro), Arenas de San Pedro [Perez Areas]. - sabulicola Thorns. — Alcarria [Sanz de Diego), Escorial [Bolivar). Piezoscelis stapJujlinus Ranib. — Badajoz {Uhagon), Madrid! Acompus rufipes Wolff. — Portugal [Paulino). Stygnus rusticusYall. — Portug-al {Lethierry). - arenariusHalin. — Badajoz [Uhagon). Lasiocoris anomalus Kol. — Calella [Cuni), Alcarria [Sanz de Diego). Peritrechus geniculatus Hahn. — Portug'al [Paidino). - lunig er ScluU. — ^Portugal [Paulino). - gracilicornis Put. — Escorial [Bolivar)., Madrid [Chicote). - nubilus Fall. — Puerto de Santa Maria [Perez Arcas\. Ilyalochilus ovatuhis Costa. — Calella (Ch^u), Trapezonotus agrestis Fall. — Escorial [Lagiina]. ~ dispar Stal. — Portug'al [Paulino). - UlrichiYieh. — Portug'al [Paulino). Microtoma carhonaria Rossi. — Galicia (iVace/ro), Alcarria [Sanz de Diego), Escorial! [Uhagon). - leucoderma Fieb. — Rivas [Perez Areas). Madrid [Chicote]. Pachy^merus Rolandri L. — Portug'al !PaHVi>to), Galicia {Naceiro), Ferrol [Seoane), Extremadura [Martorell), Calella [Quni], Valladolid [Pereda), Carinena [Gorriz), Escorial!, Ma- drid ! - lynceus F. — Aranjuez [Gogcrza). - pini L.— Portugal [Paulino), Cerdaiia [Martorell], Campro- don [Cuni), Guipuzcoa [Mieg), Yitoria [Gonzaloy Goya]. Alcarria [Sanz de Diego). Escorial!. Madrid! 1,19; Bolivar y Chicote.— hemipteros de espana y Portugal, les Pachymeri(sj)hce)iiceus Rossi. — Guipuzcoa [Mieg] , Escorial [Perez Areas ) . - vulgaris Scliill. — Escurial [Lagunu. Mazarredo). - sahirnius Uoiiiii. — Bnda^oz {U}iago)i),Fervol [Seoane], Re- qiiena y Madrid [Perez Areas] ^ Escorial ! - pineti H. 8. — Calella [Cuni], Escorial [Perez Areas). - pedestris Pz. — Galicia [Naceiro], Alcarria [Sanz de Diego). Escorial!. Madrid ! BeosKS Ihscus F. — Galicia [Naceiro]^ Badajoz [Uliagon), Santan- der [Gogorza], Escorial [Laguna), Madrid! - - var. sphragidimium Fieb. — Portug"al [Paulino)., Calella [Ciini). Emhleihis verhasci F. — Calella [Cuni), Escorial!, Madrid I NeurocUidus ater Fieb. — San Sebastian [Chicole]., Madrid [Do- livar). Drijmus sylvaticus F. — Portug'al [Paxdino], Ferrol [Seoane). Eremocoris erraticus F. — Nava-Cerrada [Perez Areas). - plebejus Fall. — La Granja [Dr. Pulon). Scolopostethus a f finis Scliill. — San Sebastian [Paz]. - cognatus Fieb. — Calella [Cuni]. - adjunctus J) g\. iicott. [Tliomsonii Reut.i — Portug-al (Paw- lino]., Guipi'izcoa [Mieg]., Galicia [Naceiro]. - pilosus Rent. — Madrid [Bolivar). Sotochilus mitellatus Costa. — Escorial [Uliagon]. Gastrodes ferru.gineus L. — La Granja [Perez Areas). Pyrrhocoris apterus L. — Barcelona [Marlorell] ., Calella [Cuni), Valencia (jBoscd), Carinena [Gorriz]., Escorial [Laguna]., Madrid! - segyptius L. — Portugal [Paulino), Valencia [Boscd], Es- corial!, Aranjuez!, Madrid! Fam. V. Tingitidos. Piesma quadratum F. — Aranjuez [CJiieote). - Laportei Fieb. — Madrid (Bolivar). 1(56 ANALES UE HISTORIA NATURAL. . (20) Cantacader iiuadricornis Lep.— Amnjuez [Gogorza], Madrid [Perez Arcaa, Cliicote). ^erenllda alricapilla .Spin. — Madrid, Aranjuez {Cliicute). - Ueta Fall. — Madrid [Pevez Arcaa, Chicote]. Oi'lhosllra parcida Fall, var:' Un solo ejemplar de furiiia mas estreclia, i)eru que creemos deba referirse a esta especie, pues sabido es cuanto varian estos insectos segiiii el mayor 6 mciior desarroUo de las alas. Dicli^oiiota crassicornis Fall. — Escorial [Perez Areas). Galealus ynacidaius H. S. — Badajoz [Uliagoii], Escorial y Ma- drid [Perez Areas ] . Tingis pij^ri Geoff. — Barcelona \Cuniendador). Monanthia eardai L. — ^Portugal [Paidino], Santa Cruz [Laguna], Madrid [Perez Areas). - parallela Costa.— Escorial [Laguna). - stacliydis Fieb. — Badajoz [Uliagon]. - ge^iiculata Yieh. — Calella [Cuni]. - liiurata Yieh. — Badajoz (D'/taryox). Escorial {Perez Areas, Chieoie ) . - Kieseniveiieri^i. tdi\i. — Carinena [Gorriz], Madrid [Perez Areas). - dumetorum H. 8. — Madrid [Perez Areas). - albida H. S. — Granada [Sainz Gutierrez). ~ Wolffii Fieb.— Calella [Cimi), Escorial!, Villalba!, Aran- juez!, Madrid! - nassata Viii. — Portug'al [PauUtto), Santa Ci'uz [Lag H)ia). Alcarria y Madrid {Sanz de Diego). - imicostataM. etR.—EiiCovml [Lagioia), Madrid [Bolivar). FaxM. VI. Hebrides. Hehrus pusiUus Fall.— Badajoz [Uhagon), Madrid [Perez Areas). Fam. VII. Fim^tidos. Phymala coarclala Flor.— Barcelona [Carreras). - monstrosa F. — Badajoz [Uhagon]. •21) Bolivar y Chicote. — hemiptekos de espana y Portugal, in: Fam. VIII. Aradidos. Anidiis claiiaiiioiiieKs Pz. — (Jhiclana [Perez Areas] - aterriniu.'i Fieb. — Fscorial (Mazarredo). - aniiiUicorais Y. — Madrid [Perez Areas). - /lavoinaculatKs Luc. — Madrid i Perez Areas). Fam. IX. Gapsidos. Miris calcaralas Fall. — Purtuy'al [Paniiuo., Calella [Cuni\. - hevh/aius L. — Portugal [Pauliuo]. Mef/aloeeriea erratica L. — Barcelona (Martorelh. Calella [Cant], Nava-Cerrada [Chicote], Madrid! - raficornis Fall. — Portug'al [Paulino], Calella [Cuni], Amn- juez [Bolivar), Madrid [Chicote). Leptopterna dolabratu L. — Nava-Cerrada [Chicole). Miridius quadrlciri«1, Aranjuez, Nava-Cer- rada [Chicote]. - goihlr/us L. — Leon [Merino], Portugal [PaalinoK Gredos [Bolivar], Nava-Cerrada [Chicote]. - sulcatus Fieb. — Portug'al [Paulino], Gredos [Bolivar), Na- va-Cerrada [Chicote). l*hytocoris varipes Boh. var. exolelusi Costa. — Calella {Cani), Brunete (jBoHvar), Madrid [Chicote]. - liallidusi ^-AmA") . — Madrid ( C/i«co(e). Un solo ejemplar en mal estado. Calocoris fulvornacalatiis de G. — Calella [Cuni], - sexpunctatus F. — Sierra-Morena [Laga)ia). - affinis^i. S. — Alcarria [Sanz de Diego] . Madrid [Chicole). - sulplmreus Rent. — Espana {Bolivar], 168 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (22) Calocoris bipunctatus F. — Portug'al [Paulino], Calella {Cuni). - quiub'ipioictatus F . — Carinena [Gorriz]. - instahilis Fieb. — Portug-al [Pauliho], Carinena [Gorriz], Aranjuez [Chicote], Madrid (Bolivar). - va)idalicus Rossi. — Calella [Cuni], San Sebastian [Chicole). - seticomisY. — Barcelona [Cuni], - i'osed-macidatus de G. — Portugal [Paulino], Nava-Cerrada [Chicote], Madrid! - inurgiaellus F. — Portug'al [Paulino], Calella [Cuni], Cer- dana [Martorell], Madrid! - infususH. S.— Portug'al (Pauh'uo), Alberca de Salamanca [Perez Areas). Brachycoleus biinaculatiis Riimh. — Pirineos [Marlorell], Ciudad- Rodrig'O [Sanz de Diego), Madrid! Lygus prnlends F. — Portug'al [Paulino], Cerdaiia [Martorell], Calella [Cuni], Carinena [Gorriz], Aranjuez [Gogorza], Madrid I - - var. gemellatus H. S. — Madrid [Ckicote]. .- ca)npestris F. — Portug'al [Paulino). Ortliops uiontanus Schill. — Madrid [Chicote). - cervinus H. S. — Portug;al [Paidino), Calella ^Cu)ii]. Cyphodoiia rubictindum Fall. — Madrid ! - instahile Luc. — Portug'al [PauUuo], Calella [Cuni], Badajoz [Ulicigon], Madrid y Brunete [Bolivar]. Poeciloscyius Gyllenhali Fall. — Calella [Cuni]. - unifasciatus F. — Madrid (Bolivar). - vulneratus Wolff. — Barcelona [Cuni]. - cognatus Fieb. — Barcelona (Cuni), Escorial [Gogorza]. Camptohrochis punctulataF-dll. — Malion [Perez Areas], Portug'al (PauZino), Calella [Cuni], Valencia (Boscd), Gredos y Madrid (Bolivar). - lutescens Schill.— Calella [Cuni], San Sebastian [CJncote], Alberca de Salamanca [Perez). Liocoris trijmslulalus F.— Portug'al [Paulino), Calella [Cuni). Capsus cordiger Hahn. — M.-ddTid (Bolivar) . (23) Bolivar y Chicote.— hemipteros de espana y Portugal, leo Capsus schacli F. — Alcari'ia [Sanz de Diego), Aranjuez, Getafe {Chicote). - scutellaris F. — Alcarria {^anz de Diego), Carinena (Gorriz). Getafe (Chicote), Madrid! - laniariua L. — San Cebrian {Marloi-ell), Calella [Cuni). - - var. tricolor F. — Madrid ! Rhopcdotomus ater L. — Madrid [Chicote]. Monalocoris jilicis L.— Calella (Cuni). Meter cord] flu s iibicdis Halm.— Nava-Cerrada (Chicote) - uiiicolor Halm. — La Palma Huelva (Martinez y Saez), PiLophorus clavatua L. — Calella (Cuni). - cinnamopterus Kb. — Calella (Cuni). Stiphrosoraa itigerriniurn H. S. — Calella (Cu)ii). - obesuia Perris. — Portiig-al [Paulino). Halticus luteicoliis Paiiz. — Calella [Cuni). - macrocephalns Fieb. — Es^corial [Perez Areas). Orthoceplialus saltaior Halm. — Madrid [LetJiierry). Pithanas Mccrkelii H. S. — Calella (Cuni), Madrid [Bolivar). Cyrlopeltis geniculata Fieb. — Calella (Cuni). Macrolophufi coslaUs Fieb. — Calella [Cuni). Dicyphus hyalinipennis Klg". — Calella [Cuni). - annidatus Wolff. — Calella (Cuni). Cyllocoris hiatrionicus L. — Madrid [Bolivar). Glohiceps sphegiforrnis Rossi. — Portug-al (Paulino). - Picteti Fieb. — Madrid [Bolivar). - flavo-macidatus Salilb. — Portug-al (Paulino). .iEtorhinus angulatus F. — Calella [Cuni). Orthotylus flavosparsus Sahib. — Portugal [Paulino), Calella (Cuni), Brunete [Bolivar), Madrid [Chicote). - prasinus Fall. — Madrid (Cidcote). 1:0 ANALES DE HISTUKIA NATURAL. ("21) Heteroto'ina tneriopteru Sco]). — San Cebriaii {Marturell), Calella (Cuni). Puchyjcyphus lineelluti M. et R. — ^Portu^-al {PaiUiuo), Santiag'O de Galicia (ISeoane), Badajoz (67(agrou). Conudellixa foseas Fall. — \'illalba, Madrid [Clucale). Xenocoi'h venustus Fieb. — San Sebastian, Villalba, Madrid {Chi- cote), Brunete {BoUcar). Macrucoleus Paykulii. Fall. — Calella (Cuni). - aurantiaots Yieh. — Brunete (Bolivar). Maurodactijlus alutaceus Fieb. — Aranjuez (Clilcute). - bicolor Rent. ^Aranjuez (Clncote). Aitcheuocrepis lainatissiinu Ranib. — Madrid {Bolivar). ^tlienarub oculari-i M. et R. — Alberca de Salamanca [Pere: Areas). Campilomma verbasci H. Sell. — Calella [Cuni]. Plagio^). Fam. XIX. Corisidos, Cothn Gpoffroyi Leach. — Pirineos [MaHorell]. Escorial \Mazfir- redo. Bolivar), IN'ava-Cerrada (Chicole). - Panzeri Fieb. — Portug-al [Paulino], Antunez [MnriorrllL Calella [Cvni]. Menorca (Carihna), Madrid! - atomaria lUifi'. — Portiipral [Lethieriv/). Valencia [Bof^ca], Madrid ! - Ingnhris Fieb. — Madrid ! Esta especie, encontrada hasta ahora tan Riolo en Ingdaterra y en el Norte de Alemania. parece comun en Madrid en los cliarcos formados por el ag-ua llovediza en la pradera del Canal. - a/picnlis Fieb. — Madrid [Chicole). - hierof/lyjjhicn Dnf. — Calella [Cxni), Brunete [Bolivar), Madrid ! - Snhlhevfii Fieb. — Portnp'al [Paulino]. Calella (Cuni). Ma- drid ! - Linnei Fieb. — Portug"al [Paulino]. ~ Iransversa. Illig'. — Menorca [Cardona). Brnnete [Bolivar). - nuvsta Fieb. — Portn^al (Lefhierrii . Paulino). Escorial y Madrid (Chicote). - /"o.s.sannn Leacli.— Portng-al (Paulino). - Fahricii Fieb.— Portng'al [Paidino]. ~ co;?o?»r;a Fieb.— Portug-al {Lelhierry]. Siijiira Srhollzii Fieb. — Portug'al Lethierri/ \. 1-29) Bolivar y Chicote. — iiemipteros dp. kppaxa, v PORTt'GAL. n.^ Sub-Ord. II. Homopteros. Fam. XX. Gic^didos. Teliuiia or)r/ L.— Oriu 77ir/r/o»l, x\loarrin \San: dp. Diego). Ma- drid ' Cicada pleheja Scop. — Barcelona y Calella [Cimi). LogTono [To- ron). Carinena [Gnrriz). Buro-os {Sanz de Diego). Ma- drid ! Tihicina nigro-nervosa Fieb. — Bi'irg'os {Sanz de Diego). Loeches [Bolivar), Villalba [Mariinez g Saez, Gogorza, Chicole). - ]i[ematodes i^coi). — Burg"os [Sanz de Diego]. - quadrisignaia Hag. — Madrid [Chicoie]. (jicadatra atra 01. — Barcelona [Carreras]. - segetuni Ramb. — Villalba [Chicote). Cicadetta lihialis Pz. — Madrid [Chicote). - argentata 01. — Barcelona (Carrera-s) , Bilbao [llhagon), Valencia [Boscd). Bi'irg'os [Sanz de Diego). Aranjiiez y Madrid [Chicote). ~ flaveola Brulle. — Loeches [Bolivar]. - distincta Bamb. — Alcarria [Sanz de Diego). Fam. XXI. Fulg6ridos. Helicopiera marginicolHs Spin.— Badajoz \Vhagon), Escorial (Pf»- rez Areas) . Ci.xiiiti discrepans Fieb. — Cordoba (Perez Areas). - pinicola Dnf — Guipi'izcoa [Mieg\. - nervosns L.— Badajoz [Uhagon), Nava-Cerrada [Chicoie). - s/?V/Hmh'c?/s Germ.— Madrid [Perez Areas). - simpler H. S. — Badajoz [Uhagon). Ilyalestes obsoletus Sign.— Calella \Cnni). Oliarus pallid IIS? H. S. — .\ranjiipz Bolivar). ]-;(; A^ALES DE HISTOUIA NATURAL. (30) Oliarus rpdnquecosfahis? Dnf. — Bruiiete [Bolivar]. Almana longipes Duf. — Loeches [Mazarredo], Escorial {Perez Atxas), Brunete [Bolivar]. Madrid! Dictijoplwra mnliireticiilata M. et R. — Calella [Cuni], Ferrol [Seoane], Escorial [Lagnna], Madrid! - e^iropxa L. — Calella [Cuni). Cerdafia [Mariorell]. Log-rofio [Viar\. Caloscelis dimidiata? Costa. — (Lam. ii fig'. 5. 5 a-d (f- 5 e-f Qi. Sin. Caloscelis Azaroi Perez (ined.) — Madrid \Pere: Areas], Bru- nete [Bolivar]. (f. De color amarillo muy palido: vertice lig-eramente esco- tado por delante y cubierto de peqiienas manclias pardas; segundo artejo de las antenas muy g-rande, prolong-ado late- ralmente en forma de tuherculo g-rueso, conico y redondeado en el 4pice, pronoto en 4ng-ulo obtuso por delante y un poco escotado posteriormente; ^litros con una g-ran faja lateral negTa y una costilla blanca y oblicua limitada a cada lado por una raya de color pardo rojizo, de las cuales la externa es k veces poco perceptible: dorso del abdomen amarillo con alg-u- nas pequenas manclias pardas, a los lados inferiormente de color pardo rojizo casi neg'ro. por debajo en el medio es bianco brillante; coxas anteriores amarillas. femures y tibias del mismo par de color neg-ro con alg'unos pelos y una manclia amarilla en el medio de los femures, otra en la rodilla y una tercera del mismo color en el extreme de las tibias, estas mas anclias en el medio y truncadas oblicuamente en el apice: tarsos amarillentos con el ultimo artejo neg'ruzco. estilos en- sancliados y truncados en el extremo, este prolong-ado supe- riormente en un diente mu}' larg'o y delgado; el borde supe- rior ofrece un lobulo redondeado en la base y una escotadura arqueada entre dicho 16bulo y el diente terminal. Q. De color g-ris ligeramente azulado, toda cubierta de man- clias pardas y con algunos pelos neg-ruzcos, cabeza bastante saliente, borde anterior del pronoto redondeado , mitad poste- rior de los segmentos dorsales del abdomen, un vestigio de qnilla oblicua sobre los elitros y alg-unas mancbas en 6stos de color amarillo: las expansiones laterales de las tibias anterio- res redondeadas exteriormente. traslucientes v sin manclias. Aruile-.,, . • ^^^W^ ' \ Debravsc 1. (/rapho/ilit AW/>oftIi Bi'w.rler.n ..<■/} h. OrlJio/itha hipuncfarii; J'c/ii//'. ftir. mti/iVt/mi SeeJ^oUl. ■J for/r/.r .^'(•{•/xildid/ia R,K-ss.n..rf>. j. Lihi P/ui'//(i Hoces.. n-.i-p. ii.AcAJtrlut Sublifibn/ialti. Rors.vn.sfi. i^ ■ Jiuhi/i.v />//>, •n//i-//,'ni<' //ii/({la/. Not/iri\'- /u/lxi l/if//,> R.wm-.; n .--p brip I'h i'harJtin aifur.Paru- JncUe-r Je la d'ac espafwla de Hull, nat Toiiio Vm Ldn^j[L Ilenupte-ros tie- Espcuici, A7uxles d& la Soc espaHola. de Ifi^t. nut. TomoMir LdruJir Ghicote yBolivffl? del. Ilerrdp t&ros cLe I£ spcLru:^ (31) Bolivar y Chicote. — hemipteros de espana y Portugal. 177 con Ids hordes externos engrosados, amarillos y limitados interiormente por una linea negra. Long-, total, cf 0^002; 9 0^0035 . iSevk esta especie realmente el C. dhnidiata Costa? Nos inclinamos k creerlo 4 pesar de no conocer otra descripcion de aquella especie que las breves frases que la consagra Costa y que reproduce M. Reiber en su importante traduccion de los Cicadinos de Europa de Fieber. / Orgerius Perezii, sp. n. — (L4m. iii, fig*. 4; 4 a, b.l ' ' Sin. Dictyophara breviceps Perez Areas (in6d.). y^ 9. FlavO'ferrugineus, fusco-maculatus , capite obtuse conico; •■rUi vertice producto, marginibus reflexis, medio carinato et uirinque ^"^ macidd magna nigra ornato; fronte tricarinaid, infra subam- pliatd; chjpeo carinato, basi apiceque infuscato, pronoto cari- nato, lateribus fossulato; elytris griseis, Ifgvibus, venis longiiudina- libus elevatis, pedibus rufo-pilosis, coxis subconcaviuscidls ; abdo- mine tricarinato, segmeniis utrinque trifossiUatis. Amarillo ferrug-inoso, cubierto de manchitas pardo-rojizas; cabeza prominente, vertice lanceolado y un poco redondeado en el 4pice, con los bordes levantados y una quilla media lon- gitudinal k cuyos lados cerca de la base hay una g-ran mancha neg"ra y alg-un tanto redondeada ; frente y clipeo aquillados long-itudinalmente, quillas laterales de la primera un poco si- nuosas en el medio y converg-entes h^cia el 4pice; frente en- sanchada inferiormente y limitada k los lados por dos series de fositas redondas que se extienden entre las quillas laterales y el horde interno de los ojos; 6stos con fajas arqueadas negruz- cas; seg-undo artejo de las antenas muy g-rande, con series de manchas oscuras, circunscritas por una linea neg-ra y dispues- tas k lo largo de dicho artejo; pronoto redondeado anterior- mente con una quilla en el medio que se continiiapor el meso* noto, las porciones laterales con series de fositas redondeadas; 61itros de color gris con manchitas pardas, truncados poste-^ riormente y un poco redondeados en el 4pice por la jmrte in- terna; lisos, con quillas longitudinales formadas por las ner- viaciones; patas cuadricarinadas k\o largo, coxas con los bordes ANALES DK HIST. NAT.— VIII. 12 riA- ANALES BE HISTORIA NATURAL. ' ^ (S2) elevados, tibias con pelos amarillos ; primero y ultimo artejo de Ids tarsos anteriores casi de ig-ual long-itud; abdomen con una quilla long-itudinal en el medio y otra a cada lado cerca de lamilrg-en lateral: todos los anillos a contar desde el seg-undo tienen tres fositas redondeadas. colocadas a cada lado de modo que la mas externa esta proxima k la quilla lateral: tubo anal redondeado y pequefio. In nbertura ovalada. Long-.. 0-.0035. La forma del vertice aproxima esta especie al Org. prodtidus Fieb. de Grecia , pero difieren ambas especies por numero- sos caracteres. El nombre hreviceps que convenia admirablemente a esta especie mientras formaba parte del g-^nero Dictyophara, no le conviene en manera alg-una hoy que pertenece al Orgcrius en el que todas las especies tienen la cabeza corta, antes bien esta especie y el 0. productus son las que la tienen mas prolon- g'ada; por esto no conservamos el nombre de coleccion que la impuso el Sr. Perez Areas, a quien la dedicamos. Recog-ido en el Pardo y en la Casa de Campo (Madrid) iPerez Areas] durante el mes de Julio. Ommatidiotus FaUenii Stal. (Lam. iii. fig-. 9 (f, 9 a C). — Madrid! Esta especie s6lo se encuentra indicada en los Cat^log-os como del Sur de Rusia. Como es poco conocida y no se halla fig-urada, representamos la forma de la cabeza que difiere con- siderablemente de la del Owm. dissmilis de Fall. hmx luteus Fieb. — Gredos [Bolivar]. - roleoptratusF.—Mcari'hi [Sanz de Diego], Madrid [Chicote]. Hijsteroptenon nervosum Fieb. — Madrid {Chicote). - hilohum Fieb. — Madrid [Chicote). - grylloides F. — Badajoz [Uhagon], Carinena [Gorriz], Ca- lella [Cuni], Valencia [Based], Escorial! {Perez Areas, Mazarredo], Madrid! - fuscovenosiim Fieh. — Sierra-Morena [Laguna). - maculifrons M. et R.— Calella [Cuni]. - impresum Fieb.— Brunete [Bolivar]. (33) Bolivar y Chicote.— hemipteros de espana y Portugal. n9 Asiraca clavicornis F. — Calella [Cuni]. La Granja. Madrid {Perez Areas) . Araopus crassicornis F. — (L4m. in. fig'. 5. 5 a.) — Brunete [Bo- livar.] Kelisia gidtula Ger, — Calella [Cuni], Madrid y Brunete \BoUvar]. Conomehis limhatns F. — Pirineos [Lethierry). Delphax striatelJa Fall. — Calella [Cuni]. Dicranotropis hamataBoh.. — Pirineos iLethiernj). Stiroma pteridis Gene. — Pirineos [Lelhiernj\ , La Granja [Perez Areas). Teitigometra afra Kb. — Calella [Cuni). - sulphureaM. ei B. — Carinena (Gorr/:), Escorial [Laguna, Bolivar). - - var'? con las patas y el pecho de color amarillo. Ma- drid y Aranjuez [Chicote). - vlrescens Panz. — Calella [Cuni]. Guipiizcoa [Mieg], Bada- joz [Uhagon). - - var. bicoior' Am.— Calella [Cuni]. - lepidaYieh. — Carifiena [Gorriz). - brachycephala Fieb. — Calella [Cuni). - impressopunctata Sig. — Pirineos [Lethierry), Badajoz [Uhagoji). - picta Fieb.— Badajoz [Uhagon], Brunete [Bolivar). - impressifrons IL et R. — Badajoz [Uhagon], Brunete [Bo- livar). - ohliqua Panz.— Badajoz [Uhagon), Escorial [Laguna). - griseola Fieb. — Badajoz (Uliagon). - costu^af a Fieb.— Badajoz (Uhagon), Brunete [Bolivar). - fasciata Fieb. — Badajoz [Uhagon). - hifoveolata Sig". — Madrid [Bolivar). - BaraniSig. — Cariiiena [Gorriz). Fam. XXIL Cerc6pidos. Triecphora dorsata Germ. —Calella [Cuni], Monserrat y Cerdana {Martorell). 180 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (31) Triecphora sangiunolenta L. — Calella { Cwni), Ferrol [Seoane^, Badajoz [Uliagon], Vitoria [Gonzalo y Goya], Valencia [Bosca], Ciudad Rodrig-o [Sanz de Diego), Sierra de Gre- dos y Madrid! (Perez Areas). Lepyronia coleoptrata L. — Calella (Cuni), Montserrat y Cerdafia {Martorell), Carinena [Gorriz), Barcelona [Comendador) ^ Guipiizcoa [Mieg], Badajoz [Uhagon), Escorial [Perez Areas), Aranjuez [Bolivar), Madrid [Chicote). Aphrophora corticea Ger. — Calella [Cuni). - salicisde G. — Madrid [Chicote). - alni Fall. — Calella [Cuni), Ferrol [Seoa^ie], Escorial (Boli- var), Madrid [Chicote). Philanus lineatus L. — Badajoz (t//mgron), Gredos [Bolivar), Es- corial [Chicote). - campestris Fall. — Badajoz [Uliagon), Calella (CMm), Ma- drid [Bolivar]. - spumariusL. — Badajoz [Uhagon], Calella [Cuni], Monser- rat [Martorell), Gredos [Perez Areas), Carinena [Gorriz). - - \2lv. later alis'L. — Calella (Cwm), Gredos (Boh'var). - - \?a\ fasciatus Y . — Guipiizcoa (Miegr). Fam. XXIII. Membr^cidos. Centrotus cornutus L. — Calella [Cuni], Barcelona [Martorell], Ferrol [Seoane], C6rdoba [Amor], Gredos [Perez Areas), Madrid [Chicote). ~ c/iiorof lews Fairm. — Madrid [Perez Areas, y Chicote). Gargara genistas F. — Calella [Cuni], Barcelona [Comendador) , Guipi'izcoa [Mieg], Madrid [Perez Areas) . Fam. XXIV. J^ssidos. Ulopa reticidata F.— Pirineos [Lethierry). - guadarramensis Fieb.— Madrid [Perez Areas). Megophthalmus scanicus Fall.— Badajoz [Uhagon). idiocerus scurra (xerm.— Calella [Cuni). (35) Bolivar y Chicote. — hemipteros de espana y Portugal, isi Idiocerus lituratus ¥811. — Madrid [Chicote]. - laminatus FloY. — Brunete y Madrid. [Bolivar] . - tcBYiiops Fieb. — Badajoz { Uhagon]. - ustulatus M. et R. — Calella [Cuni], - aurulentusKb. — Madrid [Chicote], Macropsis prasina F. — Brunete [Bolivar], Madrid [Chicote]. - lanio L. — Pirineos [Martorell]. - scutellaris Fieb. — Brunete [Bolivar], Madrid [Chicote]. Bythoscopus aliii Schk. — Madrid [Chicote], - flavicollis L. — Calella (Cmii), Pediopsis virescens F. — Pirineos [Lethierry], Madrid [Chicote]. - dispar Fieb. — Calella [Cuni], Madrid [Chicote], - 7iassata Germ. — Brunete [Bolivar], - scutellata Boh. — Calella (Cwnr). Agallia sinuata M. etR. — Madrid [Chicote]. - puncticejjs Germ. — Brunete [Bolivar], - venosa Fall, — Badajoz [Uhagon], Calella [Cuni], Madrid [Perez Areas, Chicote], Tettigonia viridis L. — Calella [Cuni], Penthi^nia atra F. — Calella [Cuni], Atractotypus ductus Perris. — Villalba y Madrid! - - var. conspurcatus Perris. — Brunete [Bolivar], - translucidusM.. et R. — Madrid [Bolivar], Eupelix cuspidata F. — Badajoz [Uhagon], Aranjuez [Chicote, Gogorza], Madrid [Chicote], - depressaF. — Badajoz [Uhagon]. AcocepJialus carinatus Stal. — Badajoz [Uhagon], - striatusYah. — Guipiizcoa (Megf), Calella [Cuni], Escorial [Bolivar] , - hifasciatus L. — Madrid [Perez Areas], - polystolus Scott. — Badajoz [Uhagon], Aranjuez [Chicote], Madrid [Perez Areas] , - histrionicus F. —Escorial [Perez Areas], Madrid [Chicote], m ANALES DE HISTORIA NATURAL. (36) Selenocephalus lusitmiiciis Sig'n. — Badajoz {Uhagon). - obsolelus Germ. — Alcarria [Sanz de Diego], Escorial y Madrid [Perez A7xas]. Stegelytra alticeps M. et R. — Calella [Cuni]. - Putoni M. et R.— Calella {Cum] . Dorydium lanceolatum Burm. — Escorial y Madrid (Perez Areas], Brunete [Bolivar] . Gnathodus frontalis Fieb. — Calella [Cuni]. Cicadula sexnotata Fall. — Badajoz [Uhagon]. Doratura stylala Boh. — Brunete [Bolivar]. GraphocrcBrus ventralis Fall. — Aranjuez [Bolivar]. Phlepsius intricatus H. S. — Madrid [Bolivar]. Thamnotettix fenestrata H. S. — Calella [Cuni), Badajoz (f//iagf on). - opaca Kb. — Madrid [Chicote). Notable especie descrita por Kirsclibaum y dibiijada por Fieber por un ejemplar de Sicilia; estedibujo inedito conviene seg-un su actual poseedor Sr. Letliierry con nuestra especie. - tenuis Germ. — Escorial [Chicote), Madrid {Bolivar). - coronifera Marsh. — Badaj oz ( Uhagon ) . - abietinaFnll. — Escorial [Chicote]. - quadrinotata? F. — Badajoz {Uhagon), Madrid {Chicote). - frontalis H. S. — Calella [Cuni]. - vitripennis Flor. — Madrid {Chicote). - sulphur ella Zett. — Badajoz {Uhagon). - Homeyeri? Kb. — Madrid [Chicote). Athysanus limhatus Fieb. — Madrid y Brunete [Bolivar). - ohscurellus Kb. — Escorial [Chicote), Madrid {Bolivar). - quadratus Forel. — Guadarrama [Perez Areas), Brunete [Bolivar). - variegatus Kb.— Badajoz ( Uhagon), Escorial y Madrid ! - ohsoletus Kb.— Badajoz {Uhagon), Barcelona [Cuni], Aran- juez {Bolivar). - luridusYie'b. — Madrid! Goniognathus hrevis H. S.— San Ildefonso {Martinez). (37) Bolivar y Chicote.— hemipteros de espana y Portugal, las Allygus atomarius Germ. — Barcelona [Cuni). - mixtus F. — Pmneoii [LetJiierry], Escorial {Laguna). Platymetopius undatus de G. — Pirinecs [Lethierry]. Deltocephalus Frauenfeldi Fieb. — (Lam. ni, fig-. 6.) — Aranjuez (Chicote). - pictipennis Kb.— (Lam. iii, fig-. 7.) — Aranjuez (C/itco^e). - slriatua L. — Pirineos {Lethierry), Calella iCuni), Escorial y Madrid [Chicote). - breviceps Kb. — Badajoz (Uhagon), Calella {Cuni], Escorial y Madrid [Chicote]. - atriifrons Kb. — Pirineos {Lethierry). - pauxillus? Fieh. — Madrid [Chicote). - luteus M. et R. — Madrid {Chicote). Alebra alhostriatella Fall. — Calella [Cuni). Chlorita flavescens F. — Pirineos {Lethierry), Brunete {Bolivar). - solani Kollar. — Madrid (Chicote). - viridula Fall. — Brunete [Bolivar). - Kybos smaragdulus Fall. — Brunete {Bolivar^. Eupteryx andalusiaca Fieb.— Calella [Cuni). - Curtisii Flor. — Villalba {Bolivar^. - inelissa Curt. — Villalba y Madrid (Chicote). Typhlocyba rosce L. — Calella [Cuni]. - Pandellei Letli. — Pirineos [Lethierry). Zygina scutellaris H. S.— Madrid (Chicote), Brunete [Bolivar], - limaris M. et R. — Pirineos [LetJiierry]. Fam. XXV. Silidos. Livia juncoruiu Latr. — Madrid (Perez Areas). Psylla genistcB LSitY. — Spartii Hart, (fide Dr. Puton). — Escorial [Laguna), Brunete (Bolivar), Madrid (CJiicote]. - pineti Flor. — Madrid! Sobre el Salix en las orillas del Manzanares. - alni L.— Madrid (Chicote), 184 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (38) Psylla retama Put. — (Lam. ii, fig-. 6. 6 a.) — Madrid, Brimete [Bolivar]. Pallide flavescenti-viridula. Coni frontales verticis longitudine aquales, apice ohtusi^ non attenuati. Ala anteriores hiialina^ pellncidfg , nervis albidis , apice truncated , stigmate destitutm, triente ultimo oblique et irregulariter nigrofasciata; radius longe ante apicetn aim marginem attingens. Long", cum alls, cf 4"°"', 9 4"", 5. Victus in Retamd spharocarpd. — [Dr. Puton.) Psylla aphalaroides Put.— (Lam, iii, fig". 10-10 a.) — Madrid [Chicote], Rufo-ferruginea, metanoto nigro-quadrivittato; feniorihus hrun- neis, tihiis et tarsoruni articulo prima pallidis; antenna hre- vissima^ pallida, base rufa, articulo ultimo nigro, crassiusculo. Coni frontales latisshni, semicircular es, vertice paulo breviores. Aim anteriores, stigmate destitutm , elongatm ^ apice obtuse angulatm , sordide albicantes, opacm, macidis niinutis brunneis conspersis, apicem versus numerosioribus et confluentibus; tnar- gine apicali irregulariter hrunnea; maculis quatuor parvis pa- llidis notatd; nervis pallide flavis, furcd cubiti et basi radii bre- viter nigris; radius leviter inflexus, longus, apticem aloe attin- gens. Long, cum alis 9 0",0027. — Victus in Rububus. — [Dr. Puton.) Trioza mesomela Flor. — [Lkm. iii, fig. 11.) — Brunete (Bolivar). Sobre la Artemisia. Segun el Dr. Puton, que ha examinado esta especie, le con- viene perfectamente la descripcion de Flor, y es notable no s61o por su clavus enteramente negro , sino tambien por las alas que no son agudas y que carecen de las nerviaciones libres, apicales, que se ven en todas las especies. Flor, que la ha descubierto en los alrededores de Marsella, no indica la planta sobre que vive, Trioza sp. nov?—{Lkm. in, fig. 12.)— Brunete [Bolivar). Sobre la Ai'temisia. (39) Bolivar y Chicote. — hemipteros de espana. y Portugal. 185 Un solo ejemplar, por lo que no se describe. Segun el Doctor Puton, difiere de la T. urticce por su radio m^s corto y mks de- reclio, Euphyllura olece Fonsc. — Cariiiena [Gorriz]. Homotoma ficus L. — Madrid (Bolivar). Explicacion de las Idminas (1). LAM. II. FiGURA 1. Tarisa Jiavescens Am. S. — 2. Leprosomcb inconspimum'? Baer. — 2a. — — Cabeza vista de lado. — 3. Pictonia torrida Stal. — 2a. — — Cabeza vista de lado. — 4. Centroscelis spinosus Jak. — 4a. — — Pronotoy cabeza vistosde lado. — 5. Caloscelis dimidiata?- Costa, (f. — ha. — — Pata anterior del mismo. — 5^. — — Antena. — he. — — Pata anterior, vista por el lado interno. — hd. — — Aparato anal. — 5e. — — g. — 5/, — — Pata anterior. — 6. Psylla retamce Put.: elitro. — &a. — — Cabeza, LAM. III. FiGURA 1. Deriila fiaw-giittata M. et R. — 2. Podops dilatata Put. : cabeza y torax. — 3. — immcta Y'. : cabeza y t6rax para que puedan apreciarse las diferencias que presenta con el anterior. (1) La linea colocada al lado de los dibujog indica la longitud verdadera de los objetos. ]8fi ANALES DE HISTORIA NATURAL. (40) FiGURA 4. Orgerius Perczii Bol. et Chic. : cabeza v torax, vis- tos por encima y con notable aumento. — Aa. — — Cabeza vista por debajo. — Ab. — — Cabeza vista de lado. ' — 5. A/reopus crassicornis F. : cabeza y t6rax. — 5a. — — Elitro. — 6. Deltocephahis Frmienfeldi Fieb. — 7. — pictipennis Kb. — 8. Ommatidiotus dissimilis Fall. — 9. — Falleni Stal. d". — U. — — Stal. Q. — 10. Psylla aphalaroides Put.: cabeza y t6rax. — 10«. — — Elitro. — 11. TriozamesomelasYlor.: Elitro. — 12. — — sp. n.: elitro. C0LE6PTER0S DE BADAJOZ. POK DON SERA FIN DE UHAGON (Sesion del 9 de Febrero de 1876.) SEGUNDA PARTE (1). Silfidos. Silpha rugosa L. — Debajo de los animales muertos y en des- composicion; frecuente, Abril, Mayo. — simiata F.— En las mismas condiciones; frecuente, Abril, Mayo. Choleva migiisticoUis Kraatz. — Poseo cuatro ejemplares de esta especie, dos ^ y do.s Q que encontr6 en la deliesa de Dofia Maria, debajo de las piedras, en el mes de Abril, despues de un ag-uacero. La descripcion del Sr. Kraatz les conviene, excepto en lo que se refiere a laprolong-acion 6 diente del ang-ulo sutural de los ^litros de las 9j que en los ejemplares de Badajoz es m6nos aparente, pudieudo m^s bien decirse que dichos 6rg-anos terniinan en punta ag-uda. Me hallo inclinado a creer, por lo tanto, que el mencionado cardcter es variable y no siem- pre se presenta tan senalado como lo indica la descripcion. Los ejemplares o^, como sucedc en otras especies de este g-6nero, tienen los elitros m&s larg-os que las $ y redondeados separadamente en la estremidad. (1) Vease para la Primera parte el tomo v. p;i<,'. 4,5, 188 ANALES DE HISTOKIA NATURAL. (36) Ya que me ocupo de esta especie dir6 que se encuentra no solamente en C6rdoba, de donde son los ejemplares descritos por el Sr. Kraatz, y en Badajoz, sino tambien en las ; sierras de Guadarrama y Gredos : lie visto una Q, de trasformacion reciente, recog-ida por el Sr. Martinez y Saez en Villarejo del Valle, que presenta los 61itros tal como el autor los describe; yo he hallado un ^y en el mes de Julio en el puerto de Navacerrada. Catops sericeus F. — Debajo de las piedras; dehesa de Dona Ma- ria; un ejemplar; Abril. Anisotbmidos. Colenis foveicollis n. sp, — lam. iv, fig. 1." OMonffo-ovaia, convexa, Jlavo-testacea, sat nitida, ociilis tati' turn nigris; antennarum articiilo septimo sexto octawque paiilu- lum ma j ore, prothorace transverso, longitudine sua plies dnplb latiore, antrorsimi aiigustato, latenl)us rotnndatis, marginatis, angulis omnidus oMusesiilrotundatis, supra Icevi, postice utrinque foveold lata, pariim profimdd, obsolete pnnctatd notato; elytris ol)lo7igo-ovatis , postice rotundatis, sxiMiliter puoictato-striatis, interstitiis confertlm snMiliter transversim strigosis, stria siitii- rali antice vix compicud, postice profunde impressd; mesosterno Iceviter carinato. of Femorihis piosticis infra prope apicem carinato-angulatis, ad medium dente crenulato-rotmidato. Long-itud, 2"'"',25; latitud, 1""",25. Oval oblong-a, bastante convexa, brillante, de color amarillo testaceo-ferrug-inoso, alg-o m&s oscuro en los 61itros ; las man- dibulas parduzcas en la extremidad; los ojos neg-ros. Cabeza anclia, transversa, poco convexa, muy fina y ap6nas percep- tiblemente punteada; epistoma separado de la frente por una linea curva fina y poco visible, limitada a cada lado por una lig*era impresion long-itudinal; mandibulas un poco salientes; antenas bastante larg-as, pasando, dirig-idas h&cia atr^s, de la (37) Uhagon.— cole6pteros de badajoz. i89 mitad de la longitud del prot6rax: primer artejo grueso, se- g'undo mds delg-ado y m^s corto, tercero lig-eramente mks, del- g-ado y vez y media m^s larg-o que el segundo, cuarto de la anchura del tercero pero una mitad cuando m^nos mks, corto que 6ste, quinto y sesto ig-uales al cuarto aunque alg-o m^s redondos en su forma, s^timo un poco m^s ancho que el sesto, octavo lig-eramente menor que el s^timo aunque m^s trans- verso que el quinto y sesto , los noveno , d^cimo y onceno mu- cho mayores, formando una maza prolong-ada, los dos prime- ros ig-uales en tamano y forma, el ultimo m^s estreclio, m^s largo y lig-eramente ag-udo en su estremidad. Ojos bastante g-randes y convexos. Prot6rax (Idm. iv, j^{/. la) transverse, bastante convexo, cerca de tres veces mds ancho que larg-o, tan fina 6 impercep- tiblemente punteado que parece liso a no ser en los lados y h&cia los 4ng-ulos posteriores; visiblemente mas estreclio en el borde anterior que en la base, escotado por delante, con los ^ng-ulos anteriores marg-inados, declives y bastante bien se- nalados aunque redondeados obtusamente asi como los poste- riores; base ancliamente redondeada y sin m4rgen. En los lados, y un poco mks all4 de la mitad de su longitud, cerca de los 4ng-ulos posteriores, se observa una fosita, 6 mks bien depresion bastante anclia, poco profunda, en sentido trans- versal que, mirada a cierta luz, parece casi lleg-ar al borde lateral y cuyo fondo presenta alg-unos puntos hundidos bas- tante visibles. Escudete triangular, liso. Elitros no muy convexos, declives desde la mitad de su lon- gitud h^cia la estremidad , de la anchura del prot6rax en la base, el doble m&s largos que 6ste, vez y media m&s largos que anchos, con los 4ngulos humerales redondeados y los la- dos redondeados tambien desde la base k la estremidad de una manera regular y seguida, ofreciendo cada uno ocho 6 nueve estrias punteadas, finas, irregulares y algo flexuosas, adem&s de la sutural que ap6nas es visible en su parte ante- rior, sefial&ndose lu6go cada vez mks segun se acerca k la estremidad y dirigi^ndose tambien cada vez mks hkcia, el borde sutural al cual llega k unirse ^ntes del &pice; interva- los cubiertos de arrugas6pequeflas estrias finas y transversas. Pi6s bastante robustos. ]«) AN ALES DF, HLSTORIA NATURAL. (38) Cuerpo por debajo del mismo color que por encima, fina- mente punteado, con pelitos cortos amarillentos. m^s abim- dantes en el abdomen. Mesosternon aquillado. En los of los muslos de las patas posteriores f/^*;?. iv, /f- ffiira 1^) son gruesos. comprimidos: su borde interno est^ aneliamente encorvado desde la base, y ^ntes, de lleg-ar a la estremidad . se adelg-aza de repente en forma de arista . moti- vando esta interrupcion un pequefio diente; por debajo de este borde y hacia el medio de la long-itud se observa otro diente obtuso, no muy g-rande, cu.ya estremidad est^ como recortada 6 tuberculosa, a semejanza del cuerno torAcico en el g-^nero Notoxns de la familia de los anticidos, Esta curiosa especie. que en la forma g'eneral. tiene mucha analog-ia con las del g-^nero Ilydnobivs . debe colocarse en el g-rupo II B creado por el 8r. Jacquelin Duval ( Crlaimres ento- onologiques. Cahier 1, p6g-. 32), y por lo tanto, al lado del Colenis dentipes Gyll. De 6ste se disting-ue facilmente por su tama- no muclio mayor, su forma m^s paralela, la fosita 6 depre- sion que el protorax presenta en sus lados, las estrlas puntea- das de los elitros mas visibles y en fin ])or la forma de los muslos posteriores en los cf . Solo poseo un ejemplar de estos que encontre en el mes de Abril en la dehesa de la Vina de los Matos, si bien recuerdo, sacudiendo sobre el parag-uas las jaras en flor. Cldiinbidos. C'lamhisonhmtus St. — Debajo de la broza, k orillas de los arro- yos; Abril, m^s frecuente en Mayo. Cybocephahs piilchellns'&v. — Debajo de la broza, k orillas de los arroyos; poco frecuente; Abril, Mayo. — ReiUcrn. n. sp. . Bretiter glohoso-oTatus, xnlde convexvs, onger, oiiiidns, ahita- ceus, parch snliiUssime mx persjncue simpliciter punctidatus, prothoracis margine later ali elytrormnque limljo postico temiissi- me testaceis, antennis pedidusque obscure piceis. Long, fix, 1°"°. cf Capite viridi, parimi nitido 9 ConcoJor. (:j9) Uhagon. — colkupteros dk badajoz. I9f Por lino de esos accidentes que suelen ocurrir no s61o k los que como yo tienen aim poca praetica en la preparacion nece- saria para estudiar couvenientemente inser-tos de tan peque- nas dimensiones, sine a los mas acostumbrados a tales traba- jos, perdi el a" de esta especie en los momentos en que me ocupaba de hacer detalladamente su desrripcion. Conservo, sin embarg-o. las notas que el Sr. D. Edmundo Reitter, de Pas- kau, a quien lo habia comunicado para su examen, me envio en su dia, y seg-un este autor, que se ha ocupado especial- mente del estudio de los Cylocephalus, los caracteres que la disting-uen de las especies proximas son como sig-ue: Proximo k los C. fesiivus y Hey dent: distinto del primero por su tamafio m4s reducido aim. por la reticulacion m4s evi- deute de sus tegumentos y por ser la cabeza en los c/ de color verde metalico poco brillante. El C. Heydeni ofrece en la ca- beza de los 3^' igual coloracion, pero su tnmano es mueho ma- yor y las antenas y los pies son negros. El ejemplar cf k que antes me refiero presentaba en el borde anterior del protorax. sobre cada una de sus sinuosidades detras de los ojos, una depresion 6 pequena fosita visible tan solo cuando se examinaba el seg-mento a cierta luz, y aunque el Sr. Reitter me asegura que en ninguna otra especie del g-^- nero lia encontrado esta particularidad . creo deber mencio- narla, teniendola. sin embarg"o, por caracter accidental liasta que su observacion en mayor ni'imero de ejemplares veng-a a demostrar la conveniencia de considerarla como caracter espe- cifico y distintivo. El Sr, Reitter di6 a esta especie el nombre de C. Uhagoni y pensaba describirlo, pero al saber que me ocupaba del pre- sente trabajo, me dejo g-iistoso el cuidado de hacerlo. S^ame permitida la variacion que he introducido sustituyendo su nombre al mio, y vea dicho autor en ello el testimonio de mi g-ratitud por la amabilidad con que me ha prestado su apoyo para la determinacion de mis especies dudosas de los clavi- cornios. Encontre dos ejemplares de este Cybocep/ialus, un q-' y una Q. en el mes de Abril, debajo de la broza, k orillas del arroyo de los Calaiieses, en la dehesa de la Liviana. 192 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (40) Coril6fidos. ArtAroUps odsciims &ah\b. — Debajo de la broza; Abril, Mayo; en las bonig-as secas; frecuente; Setiembre. Sericodems lateralis Gyll. — Debajo de la broza, en sitios alg-o Immedos; bastante frecuente; Mayo. Moronillns rnJlcolUs Duv. — A orillas de la ribera de Olivenza; rara: Abril. Tricopterigidos. HydroscapM gyrinoides Aub6. — A orillas de la ribera de Oli- venza, entre la arena hiimeda; frecuente; Mayo. Este curioso insecto ha sido estudiado y descrito de nuevo y detenidamente por el entom61og'o ing-l^s Sr. D. A. Matthews en un notable trabajo publicado en 1876, que lleva por titulo An essay on the geims Ilydroscapha. El autor demuestra sus afinidades con los tricopterig-idos entre los cuales debe colo- carse, pero en este trabajo asi como en otro m^s reciente (Synopsis des especes des TricJiopterygiens, L'Abeille, tome xvi, 1878) conserva 41a especie el nombre de ZT. CrotcM, con el cual lo describi6 el Sr, Sharp en 1874. Verdad es que para adquirir la seg-uridad de que ambas especies son una sola, seria necesario, como el Sr, Matthews indica, examinar los in- sectos que en la coleccion del Sr, Aub6 fig-uran con el nombre de Limneiins gyrinoides y compararlos detenidamente con su Ilydroscapha Crotchi, pero no deja de ser dato poderoso en fa- vor de la reunion el que el mismo Sr. Aub6 remitiera k sus corresponsales y amig-os Limneliiis gyrinoides que lu^g-o han resultado ser id^nticos k la Ilydroscapha. Con posterioridad k la carta que recibi del Sr. Kiesenwetter, de Dresde y que confirmaba mis apreciaciones sobre la iden- tidad de ambas especies, seg-un tuve la honra de comunicarlo k la Sociedad en sesion del 13 de Febrero de 1875, he remitido tambien ejemplares de la Ilydroscapha al Sr, D, Luis Pandell6, de Tarbes, quien me dice ser ig-uales k los LimneUxis gyrinoi- (41) Uhagon. — cole6pteros de badajoz. 193 des AuM, que tiene en su coleccion procedentes de Frejiis (Francia). Llamo la atencion sobre esta localidad, porque la descripcion del Sr. Aube (Catalogue des CoUo2)teres de France, par A. Grenier, 1863, p&g*. 127, supplement) se refiere k ejem- plares encontrados por el Sr. Raymond en Frejus. Dejo elcuidado de esclarecer definltivamente esta cuestion de sinonimia k los entom61og'os de Paris, en donde se conserva la coleccion del Sr. Aube, y creo prudente entre tanto conser- var k la Hydroscajiha el mismo nombre que k su Linmedius di6 el autor del Species des Hydrocantlmres. En cuanto k la suposicion de que la Ilydroscapha sea un insecto verdaderamente nadador, creo como el Sr. Matthews que la estructura de sus estremidades demuestra lo contrario, y las observaciones que he hecho, asi como el Sr. Perez Areas, sobre ejemplares de la H. gyrinoides Aub^, recog-idos en los charcos k orillas del Manzanares y conservados vivos en un vaso con ag-ua, confirman esta creencia. Estos ejemplares se movian en el liquido del mismo modo que pudiera hacerlo un Limnebins, recorriendo pausadamente las piedrecitas y arena que dispuse en el fondo al efecto y siempre ag'arrados k ellas, subiendo de vez en cuando k la superficie para proveersddel aire necesario a su respiracion y ag-itando sus patas ent6nces como si andasen. El abd6men permanecia inm6vil 6 se doblaba con lentitud, sin esfuerzo, k uno u otro lado, pero estos movi- mientos me parecieron distintos delos que un renacuajoprac- tica al nadar, cuando ag-ita de prisa y sin interrupcion su cola. No encuentro, pues. bien aplicado, al m^nos por lo que se refiere k esta especie, el calificativo de tad pole like que mi finado amig-o el Sr. Crotch puso k la especie californiense. Generalmente cuando las hidroscafas descendian de la su- perficie al fondo, y debo de paso advertir que durante los primeros dias parecian preferir k ^ste aqu611a, como si la de- masiada profundidad les molestase, inclinaban h&cia abajo el abd6men, pero a veces lo conservaban en su posicion natural, es decir, recto, 6 aquella inclinacion era poco notable. S6I0 un hecho he observado que pudiera tener alguna im- portancia. Segun el Sr. Mulsant (Histoire des Coleopt. de Fran- ce., Palpicornes, pdg-. 14), los hidrofilidos acu^ticos conservan el aire de que se proveen debajo del cuerpo; las hidroscafas lo tienen k lo largo del borde posterior truncado de los 61itros; ANALES DK HIST. NAT.— VIII. 13 191 ANALES DK HLSTORIA NATURAL. (4-2) alii al menos he visto en todos los ejemplares a que me refiero, la burbuja trasparente que indica su presencia. La necesidad de ausentarme me impidio ent6nces el con- tinual- mis observacione.s, pero del resultado que acabo de consig-nar de las que hice, pudiera deducirse que no tiene tanta importancia el org-anismo especial de locomocion que el Sr. Matthews les atribuye, si bien como mera conjetura. Ptenidmm evanescens Marsh. — Debajo de la broza: bastante frecuente; Mavo. Histeridos. Hister simiatus Illig'. — En las bofiig-as; no rauy frecuente; Abril. — Msextriatus F. — En las bohig-as secas; poco frecuente; Setiembre. — 12 striatus Schrk. — Debajo de la broza y en las boni- g-as; no es rara; Abril, Mayo. Carcinops corpiisculus Mars. — Entre la broza, debajo de las pie- dras y en las boiiig-as; frecuente, Abril, Mayo. Eretmotes Ihericus Bris. — Debajo de la broza, k orillas del arroyo de los Calaneses; un ejemplar: Abril. Tnbahis scapMdiformis IWig . — Debajo de un tronco de 4rbol caido; un ejemplar; Abril. Sapri7mis semipunctatus F. — En los animales muertos y en des- composicion; frecuente; Abril, Mayo. ^((p/ nii/s .mbnitidus 'Slnrs. — Debajo de las piedras y en el es- tiercol; poco frecuente; Abril. — conjungens Payk. — Debajo de la broza; rara; Abril. Acritus minutus Herbst.— Debajo de la broza y otros detritus; poco frecuente; Abril; en las bonig-as secas: frecuente; Setiembre. Faldcridos. PhaUcms corrusms Payk.— Sobre diversas flores; bastante fre- cuente; Abril, Mayo. Tolyphus groMulatus Germ.— Sobre las jaras en flor; rara, Abril. 43) Uhagon.— cole6pteros de badajoz. ite" OlibrnsMcoIorY. — Sobrediversasflores: miiy freciiente; Abril, Mayo. — Uqiiidus Er. — Sobre diversas flores: muy frecuente; Abril. Mayo. Los ejemplares varian bastaute en cuanto al tamano. — afjims^i. — Sobre diversas plantas; frecuente; Abril, Mayo. — pygniceus St. — Como el anterior; poco frecuente; Abril, Mayo. — anthemidis Ferris. — Alrededores de Elvas; poco fre- cuente; Abril. — geminus Illig*. — Sobre diferentes plantas, sobre todo en sitios alg-o humedos: poco frecuente; Mayo. Nitidiilidos. Cercus rnJHabrisl^^iv. — A oriUas de la ribera de Olivenza, so- bre las plantas; rara en Abril, frecuente en Mayo, con sus variedades C. jnnci Steph. y C.jMlHdus Heer. Brac/iypieriis gravidas Illig"., var. cinerens Heer. — Sobre las ja- rasy otros arbustos; bastante frecuente: Abril, Mayo. — pubescens Er.— Sobre diversas plantas; no muy frecuente; Mayo. CarpopJdlus mutUafus Er. — Sobre las flores; rara ; Abril. Nitidiihijlexnosa F. — En los animales muertos y en descom- posicion ; no es rara ; Mayo. Pria palUdulo. Er. — Alrededores de Elvas; Abril; un solo ejem- plar que, como los que menciona el Sr. Ro- senliauer fZ'i(? TMere Andahmens , p6g-. 96), tiene los elitros de color negruzco en la re- g-ion escutelar. Meligethes miens Y. — Sobre diversas flores; frecuente; Abril. Mayo. — suhnigosiis Gyll. — Dehesa de la Liviana; un solo ejemplar; Mayo. Gr enieri Briii. — Dehesa de la Liviana; un solo ejem- plar; Abril. 196 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (44) MeUgethes Mdens ^vi&. — Dehesa de Malpica de Espaiia; rara; Abril. — picipes St. — Sobre diversas plantas; frecuente; Abril, Mayo. — mcBstiis Er, — Cercanias de Badajoz y de Elvas, con su variedad M. nigerrimus Rosenh; rara; Abril. — elongatiis Rosenli. — Sobre las jaras, las cruciferas y otras plantas; frecuente; Abril, Mayo. — rotimdicollis Bvis. — Sobre diversas flores, principal- mente sobre las cruciferas; frecuente; Abril, Mayo. — Miirinus Er. — Sobre diversas flores; no muy frecuente; Abril, Mayo. Posco un ejemplar en el que la denticulacion de los tibias anteriores es m&s reg-ular, como en la variedad M. p)Jamuscnl.us Heer, pero sus antenas tienen el primer artejo oscuro, al ig-ual de los M. murinns normales. — luguh'is St. — Sobre las flores; bastante frecuente; Abril. — ErichsoniBv'i?,. — Cercanias de Elvas, dehesas de Oli- venza; rara; Abril, Mayo. — Mdentattis Bvis. — Sobre las cruciferas; un solo ejem- plar o^; Mayo. — exilis St. — Sobre diversas plantas; frecuente; Abril, Mayo. — ftiscns 01. — Sobre las flores, principalmente sobre las jaras; Abril, menos frecuente en Mayo. Xenostrongglus Mrsiitiis Fairm. — Cercanias de Elvas, sobre las cruciferas; un ejemplar: Abril. Colididos. AgJemis brunneus Gyll. — Debajo de la broza, en sitios hume- dos; rara; Abril. Cuctiyidos. Silmnus frumentarms F.— Sobre diversas plantas y tambien en el interior de las casas; poco frecuente; Abril. (45) Uhagon.— COLEOPTEROS DE BADAJOZ. 197 ^ijrap/iilm talpa Kraatz. — Dehesas de Olivenza,. con la mang-a; poco frecuente; Abril. Criptof^gidos. Cryptophagus pilosus Gyll. — Sobre las flores; rara; Mayo. — saginatus St. — Dehesas de Olivenza; rara; Mayo, — scanicus L. — Sobre las flores ; bastante frecuente; Abril. — afjlnis St. — Sobre diversas flores; frecuente; Mayo. — Mrtiilus Kraatz. — Con la manga, sobre las plan- tas; bastante frecuente; Abril. — cellaris Scop. — Cercanias de Elvas; poco fre- cuente; Abril. — distingnendus St. — Cercanias de Badajoz ; un ejemplar; Abril. — villosus Heer. — Debajo de la yerba cortada y seca; frecuente; Abril, Mayo. Hypocoprus Jathridioides Mots. — En las boiiigas secas; rara; Setiembre. Atomaria giotta Stepli. xar. — Debajo de la yerba cortada y en- tre la broza; bastante frecuente; Abril, Mayo. E piste mils globulus Vn.^'\i. — Debajo de la broza, ribera de Oli- venza; bastante frecuente; Mayo. — exiguus Er. — Como la especie anterior; poco fre- cuente; Mayo. Latrididos. Colovocera formiceticola Rosenh. — Debajo de las piedras, en los hormig-ueros ; frecuente; Abril; m6nos frecuente en Mayo. Merophysia formicaria Mots. — En las mismas condiciones, frecuente; Abril. . . — carinnlatcb Rosenh. — Con la especie anterior, pero menos frecuente; Abril. Holoparamecus 7iiger kM\)^. — A orillas de los arroyos, debajo de la broza; poco frecuente; Abril. Lathridius iransversus 01. — Debajo de la broza y de las hojas 198 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (46) secas, tambien sobre las flores; frecuente; Abril. — minuttis L. — Cercanias de Badajoz, con la mang-a; frecuente; Abril. Corticaria piibescens Illig-.— Alrededore.s de Badajoz; poco fre- cuente; Abril. — serrata Payk. — Entre la yerba amontonada y seca; poco frecuente; Abril. — transversalis Gyll. — Debajo de los montones de yerba cortada; poco frecuente; Abril, Mayo. — crocata Manh. — Entre la yerba cortada y seca; poco frecuente; Mayo. — (riiiLcatella Manh. — Con la especie anterior: poco frecuente; Mayo. — meridionaUs Reitter. — En las niismas circunstan- cias; poco frecuente; Abril, Mayo. Monotoma plcipes Herbst. — Entre la yerba cortada y otros de- tritus; no es rara; Abril, Mayo. — h'evicollis kvi\>^. — En las bofiig-as secas; rara; Se- tiembre. — subqiiadrifoveolata Waltl. — En las bofiig-as seca.^; rara; Setiembre. Esta especie no liabia sido encontrada liasta aliora sino en Ing-laterra y en Alemania, seg"un me escribe el Sr. Reitter. Myrmecoxenus picinus Aube. — Debajo de la broza; rara; Abril; en las bonig-as secas; bastante frecuente; Se- tiembre. En los ejemplares que poseo la pun- tuacion varia bastante , habiendo alg-unos que en nada se disting-uen de los que procedentes de C6rceg"a teng-o en mi coleccion y otros en los cuales los puntos son menores y mas espesos. En las mismas condiciones encontre tambien hasta treinta ejemplares de un Myrmecoxenus alg-o mas pequeno que el M. picinus Aube , de color amarillo ferrug-inoso con una man- cha triang-ular parduzca en la reg-ion escutelar de los elitros. Estos ejemplares, que he comunicado al Sr. Reitter, me han sido devueltos por dicho autor como especie nueva (M. scntel- {4*7) Uhagon. — cole(3pteros de badajoz. inn latus Reit.) y debo confesar que fiii al principio de su opi- nion, preparandome k describirlos, pero despues de estudiar- los una y otra vez y de compararlos con mis M. picinus Aube. de la misma procedencia , me inclino k considerarlos tan s61o come una variedad curiosa de la meneionada especie. Per mas que el taraano es alg-o menor, observe variaciones no s61o en este caracter, sino tambien en la puntuacion , unas veces mas fuerte, menos espesa, otras m^s d^bil y m^s apre- tada. La mancha escutelar se presenta en alg-unos muy acen- tuada y en otros es menos sensible en medio del color g-ene- ral. Poseo ejemplares en los que tanto el prot6rax como los elitros tienen un tinte mds oscuro, acercandose asi al M. pici- mis Aube. Por otra parte, suelen verse ejemplares de ^sta con los elitros mas claros hacia la estremidad , resultando por lo tanto m&s oscuros en la base, si bien conservan alg-o mas os- cura tambien la region apical proxima al borde esterno. carac- ter este ultimo que observo en algunos de mis M. scutellatus Reitter. En cuanto k la forma g-eneral y a la de los org-anos y seg- mentos del cuerpo, no encuentro cardcter alg-uno importante que pueda disting-uir estos ejemplares de los M. picinus Aub6 normales, salvo el que sus proporciones son alg-o m4s redu- cidas. Micetofdgidos. Typhea fumata L. — Debajo de la broza; rara; Abril. Torictidos. Thorictus g alliens Peyr. — Debajo de las piedras; a veces s61o, otras en compania del Tetrartiorixim cmspi- tvm L.: ])oco frecuente: Abril, Mayo. Derm6stidos. T)emiestes Frischi Kug-.— Debajo de los animates muertos y en descomposicion; frecuente; Mayo. — mustelinus Er. — Entre sustancias animales en des- composicion; rara: Abril. 200 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (48) Dermestes sardoits Kiist. — Como la especie anterior, tambieri debajo de las piedras; poco frecuente; Mayo. A ttagenus megatoma F. — Sobre las flores; poco frecuente; Mayo. — trifasciaiits F. — Sobre diversas flores; frecuente; Mayo. Anthrenus pmipinellm F. — Sobre las flores; frecuente; Mayo. El Anthrenus Isadellimis Kiist., que el Sr. Mul- sant y otros autores consideran como una variedad de esta especie , se encuentra tam- bien al mismo tiempo que los ejemplares nor- males y sobre las mismas plantas, pero con m^nos abundancia. — verhasci L. — Sobre las flores; poco frecuente; Abril. — fnnestus Muls. — En ig'uales circunstancias; frecuente; Abril, Mayo. — molitor Aub6. — Lo mismo que el anterior; raro; Mayo. Birridos. Pelochares emarginatm Muls. — A orillas de los arroyos; fre- cuente; Abril, Mayo. Limnichm aurosericeus Duv.— Con la especie anterior; rara; Mayo. Georisidos. Georyssus creimlatiis Rossi. — A orillas de los arroyos; no'miiy frecuente; Abril. — costatus Cast. — En las mismas condiciones; bastante frecuente; Mayo, Junio. PArnidos. Parnus luridus Er. — En las charcas y arroyos, entre las yer- bas; bastante frecuente; Abril, Mayo. He encontrado tambien, aunque en corto niimerd, ejerii- plares de un Parmcs k los que parece convenir la descripcion del P. striatellus Fairm. , especie que el Sr. Mulsant refiere como variedad al P. prolifericornis Y., mi^ntras que el seuor (49) Uhagon. — cole6pteros de badajoz. 201 Brisout de Barneville (Ann. Soc. ent. de France, 1873, Bull, pd- g-ina cviii) la considera perfectamente distinta. El Sr. Kie- senwetter, k quieu los he remitido para sii examen , me dice que pertenecen unos y otros al P. Inridus Er. y opina que este y el P. striateUus Fairm. son id^nticos. Careciendo de tipos para el estudio detenido que esta cuestion requiere, me limito a anadir que he separado y examinado al microscopio las an- tenas de alg-unos de los ejemplares de Badajoz , observando que la maza se lialla en 6stos formada de siete artejos. Limnms rivwlaris Rosenh.— En los arroyos, entre las yerbas; poco frecuente; Abril. No he encontrado diferencia alg'una nota- ble entre mis ejemplares y los que posee el Sr. Perez Areas, remitidos por el autor mismo. Heteroc6ridos. Heterocerus arragoniciis Kiesw. — A orillas de las charcas y arroyos, entre el barro; bastante frecuente; Abril, Mayo. — senescens Kiesw. — En las mismas condiciones; poco frecuente; Abril, Mayo. — curtm Rosenh. — A orillas de las charcas y arro- yos; poco frecuente; Abril, Mayo. Esta especie es alg-o variable no s61o en el tamaiio sino tambien en la coloracion. Poseo ejemplares de color pardo oscuro con los lados del prot6rax amarillentos asi como una linea media a lo larg-o de este seg-mento. A ella refiero tambien alg-unos ejemplares que he encontrado en Madrid en el monte del Pardo, k orillas del Manzanares, en una ex- cursion realizada en compania de los senores Perez Areas y Martinez. 202 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (50) Escarab^idos. A teuchm sacer L. — En la proximidad de los depositos de estier- col, en las bonig-as: muy frecuente; Abril. Mayo. — laticollis L. — En las bonig-as; menos frecuente; Abril. Gymnoplewus Mojjsns Pall.— En las bonig-as; frecuente; Abril. Mayo. — Sturmi ]VP. Leay. — En las mismas circunstan- cias; frecuente; Abril, Mayo, •r- Jlagellatus F. — En ig-uales condiciones; poco frecuente; Abril, Mayo. Onitis OVmeri l\\\g.~Y.\\ las bofiig-as ; bastante frecuente; Abril, Mayo. — Ion 01. — Conio la especie anterior y con ig-ual fre- cuencia. Onthophaguis Amyntas 01. — En las bonig-as; bastante frecuente; Abril, Mayo. — taurus L. — En las mismas condiciones; frecuente. — caeca L. — Como la anterior, bastante frecuente, — fiLTcatus F. — En las bonig-as; muy frecuente; Abril, Mayo, Junio. — Schreberi L. — En las bonig-as; m^nos frecuente; Abril, Mayo. Apliodms scyhalarius Illig". — En el estiercol y en las bonig-as; bastante frecuente; Abril, Mayo. — granarms L. — Como la especie anterior; frecuente; Abril, Mayo. — lugens Creutz. — En las bonig-as; frecuente en Abril y sobre todo en Mayo. — himacvAatus F.— Poco frecuente; s61o he encontrado ejemplares que pertenecen k la variedad com- pletamente neg-ra. [A . niger St.) — Imeolatus Illig-. — Principalmente en las bonig-as de ganado caballar; frecuente; Abril. — quadriguttatus Herbst. — Bastante frecuente; Abril. — merdariiis F. — Como la especie anterior y con ig-ual frecuencia; Abril. — castaneus Illig-.— Muy rara en Abril y Mayo ; la he en- 51) Uhagon. — coleopteros de badajoz. ad8 contrado en Setiembre con muchlsima abuu- dancia. — punctato-sulcatiis St. — En las bonig-as; poco frecuente; Abril. — luridus F. — Como la anterior; poco frecuente; Abril. • Mayo. — testudinarim F. — Poco frecuente; Abril. Mayo, Se- tiembre. Rkyssemfs Godarti Muls. — A orillas de los arroyos, debajo de la broza; rara; Abril, Mayo. Psammodius cmsus Panz. — Debajo de la broza, de las piedras, en las boiiig-as; frecuente; Abril, Mayo. Geotrupes Hoffmanseggi Fairm. — Un solo ejemplar cT, encon- trado debajo de una piedra; Abril. — Uempennis Muls. — Poseo tan solo un ejemplar Q que encontre muerto y en mal estado de conser- vacion, al que conviene bastante la descrip- cion del Sr. Mulsant. — hexigatns F. — En las bonig-as; rara; Abril. — hypocrita lUig". — En las bonig-as: no muy frecuente: Abril. Ttox Fabricii Reich. — Materias veg-etales en descomposicion y en el esti^rcol; poco frecuente; Abril. Hymenoplia distincta , n. sp. — Lam. iv, fig. 2.% 2a perfil del cuerpo. Brei'is, ohlonga, convexa, riifo-testacea; sat for titer confer tim imnctata ; pilis brevissimis fulvescentibus parce obtecta; clypeo in medio longitiidinaliter elevato. refiexo, mitice sat for titer sub- triangulariter exciso, sv. turd fron tali elevatd, ralde distincta; prothorace convexo, transverso, longitudine sua dxiplo latiore, marginato, anguUs anticis acntis, deflexis, lateribus curvatis, angiitis posticis rotundatis , basi tate emarginatd ; scutelto lato, triangulari, parciiis j^wnctato; etytris fortiterconvexis, subinfla- tis, sat fortiter miniis confertim quam prothorace punctatis, lateritms curvatis , postice truncatis cum angulis suturalibus sin- gnlariter rotundatis; pygidio confertim subrugose punctato. cf Tarsorum anticorum unguiculd externa intiis fortiter ha- matd, ad basim lamellam SKbtriangnlarem formante. 204 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (52) 9 FornuL latiore; tarsonvm anticorum ungiiicuUs ceqiialibm. Longitud, 4°"",50 a S""-; latitud, 2°"",50 a 3""". Oblong-a, convexa, como hinchada; de color rojizo amari- llento, bastante brillante. con el borde de los seg-meutos , las articulaciones. los bordes y dieutes de las tibias anteriores y las fositas laterales del prot6rax mas oscuros y los ojos negros; cubierta de puntos hundidos, bastante espesos, de cada uno de los cuales nace una cerdita muy pequena, inclinada, bri- llante, amarillenta. Cabeza transversa, medianameute convexa. fuertemente punteada en la frente y en el epistoma , debajo de la sutura frontal casi sin puntos y como rug-osa en la parte anterior de 6ste que ofrece k cada lado una depresion 6 fosita bastante profunda, oblicua de fuera k adentro y cuyos bordes son le- vantados y salientes, presentando el anterior una escotadura profunda y triangular si se le examina por delante, menos pro- funda y mas arqueada si se le mira por la parte superior. Desde la parte anterior deprimida del epistoma hasta el borde pos- terior de la cabeza corre , a lo largo del medio, una linea ele- vada visible, sobre todo liacia el occipucio, 6 interrumpida por la sutura frontal que es saliente y muy marcada. Antenas con el primer artejo bastante grande , gradualmente mas grueso hacia la estremidad, el segundo mucho menor, casi oblon^o... (faltan los demas artejos)... Ojos medianameute grandes y con- vexos. Prot6rax convexo, doble mas audio que largo; cubierto de puntos hundidos tan grandes 6 quiza algo mayores que los de la frente, seiialado con una fosita bastante ancha y poco profunda k cada lado del disco, cerca del borde lateral , liacia el tercio de su longitud; profundamente escotado por delante en arco de circulo; sus bordes laterales, oblicuos 6 casi rectos en su primer tercio, para formar los ^ngulos anteriores que son declives y agudos, se ensanchan y redondean lu6go hasta la base, por lo cual los angulos posteriores resultan completa- mente redondeados; los bordes laterales y el anterior son fina- mente marginados, asi como la base, que ofrece en su parte media una escotadura ancha y arqueada. Escudete ancho, triangular, obtuso en la estremidad, pun- teado en los lados, liso en el medio y provisto en la base de (53) Uhagon.— cole6pteeos de badajoz. ,206 alg-unas pestafias bastante larg-as, convergentes, de color bianco amarillento. Elitros muy convexos , como hinchados, dos veccs y media mds largos que el proturax, notablemente mks aiichos que 6ste, vez y media proximamente m^s largos que anclios; cu- biertos de puntos hundidos menos profundos segun se acercan k la estremidad y un poco m^s claros que los del prot6rax, que, mirados ^i cierta luz, parecen en algunos sitios unidos por ligerisimas arrugas transversas, con vestigios cast in- apreciables de dos 6 tres elevaciones 6 costillas longitudinales pr6ximas k la sutura, muy ligeramente deprimidos h lo largo de ^sta. Los humeros son muy poco salientes, casi redondos, y los lados, algo oblicuos al principio, van ensanchando en curva regular hasta la mitad de la longitud y estrechando despues en la misma forma hasta la estremidad que aparece como truncada con los 6ngulos esternos redondeados ancha- mente y los suturales redondeados tambien cada cual en el ipice y por lo tanto separados. Pigidio muy visible, con puntos hundidos numerosos, mds espesos que los de los Elitros. Cuerpo por debajo del mismo color, peloso sobre todo en los pi6s yen los segmentos tor^cicos. Pies robustos, aunque lar- gos; espina terminal interna de las tibias posteriores compri- mida y paralela, obtusa en el ^pice, la esterna aguda. El (f se distingue por tener el cuerpo proporcionalmente mis estrecho y la una esterna de los tarsos anteriores ( Mm. iv, ^(/. 2/j.) larga , puntiaguda y fuertemente encorvada como un anzuelo, con una dilatacion en la base en forma de h\mina transversa, mas estrecha y redondeada esteriormente y por lo tanto algo triangular. Mirada por encima y con gran aumento, sus hordes libres parecen engruesados en toda su estension k modo de rodete. La 9 es relativamcnte mis ancha, algo mayor y tiene las ufias de los tarsos anteriores iguales entre si y de la misma forma que las de las cuatro patas posteriores. Esta especie es indudablemente la mis curiosa del g^nero y aunque los ejemplares que he recogido eran todos muertos y defectuosos , puesto que ninguno posee las antenas , tengo un of bastante bien conservado por lo demis y varias hembras mis 6 m6nos completas con cuyos elementos me he atrevido 206 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (54) k redactar esta descripcion. Su aspecto es tan notable y se se- para tanto del que las otras himenoplias presentan , que ocur- ren dudas a primera Aista para referiria k este g-enero; pero la estructura de las ufias de los tarsos provistas de una membra- na inferiormente y otros caract6res de importancia, me incli- nan a creer que no debe colocarse en otro, pudiendo, sin em- barg-o , formarse con ella un g*rupo aparte basado en la forma estraordinaria del prot6rax y de los 61itros. Los caracteres que acabo de indicar hacen, k mi juicio, in- util toda comparacion con las denies especies ya conocidas. Encontr^ varios ejemplares muertosy en mal estado de con- servacion en Mayo, en los nidos de una especie de arana, de- bajo de las piedras, en las colinas de Malpica de Portug-al. In- dudablemente Servian al ar^cnido k que me refiero de principal alimentacion, pues descubri en varios nidos numerosisimos restos de este lamelicornio, cuya 6poca de aparicion debe ser, sin duda, mas temprana. Serica mniata Gyl. — Sobre diversas plantas; poco frecuente; Abril. Mayo. Chasmatoptenis xillosuhis l\\\g. — Sobre las jaras en flor; no muy frecuente; Mayo, RJmotrogiis Nada puedo decir aun con certeza sobre las es- pecies de este g^nero que se encuentran en los alrededores de Badajoz. He recog-ido alg-u- nos restos que me inducen {"i creer en la exis- tencia de dos especies: el R. marginijjes? Muls. y otra de la que tan s61o poseo un 61itro y me parece distinta. AnisopHa armcola 01. — Sobre diversas plantas; poco frecuente: Abril. — fioricola F. — En las mismas condiciones: frecuente: Mayo. Phyllognathm Silemis F.— En los montones de esti^rcol y sus cercanias; poco frecuente; Mayo. Cetonia fOxythyrea) squalida L. — Sobre las g-ramineas, la jara y otras plantas; frecuente; Abril, Mayo. — — sticticaL. — En las mismas circunstancias; bastante frecuente; Abril, Mayo. — Morio F. — Sobre las jaras; no muy frecuente; Abril. 55) Uhagon. — coleoptekos de badajoz. -ioi Cetonia aurnfa L. — Con la especie anterior: poco frecuente; Abril. Bupr6stidos. Antkaxia cichorrl 01. — Sobre diversas flores; rara; Mayo. — millefoln F. — En ig-uales condiciones; frecuente; Abril, Mayo. — cyanescens Cast. — Sobre las cruciferas; rara; Abril. AcmcEodera adspersula Illig*. — Sobre las yerbas; no muy fre- cuente; Mayo. — discoidea F. — Sobre diversas plautas; bastante fre- cuente; Mayo. En los ejemplares que he encontrado los 61itros presentan tan solo dos 6 tres manchas amarillas poco visibles. Poseo uno en el que estos 6rg'anos son de color uniforrae , pu- diendo por lo tanto referlrsele a la variedad A. aUosetosa Rosenh. — parvnla F. — Sobre diversas plantas; poco frecuente; Mayo. — lanuginosa Gyll. — En las mismas condiciones; poco frecuente, Mayo. Trachys pygmaa F.— Sobre las cruciferas y otras plantas; fre- cuente; Abril, Mayo. — pumila Illig". — Como la especie anterior: poco fre- cuente; Mayo. — Pandellei Fairm. — En sitios frescos y humedos; a ori- llas de los arroyos, sobre las plantas: poco frecuente; Abril, ]Mayo. Aphanisi'icus emargiiiatus F. — A orillas de los arroyos, sobre las yerbas y los juncos; frecuente; Mayo. — pygni(^us\Aic. — A orillas de los arroyos, al pi6 de las plantas y arbustos, debajo de la broza; bastante frecuente: Abril. Trdscidos. Throscus obtusus Cnvi.— '&ohvQ diversas plantas; bastante fre- cuente; Abril, Mayo. 208 AN ALES DE HISTOHIA NATURAL. (56) Elat6ridos. Drasierms Mmaculatus Rossi. — A orillas de las charcas y arro- yos, entre la arena y las piedras, sobre las plantas; frecuente; Abril. Mayo. Cryptoliypnns curtus Germ. — A orillas de los arroyos; no muy frecuente; Mayo. — tetragfa'phus Germ. — En las mismas condiciones, al pie de las plantas; bastante rara; Abril. — (.xiUs Cand. — Ribera de Olivenza , entre la arena, no muy frecuente; Mayo. Todos rjiis ejemplares carecen de la man- cha humeral y poseen tan s61o la de la estre- midad del 61itro. La descripcion del Sr. Can- d^ze les conviene, al parecer, pues los t\ng-ulos posteriores del prot6rax est^n desprovistos de cresta; dicho autor, sin embarg-o, les senala ap6nas 2°"" de long-itud, y en mis ejemplares, ^un los m^s pequenos, pasan alg-o de esta medida, liabiendo alg-unos que tiencn muy cerca de 3""". Cardiophofus hijynnctatus 01.— Sobre diversas plantas; rara; Mayo. — Graellsi Cand. — Sobre las plantas; bastante fre- cuente; Mayo. Agrioies sordidus Illig". — Debajo de la broza y de las piedras, a orillas de los an*oyos; tambien sobre las plan- tas; frecuente; Abril, Mayo. Silesis nUilipennis Illig". — Debajo de la broza y sobre las plan- tas; bastante frecuente: Abril, Mayo. Cif6nidos. HeJodes marginata F. — A orillas de los arroyos, ribera de Varg-e, sobre diversos arbustos; frecuente; Abril. (5^) Uhagoh. — tOLE6PTEROS de jbadajoz. ^9 Telef6ridos. Telephorus pulicarius F. — Sobre las plantas: frecuente; Abril, Mayo. — coronatus GylL— Dehesas de Olivenza; poco fre- cuente; Abril. — Pa2(Ii}wiK[eii\\\ — Un ejemplar recog'ido en las dehe- sas de Olivenza y alg-nnos otros en la Ribera de Botoa; sobre los espinos en flor: Abril. — oralis Germ. — En sitios humedos: bastaute fre- cuente: Abril. Rliagonycha quadricoUis Kiesw. — Sobre diversas plantas. y con la especie sig'uiente: frecuente; Abril. — querceii Kiesw.— Sobre las jaras, al pie de las en- cinas: frecuente: Abril. Maltinidos. MaltMnns seriepmictatus Kiesw. — Alrededores de Elvas; poco frecuente; Abril. — filicornis Kiesw. — La Liviana; rara; Mayo. Malthodes validicornis Suffr. — Sobre las retamas y otros arbus- tos en flor; muy frecuente; Abril. — forcipifer Kiesw. — Con la especie anterior; bastante frecuente; Abril. Maldiquidos. MalacJims Oberthurii, n. sp.— lam. iv, fig. 3^. Elongato-ohlongus , (pneo-riridis re! casruleics, sniniiidvs, gri- seo-piihescens , nigro-jnloselJi's ; cajnte antice usque ad oculos, an- tenna rum articuMs 2J}"i}}iis infra iarsisque aniicis Jlaxo-testaceis; prothoracis margine lalcrali eJytrornmque ajnce Jlaxo-rufis. cf antennis Jongiorihus, stihserratis , ariiculo quinto quarto longiore, aldominis segmcntn ultimo Jongitudinaliter inciso. 9 antennis hreviorihus , minus suhserratis, articulo quinto quarto fere ireviore, aMomims segmento ^dtimo integro. Longitud, 3"*", 25 — a-"", 50. Latitud, 1"",25 — 1"-,50. ANALES DK HIST. NAT.— VIII. U 210 ANALES 'DE HISTORIA NATURAL. (58) Oblong-0, prolong-ado , bastante paralelo; alg'O brillante, IM'incipalmente en la cabezay el protorax; cubierto de una ve- llosidad g-ris bastante abundante, corta ^. inclinada . y provisto adem^s de pelos neg*ros, rig-idos. mas numerosos en los elitros sobre todo en la parte declive y posterior. Cabeza testaceo-ama- rillenta en su parte anterior, lleg-ando este color lateralmente hasta los ojos, rodeando despues la insercion de las antenas y tiilendo tambien el borde anterior de la frente; el labro. la piinta de las mandibulas y los palpos son negro-parduzcos, pero los artejos de estos en su estremidad son testaceo-ama- rillentos, asi como los tres 6 cuatro primeros artejos de las antenas en su parte inferior, el borde posterior de los seg-men- tos del abdomen, el apice de las tibias, y., en mayor 6 menor estension, los cuatro tarsos anteriores, sobre todo los del pri- mer par de patas. Los bordes laterales del prot6rax son ama- rillo-rojizos, y esta faja se estiende mas hacia el borde ante- vloY que en los lados de la base, estrech&ndose notablemente a la altura del medio del seg-mento. Los ^litros tienen en su estremidad una manclia casi triang-ular del mismo color rojo- amarillento. Cabeza alg'o transversa, lig-eramente mas estreclia que el protorax, bastante estrechada anteriormente, con el labro transverse y lig-eramente punteado, el epistoma transverso- trapezoidal , casiliso, ^mbos provistos, asi como los lados y ])arte inferior de la boca, de pelos bastante numerosos, delg-a- dos y amarillentos; lig-era y casi rug-osamente punteada desde la frente, que se presenta alg-o hundida, con una fosita bas- tante profunda y puntiforme en el centro y una depresion lon- g'itudinal ix cada lado entre las antenas , con el espacio inter- medio lig-eramente convexo. Antenas medianamente robustas, alg-o laks delg-adas gradualmente h^cia la estremidad, muy lig-eramente pubescentes, muy finay subrug-osamente puntea- das. Ojos bastante salientes. Protorax cuadrado, un poco mas anclio que larg-o, lig-era- mente estrechado hacia la base, un poco m^s estreclio en esta que los 61itros, muy finay alg-o rug-osamente punteado, con el disco casi liso, lig-eramente redondeado en sus bordes laterales y bastante ancha y fuertemente en todos sus ang-ulos, redon- deado tambien anchamente en el borde anterior que se pro- long-a en su parte media sobre el nivel de la cabeza, casi recto, (59) Uhagon. — cole6ptekos de badajoz. 211 lig-eramente levantado y marg-inado en la base ; convexo en la parte media long-itudinal del disco y declive h^cia los lados, con una lig-era depresion lidcia los i\ng'ulos anteriores y otra m^s fiierte, mayor y oblicua lidcia los posteriores, por lo cual resultan 6stos levantados en bastante estension. Escudete cuadrado, transverso, bastante g-rande: poco pun- teado. Elitros oblong'os, prolongados, bastante paralelos; un poco m^s anclios que el prot6rax en la base; tres veces y media m^s larg'osque anchos; confusay finamentepunteados. de aspecto alg-o rug'oso; poco convexos, m^s 6 menos deprimidos en la reg-ion sutural y declives lateralmente y mks hdcia la estremi- dad; humeros alg-o salientes pero redondeados; lados casi pa- ralelos liasta la mitad pr6ximamente de su long-itud, g-radual- mente ensancliados despues en el ultimo tercio y estrechados por fin esteriormente en linea mas 6 m6nos curva li^icia la estremidad que aparece triang-ular y como pleg'ada lig-era- mente, sobre todo en el cf, por efecto del corte oblicuo de la liltima parte del borde sutural, resultando asi ambos elitros diverg-entes en el apice. Pies largos y delg-ados, lig-eramente pubescentes, muy fina y subrug-osamente punteados ; tibias posteriores lig-eramente encorvadas h^cia dentro en su ultimo tercio ; tarsos con los dos primeros artejos casi ig-uales, el tercero y el cuarto g-radual- mente m^s cortos, el ultimo prolong-ado y ensanchado g-ra- dualmente h&cia la estremidad. Cuerpo por debajo bastante brillante, lig-eramente pubes- cente y finamente punteado. En los (f las antenas flam. \s,fig. 3 a), son mi\s g-ruesas, un poco rads larg-as que la mitad del cuerpo, con el primer artejo obc6nico, el segundo una mitad mis corto, lig-eramente pro- longado y redondeado inferiormente Mcia la estremidad, el tercero tan larg-o 6 apenas mas corto que el primero, m^s larg-o que anclio, evidentemente prolong-ado en su estremidad inferior en forma de diente de sierra, el cuarto casi ig-ual al tercero, el quinto alg-o m^s larg-o que el cuarto y tambien que el sesto, lig-eramente m6nos ancho en la estremidad que cual- quiera de estos, los siguientes hasta el d^cimo inclusive, mis largos seg-un se acercan k la estremidad y prolongados infe- riormente en la misma forma, el ultimo prolong-ado, subfusi- 512 ANaLES DE HISTORIA natural. (GO) forme, apenas m^s corto que el peni'iltimo, acuminado en el 4pice. Ultimo seg"mento del abdomen , con una liendidura long-itu- dinal desde el c^pice hasta cerca de la base. En las 9 las antenas (lam. iv, fig. 3b ), son m4s delg-adas y s61o tienen la mitad de la long-itud del ouerpo , el primer artejo es m6nos robusto que en el (/, el .seg'undo es casi obc6nico y se halla apenas prolong-ado inferiormente. el quinto es ap6nas mas corto que el cuarto, la prolong-acion de los artejos es muy poco notable, resultando por ello mucho m^s paralelos; el ul- timo artejo es lig-eramente mas larg-o. Ultimo seg-mento del abdomen integ-ro. Esta especie es proxima al M. sardoiis Er., del cual se dis- ting-ue facilmente por su tamano mucho menor, por la mayor estension que en la parte anterior de la cabeza ocupa el color amarillo , cuando en el M. sardous Er. la parte de delante de los ojos y la insercion de las antenas son metAlicas, y principal- mente por la forma distinta de las antenas en los q^, siendo en el M. sardous Er. el primer artejo g-rueso y cuadrang'ular, y el cuarto, quinto y sesto prolong-ados y fuertemente escotados inferiormente , mi^ntras que en el M. Oherthurii el primero es mucho menos abultado y obconico y el tercero y sig'uientes estan sencillamente prolong-ados en forma de dientes de sierra. He encontrado dos ejemplares, (f y 9, en la dehesa de la Vina de los Matos, cerca de Olivenza, sobre las jaras, en el mes de Abril. Eefiero k esta especie como variedad una Q que liace anos recog'i en el Escorial y que me parece diferenciarse tan solo por sus elitros m^nos paralelos, mas convexos y m^s redon- deados en el apice. El Sr. Kiesenwetter me dice que en su coleccion existe otra 9 encontrada en Avila por el Sr. Seidlitz. Con el mayor g-usto dedico esta especie a los disting-uidos entom61og-os Sres. D. Carlos yD. Renato Oberthiir, de Rennes, que tanto se han interesado por los prog-resos de nuestra So- cicd:d desde su instalacion, en prueba de buena amistad y g-rato recuerdo. Malachius marginellus F. — En sitios humedos, sobre las plan- tas; frecuente; Mayo. (61) Uhagon. — COLEOPTERCS DE BADAJOZ. 213 Malachius spinosus Er. — En las raismas condiciones; rara; Mayo. — ccsruleus Er. var. limbifer Kiesw. — En sitios alg-o lii'imedos y tambien sobre las jaras en flor; bastante frecnente; Abril, Mayo. Axinotarsus piiUcariusY. — Sobre las yerbas,en sitios hume- dos; frecuente; Abril, Mayo. — marginalis Cast. — En ig-uales circunstancias: frecuente; Abril, Mayo. Atfalics Jocostcs Er. — En sitios humedos; bastante rara; Abril. — ulicis Er. — Sobre los espinos en flor, las cruclferas y otras plantas; bastante frecuente; Abril. Ebmis glahricolUs Muls. — Sobre los cardos en flor, las cruclfe- ras y otras plantas ; bastante frecuente; Mayo. Junio. El Sr. Kiesenwetter, en su Kaferfaiina Spa- niens, no hace mencion de esta especie, pero indica el Ebmis humilis Er. (Berliner entom. Zeitschrift. 1866, pag- 271), como encontrado en el Mediodia de nuestra Peninsula, cita que copia sin duda el Sr. Peyron ( MonograpMe des Malachiides. VAbeiJJe, 1877, tomo xv, pa- g-ina 179.) Consultado por mi sobre este par- ticular me dice, despues de haber estudiado mis ejemplares, que su E. humilis Er. debc referirse al E. glabricoUis Mul?. Charopws miclticandis Kiesw. — (lam. iv, fig. 4 6 tres huevos, que une la ag-lomeracion en sus porciones su- perior e inferior. Visto el peloto'n por detr^s, sobresalen los pi6s dejando la mayor masa dc los huevos en un piano in- ferior k su nivel; posicion comoda para permanecer en el ag"ua, pero que debe ser un tanto violenta estando sobre el terreno. Recien puestos son de un color blanco-amarillento sucio, y mas tarde, aumentando de volumen hasta el doble, aparecen las tintas propias de la larva un tanto morena por encima, sig"uiendo por la parte de abajo del mismo color ya dicho para el huevo en sus primeros dias. La larva se distingue con la cola doblada sobre uno de los costados de su cuerpo, dejando percibir un larg-o intestine dispuesto en espiral: quitando la membrana envolvente y con el auxilio de un lente fuerte se percibe la abertura branquial, 6 espir^culo , colocada sobre la parte media de la region es- ternal; car^cter de gran importancia, sobre el que ha llamado la atencion el Sr. Lataste estudiando recientemente las larvas de todos los anuros europeos ,. que ban quedado separados en dos grupos muy naturales , segun presentan el espir^culo en un costado, 6 sobre la parte media inferior (1). El macho que nos ocupa fu6 recolectado en el mes de Abril, encontr^ndole en un agujero casi horizontal practicado sobre el borde de una capa de arena no l^jos de las aguas corrien- tes, aunque sospecho que aquel trabajo no podia corresponder k las fuerzas del animal. A principios de Marzo encontr6 una hembra prenada debajo de una piedra, sobre una colina bas- tante apartada de las aguas y expuesta al Poniente. Examinada otra hembra cuyo abd6men se presentaba muy repleto. encontr^ en su est6mago entre los materiales aiin distinguibles, hasta nueve orugas del grupo de las g-eometras, algunas ya muy crecidas, larvas terrestres de gruesos dip- teros . y tambien una arana; lo que en nada desdice de la uti- lidad que los anuros en general prestan k la agricultura, te- niendo esta especie no poca ventaja sobre otras, que por su tamano 6 el aspecto son senaladas por el vulgo como repug- nantes y ^un como mal6ficas. Hasta ahora he encontrado cuatro individuos en los alrede- m Retve iiiteruationale des sciences, V^*- .nmif-e, num. W. A>'AT>E3 DE HIST. >-AT.— AaU. .22fi ANALES DE HISTORIA NATURAL. (10) dores de M6rida y imo cerca de Alang-e (Badajoz); otro indivi- duo en elPardo, junto al Manzanares (Madrid); y el Sr. Perez Areas cog-io varios en las inmediaciones de Toledo. El no haber hallado hasta la feclia el Ahjtes ohstelricans en el centro de la Peninsula, a pesar de mis repetidas excursiones, me inclina a presumir si la nueva especie reemplazara en esta parte de Espana a diclio Alytes, que en este caso seria mas bien propio de la zona literal . Es de creer que esta especie tendra como las demas su canto propio y caracteristico , abrig-ando la idea que a ella pertenece una voz que me es desconocida, aun cuando la llevo en obser- vacion ya alg-un tiempo, mas sin poderla identificar con el animal que la produce. Animado por tal novedad procure re- g-istrar en lo posible alg-uno de los parajes en donde durante la noclie la habia escucliado, obteniendo el hallazg-o de alg-u- nos individuos de los ya indicados, unica especie que encon- tr6 en aquella excursion; pero creo excusado el entrar en ma- yores detalles mientras no pueda proporcionar datos seg'uros sobre este particular. He aqui la frase con la que se le puede distinguir: Alytes Cisternasii (n. sp.) Fades et magnitiido Al. obstetricantis; sup^i sud-Tiridis, macuUs i)aTms fiisds glohiilalis : tiilerculis diiohus in imlmCi, digiio externo hreviori, cyl'mdraceo-tnmcato, dnoMs i)Ualaiig'ihus tantum pradito; dentiMs palatinis cumtilos diios formantihus; corporis pelle remissd, extremitatum Msim oltvolvente. Q-" onore secum ferendi progeuiem pedihus suhMctam ad per- fectum larvamm statmn, qim spiramilwn parte media prahent. HaMtat in Hispanid. Las principales diferencias que ofrece el A lytes ohstetricans para con la nueva especie, pueden resumirse en las sig-uientes comparaciones: A. obstetricans. A. Cisternasii. Formas generales esbeltas en el Formas generales gruesas , con cuerpo y miembro8, con la cintura el cuerpo rechoncho, los miembros bien marcada. robustos y la cintura poco marcada. (11) BoSCa. — ALYTES CISTERNASII. 2?7 Piel ajustada a las formas del tronco, en el animal conservado en el alcohol. Cabeza una cuarta parte mas an- cha que larga. Dientes palatinos formando una li'nea fina, interrumpida en su parte media. Miembros largos, sobre todo los posteriores, Los anteriores llevados hacia ade- lante llegan con el puiio al orificio nasal del lado correspondiente; ha- cia detrds alcanzan al ano, y pasa el tercer dedo en el macho. Tres tuberculos en la palma de la mano. Miembros posteriores alcanzan a la nariz, en su articulacion tarso- metatarsica. Kecogidos estos miembros en su posicion natural llegan con el talon al ano. Piel laxa y mas ancha que lo que a las formas del tronco corresponde en el animal conservado en el al- cohol. Cabeza una tercera parte mas an- cha que larga. Dientes palatinos formando dos grupos robustos bien separados a uno y otro lado del paladar. Miembros cortos, principalraente los posteriores. Los anteriores llevados hacia ade- lante llegan apenas con las puntas de los dedos al orificio nasal del lado correspondiente; hacia detras alcan- zan a la raiz del muslo en el macho, y no llegan en la hembra. Dos tuberculos en la palma de la mano. Miembros posteriores alcanzan a la nariz con el dedo externo en el macho , y con el dedo mas largo en la hembra. Recogidos estos miembros en su posicion natural no llegan con el talon al ano. Dedico esta e.=;pecie a mi inolvidable maestro D. Rafael Cis- ternas y Foiisere, catedr/itico que fm^ de la Universidad de Valencia. DESCRIPCION DE AL&UNAS ROCAS OLE SE ENCUENTHAN N LA SERRANIA DE RONDA, DON J. MAG-PHERSON. (Sesion del 4 de Junio de 1879.) Las rocas cristalinas que forman lo que puede considerarse como el verdadero corazon de la Serrania de Ronda, consti- tuyen un conjunto de alto interes, tanto bajo el punto de vista geol6gico, como bajo el meramente petrol6g*ico. Considerados en su conjunto todos estos materiales, pueden agruparse en tres g-randes divisiones, representada la una por toda la serie de rocas lig-adas puede decirse que da orig-en k los terrenos arcaicos de esta parte de Andalucia , y abarcando la otra la colosal masa de serpentina que los penetra y todas aquellas rocas, matriz fundamental de tan potente yacimiento, mientras que en la tercera caben todos los productos resultan- tes de las acciones reciprocas que estas dos series de rocas ban ejercido la una sobre la otra. Pero falto, por desg-racia, del necesario material para proce- der k un estudio que permitiera deslindar y seguir en todas sus fases este triple fenomeno , teng-o que limitarme k presen- tar, siquiera sea como un mero avance de un estudio m}\s de- tenido, la descripcion de alg'unos de los tipos de rocas que me ha sido dado observar en tan interesante reg-ion. Encorrado, por lo tanto, en ese estrecho circulo, me tendr(^ que limitar a exponer meramente }' sin enlace alg-uno los caract^res petrograficos de las diversas rocas de esta comarca. 230 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (2) Pero es tal sii riqueza mineralog-ica, es tan vasto el arsenal de datos que csta zona niontafiosa encierra para el conoci- miento de los materiales que forman la corteza terrestre, que creo ha de tener interns, aunque sea en esa forma frag-men- taria, el senalar los caracteres de alg'unas de las principales rocas que la constituyen. Heclia esta breve dig-resion prosig-o con mi tarea, dando principio con la descripcion de alg-unas rocas g-neisicas y g-ra- niticas que se encuentran en el borde meridional de la g-ran masa de serpentina. Granito turmalinifero de las Chapas de Marbella y otros sitios. Como a un par de kilumetros al Sudeste del cerro llamado la Cierva, en las Chapas de Marbella, se encuentra atravesando las micacitas y el g-n^is de esa parte del pais, un g-ran dique de g-ranito turmalinifero sumamente notable, Este g-ranito es de g-rano fino y est^ constituido por peque- hitos cristales de feldespato bianco lechoso, cuarzo en g-ranu- los pequenos, pero bastaute perceptibles , y mica, unas veces de color dorado y otras plateado. Adem^s se observan repartidos por la roca con extraordina- ria abundancia, numerosos cristalitos de turmalina ncg-ra, pero que en sus hordes es trasliicida y deja pasar la luz de color pardo amarillento. N6tase tambien que hacia las salbandas del dique la mica tiende a desaparecer hasta el punto de lleg-ar k dominar en absoluto la turmalina, y entonces presenta la roca una apa- riencia extremadamente bella, destacilndose los brillantes cristalitos de turmalina de entre la pasta blanca mate formada por el cuarzo y el feldespato. Los caracteres de esta roca, estudiada en seccion traspa- rente al microscopio, son en extreme interesantes, tanto por el aspecto g-eneral de la roca cuanto por lo bien conservadas de las formas cristalinas de la turmalina. El feldespato, como reg-la g-eueral, es turbio, se encuentra relleno de numerosas impurezas, y esta atravesado unas veces por los pianos del crucero y otras irreg'ularmente por vetas de (3) Mac-pherson. — roc as de la serrania de ronda. 231 sustancia liialina, probablemente de ciiarzo 6 de alg-uii fel- despato Acido, presentando en alg-unos sitios la estnictura pegmatoidea muy Tjien caracterizada. Como conseciiencia de esta infiltracion se observa que siis extremes raras veces son reg'iilares, sino que comunmente se encuentran como desleidosen el cuarzo. Cuando este mineral se halla lo suficientemente diafano, entonces se ve que su accion sobre la luz polarizada es bas- tante en^rgica, observandose que entre los nicoles cruzados la extincion se verifica simultaneamente en toda la extension del cristal sin traza alguna de estructura polisint6tica, lo que hace considerar este feldespato como ortosa. Se observan, sin embargo, algunos cristales que por su es- tructura francamente polisint6tica deben referirse al sexto sistema. La mica es de dos clases, y sus fragmentos son completa- mente irregulares en sus extremos. Una de ellas es de color castaiio rojizo, de intenso dicroismo, pero que en las laminas cortadas perpendicularmente al eje cristalografico es nulo el car^cter que lleva k considerarla como biotita. La otra variedad es incolora y liialina , de marcada absor- cion y de en^rgica accion sobre la luz polarizada, cualidades propias de la mica potasica 6 muscovita. Pero el mineral que da car^cter a este granito, tanto por la cantidad en que se presenta, como por la belleza de sus formas cristalinas, es la turmalina, mineral que, aunque no domi- nando en absoluto, como sucede en las salbandas de este di- que, constituye, sin embargo, uno de los elementos esencia- les de esta roca. Su color varia desde un castaiio amarillento k un castaiio violado. Su tamano oscila en extremo, pues mi^ntras algunos cris- tales miden liasta dos y tres milimetros, otras veces descien- den a un d^cimo y t'lun menos de milimetro. Suelese presentar este mineral en fragmentos irregulares; pero lo mas frecuente es que se distingan sus formas en un estado de conservacion pcrfecta. Aquellos cristales cortados mks 6 m6nos normalmente al eje cristalografico, se les ve que estdn unas veces formados por 232 ANALES DE HLSTOKIA NATURAL. (4) prismas de nueve lados, 6 sea la usual combinacion del pris- ma exag-onal y del trig-onal, y otras en que dominando las caras de este ultimo sueleu afectar formas casi triang-ulares. Aunque con mayor rareza, se observan tambien alg-unos cristales de contorno perfectamente exagonal, en cuyo case parecen poderse referir precisamente al prisma fundamental. En aquellos cristales cortados por pianos m^s 6 m6nos pa- ralelos al eje cristalog-riifico se observa que mientras en una de sus terminaciones aparece el apuntamiento debido al rom- boedro, por la otra aparece la terminacion basica, siendo por consig'uiente su constitucion hemim6rfica; sin embarg-o, en otros, y con especialidad en aquellos individuos de pequenas dimensiones, suelen observarse por ambos lados las termina- ciones del romboedro, aunque es de notar que en alg-unos casos parecen estas terminaciones corresponder k distintos romboedros. Tambien se observa que alg-unos cristales pre- sentan el v6rtice del romboedro truncado al parecer por la base, y no es raro tampoco que en alg-unas de las secciones de este mineral perpendiculares al eje cristalogT^fico se les vea constituidos porzonas concentricas de distinta coloracion. Las inclusiones de este mineral son muy numerosas. y pue- den referirse k tres distintas clases; unas consisten en frag- mentos cristalinos e irreg'ulares que se liallan repartidos con bastante irreg-ularidad. y acerca de cuya naturaleza no me lia sido posible determinar nada con precision ; otras opacas 6 semitranslucidas de color pardo castano, y es posible que tal vez puedan referirse a alg-un 6xido de hierro, mientras que las otras son cavidades rellenas por Ifquidos con g-randes bur- bujas g-aseosas, pero que es de notar se liallan invariable- mente fijas. Presentan todas estas inclusiones una marcada tendencia tanto en ag-rupaciones como aisladamente, de orientar el eje de su maxima dimension, unas veces paralelamente al eje cris- talog-rafico de la turmalina y otras perpendicularmente k el. Diseminadus por la roca y meramente como elemento acci- dental se encuentran tambien alg'unos frag-mentos cristali- nos de un mineral unas veces incoloro y hialino, y otras con un lig-ero tinte rosaceo , de dicroismo muy marcado y en un todo id6ntico a la andalusita, que como m&s adelante se vera, tanto abunda en el g-neis de Istan. :5) Mac-pherson. — kocas de la seuhania de konda. 233 El cuarzo que puede decirse empasta todos los elementos de la roca, presenta siis habituales caracteres, y es extremada- mente rico en inclusiones, eu especial de cavidades que con- tienen liquidos, alg-unas de las cuales adquieren notables dimensiones; asi como las de las burbujas g-aseosas que encier- ran, existiendo alg'unas que ocupan la casi totalidad de la cavi- dad, y en este caso, como es natural, se hallan completamente fljas; pero cuando no alcanzan esas dimensiones poseen un rapido movimiento oscilatorio, y en alg-unos raros casos las he visto por completo obedientes a las leyes de la g-ravedad. Una cavidad he observado de este g-^nero, sumamente nota- ble, pues parece demostrar la accion perturbadora de las pare- des de la cavidad sobre el libre movimiento de estos corpuscu- los g-aseosos. Esta cavidad que mide de tres c\ cuatro milesimas de mi- limeti'o en su longitud maxima, esta constituida en una de sus terminaciones por un molde neg-ativo de la piramide ex^- gona del cuarzo, mientras que el otro extremo afecta una forma perfectamente irreg-ular, y estrechandose g-radualmente describe en su terminacion una lig-eracurva. Bajo estas condiciones invariablemente sucede que cuando la burbuja sube desde la parte irreg'ular de la cavidad a la parte reg-ular. tarda infinitamente menos tiempo que vice versa, sin rozar en ning"un caso contra sus paredes; cual si la forma de 6stas influyera de una manera directa sobre el libre mo- vimiento de la burbuja 6 a lo m^nos sobre el desplazamiento del liquido que la envuelve. Observanse tambien alg'unas de estas cavidades completa- mente rellenas de g-ases k juzg'ar por el g-rosor del anillo de refraccion, y k veces se distingue una pequenita esfera en el interior de la cavidad que desaparece al aumentar la tempera- tura, siendo probable que en este caso sea acido carbonico liquido. A corta distancia de Yunquera he visto otro dique de g-ranito turmalinlfero armando ig-ualmente en las pizarras arcaicas de esa parte del pals. En este caso la mica ha desaparecido completamente, encon- trandose la roca profundamente resquebrajada; y es su cuarzo y feldespato de grano tan lino que a primera vista podria tomarse por una masa felsitica. K/^ 234 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (6) Las turmalinas son neg'ras y cle identicos caracteres que en el granito cle las Chapas y sus dimensiones rara vez pasan de dos 6 tres milimetros en el sentido de su eje cristalogr^fico. En el microscopio presenta esta roca una gran semejanza a la parte de la salbanda del ya mencionado dique , aunque las turmalinas son alg-o mas oscuras en su color, dominando el castano verdoso, y es de notar que las aristas reg-ulares de es- tos cristales son muclio mas redondeadas 6 irreg'ulares sus contornos que en la ya mencionada roca. Adem4s la iniiltracion cuarzosa se encuentra alg-un tanto mas avanzada que en el ejemplar anterior, y por consig"uiente, la estructura peg-matoidea est^ muclio mas determinada, siendo por lo demas identicos los caracteres en ambos yaci- mientos. A corta distancia del dique de las Chapas y ya bajando a las vertientes del rio de Fueng'irola, he visto otro g-ranito turma- linifero en el cual se observan tambien bellos granates al- mandina. Observada esta roca en el microscopio, se ve que su estruc- tura es perfectamente g-ranitoidea, formada por g-randes cris- tales de feldespato turbios en g-eneral y abundante cuarzo. Irreg-ularmente repartidos por este mag-ma se encuentran las turmalinas y los g-ranates. Este primer mineral se presenta en frag-mentos de g-ran ta- mafio e invariablemente de contorno irreg'ular, siendo su color un castano violado de bastante intensidad. Se disting-ue por una extraordinaria abundancia de inclusio- nes; unas que poseen g-randes burbujas g-aseosas y que estAn prolong-adas en el sentido del eje cristalog-rafico, y en las que es frecuente observar que esten terminadas por el apuntamiento romboidal de la turmalina, siendo por consig-uiente moldes neg-ativos de este mineral , y otras al parecer de alg'un 6xido de hierro y que tambien est^n orientados g-uardando un mar- cado paralelismo con el eje cristalog-rafico. Son tan abuudantes estas inclusiones en alg-unos sitios que prestan k la turmalina cierta apariencia fibrosa, en extremo especial y que recuerda alg-unas de las inclusiones de la dialag-a 6 de la hiperstena. El g'ranate se presenta en g-r^nulos redondeados y rodeado por una aureola de 6xido de hierro de color de naranja subido. ("J) Mac-pherson. — kocas de la sekrania de ronda. 235 sustancia que compenetra a este mineral por las numerosas g-rietas que lo surcan. Presenta ademas el gTanate de esta roca una particularidad muy notable, que consiste en estar completamente acribillado por penetraciones de una sustancia liialina de viva accion sobre la luz polarizada y que parece deberse referir al cuarzo. Cuando se observa esta sustancia entre los nicoles cruzados se destaca de una manera admirable de entre la oscura masa del g-ranate. Estas penetraciones que unas veces afectan formas ramifi- cadas en extremo curiosas y otras esferoidales, est^n casi in- variablemente envueltas tambien por una capa ocracea a se- mejanza de lo que se observa en los g-raudes fragmentos dc g-ranate, cual si fuera un producto debido a su descomposicion. Adem&s no es raro observar que estas infiltraciones afecten formas cristalinas, reconociendose en algunas las exag-onales del cuarzo muy bien determinadas. Gndis de las cercanias de Istan y otros sitios. Al descender las asperas laderas de la Sierra Blanca, y como a un par de kilometros antes de lleg-ar al pintoresco pueblo de Istan, se atraviesa la colosal falla que ha desg-ajado los estra- tos de esta parte del pais y que lia dado por aparente resultado la penetracion de las masas dolomiticas que constituyen esta ag-reste sierra li&cia lo interior del granito y el g-neis que aflora entre estas alturas y la masa de serpentina de la Sierra del Real. En toda esta region, comprendida desde las cercanias de Monda liasta orillas del Rio Verde , en el recodo que forma al Oeste de Istan, dominan en estreclia faja las rocas cristalinas, entre las que domina un granito g-neisico sumamente notable y que adquiere un g-ran desarrollo en los alrededores de este pueblo. Este granito gneisico se encuentra con frecuencia atrave- sado por diques de diversas rocas, entre ellas por un g-ranito de un g-rano estremadamente fino. Este gn6is estk constituido por feldespato unas veces en grandes cristales, de color bianco leclioso, pero que en algu- •236 ANALES DE HISTORIA NATTRAL. (8, nos sitiori toma uu lig-ero tinte azulado, cuarzo en pequenos g-ranulos y mica en pequenas particular , las que tienen la tendencia de orientarse g-uardando un cierto paralolismo. lo que presta a la roca su caracter g-neisiforme. Se disting'uen ademas diseminados por la roca numero.so? frag-mentos de un mineral color de rosa. de g-ran dureza, y que como el an^lisis microsc6pic& revela, debe considerarse como andalusita. En las vecindades del contacto con la masa de serpentina este g-ranito tiende k descomponerse, sobre todo en su mica y frecuentemente se le ve impreg-nado, como en otra parte he te- nido ocasion de indicar. por diversos minerales mag-nesianos, que prestan k la roca una extrana apariencia. Estudiadas secciones trasparentes de este g-ranito g-nelsico en aquellas partes que pueden considerarse libres de esa ac- cion perturbadora, presentan una estructura sumamente inte- resante. Esta roca es muy rica en feldespato, y el cuarzo, aunque abundante, no forma esas g-randes placas homog-^neas comu- nes al g-ranito sino que afecta m^s bien una estructura g-ra- nudo-cristalina. que le presta una facies muy especial, y se asemeja en alg-unos puntos al g-n^is de la provincia de Sevilla de que ya he tenido ocasion de ocuparme. El feldespato eaik unas veces descompuesto. y turbio por consig-uiente, pero otras se halla en un estado de conservacion admirable relativamente a como se halla la ortosa en esta clase de rocas. En ese caso es su accion sobre la luz polarizada extremada- mente en6rg-ica, y brilla por consig-uiente con vivisimos colo- res; y es tan simultanea su extincion entre los nicoles cruza- dos, que no deja lug-ar a la menor duda de ser este feldespato del quinto sistema. La mag-nitud de los cristales de este mineral es vario en ex- tremo y oscila desde cristales que ocupan mucho mas del campo del microscopio con aumento de solo sesenta diametros a dimensiones relativamente pequeiias. Sus contornos son unas veces irreg-ulares y se encuentran como desleidos en la masa cuarzosa, pero otras conservan sus aristas muy bien determinadas. Este mineral, cuando en su estado de mejor conservacion, fjf) Mac-pherson. — 'Rmws nv. t,x serrania dk ronda. -2:^ empasta con frecuencia tanto diminuto.s frag-mentos de mica como peqiienos cristales exag-onales de apatita, mineral que se halla tambien abiindantemente repartido por los demas ele- mentos constituyentes de la roca. En alg-unos sitios se observa que el feldespato afecta una estructura aparentemente fibrosa sumamente extrana. Vistos estos cristales de feldespato con g-randes aumentos se ve que esto es el resultado de una infiltracion por los pianos de crucero de tenues impurezas, y en muchos casos es curioso el observar c6mo aquellos cristalitos de apatita, que estkii orientados en direccion mds 6 m^nos normal k los pianos de crucero , ban sido seg-mentados en diferentes frag-mentos por estas infiltraciones. El tamano de los frag-mentos de mica es en extremo variable, pues mientras alg-unos alcanzan basta mas de un milimetro en su long-itud maxima, otros descienden a menos de un cen- t6simo de milimetro. Este mineral es bastante abundante, y su color es un castano- rojizo, de intenso dicroismo, con especialidad en aquellos frag-mentos cortados mas 6 m6nos paralelamente al eje cristalo- g-rafico; pero en aquellas placas, que parecen estar cortadas paralelamente al crucero, es 6ste muy escaso, y en alg-unos casos casi nulo, lo que liace creer que k lo m^nos en parte deba considerarse este mineral como biotita. Se observa con frecuencia que la mica se halla , y con espe- cialidad en sus bordes, convertida en una sustancia fibrosa, de color verde claro, de muy escaso dicroismo, la cual parece ser un producto cloritico. Repartidos con g-rande abundancia por toda la roca, y pu- diendo por su constancia considerarse como una parte esen- cial de la misma, se disting*uen g-randes trozos de un mineral hialino, sustancia que es evidentemente el mineral color de rosa, que ya he dicho se disting-ue macrosc6picamente disemi- nado por la roca. Este mineral se presenta siempre en frag-mentos cristalinos de contorno irreg-ular, pero obedeciendo siempre a una mar- cada tendenciade estar prolong-ados en una direccion que pa- rece corresponder con la de su eje cristalog-riifico. Su color es variable en extremo y oscila desde el hinliiio iii- coloro al rosa fuerte. 298 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. ' (10) Tambien es variable en alto grado sii dicroismo, pues mi^n- tras alg-unos frag-mentos permanecen, puede decirse, inaltera- bles al hacer g-irar el nicol inferior, otros cambian sus tintas desde el rosa intenso al incoloro 6 k un suave tinte verdoso. Sobre la luz polarizada ejerce una accion muy en^rg-ica, ex- ting'uiendose invariablemente entre los nicoles cruzados cuando la seccion principal del polarizador es paralela k su eje cristalogT^fico ; caract6res todos que concuerdan con los que corresponden k la andalusita. Presenta este mineral una tendencia muy marcada k experi- mentar una profunda alteracion en su estructura. Manifi^stase 6sta comunmente en los bordes, y como resul- tado de ella aparece un producto incoloro de estructura fibro- sedosa constituida por finisimas hebras que se funden y entre- cruzan entre si y forman delicados liaces que se desparraman por la roca y compenetran todos sus elementos constitu- yentes. Suele este producto acumularse alrededor de los frag-mentos de mica, y k veces, si no fuera por su estructura en bebras, podria muy bien tomarse como una mica potasica, sobre todo en aquellos sitios en que adquiere mayor homog-eneidad. En ese caso se observa que su accion sobre la luz polarizada es bastante en^rg-ica y su extincion entre los nicoles cruzados paralelamente 4 su fibra; sin embargo, dado el orig-en no creo improbable que pueda este producto ser an^log-o a la silli- manita 6 k alg-una de sus cong'^neres. Como ya be tenido ocasion de indicar, estos filamentos se desparraman por la roca, y es liarto curiosa la manera c6mo compenetran alg-unos de sus elementos constituyentes. En un bien conservado cristal de feldespato se observa que desde uno de esos g-randes haces se desprenden en forma de abanico innumerable cantidad de esas hebras y lo atraviesan m&s 6 m6nos normalmente a su crucero principal, y es de notar que de alg-unas de estas liebras parten en sentido inverso dos series de impurezas que penetran por los pianos del cru- cero del feldespato, cual si por el conducto que esas ag-ujas ban efectuado bubiera ig-ualmente penetrado la sustancia que lia- bia de descomponer este mineral. En otros ejemplares la andalusita ha desaparecido casi por completo, pero en su lug-nr se encuentra una notable cantidad (11) Mac-pherson. — t^ooas t>v. la sbrrania de ronda. 239 de esta siistancia fibrosa, cual si la andalusita hubiera su- frido en total esa transformacion , quedando esa sustancia como ultimo testig-o de su presencia en el constante tejer y destejer de la natiiraleza. El cuarzo que empasta todos estos elementos, ya lie diclio que se diferencia alg-un tanto del que usualmente se observa en el granitOj pues si con la luz natural podia confundirse, cuando se emplea la polarizada se diferencia bastante. Aunque en este ag-ente se observan en alg'unos sitios placas con la identica estructura que las usuales del g'ranito, en otros afecta una estructura g-ranudo-cristalina sumamente notable, y en un todo semejante a la dominante en alg"unos de los por- fidos cuarzosos de la provincia de Sevilla. Consiste esta especial estructura en el heclio de estar cons- tituido este mineral por innumerables esferulas de diverso ta- manoy forma, y que, apretadas las unas contra las otras, for- man un bello mosaico cuando se las observa en la luz pola- rizada. Son estos g-r^nulos a veces tan pequenos que con frecuencia se ven alg-unos que empastan otros mas pequenos todavia, no siendo raro, aun en los mismos cristales de feldespato, ver empastados alg-unos de estos diminutos g-lobulos. En algunos de ellos se suele observar, aunque toscamente, delineados los contornos exag'onales del cuarzo. Las inclusiones de este cuarzo varian en g-ran manera , tanto en cantidad como en su forma, pues aunque alg-unas de estas esferas son de una pureza perfecta, en otras abundan las im- purezas de una manera extraordinaria. Como reg-la g-eneral puede decirse que son poquefias, y las burbujas g-aseosas que encierran i)oscen un rapidisimo movi- miento, mientras que otras, por el contrario, son de g-randes dimensiones, y en ese caso las burbujas se liallan comi)leta- mente fijas, siendo por reg-la g'encral sus contornos en este caso de lo mks capriclioso que puede imag-inarse. Gneis de las Chapas de Marbella. Esta roca varia alg-un tanto en su apariencia como en su es- tructura de la que acabo de describir. 240 ANALES DE HISTORIA -NATURAL. [lij Este g-neis es cle color oscuro y de fades menos granitica que el dominante en Istan. La oscuridad de sii tinte es efecto de la g-ran cantidad de mica que entra en su composicion , siendo ademas notable por el tamafio de los crislales de feldespato de masde dos centime- tros de longitud que , ag*nipados en maclas en Carlsbad , dan a esta roca una apariencia porfiroidea sumamente bella. En el microscopio se distingnie este g-n^is por el gran predo- minio de mica oscura y la total carencia de andalusila, asi como de todo mineral filamentoso que quede como producto de su descomposicion. Otro car^cter que le diferencia tambien del de Istan es la frecuente presencia de cristales de feldespato que por su franca estructura polisintetica deben referirse a la plag-ioclasa. El g-rano de esta roca, excepcion hecha de los grandes cris- tales de feldespato porfidicamcnte empastados , es bastante menudo, y tanto el cuarzo como el feldespato se hallan en cristales y placas de pequeno tamafio. Como termino {i la descripcion de esta clase de rocas me ocupar^ de la estructura de uno de los grandes cristales de fel- despato porfidicamente empastados. La estructura de este cristal es muy compleja . pues se ob- serva que en los dos individuos que forman la macla de Carls- bad se disting-uen no solamente otros cristales m^s pequenos de feldespato, y sin guardar orienta(non fija alg"una con el piano de macla, sino tambien trozos de cuarzo completamente cuajados de cavidades con liquidos, y aun se observa tambien ag-lomeraciones de la id^ntica pasta que forma esta roca ; es- tructura que liace ver cuan dificil tiene que ser el deducir por el simple analisis cuantitativo nada terminante acerca de la constitucion aun de aquellos cuerpos que por su forma cris- talina parecen ballarse en un estado de mayor pureza. Hoca gneisiforme di orillas del rio de Fuengirola, en el camino de las Chapas de Marbella A Mijas. En las laderas septentrionales de los montes conocidos con el nombre de Cbapas de Marbella, y en particular b{icia donde el cauce del rio Fuenc-irola se estrecba entre estos montes y (1:1) Mac-pherson. — rocas de la sfet^ania de bonda. 241 la masa de serpentina de la sierra de la Alpnjata, se enciien- tra una roca g-neisiforme, notable tanto por sn singular belleza, cuanto por los materiales que entran en su composicion. Esta roca es estratiforme y se encuentra asociada k las mi- cacitas y al gneis de esta parte de la Serrania de Ronda . y a veces, k juzg-ar por la forma de los cantos redondeados y desta- cados de la masa principal que cubren el terreno, podria to- marse por una roca g-ranitica. Su color es un rojo vivo, listado de neg-ro, y en esa espe- cial masa se destacan bellos g-ranates almandina tambien de un color rojo intenso. Descubrense, adem^s, g'randes frag'mentos de un mineral de estructura alg-un tanto fibrosa; de un color al interior suave- raente ros&ceo, pero enrojecido al exterior por 6xido de liierro y que k primera vista podria confundirse con el feldespato. Sin embargo, basta un lig-ero examen para ver que no pre- sents los caract6res de este mineral, y que a otro es al que hay que referirlo. Al soplete es infusible; raya , aunque con diticultad, el cuarzo, y calentado su polvo fuertemente al soplete, previa- mente liumedecido con nitrato de cobalto, adquiere una bella coloracion azul. Caract6res que en union de los que el anMisis microsc6pico revela, llevan k considerar este mineral como una variedad de la andalusita. La sustancia neg-ra, que en tan g-ran abundancia se observa en la roca, manclia el papel, y en union de sus dem4s carac- t6res, conducen k referirlo al g-rafito. La transparencia de los granates es grande, asl como su tamafio, pues alg-unos lie visto que miden hasta dos y tres centlmetros de di^metro. Pero si notable es esta roca por su aspecto exterior, aun lo es mAs por la interesante estructura que su exAmen microsc6pico revela. En seccion transparente su estructura es eminentemente cristalina, estando todos los elementos que la constituyen tra- bados por un mag-ma cuarzoso, el cual presenta una perfecta semejanza con el de las rocas g-raniticas. En este mag-ma de cuarzo, cuyas innumerables g-rietas estan rellenas de hermosas ramificaciones de hematita roja, se en- cuentran empastados todos los diversos elementos dc la roca, ANALES DB HIST. NAT.— VIII. 16 242 AKALES DE HISTORIA NATURAL. (14) los que pueclen eniimerarse seg'uu el orden de su mayor abun- dancia, de la manera sig-uiente: 1.° Grandes frag-mentos de andalusita. 2." Cristales y fragmentos de granate almaiidina. 3." Peqiienos trozos de mica. 4.° Frag-mentos pequeilisimos de espinela ferrifera. 5." Trozos irreg"ulares de grafito y aun tal vez de mag- iietita. 6." Algiinos peqiiefios cristales mal definidos de feldes- pato. 7." Cristalitos miiy bien determinados de riitilo. La andalusita se encuentra irregularmente repartida por la roca. Su estructura es alg-un tanto fibrosa, incolora y de di- croismo ap^nas perceptible. Su accion sobre la luz polarizada es energ-ica en extremo, y el maximo de su extincion invaria- blemente se produce cuando la seccion principal del polariza- dor es paralela a su fibra, que parece a su vez serlo tambien a su eje cristalog-rafico. Observase, tambien, que con alg'una frecuencia afecta este mineral una estructura palmeada, y ent6nces en la luz pola- rizada produce un efecto sumamente bello. Las inclusiones de este mineral no son muy numerosas y se reducen adem^s de alg-unas infiltraciones de 6xidos rojos, de hierro, a unas ag-ujitas larg-as y ang-ostas de color amarillento claro, que tienden a orientarse g'uardando un cierto parale- lismo con el eje cristalog-rafico. Tambien suelen disting-uirse alg-unos pequenos frag-mentos de los diversos minerales que se encuentran diseminados por la roca aprisionados en este ; pero k pesar de esto es uno de los que mayor limpieza ostentan de todos los que forman esta curiosa roca. El g-ranate es tambien muy abundante, y mi^ntras unas veces sus secciones parecen corresponder, aunque g-roseramente, k las regulares del cristal, otras afectan formas completamente frag-mentarias. Su color es un lig-ero tinte rosado, y su extincion es completa en cualquier posicion, en el piano horizontal entre los nicoles cruzados. Pres^ntase este mineral en extremo resquebrajado, y sus grietas e&ikii rellenas del mismo oxido de hierro que impregna (15) Mac-pherson. -ROCAs de la serrania de ronda. 243 el cuarzo, siendo de notar que todos los cristales y frag-mentos degranate se enciientran rodeados de una franja roja de oxido de liierro. Las inclusiones de este mineral son no solaraente numero- sisimas, sino interesantes en alto gTado y pneden dividirse en tres distintas clases. Las primeras y mas abundantes son incoloras. de dimen- siones relativamente gTandes, pnes miden hasta 15 cent^simos de milimetro. Sus formas unas veces son irreg-ulares 6 redondeadas, pero otras afectan la forma de un perfecto rombo-dodecaedro. Pero el heclio , realmente interesante que estas inclusiones presentan . es la de no exting-uirse entre los nicoles cruzados, sino que brillan sobremanera, destacandose de entre la oscura masa de g-ranate que las envuelve, y en los casos en que afec- tan la forma de rombo-dodecaedros , hay que considerarlos como moldes neg-ativos del g'ranate. rellenos por una sustancia birefringente, probablemente cuarzo. Las inclusiones que sig"uen k estas en cantidad relativa, est&n formadas por una sustancia neg-ra }• opaca que, aunque como reg'la g-eneral afecta formas irreg-ulares, otras, por el contrario, las toma perfectamente esf^ricas y en alg-unos de los rombo-dodecaedros rellenos de sustancia birefring-ente , lie visto empastadas hasta dos y tres de estas pequeiias esferas. Esta sustancia opaca parece ser en su mayor parte el mismo g'rafito que en tan g-ran abundancia, ya he dicho, se encuentra diseminado por la roca. Descubrense, ademas, numerosos cristalitos de un mineral de color de vino subido ; pero dada la relativa abundancia de esta sustancia en el resto de la roca, me reservo hablar de ellos para m^s adelante. La mica es tambien muy abundante y se presenta como reg'la g-eneral en frag-mentos irreg-ulares, que oscilan en sus dimensiones desde cerca de un milimetro hasta particulas en extreme pequeiias. Su color es un castano rojizo no muy subido, y su dicroismo extremadamente en6rg-ico y pasa desde el mencionado tinte k un anteado muy claro. El feldespato desempeha un papel enteramente secundario; sin embarg-o, en alg-unos sitios de la roca se observan frag*- i>ll ANALES DE HISTORIA NATURAL. (16) mentos cristalinos de gran mag-nitud y en bastante buen estado de conservacion. Su estructura es homog"6nea, exting-ui^ndose todo el cristal simultaneamente entre los nicoles cruzados. cai'cicter que obliga k considerarlo como ortosa. Su^lense observar en este mineral alg"unas inclusiones, en extreme curiosas, consistentes en especies de oquedades re- llenas 6 bien por una sustancia hialina 6 isotropa, 6 de id^ntica orientacion que el feldespato, pues su extincion es simultanea con el cuerpo que las envuelve. Su forma es entre larga y alg'un tan to curva, y se encuen- tran orientadas , g-uardando un marcado paralelismo con los pianos del crucero del feldespato. La espinela desempefia un papel muy importante en esta roca. Siempre en pequenisimos frag-mentos que oscilan en sus dimensiones desde un d(^cimo de millmetro a uno 6 dos cente- simos, siendo sus contornos perfectamente irreg-ulares. Distin- g'uese, adem^s, este mineral por su tendencia h formar ag-ru- paciones de g-ran tamafio, y en g-eneral en intima union con el g-rafito. Su color es un violeta claro con un tinte verdoso, y es cons- tantemente hialina y transparente. Es su dicroismo perfecta- mente nulo, y permanece en completa oscuridad cuando se la hace g-irar en el piano horizontal entre los nicoles cruzados: conjunto de caracteres que parecen corresponder todos a la espinela ferrifera 6 pleonasto. El g-rafito se presenta diseminado por la roca, en considera- ble cantidad y afectan sus contornos como regda g-eneral, for- mas irreg-ulares; pero k semejanza de lo que se observa en el g-ranate, afecta esta sustancia la forma de esf6rulas en bas- tante cantidad. Disting-uense ademas numerosos cristalitos de un color de vino subido que , si no fuera porque he observado dos 6 tres maclas que parecen corresponder k la usual del rutilo por las caras de la piramide, los consideraria como zircon; tal es su semejanza con los de la eciog-ita de Eppenreuth en el Fichtel- g-ebirg-e de la coleccion de Fuess, ni'im. 4. Estos cristalitos , que ya he dicho se encuentran aprisiona- dos en el g-ranate, lo est^n ig-ualmente por todos los denies elementos de la roca. (17) Mac-pherson. — rocas de la serrania de ronda. 245 Sus formas cristalinas, k pesar de su pequenez, se distin- g-iien bastantebien, pudi^ndose reconocer formas prism^ticas terminadas g-eneralmente por pirdmides, pero en dos 6 tres ca- ses me ha parecido ver que estan terminadas por la pinacoide b&sica. Tambieu se observan , aunque repartidos con gran escasez por la roca , alg-unos pequeiios cristales de formas muy seme- jantes k las ya descritas, pero cuyo color varia h un yioleta plomizo subido , de marcado dicroismo , y cuya naturaleza ig- nore . El elemento que traba todos estos componentes entre si ya he dicho que es el cuarzo, el cual se presenta con la misma facies que en las rocas graniticas. Este mineral estk profundamente ag-rietado, y las grietas se hallan rellenas de hematita roja, pero en tan prodig-iosa canti- dad, que en alg-unos puntos oscurece la roca atal extremo que se necesita llegar en la labra k un estado de tenuidad extre- mada, para conseg-uir ponerla transparente. Este mineral , como reg-la g-eneral , afecta vetas de g-ran ho- mogeneidad , pero otras se hace su estructura ramificada y en- t6nces forma algunas bellisimas dendritas. El cuarzo de esta roca es muy rico en inclusiones, siendo estas de dos distintas clases, unas que parecen ser de gases, a juzgar por lo grueso del anillo de refraccion que las rodea, y otras que contienen liquidos, de formas en general sumamente caprichosas, pero cuyas burbujas se encuentran perfectamente fijas. Tales son los caract^res de esta curiosa roca , conjunto abi- garrado de los mas diversos materiales, y que, a pesar de tan casuales elementos, ocupa una considerable extension en la comarca. Diabasa del puerto del Robledal. Siguiendo el camino que desde Ronda conduce k Istan y Marbella, y precisamente antes de llegar {\ la cresta culmi- nante de la Serrania en el puerto del Robledal, se encucntra una diabasa en extremo interesante. Esta roca e&tk intcrestra- tificada entre las pizarras que afloran por debajo de las calizas 2}fi ANALES DE HISTORIA NATURAL. (18) y dolomias que forman el cerro del Alcohol y altiiras pr6ximas, y que cou "buzamiento de Sudoeste vieueu como k empotrarse h^cia el interior de la masa de serpentina que se eleva k su mayor altura en la vecina Sierra Palmitera. Esta roca es de estructura cristalina, de fractura algo ter- rosa y de color pardo-verdoso. Su densidad asciende k 3,00 y observada con ayuda de la lente se la ve constituida por cristales blancos de feldespato y pe- quenos fragmentos de un mineral de color pardo, alg-un tan to bronceado. Examinada en seccion transparente con el microscopio se ve ([ue su estructura es eminentemente cristalina y est4 consti- tuida por larg-os cristales de feldespato y fragmentos de pi- roxeno, presentando una bellisima apariencia. Este ultimo mineral se halla en su mayor parte transformado en un producto fibroso que parece 'deberse referir al anfibol o actinota, pero otras veces pasa a una sustancia de color verde- sucio, probablemente clorita. El feldespato, por el contrario , se encuentra en un estado de conservacion perfecta en la mayoria de sus cristales. y en- tonces son claros y transparentes, de una manera verdadera- mente excepcional en esta clase de rocas. Estos cristales se hallan acoplados seg-un la ley de la albita. y se encuentran considerablemente prolong-ados seg-un la di- reccion del piano de macla. En la luz polarizada se disting-uen por la viveza de sus colo- res, dejandose entonces ver su estructura polisintetica de una manera admirable, aunque rara vez pasan las ag-rupaciones de cinco 6 seis individuos. En alg'unas maclas se observa adem^s que. mientras una mitad esta formada por la union de tres y aun cuatro crista- les, adosados segnin la ley de la albita, la otra mitad lo esta por la ag-rupacion de muclios adosados en una direccion pro- ximamente normal a la de la braqui-pinacoide, y en ese caso es probable que lo est^n seg-un la direccion de la pinacoide basica. Se observa tambien con alg-una frecuencia que muchos de ^stos cristales presentan un crecimiento zonar extremada- mente bello, sobre todo cuando se les examina en la luz pola- rizada, y es de notar que en alg-unos lie visto servir de ni'icleo (19) Mac-pherson. — kocas de la serrania de ronda. 217 a este crecimiento iin frag-mento, de contorno mks 6 menos reg-ular, tambien de feldespato. En alg'unos cristales, en que la extincion entre los nicoles cruzados se efectua sim^tricamente h ambos lados del piano de macla, y que por consig-uiente tienen que estar cortados normalmente h la braqui-pinacoide g', se observa que el an- g-ulo comprendido entre los dos maximos de extincion llega hasta 63°, car&cter que, gracias a los profundos trabajos de Descloizeaux, lleva k considerar a este feldespato como la- l)rador. Gracias a la perfecta conservacion de los cristales de este mineral, es por dem^s interesante estudiar los detalles de su constitucion intima. Alg'unas maclas he visto que, mi^ntras por uno de sus lados extremos est4n constituidas por la ag-rupacion de cinco 6 seis cristales, se observa que a cierta distancia parecen ^stos fun- dirse entre si, y adelg-az^ndose por el extremo opuesto, forman una especie de cuna que penetra a trav6s de la masa homog-^- nea que constituye el resto del cristal. Entre el compacto tejido, formado por estos cristales 6 inva- riablemente moldeados por ellos, se descubren grandes frag*- mentos, unas veces constituidos por un mineral fibroso, en el cual se hallan embutidos otros trozos m^s pequeiios de piro- xeno, y otras de una sustancia verde, bastante turbia, y que parece ser alg"un producto cloritico. El mineral fibroso que envuelve al piroxeno parece el resul- tado de una anfibolizacion 6 uralitizacion de este mineral. Su color varia desde un verde-claro al anteado, y su dicroismo es bastante pronunciado. En la luz polarizada brilla con viveza, y la extincion se pro- duce entre los nicoles cruzados cuando las fibras que lo cons- tituyen forman 4ng-ulos con la seccion principal del polariza- dor, que Ueg-an liasta 15 6 16 g*rados. En alg'unos sitios se presenta este mineral alg'O turbio, cual si estuviera impreg-nado de productos cloriticos , pero en otros se observa que las fibras se funden entre si, y ent6nces ad- quiere este mineral todos los caracteres de la liorublenda comun. Obs6rvase tambien con frecuencia que las hebras de anfibol se desparraman por la roca, y formando ent6nces t^nues agujas 248 ANALES DE HISTOIUA NATURAL. (20) se ag'i'upaii y entrecruzan, y constituyen un bellisimo tejiclo. La clorita es de color variable ; unas veces es de un verde sucio, y otras amarilleuta, y sus contornos son g-eneralmente indefinidos, formando con frecuencia una franja alrededor de Ids cristales de feldespato. En la luz polarizada es de escasa actividad, siendo ap^nas perceptible su dicroismo. El piroxeno, que ha permanecido sin descomponerse, es de color amarillo rosado, hialino y de no muy viva accion sobre la luz polarizada. En todos esos frag-mentos se observa que la suplantacion de la sustancia anfib61ica se ha verificado a trav6s de los pia- nos de crucero, lo que presta tambien al piroxeno una apa- riencia fibrosa , y en alg-unos frag-mentos podria facilmente confundirse con la dialag-a. Se disting'uen ademas irreg"ularmente repartidas por la roca alg'unas pequenas particulas de cuarzo. Esta sustancia esta llena de pequenas cavidades: unas que, a juzg-ar por lo g-rueso del anillo de refraccion que las circunda, parecen contener g-ases aprisionados , y otras simplemente de liquidos. De estas ultimas las mayores afectan formas en extremo irreg-ulares , y sus burbujas se encuentran invariablemente fijas , mi^ntras que en las de pequenas dimensiones poseen, por el contrario, un rapidisimo movimiento. Por ultimo, se disting-uen, aunque repartidas con g-rande escasez por la masa de la roca, alg'unas pequenas ag-lomera- ciones de hierro mag"n6tico, las que con frecuencia se liallan rodeadas de una aureola de color rojizo semi-translucido, y es de notar que el anfibol que se halla en su inmediata vecindad se colora de castafio y adquiere un dicroismo en extremo pro- nunciado, caracter que lo disting*ue del que constituye una g*ran parte de la roca, cual si esta coloracion se verificase a espensas del hierro magn6tico. Norita de las cercanias de Istan, camino de Monda. A corta distancia de Istan, camino de Monda, he visto una roca en extremo interesante que, aunque g-eolog-icamente con- (•21) Mac-pherson.— KocAs de la serrania de konda. 210 siderada, no parece tener una grande importancia, petrolo- g'icamente no deja de tenerla. Desg-raciadamente el ejemplar que poseo de esta roca deja bastante que desear, tanto por lo pequeno, cuanto por proce- der del contacto con la masa g-ranitica; sin embarg-o, fijandose solamente en aquella parte mks retirada del contacto se pre- senta la roca en lo que parece ser su estado normal. Como ya he indicado , esta roca arma en el g-ranito, y pre- senta este la circunstancia de carg-arse en la salbanda de cris- tales de bronzita. Su color es neg-ro, su estructura cristalina y su densidad considerable. Estudiadas l^minas delg-adas de la parte de esta roca m^s retirada del contacto con el g-ranito, presenta una apariencia en extremo notable. En ese caso se la ve constituida por un magma hialino que empasta numerosos y pequenos fragmentos de un mineral de color amarillo claro. Este mineral se presenta invariablemente hendido longitu- dinalmente por estrias en extremo tenues, debidas evidente- mente a un crucero dominante. Su dicroismo es ap6nas perceptible, y su accion sobre la luz polarizada de regular energia , estingui^ndose entre los nico- les cruzados invariablemente cuando la seccion principal del 13olarizador es paralela al estriado longitudinal; conjunto de caracteres que llevan a considerarlo como un piroxeno orto- r6mbico, probablemente enstatita. Cuando se estudia el magma en la luz polarizada se observa que este agente se resuelve en un agregado cristalino cons- tituido por grandes cristales de plag-ioclasa que poseen una constitucion polisint^tica en extremo numerosa, y que se encuentran en un estado perfecto de conservacion. Como otro de los elementos constituyentes de la roca se dis- tinguen numerosos pequenos fragmentos opacos, probable- mente de magnetita. La enstatita con frecuencia se lialla profundamente des- compuesta y esta convertida en una sustancia algun tanto fibrosa, de color verde-oscuro sucio, y bastante opaca, producto que creo debe considerarse como cloritico 6 scrpentinoso. Esta sustancia se infiltni por los pianos de crucero, y gra- dualmente invade todo el mineral , encontr^ndose fragmentos 250 ANALKS DB HLSTORIA NATURAL. (22) en todos los estados imag'inables de descomposicion. y es de notar que el mineral resultante g-uarda sienipre un marcado paralelismo con la primitiva fibra de la enstatita. Se observa tambien que a veces el mineral verde forma una serie de fajas alternas con otras de color neg-ro y opacas, que parecen ser de hierro mag-netico. El tamano de los frag-mentos de enstatita varia muclio, pues mi^ntras alg-unos miden mas de medio milimetro, otros descienden k dimensiones en extremo exlg-uas. A tal extremo lleg-a esta division, que frecuentemente en el interior de alg-u- nos cristales de feldespato se observan ag-lomeraciones que por su f^cies parecen pequenas particulas de este mineral, que escasamente miden de dos k tres mil^simas de milimetro. Los cristales de feldespato son siempre limpios y diafanos, y sin poseer ning-un g-ran brillo en la luz polarizada se distin- guen por lo numeroso de su constitucion polisintetica. El hierro mag-n6tico, como ya he indicado, es bastante abun- dante, y alg'unas veces es notable por el tamano de sus ag-lo- meraciones, pero sin presentar nunca los contornos reg-ulares del cristal. Curiosa es la constitucion de esta roca, y a pesar de que el ejemplar que poseo no es suficiente para un estudio defini- tivo que no deje lug-ara la duda. creo, sin embarg-o, que existe una marcada semejanza entre sus caracteres y el grupo que Rosenbusch, en su petrog-rafia, disting-ue con el nombre de noritas en el g-rupo de rocas de plag-ioclasa y enstatita, sin olivino, y con ese nombre me parece oportuno darla k conocer. Peridotitas empastadas en la masa de serpentina entre Tolox y Manilba. Al ocuparme del orig-en de la serpentina de la Serrania de Ronda tuve ocasion de referirme k las peridotitas de esa re- g-ion; pero atento ent6nces al objeto principal, que era demos- trar su serpentinizacion, no descendi k diferenciarlas bajo el punto de vista de su clasificacion petrog-rafica. Por lo tanto, aunque sea k costa de repetir lo que ya en otro lug-ar lie diclio, creo, sin embarg-o, que puede ser de al- g-un interns el senalar los principales caracteres de alg-unas (23) Mac-pherson, — hocas dk la serrania dk ronda. 251 de esas interesantes rocas que en aquella ocasion quedaron ■sin describir. El yacimiento de estas rocas, como ya he tenido ocasion de indicar, se enciientra en la colosal masa de serpentina de esa parte del pais en donde se encuentran empastadas cual los cantos g"laciales en el barro de una morrena. A tres variedades distintas parecen referirse las rocas peri- doticas procedentes de ese inmenso yacimiento que he tenido ocasion de estudiar. En la primera ag'rupacion todas aquellas masas en que el peridoto desempena un papel preponderante , y que parece corresponder k la dunita de la Nneva Zelandia descrita por Hochstetter. Las rocas pertenecientes a la seg-unda variedad est^n cons- tituidas por una notable cantidad de diopsida cromifera. peri- doto y alg-una enstatita, asociacion de minerales conocida con el nombre de Iherzolita, mi^ntras que la tercera que he tenido ocasion de ver esta formada por un curioso compuesto de un piroxeno y peridoto con g-randes trozos de pleonasto. La dunita^ a juzg'ar por la abundancia de peridoto que queda sin descomponer en el g-ran numero de serpentinas de esta comarca, parece ser la que ha desempeiiado un papel mas importante como materia para la formacion de esta roca. La dunita en aquellos ejemplares que pueden considerarse como perfectamente tipicos, esta constituida por una masa de peridoto. de testura sumamente homog-^nea, que empasta al- g-unos g'ranos vitreos de la misma sustancia, y en los que se reconocen los caract^res habituales de este mineral. Adem&s se disting"uen diseminados por la roca, y con cierta irreg-ula- ridad, alg-unos g-ranos de color neg-ro de picotita, 6 espinela cromifera. Su color es un g'ris verdoso-claro, y su lustre entre grasiento y vitreo. ascendiendo su densidad a 3. 3: siendo su dureza tambien muy consi(leral)le. Tratada esta roca en polvo por el acido hidroclorico se des- compone por completo, dejando la silice en g-ranos g-elati- nosos. En seccion transi)arente se presenta la roca al microscopio como constituida por un ag-reg-ado g-ranudo-cristalino de pe- quenisimos frag-mentos de peridoto, en cuya masa se observan 252 ANALES DE HISTOKiA NATURAL. (24) empastados otros trozos mayores de la misma sustancia y tambien de contornos en extremo irreg-ulares. Diseminados por este agreg'ado se descubren numerosos pe- quenos frag-mentos de picotita. Los gT6,nulos de peridoto que forman lo que puede conside- rarse como la pasta de la roca, son de dimensiones en extremo pequenas, y como reg-la g-eneral oscilan desde un d^cimo de milimetro a cinco mil6simas en su maxima dimension. Por el contrario, los grandes fragmentos alcanzan k veces liasta m&s de un milimetro de larg-o por otro tanto de anclio. Si se someten secciones de esta roca a la accion de los 4ci- dos se observa que toda sumasa se descompone por ig'ual, po- ni^ndose tiirbia y opaca, y disolvi^ndose el residuo en su ma- yor parte en la potasa, quedando s61o inc61umes los pequenos frag'mentos de picotita. El peridoto posee una accion extremadamente viva en la luz polarizada, y brilla en g"eneral con tintas verdes y encarnadas. En los g-randes frag-mentos se observa a veces un estriado long-itudinal que corresponde probablemente al crucero prin- cipal y paralelamente al cual se verifica la extincion entre los nicoles cruzados. Adem4s se presenta este mineral constantemente atravesado por innumerables g-rietas irregulares que son, puede decirse, los canales por donde se verifica laserpentinizacion. Los contornos de la picotita son tambien irreg-ulares en ex- tremo, y s61o como g-ran rareza pueden reconocerse los reg-u- lares del cristal, observandose ent6nces las formas octa6dricas. Las dimensiones de este mineral son variables en alto g-ra- do, pues mientras los frag-mentos visibles k la simple vista alcanzan hasta un milimetro , los que los g-randes aumentos revelan descienden a dimensiones de m^nos de una milesima de milimetro, siendo de notar que cuando se observa la roca con g-randes aumentos se ve que la masa de peridoto estk completamente llena en alg-unos sitios de tenuisimas particu- las de este mineral, el cual presenta siempre la misma irre- gularidad en sus contornos. Entre el apretado tejido que forman las diminutas particulas de peridoto se observa una pequena cantidad de un mineral perfectamente hialino y de perfecta pureza, de superficie homo- g-enea y que contrasta con la suavemente rug-osa del peridoto, (25) Mac-pherson. — kocas de la sereania de ronda. 253 de accion bastante en^rg-ica en la liiz polarizada, y cuyos con- tornos parecen adaptarse al de los granulos de peridoto, cual una sustancia incrustante, y acerca de cuya naturaleza, dada la pequena cantidad de sustancia, no me ha sido posible lle- g-ar k ning-un resultado positivo , pero es probable que deba referirse k alg-un feldespato b4sico. En las Iherzolitas de esta comarca dominan las tintas ver- des, efecto no solo del verde aceituna del peridoto, sino tam- bien del que le presta el bello verde esmeralda de la di6psida cromifera. Estas rocas son de estructura cristalina y pueden recono- cerse todos sus elementos perfectamente limitados, kuu k la simple vista. En alg"unos ejemplares adquiere la di6psida cromifera un notable desarrollo, y dominando ent6nces en la roca el color verde esmeralda de este mineral, adquiere esta una sing-ular belleza. Este mineral se presenta con un crucero muy bien determi- nado, y hasta tal punto, que le presta una estructura fibrosa en alto g-rado a casi todos sus frag-mentos. EI peridoto es verde-aceituna y muy semejante al que cons- tituye la Iherzolita del Elang- de Lliers; su fractura es vitrea y forma g-eneralmente g-r&nulos redondeados. Desciibrense ademas frag-mentos de un mineral amarillo- castailo, el cual presenta un crucero dominante que le da una estructura fibrosa, mineral que parece referirse k la enstatita. Aunque con relativa escasez se descubren ademas alg-unos pequenos frag-mentos de picotita. Examinada esta roca en el microscopio, en seccion transpa- rente, se ve que esta constituida por un ag-reg-ado cristalino de g-randes frag-mentos de los tres minerales citados. La di6psida que en alg-unos sitios forma la parte mks im- portante de la roca, es de un verde esmeralda claro, color que persiste aun en un g-ran estado de tenuidad. Observado este mi- neral con el nicol inferior se ve que es li^eramente dicr6ico. Casi invariablemente su estado de conservacion es , puede de- cirse, perfecto, y su accion sobre la luz polarizada extremada- mente en^rg-ica. En todos los frag-mentos de este mineral se disting-ue un crucero dominante que le presta una estructura fibrosa suma- •251 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (26) mente marcada, Adem&s. de este crucero se observan otros dos que al cruzarse dan como resultado un enrejado sumamente bello; tanto cuando se examina a la luz natural, como cuando se hace uso de la polarizada, dependiendo la forma del enre- jado naturalmente de la direccion del corte dado a la sustancia. Estos tres cruceros parecen corresponder dos de ellos, bien a las caras del prisma 6 k las de las pinacoides ff' y li! , si como parece probable se ha de considerar con Rosenbusch a la diopsida cromifera como una variedad de dialag-a; mi^ntras que el tercero parece corresponder a la pinacoide b^sica. Las inclusiones de este mineral son escasas : sin embarg-o, sig-uiendo los pianos de los cruceros se disting-uen alg-unas partlculas semitranslucidas, que parecen como infiltraciones. seg-un esas direcciones: pero como reg-la g-eneral pueden estas inclusiones considerarse como excepcionales. El peridoto unas veces se presenta en g-randes frag-mentos, atravesado por numerosas g-rietas irreg-ulares y hialinas, de accion tambien muy viva en la luz polarizada , siendo de di- croismo nulo; por el contrario, otras veces forma un ag-reg-ado g-ranudo-cristalino, semejante al que constituye la dunita, y el cual parece ser tambien el ag-ente que traba los diversos ele- mentos de la roca. Cuando se trata una seccion de estas rocas por los 4cidos, se observa que el peridoto pierde su transparencia, y cuando se le somete a la accion de la solucion acuosa de potasa y se calienta la roca, se reduce k una menuda arena al disolverse la silice g-elatinosa que aim trababa los diferentes compuestos entre si ; y diseminandose ent6nces por el liquido los diversos frag*- mentos verdes de di6psida y los amarillentos de enstatita en su pristino estado. Se observa en aquellas de estas rocas en que la serpentini- xaciou es, puede decirse, incipiente, que esta de preferencia se efectua sobre el peridoto, y con especialidad en el elemento g-ranudo-cristalino que traba los diversos componentes de la roca entre si. El piroxeno r6mbico se diferencia poco en su color y dem^s caract6res del peridoto. salvo por un crucero dominante que k veces le presta una estructura fibrosa y otras desg-arrada, y paralelamente k cuya direccion se verifica la extincion de este mineral entre los nicoles cruzados; no disting-ui6ndose (27) Mac-pherson. — bocas de la serrania de ronda. 255 trazas de los tres cruceros dominantes que se observan en la diopsida. La picotita es tambien abundante y a diferencia de lo que se observa en el tipo de roca anteriormente descrita se pre- senta en frag-mentos aun m^s irreg-ularmente repartidos, pero de mayor mag-nitud , y ostentando siempre la misma irreg-u- laridad en sus contornos. Ademas de este mineral se descubren alg-unos g-ranitos de color neg"ro y opacos, y que tal vez puedan referirse a la cro- mita. El otro tipo de roca del g-rupo de las peridotitas que he tenido ocasion de estudiar es curioso en extremo. El ejemplar, objeto de este estudio, procede de un g-ran canto liallado en la vecindad del Puerto del Pino, en el camino desde Ig'ualeja a Estepona. pero cuyo yacimiento no me ha sido dable hallar, pero que es probable proceda de uno de esos lentejones empotrados en la serpentina que por todas partes se descubren. Esta roca es,tk constituida por una sustancia fibrosa y aun bacillar, de un color de ante violado; sustancia que empasta numerosos frag-mentos irreg-ulares de un mineral de color ne- g'ro y de extraordinaria dureza. Su tenacidad es extrema; su densidad g-rande, ascendiendo a 3,3; desprendido un pequenito frag-mento de la sustancia fibrosa se funde con relativa facilidad al soplete en un vidrio de color bianco. Tratada esta roca por los 6,cidos, se descompone en parte. El residuo que no ha sido atacado por los acidos y fundido con carbonato de sosa, deja aun un pequeiio residuo sin ata- car despues de haber sido a su vez tratado por los acidos. Este pequeno residuo consiste exclusivamente en los peque- nos frag-mentos del mineral neg"ro, el cual resiste k todos estos ag-entes, pues examinado en el microscopio se le ve en su pri- mitivo estado caracteres que en union de los que su andlisis microsc6pico revela Uevan a considerarlo como la espinela ferrifera 6 pleonasto. En la solucion de este mineral se observa adem&s de la sllice una notable cantidad de hierro, alg-una alumina, bastante cal y una considerable cantidad de mag-nesia. L^minas delg-adas de esta roca presentau una estructura eu 256 A-NALES DE HISTORIA NATURAL. (!S) el microscopio, ciiriosa en alto grado. estando constituida por un agreg-ado cristalino formado por g-randes frag-mentos de pleonasto, otros aiin mayores, de estructura fibrosa, que pa- recen referirse k un mineral pirox^nico y un conjunto g-ra- nudo-cristalino de peridoto. La estructura de este mineral pirox^nico es verdaderamente extraordinaria, pues aunque aparentemente forma la casi tota- lidad de la roca cuando solo se la observa con muy pequenos- aumentos, apareciendo simplemente fibroso como conse- cuencia de tener un crucero predominante, y k primera vista podria tomarse por una enstatita 6 dialag-a, presenta, sin em- bargo, cuando se le observa con mayor aumento, una consti- tucion extraiia en extremo, sobre todo cuando se emplea la luz polarizada. Con ayuda de este ag-ente se ve que esta estructura tan exa- g'eradamente foli^cea es el resultado no tanto de un crucero dominante, cuanto de una alternancia de un mineral homo- g-6neo y un ag-reg-ado g-ranudo-cristalino. Sometidas secciones de esta roca a la accion de los acidos, se observa que mi^ntras el mineral homog-6neo resiste por completo, el ag-reg-ado cristalino se descompone en totalidad. Cuando se estudia esta curiosa sustancia con atencion, se ve que efectivamente es un mineral con un crucero dominante, pero entre cuyos pianos se ha infiltrado esa sustancia g-ranudo- cristalina. Efectivamente, se observa que en aquellos frag-mentos que parecen estar cortados pr6ximamente perpendiculares al cru- cero, esta alternancia consiste en laintercalacion de gr&nulos que miden desde dos 6 tres cent6simas de milimetro, k m^nos de uno, entre placas paralelas de un mineral homog-^neo que se exting-ue simult^neamente en toda su extension entre los nicoles cruzados , formando los pianos del crucero con la seccion principal del polarizador, 4ng'ulos que lleg-an hasta mks de 40 g-rados. Estas placas, separadas por la pelicula g-ranudo-cristalina, miden desde un d^cimo a cuatro 6 cinco cent^simos de mili- metro. Otras veces se observan en aquellos frag*mentos cortados oblicuamente k los pianos del crucero, que las l^minas, tanto del mineral homog6neo como las de la sustancia granudo- (29) Mac-pherson. — rocas de la serrania de ronda. 257 cristalina, se ensanchan sobremanera y en aquellos que se aproximan ya k g-uardar iin cierto paralelismo k esa direc- cion, se distinguen particulas granudo-cristalinas sobre la homog-^nea placa del mineral pirox^nico, cual si fuera el re- sidue de la sustancia interpuesta entre los pianos del crucero que no hubieran sido desprendidos en la labra. Otras veces suele observarse que entre los nicoles cruzados la extincion no se verifica, sino que se manifiestan fajas debi- das k la interposicion de alg-una delg^ada placa de esta sus- tancia entre el piroxeno. En el caso de estar alg-una de las placas cortada de manera de no tener sustancia alg-una interpuesta, ent6nces pueden estudiarse todas sus propiedades. libre de toda accion pertur- badora. En este caso se ve que su estructura foli4cea no es simple- mente el resultado de una infiltracion por una direccion inde- terminada, sino que existe un crucero dominante por los pia- nos del cual 6sta se lia verificado. La accion de este mineral sobre la luz polarizada es en6r- g-ica en extremo, siendo su dicroismo nulo y su extincion, como ya he indicado, se verifica formando 4ng-ulos la direc- cion de los pianos de crucero con la seccion principal del po- larizador, hasta de m^s de 40 g-rados , caract6res que en union de los que presenta tanto al soplete como con los dcidos, con- duce k considerarlo como un mineral pirox^nico 6 tal vez dia- Mg-ico; aunque la manera de estar interpuesta la sustancia granudo-cristalina entre los pianos del crucero, no deja de presentar alg-una semejanza con las interposiciones seg-un la pinacoide b^sica en la malacolita , la salita y otros minerales pirox^nicos. El ag-reg-ado g-ranudo-cristalino de peridoto , adem4s de las intercalaciones que efectiia por entre los pianos de crucero del piroxeno, rodea tambien con frecuencia los frag-mentos de este mineral, asi como los g-randes frag-mentos depleonasto. Los g-r&nulos de peridoto presentan con frecuencia trazas de serpentinizacion, estando k veces atravesados por t^nues vetillas de serpentina de color amarillo ocr^ceo. El pleonasto se presenta en g-randes frag-mentos de contorno irreg-ular, y su color es variable con el espesor de la placa; pues se observa que aquellos frag-mentos que son mks delg-a- ANALES DE HIST. NAT.— VIII. 17 258 ANALES DE HISTOKIA NATUKAL. (30) dos h4cia su periferia que Mcia su parte central, presentan un color verde botella subido en el centre, y que Ivkcia sus bordes se liace violado. Este mineral no ejerce accion alguna sobre la luz polari- zada, y entre los nicoles cruzados queda completamente ex- tinguido en todas las posiciones, en el piano horizontal. Su superficie es algun tanto rug'osa y con frecuencia est^ atravesada porgrietas irregulares. En g-eneral es limpio y transparente, y las impurezas que en- cierra se reducen k alg-unos pequenitos fragmentos negros y opacos probablemente de mag-netita. El hecho mas curioso que este mineral presenta, reside en la descomposicion que parece liaber experimentado en sus bordes. Los contornos de este mineral, como ya he dicho , son per- fectamente irreg-ulares, y cuando se le observa con g-randes aumentos se ve que la masa g-ranudo-cristalina no est^ en in- mediato contacto con este mineral, sino que existe entre km- bos un espacio hialino y transparente, el cual, sometido k la luz polarizada, se resuelve en numerosos cristales de fel- despato tricllnico de una constitucion muy numerosa, el cual se descompone en los ^cidos y por consig-uiente debe referirse k la anhortita. Es curioso este hecho, pues parece indicar como si 6ste fel- despato fuera el resultado de una accion reciproca entre los diversos elementos de la roca y fuera el pleonasto el que pres- tara la indispensable alumina para la formacion del feldespato calcico k expensas del adyacente pirox6nico. Adem^s se distinguen diseminados por la roca algunos pe- quenlsimos fragmentos negros y opacos, probablemente de hierro magn6tico 6 cromita; pero es tan escaso este mineral, que puede considerarse como un mero accidente. Tales son los caract6res de esta curiosa roca, cuya extraiia estructura deja en perfecta duda acerca del grupo k que debe asimilarse. Sin embargo, si se ha de juzgar por los elementos que la constituyen, y prescindiendo de los grandes fragmentos de pleonasto, parece debe relacionarse al de las picritas; 6 tal vez k las descritas por M. Daubr6e como procedentes del Ural y que sirven de matriz k los minerales del grupo del platino. (31) Mac-pherson.— ROCAs de la serrania de ronda. 259 Esteatita de los Llanos del Juanar. Entre las dos crestas paralelas que forman la dspera masa de la Sierra Blanca entre Istan y Marbella, existe una pe- queua extension de terreno relativamente llano , j precisa- mente en la division de ag'uas entre el rio Verde y el Grande y conocida con el nombre de Llanos del Juanar. En esta pequena depresion, afloran las pizarras micdceas inferiores k las dolomias cristalinas de esta parte del pais en virtud del g-ran plieg-ue que 6stos forman y que da su relieve h esta parte de la Serrania. Constituyendo precisamente el eje anticlinal de este g-ran plieg-ue, aparece una sucesion de pizarras mic^ceas de color muy oscuro, y entre cuyos estratos se encuentran intercaladas gruesos bancos de esteatita. Esta es de un color blanco-rosado, untuosa al tacto y de lustre entre nacarino y sedoso. Su estructuraes fibrosa, y mi^ntras unas veces g-uardan sus hebras un marcado paralelismo con la estratificacion, otras se hace confusa y ondulante su direccion, y ent6nces afecta la roca una apariencia extremadamente bella.- Con ayuda de la lente, se descubren diseminados por la roca, una inmensa cantidad de pequenisimos puntos de un rojo muy pronunciado. Triturada esta roca en un mortero de ag-ata y lesiviada con ag-ua para separar las partes de menor densidad, se observa que queda en el fondo del mortero un polvo rojizo, el cual es perfectamente inalterable en el ^cido clorhidrico. Calentado este polvo con la sal de f6sforo A la llama de oxi- dacion en el soplete, se observa que queda incolora, mi6n- tras que en la de reduccion se produce la caracteristica colo- racion violeta del titano, hecho que lleva 4 considerarlo como rutilo. Si se someten 14minas delg-adas de estas rocas al ex^men microsc6pico, presentan una estructura en extremo intere- sante, estando constituida por una masa fibrosa en la cual se encuentran empastados una extraordinaria cantidad de cris- talitos de rutilo, asi como alg"unos frag-mentos de un mineral 2(50 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (;)2) isotropo, (le contorno irreg'ular, j que es probable deba refe- rirse al granate. La esteatita que forma la casi totalidad de la roca, es perfec- tamente incolora y transparente, y en general afecta su fibra un paralelismo muy marcado; otras veces por el contrario forman 6stas un confuso tejido y se entrecruzan con irregnilaridad sum a. Su dicroismo es nulo y su accion sobre la luz polarizada es viva en extremo, con especialidad, en aquellos frag-mentos ta- llados paralelamente ^ la fibra; por el contrario, es en extre- mo escasa y casi nula en alg-unos sitios, en los tallados per- pendicularmente k esa direccion. En los ejemplares de fibra paralela, se observa tambien una cierta orientacion en los cristales de rutilo que concuerdan con esta direccion. Estos abundan de una manera extraordinaria y por lo bien determinado de sus formas cristalinas y la serie de maclas que forman, son dignos de un detenido ex^men. Su color es un amarillo de vino subido, y su accion sobre la luz polarizada, extremadamente en6rg-ica ; y la extincion entre los nicoles cruzados se verifica naturalmente cuando el eje cristalog"r^fico se encuentra orientado paralelamente h la sec- cion principal del polarizador. Sus dimensiones son invariablemente pequenas y oscilan desde 16 2 decimos de milimetro los mayores k m^nos de un cent^simo de milimetro los m^s pequenos. Todos estos cristales se encueniran muy perfectos en sus formas, pues raro es el indivlduo en el que no pueden recono- cerse sus contornos reg-ulares. Como regla g-eneral, todos ellos parecen corresponder k las formas usuales del rutilo, distingui6ndose sobre todo los pris- mas m y A' y la pir4mide I? V* . En todos estos cristales, se nota una tendencia muy marcada a agruparse entre si, para formar individuos de mayor tamafio (lam. V, ^ff. 1/) y da la explicacion en pequeno de las estrias longitudinales que se observan en los grandes cristales de rutilo ; sucede ademt\s que como con frecuencia los cristales adosados son de diverso tamaiio y la union se ha efectuado por las caras del prisma, presentan muchos una gran irregular! - dad en sus terminaciones. 133) Mac-pherson. — rocas de la serkania de roxda. 26i Los cruceros habitiiales de este mineral se presentan como reg'la g-eneral muy bien determinados. Pero el liecho realmente interesante que estos cristales pre- sentan, consiste en la frecuencia con que se presentan for- mando maclas, y son 6stas tan numerosas y variadas, que he visto todas las formas hasta aliora senaladas en este mineral. Como reg'la g-eneral, los cristales tienden a ag-ruparse por las caras de la piramide a', estando comunmente s61o dos acoplados ; pero alg-unas veces se observan hasta tres articu- lados, cortindose sus ejes cristalog-raficos bajo ^ng-ulos de 114 grados, como puede verse en las fig-uras niims. 2, 3, 4 y 5 de la lamina v. En otros cristales se observa, que la union entre dos, se ha verificado por la cara de la piramide aJ del uno sobre la cara del prisma del otro, como indica la fig-ura niim. 6 de la lami- na V, y en alg-unos casos, cuando uno de ellos disminuye en su tamaiio con relacion al otro , aparece la macla como un ex&gono que entre los nicoles cruzados tiene distinta colora- cion en cada lado del piano, como puede verse en las fig'u- ras niims. 7 y 8 de la lamina v. Su61ense, tambien, observar combinaciones de estas dos clases de maclas, y he visto algunas en forma de cruz (v^ase fig-ura num. 9 de la lamina v), resultantes de la union de dos cristales previamente unidos k otros dos, por las caras de la piramide a\ unidos, k juzg-ar por la desig-ualdad de los dos angulos agudos, por una de las caras de la piramide sobre la cara del prisma del otro. El caso m^nos frecuente, es aquel en que la union se ha efec- tuado por las caras de la pir&mide, &V3 , y entonces afectan las maclas formas de corazon, cuyo ^ng-ulo ag-udo mide de 54 il 55 g-rados, y aunque sus terminaciones no pueden siempre reconocerse, sin embarg-o, en algunas se ven ambas pir^mides muy bien determinadas. V^anse las figuras niims. 10 y 11 de la lamina v. Estos cristalitos son siempre limpios y hialinos y s61o como rareza suelen aprisionar algunas particulas y agujas opacas, cuya naturaleza ignoro. Como ya he indicado , diseminados por la roca se observan algunos gr&nulos cristalinos, y cuyos contornos son bastante irregulares. 262 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (34) Estos pequeiios frag-mentos son incoloros, y por lo comun est^n llenos de numerosas impurezas g-eneralmente opacas. Como estos grdnulos se encuentran envueltos en la masa de esteatita, y como adem&s son de pequenas dimensiones, se hace dificil el poder juzg-ar de una manera decisiva acerca de su manera de obrar en la luz polarizada. Sin embarg-o, en aquellas secciones de la roca, cortadas per- pendicularmente k la fibra de la esteatita, y que obran de una manera casi nula sobre la luz polarizada, se ve que pueden considerarse como isotropos, car^cter que Ueva con cierta pro- babilidad k considerar a este mineral como granate. Pizarra quiastolitica de las cercanias del Real del Duque. Entre la serie de pizarras, que vienen empotradas transver- salmente en la masa de serpentina entre las Sierras Palmitera y del Real, se observan alg-unas pizarras neg-ras que, exa- minadas con atencion, resultan ser verdaderas pizarras quias- tollticas. Son tan abundantes las quiastolitas en estas pizarras, y for- man un tejido tan compacto, que ^un con ayuda de la lente se hace dificil disting-uirlas, pero conforme se va procediendo en la labra para efectuar una seccion transparente, se va viendo que la mayor parte de la roca estd formada por un compacto tejido de estos minerales que k veces miden cerca de un cen- timetro en su maxima dimension. Examinada esta roca con el microscopic, se la ve constituida como todas sus cong-6neres, por una parte cuarzosa, en cuyo interior hay numerosas particulas , tanto de mica oscura, como de sustancia carbon6,cea, y que traba los diversos crista- les de quiastolita. La estructura de estos cristales es sumamente curiosa y se diferencia algun tanto de la que he tenido ocasion de estu- diar, tanto en el Pirineo, como fuera de la Peninsula. Las caracteristicas inclusiones de materia carbonacea que tan mag-istralmente describe Zirkel en su trabajo sobre el Pirineo, no guardan esa notable reg-ularidad que se observa en las de esa localidad, sine m^s bien afectan una cierta irre- (35) Mac-pherson.— ROCAS de la serrania de ronda. 263 g-ularidad, pues aunque siempre se observa una masa de sus- tancia carbonosa en el interior de cada cristal orientada para- lelamente k la direccion del eje cristalogr&fico , no forma, sin embarg-o , esas masas prism^ticas interiores tan reg-ulares , y s61o como rareza se ve alg-o que recuerde esas llamadas maclas tetragramas y pentar6mbicas de este mineral. Obs6rvase, si, una estructura extremadamente extrana y representada en la fig*. 12 de la Ikm. v, y que, 4 juzg-ar por la orientacion de las particulas carbon^ceas y dem^s impurezas parece como si 6stas describieran una especie de curva heli- coidal en el interior del cristal alrededor del eje cristalogr^,- fico. No es esta estructura un hecho aislado , observado en un solo individuo, sino que en g-ran numero de ellos, y siempre en los cortados mks 6 m^nos paralelamente al eje cristalog-rdfico se observa esta estructura especial. Los contornos de este mineral a veces son muy regulares y forman desde perfectos cuadrados k toda clase de fig-uras r6m- bicas, seg-un la inclinacion al eje cristalog-rafico con que ban sido cortados; perootros presentan una gran indeterminacion en sus contornos. Con frecuencia se observa que los cristales de quiastolita es- t^n rodeados por una franja de color mas oscuro, y en la cual predominan las particulas de mica que precisamente es el mi- neral que m6nos domina entre las impurezas que estos mine- rales encierran, cual si hubiera sido sometida k una especie de criba entre la materia carbonosa y las particulas de mica. Estos cristales, cuando no turbios por la sustancia carbo- nosa que encierran , son perfectamente transparentes y bien conservados, observ&ndose en alg-unos un estriado que parece corresponder k los pianos de un crucero f^cil. Este mineral posee una g-ran actividad en la luz polarizada, y en los cristales cortados mas 6 m6nos paralelamente al eje cristalog-r^fico la extincion entre los nicoles cruzados se ve- rifica cuando las aristas terminales son paralelas k la seccion principal del polarizador , not^ndose , por el contrario , en los cortados oblicuamente al eje que 6sta no se verifica para- lelamente k esta direccion, sino en direcciones mds 6 m6nos diagonales, hasta lleg-ar en aquellos raros casos en que el cris- tal estk cortado perfectamente normal al eje cristalogr^fico, 6 264 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (36) permanece en perfecta oscuridad en todas las posiciones en el piano horizontal. Alg-unas partes de estos cristales presentan la particularidad de ser fuertemente dicr6icos en alg-unos sitios , siendo por re- g-la g-eneral estas manchas dicroicos de contorno irreg-ular, y aparecen aqui y alii sin guardar reg-la alg-una aparente con el elemento cristalino que las empasta. Estas partes dicr6icas de los cristales de quiastolita varian su color al hacer g-irar el nicol inferior desde el perfecta- mente incoloro a un rosa muy subido, y en ese caso presentan una perfecta identidad a los cristales de andalusita ya descri- tos al ocuparme del g-n6is de Istan. Cuando se observa , por ultimo , la base con g-randes aumen- tos , se ve que est4 constituida por un ag-reg-ado de cuarzo gra- nudo-cristalino, el cual empasta numerosas particulas de mica de un color oscuro y g-ran cantidad de filamentos de sus- tancia carbonosa; observ^ndose ademas que con frecuencia en este mag-ma se desarrollan numerosos cristalitos tambien de quiastolita. U EVOlUCIOd EN US ROCAS VOLCiWCAS EN GElRll EN LAS DE GANARIAS EN PARTICULAR, DON SALVADOR GALDERON Y ARANA, ( Sesion del 5 de ICarzo de 1879.) I. LA DIN AMIGA PETROGRAFICA. Aspiracion hdcia una dinamica petrografica. — Motivos de este ensayo. — La evolucioii general y la especial a cada roca. — Ensayos en sentido de constituir el nuevo tratado que nos ocupa.— Diflcultades que Jioy se ofrecenpara ello. Muclios y muy valiosos materiales se hallan disperses en diferentes obras y revistas cientificas, con la aspiracion total 6 parcial de elevarse a la indag-acion de las actividades que han producido todas las actuales manifestaciones del planeta que habitamos ; una parte de este problema, y muy impor- tante a no dudarlo, es la de las evoluciones que las rocas lian experimentado y experimentan sin cesar auton6micamente, por decirlo asi, esto es, independientemente del metamorfismo y de las influencias de fuera. No faltan tampoco trabajos rela- tivos k este respecto, ni dejan de tener alg-unos capitalisima importancia ; mas por muy numerosos que sean y g-rande su particular alcance, en tanto que no constituyan cuerpo de doctrina, dificilmente les es dado incorporarse al sistema de la ciencia. La tendencia k que aludimos, k la que hace tiempo nos sentimos inclinados, lleg-aria hoy k su m^s alto g-rado de perfeccion posible, constituyendo lo que podria llamarse la Dindmica petrogrdfica, un capltulo de la cual, con especial 266 AN ALES DE HISTORIA NATURAL. (2) aplicacion k las Islas Canarias, es lo que nos proponemos re- seiiar en este ensayo. Una descripcion de los materiales volc4nicos 6 plut6nicos de una localidad, debe k nuestro juicio ser alg-o m^s que una exposicion muerta del estado en que aqu611os se presentan; corresp6ndele tambien inquirir la serie de fen6menos de toda especie que ban determinado el estado presente, que se ofrece k la contemplacion del atento. Sin duda que al aventurarse en tal estudio bay que exceder el campo de las observaciones perfectamente comprobables y seg-uras; pero si los hechos hubieran de servir s61o para petrificarse en los catalog-os 6 en los indices, bien pudi^ramos renunciar h que constituyeran jam^s los cimientos de una obraque constantemente se perfec- cione. Ocup^ndonos siempre con tal criterio del estudio petro- grdfico del grupo aug-itico de Canarias, nos propusimos comple- tarle con la historia, en cuanto es dado hacerla, de las vicisitu- des por que babia pasado aqu61 despues de su erupcion , y en consecuencia los ag-entes de tales actividades. Pero faltos de un trabajo de carActer critico que reasumiera los ensayos en tal sentido hasta abora realizados, lig-^ndolos k la par sistem^- ticamente, nos vimos oblig-ados k constituirle nosotros mis- mos, excediendo asi los llmites de una mera monog-rafia des- criptiva. Mas la condensacion de investig-aciones, en una y otra parte dispersas, constituyendo una doctrina , nos pareci6 tan litil por lo m6nos como el ensayojprimordial que emprendimos, y de aqui el que presentemos boy 6ste, cuyo objetivo son las Islas Canarias , pero en el que apelaremos k cada momento al socorro de los datos comunicados de otras reg-iones por las au- toridades cientlficas. No por ello renunciamos k ofrecer alg-un dia el resultado de nuestras observaciones sobre el g-rupo au- gitico de aquella reg-ion — ampliando mks elementales en- sayos (1)— ni dejaremos pasar desaprovecbada esta ocasion de bosquejar su caracteristica petrog-r^fica , que constituira el asunto del sig-uiente capitulo. El ex^men de una roca plut6nica 6 volc^nica, puede casi siempre resolver sus facto res en tres categ-orlas: primitivos (1) Calderon. Resefiade las rocas de la isla volcdnica Oran Canaria. — Anales de la Soc. Esp. de Hist. Nat., t. v, 1876. (3) Calderon y Arana. — rocas volcanicas de canaeias. 267 unos , evolutivos otros , y producto de alteracion el resto. Quiere esto decir que independientemente de la cronologia g*eneral cada material tiene una propia, divisible en perlodos, al modo como cada individuo humano recorre una liistoria peculiar independieute de la del hombre como especie. Dentro del grupo, y en la reg'ion que nos ocupar4, hay ejemplos con- vincentes y aclaratorios que citar: cuando se recorre el inte- rior de las Islas Canarias, se hallan por todas partes esas capas de arcilla roja — usualmente llamada wacka — no s61o k la su- perficie, sino 4un interpuestas entre dos lechos bas41ticos, que ofrecen actualmente ig-ual aspecto y composicion ; y, sin embarg-o, la presencia de aquella sustancia atestig'ua el g-ran periodo de tiempo que ha mediado entre la erupcion de los inferiores y los superiores ; de ig-ual suerte las term^ntidas de la Aldea de San Nicolds y Teide son producidas por basaltos descompuestos y metamorfizados despues por el calor de otros que surgieron mas tarde. Semejantes observaciones no son por cierto nuevas: ya Hamilton en 1790 (1) not6 que tales seres son resultado de la alteracion del basalto, y que endureci6n- dose aqu611os habian orig"inado los jaspes, seg-un su denomi- nacion , que hall6 intercalados entre tong-adas de roca volc&- nica. Queremos indicar con estos ejemplos , que materiales depositados en diferentes tiempos , han sin embarg-o expe- rimentado la misma evolucion, y veremos en cambio que otros simultdneos cronolog-icamente la han seg-uido muy diversa. Se observa en efecto con g-randisima frecuencia en el pais que una misma corriente varia sensiblemente de unas partes k otras por su composicion y estructura , y de aqul la dificultad de precisar en 61 los yacimientos de las variedades que se en- cuentran en las expediciones. Las indicaciones hechas en sentido evolutivo con el criterio que dejamos expuesto, no son ni escasas ni de actualidad; al contrario, creemos que pueden desentranarse tres tendencias relativas k este particular no mas : una que podemos llamar quimica, representada por hombres tan eminentes como Des- cloizeaux, Sainte Claire Deville, y otros — modernamente Sterry (1) Natural history of the Basaltes and its attendant Fossils in the Northen Counties of Ireland, 1790. 268 ANALES DE HISTORIA NATURAL. (4) Hunt; una seg-unda mineral6g-ica, cuyo mks importante re- sultado es la aparicion del reciente trabajo de Bombicci (1); y otra, en fin, petrog-n\fica, frutos principales de la cual son las investig-aciones de Sorby^ Spletgerber, Tscliermak , Rosen- busch y otros que citaremos en este modesto ensayo. Sin embarg-o de existir muchas investig-aciones encamina- das al fin que nos ocupa, y de la notoria importancia de los autores de 6stas , la petrografia din&mica no se halla aim constituida; y, lo que es m^s sensible, son g-randes las difi- cultades que para conseg-uirlo se presentan. Una de ellas — y no la menor — es el estado critico por que hoy atraviesa la litolog"ia, falta de una transicion gradual entre su pasado y las flamantes direcciones. No es dudoso que se ban abierto grandes horizontes para ella y caminos nuevos mediante el ex^men microscopico de las rocas con las indag-aciones de muclios petr6gTafos , que casi todos viven aiin y enriquecen diariamente la ciencia con los magnificos resultados de sus investigaciones; que mundos ^ntes desconocidos en punto k estructura, composicion y constitucion de los materiales ter- restres, se ban becho manifiestos con la ayuda de los medios amplificantes; pero entre reconocer y declarar esto y deses- timar por entero, como suele bacerse en Alemania, las con- tribuciones acumuladas laboriosamente por generaciones de ilustres sabios que nos ban precedido, entre estas dos cosas, repetimos, media un abismo. Nosotros bemos buido de este exclusivismo — y 4un mks, naturalmente;, del de aquellos que niegan la validez de la petrografia microscopica — y bemos procurado recopilar cuanto de antiguo y moderno bay becho sobre el particular, sistematizdndolo bajo un plan al que ha- biamos sido pr^viamente conducidos por el estudio de las rocas de Canarias, y mks tarde por el de las de Europa de la Universidad de Ginebra , que el profesor C. Vogt ha puesto completamente k nuestra disposiciou. (1) II processo cU evolmione nelle specie miner ali. — Ann. delta R. Univ. di Bolo- gna, \m%. (5) Calderon y Arana.— 1100 AS VOLCANIC AS BE CANARTAS. 26D II. RESENA PETEOGRAFICA DE LAS ISLAS CANARIAS. Cardcter de esta rescna.^ Dirision de las rocas volcdnicas del pais en dos grandes cate- fforias. — Composicion miner alogica de los materiales sanidinico-anflbdlicos, — Per- lita.— Traquita,— Fonolita.— Composicion mirteralogica de los materiales plagiocld- sico-avgiticos. — Clasijicacion metodica de esta serie. — Andesita awgitica. — Tefrita; opinioncs sol/re esta nvera especie.— Basanita. — Basalto nefelinico. — Dolerita.- Basalto feldespdtico.— Lavas modernas. Rocas de origen adreoy rocas de origen submarine. — Diseno para explicar la relacion de las rocas en Gran Canaria.—Tmportancia en el pais del cardcter de superposicion. Aunque en nuestro precedente ensayo citado hemes dado una noticia g-eneral de la composicion litol6g-ica de la isla de Gran Canaria, faltos ent6nces del socorro de los procedimien- tos actuales, y habiendo en aqu61 erapleado el antig-iio tecni- cismo, cuya ambigiiedad y profusion conduce k las mayores confusiones (1), no nos puede servir en todas ocasiones de punto de referenda para 6ste; debemos adem^s al presente ex- tender nuestras observaciones k todo el archipi^lag-o. Y como quiera que ig-uales consideraciones son aplicables k cuantos trabajos g-enerales bay hasta aqui publicados sobre el pais, creemos que una ligera reseila con arreg"lo al m^todo actual no carecera de alg-un interes. Comprendera pues, 6sta, tres partes: composicion mineralog-ica, composicion litol6gica y superposicion. Bajo el punto de vista mineral6g-ico — y veremos despues que estratificamente tambien — todas las rocas de las Islas Cana- rias son reductibles k dos grandes categorlas: una sanidico- anfib61ica, otra plag-ioclasico-aug-itica. Los minerales constitutivos de la primera son reductibles k tres g-rupos, en la forma sig-uiente: 1 ." — Esenciales. a. — Comunes d todas las rocas del grupo: Sanidino. Hornblenda. Mica. (1) No a otra causa puede achacarse que geologos tan eminentes como Buch, Ber- Ihelot y Lyell afirmen que se encuentran en Gran Canaria micacitas, euritas y dia- '270 AN ALES DE HISTORIA NATUEAL. (6) h. — Propios de sub-grupos: Nefolina. Oligoclasa. 2." -- Accidentales. a. — Comunes a todas las rocas del giupo : Apatito. Titanita. h. — Propios de sub-grupos: Hauyna. Nosean. 3.* — Denvados. Clorita. Oxido de hierro. Zeolitas. Kaolin. Las rocas de esta categ-oria son notables en Canarias por su abundancia en cristales porfidicos, tanto de plagioclasa como de hornblenda, estos iiltimos de enorme tamano con niuclia frecuencia. En tanto que en otras reg'iones se dan k conocer la mayor parte por su lig-ereza , en las Islas Canarias ofrecen una compacidad y una densidad verdaderamente sorprenden- te. Pueden reducirse k tres especies principales : perlita, tra- quita y fonolita. La perlita verdadera es rara en el pais , y cuando se la en- cuentra difiere s61o de la traquita por su aspecto y estructura mks vitreos, pues por lo demas ofrece igual composicion. Las que liemos liallado en Gran Canaria — desgTaciadamente s61o en cantos sueltos, y no en el yacimiento — asi como las que liemos visto recog-idas en Tenerife, son todas compactas y pe- sadas. La traquita es una mezcla de sanidino, oligoclasa y horn- blenda, con 6 sin mica. Los cristales de oligoclasa suelen abundar en el estado porfidico m^s que en otras regiones, pero en cambio la mica y el cuarzo son relativamente escasos. Nada tenemos que aiiadir en punto a esta roca a nuestro trabajo, sino el separar de la traquita y brechas traqulticas las que contienen cristales de augita, que hoy consideramos como andesitas y miembros del otro grupo. H) Calderon y Arana. — rocas volcanicas de canarias. 271 LRfonolita de Morro del Cerdo, Roque del Pino, Paso de Gua- jara, Palma, Gomera, etc., ha sido ya objeto de un estudio mi- crogT^fico por parte de Sauer (1), quien indica entran en la constitucion de estas rocas el sanidino, el feldespato triclinico, s61o en cristales gTiiesos (abundantes en Risco de Ucang-a y Pico del Pozo); la hornblenda verde y parda, en inclusiones k veces en la aug-ita, como en el valle de Terajana (Gran Cana- ria), segun Rosenbuscli; hauyna y n6sean tan Intimamente unidos, que es dificil percibir sus limites reciprocos, como en la de Fuente Ag-ria; nefelina, mica, Gomera; clorita, mag-ne- tita, apatita, leucita, cuerpos neg-ros de titanita que se con- vierten en oxido de liierro, kaolin y zeolitas, que se liallan, ora en las cavidades, ora en esferoides alrededor de ellas, sobre todo en las verdaderas fonolitas zonadas. Mas conviene notar que con toda probabilidad estdn confundidas en este trabajo rocas que, como las andesitas amfibolicas y las que llama- remos tefritas, corresponden en nuestra clasificacion al otro grupo (2). Las fonolitas del pais son notables, no solo por su abun- dancia y espesor que k veces tienen sus formaciones, como la de la Fortaleza de Tig-aig-a, de 60-70 metros , seg-un Fritsch y Reiss, sino por la belleza y variedad de los colores de su pasta blanca, verde, azul, amarilla 6 roja, en la que destacan her- mosos cristales bialinos de feldespato, Pasemos a la seg-unda categ-oria, no m^nos interesante en Canarias que la anterior. E&tk constituida por los verdaderos basaltos y por rocas a 61 afines — que no pueden incluirse entre las traquitas ni las fonolitas — cuyo feldespato funda- mental es la plagioclasa, que g-eneralmente son microfel- siticas, y siempre aug-iticas. Ofrecieudo muchos tipos diversos el grupo en cuestion, es dificil precisar otros caract^res gene- rales que sean k la par comunes y bastante constantes; con todo, podemos aiin afiadir, que se hallan casi siempre en la masa fundamental cristales augiticos y feldesp&ticos reunidos; (1) Vntersxir.hxtngen ilber die pJionolitischen Gesteine der Canarischen Inseln.— Zeits- chr. f. d. ges. Natuniss. Halle, 1876. XLVH. (2) En la formacion de la fortaleza de Tigaiga, que aparece cubrirla de una capa Vitrea, Rosenbusch ha descubierto una modiflcacion microfelsitica en la que no ha en- contrado rastro de nefelina. No es m6no8 interesante el hallazgo de variedades com- pletameute desprovistas de leucita. '2*/-2 AT^ALES DE IIISTOIIIA NATURAL. (8) que hay dos series de individuos de la mayoria de las especies fimdamentales — mag-m^tica la una, y porfirica la otra — y que la mag-netita se presenta en todos ellos y con frecuencia en diversas series. Los minerales constitutivos del grupo son reductibles k las mismas categ*orias senaladas para el anterior , en la forma sig-uiente : 1." — Fse7ic'iales. a. — Comunes a todas las rocas del grupo : Plagioclasa. Piroxeno augita. Magnetita. h. — Propias de sub-grupos : Sanidino. Nefelina. Peridoto olivine. 2.° — Accidental es. a.— Comunes a todas las rocas del grupo: Apatito. Titanita. h. — Propias de sub-grupo: Hauyna. Opalo. Alg-unos de la anterior categ-oria pueden entrar ademds como accesorios. S.^ — Derimdos. Hornblenda.. \ Magnetita • • . [ Evolucion de la augita. Biotita ] Hematites. Evolucion de la magnetita y del olivine. Clerita y serpentina. Evolucion de la augita y del olivine. Zeolita. Evolucion de la nefelina. Espato calizo y aragonito. Generalmente producto de secre- cien. Siendo en Canarias, como queda diclio, las rocas de este g-rupo, no solo m6nos conocidas que las del anterior, sino (0) Calderon y Arana. — rocas volcanicas de canarias. 273 tambien mas variadas , su clasificacion es mas embarazosa, y por ello la expondremos esqiiemiUicamente — seg'un k niiestro entender debe bacerse — en Li forma que expresa el cuadro adjunto: Pasta de augita y pla- giocla- sa. . . . Con algo de sanidino , . . . . Desaparicion \ del sanidino y iCon hauyna abundancia y Con piroxeno y plagioclasa predoininio de \ porf idicos la nefelina. . . / Aparicion del peridoto. . . Abundancia del peridoto Con materia Extincion de lali nefelina y prc- dominio del] peridoto . 'Individuos j porfidicosde I augita, pla-; fundamen- tal semivi- trea giocl asa y 1.^ , ^ . , [Mezcla gra- olivino \ nosa [Augita, plagioclasa y mu- clio olivino Basalto nefelinico. Tefrina liai'ij'nica. Tefrina tipo. Basanita. Basalto nefelinico. ' Basalto feldespa- k tico. Dolerita. Lavas modernas. Apendice : Toba, peperino, breclia y wacka. La andesita angitica es una roca de estructura fliiidal, cons- tituida por una mezcla de plag'ioclasa (olig-oclasa 4cida), au- gita y mag^netita, mas un vidrio abundante ordinariamente granulado a trecbos. Ann no bemos comprobado en el pals la existencia de ciertos minerales derivados que se citan de otras reg"iones, pero si la del bierro olig-isto, el sanidino (fig-. L", la- mina Yi), y la clorita. El aspecto de esta piedra recuerda de un modo sorprendente sus correspondientes en Auvernia des- critas por Lasaulx (1), En el yacimlento afecta un exterior basaltlco Unas veces, y otras enteramente melafidico (Gran barranco de Palma y Cumbre de Gran Canaria) (2). Hasta aliora la andesita aug'itica ba sido s61o citada del pais por La- saulx (3), que la menciona como subyacente a las lavas del (1) Petrogr. Stud, an den milk, Gestein der Avccrgne. Neus. Ja/ir, 18G9. (2) Las diabasas pizarrosas de Lyell {Elements dp GM., ed. fr., t, i), deben referirse d esta variedad. (3) Elementc der Petrograph. Bonn. 18T5. ANAI.es de hist. XAT.— VIII. IS 274 ANALES DK HISTORIA NATURAL. (10) Teide, y en g-encral no abiinda en las coleccioncs, aunque es verdad que siielc cstar confiindida en ellas con los basaltos. En Tenerife se encuentra tambien una vaviedad obsidianica de color negTO uniforme 6 con fajas verdosas oscuras \ aspecto resinoso. Al microscopio muestra una pasta fluidal, cnyas mi- crofluctuaciones pone en relieve la arenilla de magnietita que la pasta contiene; hay tambien disperses en esta individuos de los minerales mencionados para el tipo, mas alg-unos de apatito (1), La andesita anflhoJicd aparece en Canarias con los mismos caracteres exteriores que la andesita aug'itica. 3' siempre cerca de ella; la difcrencia fundamental entre t'lmbas radica en que en la primera la hornblenda reemplaza en g-ran parte al m^nos k la aug-ita. Tal roca andesltica, confundida en el pais con las fonolitas, ha sido separada con acierto de ellas por el pro- fesor Rosenbusch. Debemos tambien k este petrografo eminente el importante dato de que es con frecuencia hauynica como la de Tres Montahas y Tenoya, en la que la aug-ita y la mag-ne- tita forman coronas en torno de los cristales de anfibol. Sauer menciona tambien como una particularidad de esta roca su ri- queza en hermosos cristales de titanita, como en las andesiias hauynicas de Espig-on y Morro del Cedro en Tenerife. La tefrita, que parece casi una especialidad de esta re- g-ion (2), ha sido creada como especie recientemente por Fritsch (3), y reconocida por Rosenbusch, La pasta de esta roca est& constituida por la plag-ioclasa , la nefelina y la aug-ita. No obstante de la orig-inalidad de su composicion, ha sido con- fundida hasta aqui con el basalto (4), al cual se parece exte- (1) Sainte Claire Deville {Conipte rend., t. xni), liace alusion. a lo que crco, d osta roca, como del Pico de Teide por el lado de Las Estancias, y la considera como un transito de las obsidianas d los vidrios volcanicos, llamando la ateneion liacia lo debil de su densidad, que no excede de 2,14'^. (2) El Sr. Mac-pherson me ha ensenado el mismo tipo que vamos a cstudiar, en una preparacion do Fernando Poo que el posce. (3) K. Fritsch y Reiss. Geolg. BcscJtr. dcr Insel Tenerife. Winterthur , 18G8. (4) Corresponde en parte a lo que llamaba Berthelot (Hixt. nat. des lies Canaries.— f7^oZo/7/e, IsnO), y nosotros con el, basaltos antiguos, reservando cl nombre de tefrina para las variedades celulares. La falta de toda uniformidad y sistema en el tecnicismo petrogrdfico antiguo origina confusiones de esta importancia, y de aqui el que haya- mos preferido en este ensayo adoptnr de una vez la corriente ontre los petrografos ale- inanc5. (11) Calderon y Arana. — kocas tolcanicas de canahias. 275 riormente, en tanto que por su estructura se aproxima k la fonolita, de la ciuil se disting-ue por la naturaleza del feldes- l^ato fundamental de una y otra. Ademas, aquella tiende k la division laminar, lo cual no liemos observado nuiica en ^sta. La tefrita se muestra como una picdra pesada, aunque no compacta ni uniforme, de color rojo (Cumbre de Gran Cana- ria), g-ris 6 neg-ro (Salto del Castellano en Gran Canaria), con cristales porfidicos de aug-ita, y muclias cavidades llenas de productos zeoliticos; la estructura es esencialmente fluidal. En la Punta del Sombrero (Gran Canaria) y en la isla de Palma la hay liauynica (1). Otra variedad, 6 acaso especie, se lialla en la Cumbre del Sombrero (Tenerife) y Pozo de las Nieves (Gran Canaria), en el limite superior de las rocas traquiticas; esta contiene algu- nos g"ranillos de olivino. }' Rosenbuscli reserva para ella el nombre de Msanita (2). En razon ^i la g-ran novedad 6 importancia de esta roca, que citaremos k menudo. reproducimos la descripcion que de ella hace el profesor Rosenbuscli, de Heildelberg-, que la llama tefrita nefelinica. «Para una descripcion de esta roca conviene colocar en primer termino el hallazg-o en Canarias de la que primero lia recibido el nombre de tefrita. Me limito aqui, como en todo lo que a ella se refiere, a aquellos ejemplares cuya autopsia me es conocida a causa de que las otras indicaciones. cuya literatura be expuesto , no me ofrecen una g-arantia com- pleta de hacer referenda a la tefrita. Es en alto g-rado recomen- dable on todo cuanto atafie k g-rupos meramente constituidos citar s61o los liallazg-os seg"uramente comprobables. — Debe considerarse como el tipo mc\s puro y sencillo de una tefrita nefelinica un ejemplardel Salto del Castellano, en Gran Cana- (1) Lasaulx no se muestra partidario de la formacion de esta especie, fundandose en que puede considerarse como un hasalto en el que el olivino es gradualmente reem- plazado por la hauyna (esto tratandose de la variedad hauynica), y que de esta suerte el canicter hasdltico se mantiene en ella. Pero el estudio posterior y mas detallado de Rosenhusch, que citaremos, unido a nuestras propias observaciones sobre el yacimieu- to, nos resuelven en pro de la opinion de este. (2) La lava de los Mayorquinos, que se encuentra en la linea que cierra el vaile de la Orotava, y quo tanto preocupa a Saintc Claire Dcvillc (Voyage gi'nl. anx Antilles et aval ties dr Teirr'/r ot do Fngn, T^IO), pavfoc por la doscvipcion rcferirsc A cste tipo. 2'76 ANALES DE IIISTORIA NATURAL. (12) ria, que debo h la amistad del sefior profesor Calderon, de Ma- drid, asi como las restantes de Canarias de que har6 merito, k la amabilidad del senor profesor V. Fritsch. La mencionada roca consiste en una mezcla uniformemente granulada de nefelina, plag^ioclasa, aug-ita y ma<,''netita con alg-o de apatito; las di- mensiones de las partes integ-rantes son tales, que pueden ser apreciadas con el solo auxilio de la lente. La aug'ita esta en- tremezclada con mica mag-nesiana de la manera dntes men- cionada.— Se disting-ue de 6sta solamente por la'finura de su g-rano, una tefrita de la pena situada al Noroeste de San An- dres en Tenerife; se presentan en ella tambien de treclio en trecho aug'ita y mica mag-nesiana. Hay otra en el Pozo de las Nieves, Punta del Sombrero y espacio comprendido entre El Ag'aete y Risco en Gran Canaria, que se caracteriza por acom- panar a los minerales liasta aqui mencionados otro nuevo, la hauyna, asi como la liornblenda cerca de la mica mag-nesiana y por la mayor abundancia de la titanita; es considerada como basanita por Fritsch; la circunstancia de contener aqui y allk ^ranos de olivino le presta un aspecto un tanto basaltico. La liornblenda solo se encuentra diseminada en esta tefrita y nunca existe en la masa fundamental. Igualmente un portido basanitico, seg-un Fritsch, de La Culata, en Gran Canaria, puede considerarse como una tefrita nefelinica con olivino accesorio. Como quiera que semejantes tefritas oliviniferas se kalian con frecuencia, seria conveniente sin duda constituir con ellas un pequefio g-rupo con el nombre de basanitas, que estableceria el tr^nsito de las tefritas a los basaltos. »De ig'ual suerte que aparece en la roca de La Culata una cierta proporcion de base vitrea, formando una especie de tr^nsito a la tefrita nefelinica , teng-o noticia de que se lialla otra an^log-a en Risco de la Pila, en el circo del Teide , entre Morro del Cedro y Tiro del Guanclie, en Tenerife. En esta ul- tima es sobre todo manifiesta la existencia de un vidrio ama- rillo-oscuro que aparece en una hermosa inclusion de pla- g-ioclasa. No es tan perceptible en la tefrita del Risco de la Pila, que se compone esencialmente de una masa fundamental finamente g-ranosa de nefelina, aug-ita amarillo-verdosa, mica mag-nesiana, plag-ioclasa, mag-netita y apatito con abundantes granos dispersos de hornblenda y mka escasos de nefelina y sanidino. La liauyna falta en esta roca. Es interesante que la (13) Calderon y Arana. — kocas yolcanicas de canarias. 277 liornblenda, aqui como en diversas fonolitas, se desarrolla en la periferia de la aiigita paralelamente al eje (1).» El MsaJto nefelinico establece la transicion entre la basanita y el basalto feldesp^tico. En el yacimiento ofrece el aspecto de este ultimo, pero se disting-ue de el por sii mayor peso especi- fico y por la aiisencia de cristales porfidicos de feldespato. Las secciones delg-adas de los que liemos recog-ido en Gran Cana- ria no nos los lian mostrado tampoco, y si, en cambio, una extremada abundancia de peridoto. Lasaulx lia citado la exis- tencia de nefelinita anamesitica del Pico Yiejo, en Tenerife (2), la cual se disting-ue por su color g'ris 6 rojizo-claro con puntos oscuros que recuerdan la melilita (3). La doleritd, que abunda en tod as las islas del archipi^lag-o, constituida ora por g-ranos g-ruesos y discernibles a la simple vista (Gran Canaria), ora altamente anamesitica como en Las Palmas, es un ag-reg-ado de plag-ioclasa, aug-ita y mag-netita. Cuando la finura del grano se extrema hasta el punto de exi- gir g-randes aumentos para poder percibir en las secciones delg-adas los elementos, la mag-netita adquiere un predominio sorprendente y la roca una g-ran tenacidad al martillo. Fre- cuentemente, de la pasta uniforme, ^la simple vista, destacan cristales porfidicos de plag-ioclasa (lam, vi, fig. 2.'). Tambien hemos encontrado en la Cruz de Guinamar y otros puntos va- riedades de elementos muy gruesos que simulan rocas plut6- nicas por su aspecto. El dasalto feldespdtico s61o se diferencia de la anterior espe- cie por presentar, ademas de los minerales mencionados, un vidrio 6 semividrio que los traba. Ofrece variedades esencial- mente perid6ticas, no s61o en sus cristales porfidicos, hasta de dos pulgadas de largo , en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, sino tambien en su pasta; una de ellas nos ha servido de mo- delo para la figura L^ de la h\mina vi que acompana^ este bos- (1) H. Rosenbusch, Aft7ro5A'o;)!5r/